Merkel quiere forzar una solución europea a una UE díscola
Gemma Casadevall
Berlín, 15 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se propone
forzar una "solución europea", a escala de los líderes de la UE, a la
crisis de los refugiados, visto que hasta ahora no se ha alcanzado un
consenso en la fórmula que reclama Berlín para distribuir por cuotas
entre los 28 a ese contingente humano.
Un día después de que los ministros de Interior de la UE no
lograran un acuerdo sobre la propuesta de Bruselas de reubicar a 120.000
refugiados, Merkel anunció la petición formal de Alemania y Austria al
presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para la celebración una
cumbre extraordinaria, la próxima semana.
"Se trata de restablecer el espíritu europeo" de solidaridad, indicó
la canciller, en una comparecencia con su homólogo austríaco Werner
Faymann, y después de que ambos países optaran por implantar controles
fronterizos tras el alud de refugiados recibidos en las últimas semanas.
Merkel, quien viene insistiendo en la necesidad de implantar cuotas
vinculantes mientras se estima que Alemania recibirá este año hasta un
millón de solicitantes, rechazó hablar de sanciones a quienes no acepten
esa fórmula, ya que las "amenazas no son el camino adecuado para la
unidad".
Paradójicamente, fue su ministro de Interior, Thomas de Maiziere,
quien lanzó la opción de las medidas de presión contra los reacios al
reparto, de regreso hoy de Bruselas, mientras que el titular de Economía
y vicecanciller, Sigmar Gabriel, aseveraba que la UE había "vuelto a
hacer el ridículo" al no lograr un acuerdo.
Menos contundente en el rechazo a las sanciones fue el canciller
austríaco, el socialdemócrata Faymann, según el cual a los países
"contribuyentes netos", como Austria y Alemania, sí les corresponde
"analizar" los recursos financieros que reciben los restantes socios.
"No se puede pisotear el derecho de asilo", enfatizó Faymann, para
recordar que la UE recibió el Premio Nobel de la Paz (2012) por su
defensa de los derechos humanos.
Antes del pronunciamiento de Merkel, la CE había rechazado de antemano
la idea de recortar fondos a los países que se oponen a cuotas
equitativas, al tiempo que apremiaba a los países miembros a actuar
rápido, ya que con la llegada del invierno se acentuará el drama
humanitario de los refugiados.
Para Merkel, es importante que los líderes europeos, al margen del
reparto por cuotas, aborden cuestiones como la ayuda a los países de
origen de los refugiados y la creación de más centros para el registro
de los solicitantes en las fronteras exteriores de la UE.
La canciller alemana defendió, por lo demás, la decisión de Alemania y
de Austria de restablecer los controles fronterizos como necesaria para
"mejorar" el registro de los solicitantes que llegan al país y por
razones de seguridad, una semana después de haber abierto sus fronteras
de forma "excepcional" por motivos humanitarios.
"Estamos en una situación que no es fácil", admitió la canciller, pero
hasta ahora la UE siempre logró "encontrar soluciones consensuadas" a
las situaciones más difíciles. Hacer frente a la crisis de los
refugiados "es uno de los mayores desafíos que afronta Europa desde hace
décadas", insistió.
La decisión de Merkel de buscar soluciones europeas se produce en un
momento complejo para ella, sobre todo a escala interna, donde se le ha
criticado tanto que primero abriera las fronteras a los refugiados, como
que posteriormente decidiera restablecer los controles ante la
situación creada.
Especialmente significativas fueron las presiones ejercidas desde la
Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), hermanada a la Unión
Cristianodemócrata (CDU) presidida por la canciller, que calificó de
error la apertura de las fronteras al haber situado a Múnich, la capital
bávara, al borde del colapso.
"Este no es mi país, si vamos a tener que disculparnos por haber
mostrado un rostro amable ante una situación de emergencia", sentenció
Merkel.
La imagen que estos días ha dado la vuelta al mundo no es la de la
canciller, acudiendo a visitar albergues de asilados, sino la de los
muniqueses dando la bienvenida a los refugiados o la de los miles de
voluntarios movilizados en todo el país para posibilitar su acogida. EFE