viernes, 12 de febrero de 2016

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Burman regresó a la Berlinale, el festival que le vio crecer

Gemma Casadevall


Berlín, 12 feb (EFE).- El director argentino Daniel Burman abrió hoy la sección Panorama Special de la Berlinale con "El rey del Once", un filme con el que retorna a sus orígenes y al ciclo marcado por "El abrazo partido", desde el festival que le ha visto "crecer" como director, resalta en una entrevista con Efe. 
"La primera proyección internacional de mi primera película fue aquí", recordó Burman sobre la exhibición ahí de su film debut, "Un crisantemo estalla en cinco esquinas", proyectada en 1998, asimismo fuera de competición y en Panorama. 
Cuatro años después regresó a Berlín con "Las azafatas van al cielo", a lo que siguió en 2004 "El abrazo partido", ya en competición y ganadora del Gran Premio del Jurado y el Oso de Plata a su actor, Daniel Hendler. 
Burman (Buenos Aires, 1973) siente que ha "crecido" como director en este festival, al que acudió muy joven, "sin saber muy bien lo que era hacer una película y lo que era el publico", pero de la que conserva la costumbre de ver sus filmes "a través de las pupilas de la gente" que asiste a ellos. 
"Es tremendamente emocionante volver con la película que es una vuelta al origen, a cierta manera de contar", apunta, respecto a "El rey del Once", centrado en el barrio (Once) en el que se concentra la comunidad judía de Buenas Aires, como "El abrazo partido" y "Derecho de Familia", exhibido en Berlín en 2006. 
Regresa, explica, a "ciertos tópicos" de comportamiento que ya atravesó en otras películas, pero que ahora ve "de otra manera". Regresa también al tema de la relación padre-hijo o la del hijo en pos del padre perdido. 
El hijo es ahora Alan Sabbagh -Ariel en el filme- que parte de Nueva York a Buenos Aires en busca de un padre demasiado atareado ayudando a todo el mundo como para atenderle a él. 
Es un abandono distinto al de "El abrazo partido", tras el que se esconde una reflexión sobre la relación padre-hijo de Burman. 
"Por mas vueltas que le demos al asunto, nunca vamos a terminar de resolver nada. La construcción de la paternidad, la circulación del nombre, del padre al hijo, es un universo fascinante porque es pura ficción" afirma. 
Tal ficción no existe para la madre: "Ves a una mujer que acaba de parir, en un hospital, que agarra un bebé y sabe que es madre. El padre en cambio le habla al hijo y pareciera como si le tuviera que convencer a través de la palabra de que tienen algún vínculo diferente al del enfermero". 
De eso y mucho más habla "El rey del Once", un film que, de nuevo, recorre cámara en hombro Buenos Aires, un lugar donde la vida fluye, acomodada a un guion que Burman califica de imprescindible. 
"La película es una ficción que se apoya sobre la realidad, muy suavemente, como para no deformarla. Es como una sábana sobre una cama llena de ropa. La película es algo así, nunca quiso aplastar lo que está debajo, sino respetar esa forma que es la vida, la que le da forma y emoción" reflexiona. 
Burman regresó a un festival donde este año, contrariamente a la pauta en anteriores ediciones de la Berlinale, no cuenta con representantes de América Latina entre las 18 aspirantes a los Osos a competición. 
Rehuye, sin embargo, hablar de un final del "idilio" de la Berlinale con América Latina, como el que durante años marcaron Argentina y Brasil o, más recientemente, México y Chile. 
"La Berlinale es un espacio muy democrático y a la vez muy estricto. Ambos términos conviven muy bien. Yo hice diez películas, con cinco vine y con cinco no vine. No hay espacios ganados o espacios para favoritos", reflexiona. 
La Berlinale decide "cuáles son las películas a concurso, cuál va a ser la impronta de ese año", prosigue. "Tal vez algunos años la producción de América Latina no encaja en el conjunto del festival". 
A "El rey del Once" le correspondió el honor de abrir la sección Panorama pero, independientemente de la suerte que acompañe al filme, para el director ahí terminó un ciclo. 
"Creo que por muchísimos años no volveré a hacer una película en el Once. Volví al origen para buscar esas herramientas que uno olvidó después de usar. A partir de ahora voy a ir a otro lugar", explicó. 
Ese otro lugar puede ser España, país donde desde hace años aspiraba a rodar, no por querer dejar de hacerlo en Argentina, sino porque ahí discurre su siguiente proyecto. 
"Recién adquirí los derechos de la novela de Milena Busquets 'También esto pasará'. Es una novela que me ha alucinado con un universo del que me dio placer apropiarme", explica. 
Cambio de escenario -el libro se desarrolla en Cadaqués (España) y también giro en la perspectiva paterno-filial, ya que en él la escritora aborda su relación con su madre, la fallecida editora Esther Tusquets. EFE 
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