martes, 16 de febrero de 2016

Un capitán salvando vidas, un deportado sin green card



Las voces de lo real se imponen a la ficción en la Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 16 feb (EFEMEX).- Las voces de lo real se han impuesto a la ficción en el recorrido de la Berlinale por el mundo presente, aferrado al blindaje de sus fronteras frente a migraciones no deseadas, sea a través de México en dirección a Estados Unidos o de África hacia Europa. 
"Hay cientos de exsoldados de origen mexicano que acaban deportados tras haber luchado por Estados Unidos con la ilusión de obtener esa nacionalidad", afirmó Daniel Torres, en la presentación en el festival de "Soy Nero", producción germano-francesa-mexicana dirigida por el iraní Rafi Pitts e incluida en la sección a concurso. 
En la experiencia de Torres, uno de esos exsoldados que no logró obtener una "green card" para quedarse en Estados Unidos, se basa la película con la que Pitts pretende "hacer visible" esa situación. 


"Soy Nero", interpretada por un joven muy parecido a Torres -Johnny Ortiz-, está dedicada a esos miles de jóvenes que acaban de nuevo en México o en otras partes del mundo, tras haber combatido en Afganistán o Irak bajo la bandera y el uniforme estadounidense, 
El caso que refleja Pitts, iraní de origen y ahora residente en París, es el de un joven sin papeles que cruza ilegalmente la frontera de Tijuana y viaja hasta Beverly-Hills en busca de su hermano, para acabar enrolado en un check-point en tierra de nadie, en Oriente Medio, a merced del fuego o la emboscada enemiga. 
La fórmula de la "Green Act", como se la denomina, la adoptó Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 con el objetivo de reclutar soldados dispuestos a combatir en misiones como la guerra de Afganistán. 
"He visto muchas películas de guerra, pero ninguna que aborde la realidad de los que se enrolan en el ejército de EEUU para acabar o bien muertos y cubiertos con la bandera americana o bien deportados", explicó Ortiz, sentado junto a Torres. 
Pitts, quien con esa película regresaba al concurso en la Berlinale tras competir en 2006 y en 2010 con "Zemestan" y "Shekarzi", se dejó auxiliar por Torres para reflejar esa situación. 
Su película acudió a la Berlinale entre las 18 aspirantes a sus Osos, como también está "Fuocoammare", el filme dirigido por Gianfranco Rosi y basado en otra voz real, la del doctor Pietro Bartolo, en la isla italiana de Lampedusa. 
El filme de Rosi se sitúa a medio camino entre el documental y la ficción para reflejar dos mundos paralelos: el de la tranquila población de la isla y el de los barcos de la Marina que acuden a las llamadas de auxilio de los barcos de refugiados, que veces solo rescatan cadáveres y otras consiguen salvar vidas. 
"El Mediterráneo se ha convertido en una tumba para decenas de miles de ellos", explicaba ante la Berlinale el médico que, según sus declaraciones, ha estado viendo llegar esas barcas desde 1990 hasta hoy. 
"Vi llegar el primer barco, he seguido viendo todos estos años los siguientes. He visto de todo. Niños muertos, embarazadas... Gente agonizando en cubierta, cuerpos deshidratados. He sido entrevistado por todo tipo de equipos de televisión. Y cada vez que hablo de ello me duele", prosiguió. 
La situación en Lampedusa, la isla de 20 kilómetros cuadrados, más cerca de África que de Italia, a la que han llegado hasta 400.000 refugiados, es reflejo de "mayor tragedia que vive la humanidad desde el Holocausto", afirmó el cineasta, en relación al drama de los refugiados que tratan de alcanzar Europa. 
Pitt se propuso hacer visible la situación de unos cientos de deportados, en medio de la gran oleada de inmigrantes ilegales que cruzan la frontera en busca del "gran sueño americano". 
Rosi hizo lo propio con un drama humanitario del que si algo no falta son imágenes, porque, en mayor o menor medida, se producen a diario en esa parte del litoral mediterráneo. 
"A nadie le gusta tener que dejar su país, perder sus raíces. Se hace obligado por la situación", resumió Pitts, no solo en relación a los mexicanos que cruzan ilegalmente la frontera, sino de los refugiados o desplazados internos que se juegan la vida, en el Mediterráneo u otras partes del mundo. EFEMEX 
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