viernes, 27 de enero de 2017

Siggi Pop auf Weltreise





















Gabriel, un ministro de Exteriores de compromiso ante un complejo G20

Gemma Casadevall

Berlín, 27 ene (EFE).- El socialdemócrata Sigmar Gabriel se convirtió hoy en el ministro alemán de Asuntos Exteriores, en el tramo final de la presente legislatura y cuatro días después de renunciar a liderar a su partido en las elecciones generales del próximo septiembre. 
A la actual gran coalición de Gobierno le quedan unos meses de vida, pero los desafíos que deberá afrontar Gabriel no son menores en este año de presidencia de turno alemana del G20, el grupo de poderosos y emergentes donde coinciden, por ejemplo, Estados Unidos y México, además de Rusia y Turquía. 
A Gabriel no se le conocen las dotes diplomáticas de su antecesor y correligionario, Frank-Walter Steinmeier, quien deja el cargo con el objetivo de asumir la presidencia alemana el 12 de febrero, como candidato de consenso al máximo cargo representativo del país. 
El relevo en Exteriores a favor de Gabriel tiene aire de premio de consolación, ya que su intención era, en tanto que presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), liderar a sus filas en las generales. 
La designación recayó en el expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, mientras que Gabriel renunció a ese cometido, como ya hizo en 2013. 
A Gabriel le condenaron los sondeos, que pronosticaban el hundimiento del SPD en un récord a la baja frente a una canciller Angela Merkel que ha derrotado ya a tres socialdemócratas: en 2005, al canciller Gerhard Schröder; en 2009, a su ya entonces ministro de Exteriores, Steinmeier, y en 2013, al exministro de Finanzas Peer Steinbrück. 
Gabriel, de 57 años, llega a Exteriores procedente del Ministerio de Economía, tras siete años como líder del SPD y sin haber logrado rescatar al partido de su larga crisis de dirección. 
Se le considera adaptable a cualquier circunstancia, lo que ha demostrado sobreponiéndose a los sucesivos golpes de su carrera. 
Cuando asumió la presidencia del partido no se le identificaba con ninguna de las "familias" de su formación y apenas estaba arraigado entre sus bases, con lo que en realidad se le suponía una especie de árbitro entre las corrientes del partido. 
Nacido el 12 de septiembre de 1959 en Goslar, una ciudad de provincias de Baja Sajonia, ingresó en el SPD a los 18 años. 
Hizo carrera a la sombra de Gerhard Schröder, un político capaz de eclipsar, más que de aupar, a cualquier correligionario. 
Entró en el parlamento regional de su estado federado en 1990, siendo Schröder aún el primer ministro del "Land", y sólo el paso de éste a la Cancillería, en 1998, hizo que empezara a despuntar. 
Un golpe de suerte le convirtió en sucesor del ya canciller al frente del gobierno regional: el elegido por Schröder fue Gerhard Golokowski, quien tuvo que dimitir por un escándalo de amiguismo. 
Gabriel le relevó, pero tres años después perdió las regionales del "Land", lo que le dejó casi condenado al olvido y estigmatizado bajo el poco favorecedor apodo de "Siggi-Pop" -alusivo a su nombre de pila y a su cargo siguiente, encargado de eventos musicales del SPD. 
Con la primera legislatura de Merkel saltó al ámbito federal, como ministro de Medio Ambiente de la primera gran coalición. 
Cuatro años después se convirtió en presidente del SPD, partido que seguía sin recuperarse del cisma abierto por Oskar Lafontaine, quien en 1999 abandonó la jefatura del partido y se llevó consigo al ala izquierdista. 
Gabriel tal vez no ha logrado como líder del partido la ansiada recuperación de electorado, pero al menos calmó las aguas. 
En lo privado se dice un hombre feliz, que espera su segundo bebé de su matrimonio actual -el segundo- y pasa todo el tiempo que puede con su hija de cuatro años, a la que alardea de llevar personalmente a la guardería. EFE 
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