lunes, 13 de febrero de 2017

Hablando a escondidas de Trump


Scott Thomas levanta la Berlinale con un recital de sarcasmo inglés pre-bréxit

Gemma Casadevall
Bildergebnis für berlinale kristin scott

Berlín, 13 feb (EFE).- La actriz Kristin Scott Thomas levantó hoy la Berlinale con "The Party", un recital de sarcasmo británico contenido en 71 minutos, dirigido por Sally Potter y con un coral de actores enormes, de Bruno Ganz a Patricia Clarkson y Timothy Spall. 
El festival entró en su segunda semana necesitado de algo para levantar el ánimo y lo encontró en esa cáustica comedia en blanco y negro alrededor de un mujer que se cree en el cénit, personal y político, en un Reino Unido donde se respira ya el "brexit". 
"Mi filme tiene algo de declaración política sobre una Inglaterra que se desgarra", afirmó Potter, una asidua de ese festival, donde estrenó ya "The Gold Diggers" (1983), "The London Story" (1986), "Yes" (2004) y "Rage" (2009). 
La cineasta acudió acompañada de su elenco casi al completo y capitaneado por Scott Thomas, la anfitriona que pretende celebrar con una fiesta entre amigos su designación como ministra de un gobierno a la sombra. 
El festejo deriva en catástrofe, entre un matrimonio ya moribundo -el de la incisiva Clarkson, empeñada en llamar nazi a su esposo alemán, Ganz- y el formado por Scott Thomas y Spall, en parecido estado, sólo que hasta ese día se lo ocultaban. 
Es una película con estructura teatral, que discurre entre el comedor, la cocina, el baño y el pequeño jardín de los anfitriones, pero que, según Potter, se concibió como un filme. 
"Rodar en un espacio reducido y en unas pocas semanas tenía algo de liberación. No es preciso pensar en grandes sumas de dinero, sino que nos concentramos en desarrollar los personajes", explicó. 
"Todo el filme respira el pánico ante tanta cercanía", apuntó Scott Thomas, la ministra que se defenestra ante sus invitados, sea el matrimonio amigo, sea una pareja de lesbianas que espera trillizos o el esposo cocainómano de una asesora traidora. 
Todos están impecables -especialmente Spall, en su papel de enfermo terminal- y todo, incluida la música, funciona en perfecta armonía en la coral que dirige Potter. 
Era el filme que la Berlinale precisaba para retomar brío, tras el flojo arranque que tuvo con "Django" y de que quedaran también por debajo de las expectativas algunos teóricos platos fuertes a concurso, como el "The Dinner" de Richard Gere y Laura Linney. 
Aportó, además, unos cuantos grandes nombres sobre su alfombra roja, asimismo necesitada de presencias mediáticas. 
Potter compartió la jornada a competición con "Mr Long", del japonés Sabu, y "Helle Nächte" -"Bright Nights"-, dirigida por Thomas Arlsan, el primer representante alemán a concurso. 
El filme asiático parte de un asesino a sueldo taiwanés que se convertirá en cocinero accidental en Japón mientras busca la forma de regresar a su país, malherido tras una misión fracasada. 
Una botella de agua mineral recibida de manos de un niño da un vuelco a lo que inicialmente parecía una de tantas películas profusas en sangrías entre hampones asiáticos. 
Al botellín de agua seguirán vendas y desinfectante para curarse; luego, unas piezas de ropa para adecentarse y a continuación tres o cuatro vegetales, que Long convertirá en su primera sopa prodigiosa. 
De las guerras de hampones se pasa a una historia de solidaridad entre vecinos e integración del refugiado que ni habla su idioma. 
"Es 'cool' porque no habla", dice el nene respecto al matón, en esta peculiar historia de exitosa integración. 
Lo contrario le ocurre al protagonista del filme alemán, un hombre que viaja a Noruega con su hijo adolescente para desmantelar la casa del abuelo, muerto inesperadamente, tras años sin visitarse. 
Trata de recuperar con su hijo la comunicación que no tuvo con su progenitor, pero tiene ante sí a un adolescente con cero interés en hablar con el mundo adulto, menos aún con su padre. 
La excursión por Noruega va de mal en peor, como la película, con un padre que no consigue dormir en el verano escandinavo donde no cae la noche. 
Al espectador acaba asaltándole cierta comprensión hacia el muchacho, en esa compleja fase llamada pubertad y, encima, con un padre sin dotes para comunicarse, pero empeñado en hablarle. EFE 
gc/cr 
(foto) (vídeo)

Berlinale | Eröffnungsgala und Filmpremiere Django | Clotilde Courau (Getty Images/AFP/O. Andersen)



El muro fronterizo de Trump, eje oficioso de la Berlinale

Gemma Casadevall


Berlín, 12 feb (EFE).- El muro fronterizo que quiere construir el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha convertido en eje oficioso de la Berlinale y es una pregunta recurrente a los cineastas que acuden al festival, especialmente si proceden de México o de EE.UU. 
"Un asno", un temerario al que hay que "perderle el miedo" o el causante del "mayor crimen" en política migratoria de la historia reciente estadounidense: estas son algunas de las opiniones que se han escuchado en el festival acerca de los planes de Trump. 
Abrió la ronda el director y actor mexicano Diego Luna, al ser preguntado por esa cuestión en su presentación como miembro del jurado que la 67 edición del festival. 
Eso fue en la jornada inaugural, el jueves pasado, y desde entonces no ha habido día sin un pronunciamiento al respecto, sea a preguntas de los periodistas o por propia iniciativa. 
Luna, quien tres años atrás estrenó en la Berlinale un filme sobre el activista mexicano-estadounidense Diego Chávez, se mostró dispuesto a "aprender" de los berlineses su "experiencia en derribar muros", en alusión a la división que partió la ciudad durante la Guerra Fría y hasta que cedió a la presión popular, en 1989. 
Hablaba desde su posición de cineasta que vive a caballo entre ambos países, pero a su declaración siguió una llamada a la "resistencia contra Trump", de la actriz estadounidense Maggie Gyllenhaal, asimismo miembro del jurado. 
"La resistencia ya existe. La vemos en los aeropuertos, en los juzgados, en las movilizaciones contra la política migratoria de Trump", explicó a Efe Catherine Gund, directora junto a Daresha Kyi del documental "Chavela", sobre la legendaria cantante mexicana Chavela Vargas, estrenado en la sección Panorama del festival. 
El filme partió de una entrevista hecha a Vargas 25 años atrás y se completó luego con testimonios de personas que la conocieron -y algunas mujeres con las que vivió su lesbianismo-, además de figuras que la veneraron, como el director español Pedro Almodóvar. 
"Cuando Catherine empezó a filmar estaba conmocionada por la muerte de varios amigos a consecuencia del sida. Ahora nos movilizamos para impedir deportaciones masivas de víctimas de la política migratoria de Trump", explicó su compañera, Kyi. 
"Hay que evitar tenerle miedo a un rubio que lo que hace es asustar al mundo eternamente y ver un país como una empresa privada", apuntó el documentalista mexicano Everardo González, quien presentó hoy en Berlín "La libertad del diablo". 
González se refirió a Trump como "el señor del copete", mientras que a su compatriota Felipe Cazals se le deslizó la palabra "asno" y luego "cobarde" al referirse al mandatario. 
Fue en la presentación de una versión restaurada de "Canoa", ganadora del Oso de Plata, premio especial del Jurado hace 41 años, y que ahora se incluyó en la sección "Clásicos", dedicada a películas imprescindibles en la historia del festival. 
Cazals centró su presentación en el "hecho vergonzoso" que fue la caza humana lanzada en 1968 contra un grupo de universitarios, considerados por las fuerzas recalcitrantes de San Miguel de Canoa "enemigos de la fe cristiana". 
Ante una sala abarrotada, el cineasta mexicano aludió a la pervivencia de casos como ese, a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y a la conjunción en el México de hoy de tales hechos con la política migratoria de Trump. 
México está muy presente en la Berlinale, con películas en las secciones Special, Generation y Forum -como "Casa Roshell", de Camila José Donoso- además de ser el "país invitado", con cinco producciones, en el European Film Market (EFM). 
La alerta mexicana ante las medidas de Trump ha ido acompañada de las críticas del actor estadounidense Richard Gere, quien atribuyó a Trump el "crimen de vincular refugiados y terroristas" o del director Stanley Tucci, quien expresó su preocupación por el futuro de su profesión ante la línea de la Casa Blanca. 
Ya desde Europa, la directora polaca Agnieszka Holland, cuyo filme "Pokot" está entre los aspirantes al Oso, alertó de que Trump da "aire" a otros populismos que ponen en peligro las democracias continentales. EFE 
gc/cr



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