El convincente cine rumano cierra el desfile, con Kaurismäki como favorito a todo
Gemma Casadevall
Berlín, 17 feb (EFE).- El rumano Calin Peter Netzer cerró hoy con una convincente historia de desamor el desfile de las aspirantes al Oso de la Berlinale, con Aki Kaurismäki encabezando las preferencias generales, lo que no necesariamente implica que vaya a ser esta la opción del jurado presidido por Paul Verhoeven.
Cuatro años después de ganar el Oro con "Pozitia Copilului" -"Child's Pose-, un tortuoso nudo familiar alrededor de una mujer acostumbrada a mandar, Netzer regresó al festival con un filme disfrazado de historia de amor entre un muchacho de buena familia y una chica de bajo estrato.
Toma -Mircea Postelnicu- es ejemplo de abnegación, que cuida con mimo y atiende a su novia -Diana Cavallioti-, aquejada de ataques de pánico, depresiones y tal vez secuelas de abusos sufridos por parte de un padrastro.
Ella se deja atender, mimar y conducir a través de un embarazo objetivamente poco conveniente, a lo que seguirá un proceso de desamor que Netzer retrata en sucesivos episodios vitales y con abundantes saltos cronológicos.
Con la desaparición de la enfermedad se disuelve también el amor para entrar en el cáncer de los celos y obsesiones de alguien que, en realidad, necesitaba la dependencia del otro para ejercer su control.
Fue un muy buen cierre para la ronda de los 18 aspirantes al Oso, por mucho que implicaba un cierto esfuerzo del espectador por no perder el hilo cronológico de lo que se muestra o insinúa, en unos personajes en los que el paso del tiempo se identifica, básicamente, por sucesivos cortes de pelo.
"Ana, mon amour" compartió la jornada a competición con "Hao Ji Le" -"Have a Nice Day"-, de Liu Jian, una imaginativa película de animación también envuelta en cierto galimatías, solo que en este caso en ello radica el encanto del filme.
Gira en torno a un bolso con un millón de yuanes en su interior, que para un aprendiz de ganster servirá será para pagarle la operación de cirugía estética en Corea a su novia -según el deseo de la abuela de esta- y que obviamente otros también codician.
Todo discurre en formato cómic, entre ironías alrededor de los personajes y guiños al espectador sobre las contradicciones de la China más que capitalista actual, por mucho que los billetes lleven estampada la imagen de Mao Zedong.
Ambas películas serían dignas merecedoras del Oro del festival, que tras un mal arranque inicial -con "Django" y "The Dinner"- se ha rehabilitado con "The Party", de Sally Potter, "Toivon Tuolla Puolen" -"The Other Side Of Hope", de Kaurimäki, y "Bamui Haebyun-Eose Honja" -"On the Beach at Night Alone"-, del coreano Hong Sangsoo.
Las preferencias del público y la crítica internacional que sigue la Berlinale se inclinan claramente por Kaurismäki, a lo que se suma el anuncio del cineasta a un medio finlandés apuntando a una retirada, lo que daría al Oso un rango de premio al genio.
Al jurado que preside el holandés Verhoeven -con el mexicano Diego Luna entre sus miembros- le corresponderá buscar "su" película entre las 18 aspirantes, con la independencia que se espera su juicio soberano.
En lo respecta a las interpretaciones, destacó la de Daniela Vega, en "Una mujer fantástica", del chileno Sebastián Lelio, mientras que la otra representante del cine latinoamericano a concurso, "Joaquim", podría darle el correspondiente a mejor actor a Julio Machado.
Se baraja asimismo la opción de un premio compartido a las mejores interpretaciones para la constelación de magníficos actores y actrices de "The Party" -principalmente Kristin Scott Thomas, Patricia Clarkson, Bruno Gan, Cillian Murphy y Timothy Spall-.
En caso de indecisión, el jurado tiene ante sí opciones más o menos asumibles para todos, como la austríaca "Wilde Maus", dirigida e interpretada por Josef Hader, la húngara "Testrol es lélekröl" o "Mr. Long", del japonés Sabu. EFE gc/cr
Jackmann llevó a la Berlinale su amoroso adiós a la cuchillas de "Logan"
Gemma Casadevall
Berlín, 17 feb (EFE).- El actor australiano Hugh Jackman llevó hoy a la Berlinale una declaración de amor a "Logan", el mutante que ha interpretado durante 17 años, al tiempo que minimizaba la polémica por la aparición en el nuevo filme de la serie de mortíferos niños programados como máquinas asesinas.
"Amo este papel, lo echaré de menos, porque es parte de mi viaje vital", explicó el actor, en la presentación ante los medios de la película en la que se despide de su personaje de las manos como cuchillas, exhibida en la sección oficial, aunque fuera de concurso.
Jackman, recuperado de una nueva intervención de cáncer de piel, fue recibido con una fuerte ovación, en una rueda de prensa muy concurrida -la que más, en la presente edición de la Berlinale-, a pesar de que la película no lucha por los Osos del festival.
Acompañado del director de la película, James Mangold, y de su compañero de reparto, Patrick Stewart -el Profesor X-, el actor australiano afirmó haber "llorado", al saber que iba a hacerse una nueva cinta con Logan.
Afirmó que ello fue posible por "decisión grupal" del equipo, ya que solo "contando con todos" podía llevarse adelante el proyecto.
El actor australiano ha encarnado a su mutante en "X-Men" (2000), "X-Men 2" (2003), "X-Men: The Last Stand" (2006), "X-Men Origins: Wolverine" (2009), "X-Men: First Class" (2011), "The Wolverine" (2013), "X-Men: Days of Future Past" (2014), "X-Men: Apocalypse" y, ahora, "Logan" (2017).
"Todos en el equipo sabíamos que era la última vez que interpretaría ese papel", indicó, acerca de su Lobezno, el mutante cuyas poderosas cuchillas mantienen la vitalidad y poder destructor, por mucho que el personaje haya envejecido.
Su Logan necesita gafas para ver de cerca, es un superhéroe en el que se aprecia el paso del tiempo y, además, descubre que tiene descendencia, Laura, una niña de once años, interpretado por la española Dafne Keen.
"Estoy orgulloso de ella, en serio, Tiene unas dotes para la interpretación increíbles", apuntó, en dirección a la niña, quien asistía, sentada en una zona reservada a los miembros del equipo, a la conferencia de prensa internacional.
A Keen se la preservó así de los medios, pero no por ello dejó de escuchar la reincidente pregunta de si era "responsable" colocar a niños en papeles de violencia extrema y decapitando a los villanos perseguidores con cuchillas idénticas a las de su "padre".
"Una cosa es trabajar en una película y otra verla. Nuestro filme no está hecho para que lo vean los niños", explicó Mangold, quien aseguró que habían tenido un trato "absolutamente responsable" en el rodaje hacia los niños que aparecen en su película.
"Eso es responsabilidad suya, no mía", añadió, a una pregunta de un periodista, qué le cuestionaba, como padre, cómo puede asegurarse que los niños no verán esas escenas de violencia extrema, por ejemplo, en la televisión.
Mangold explicó ahí que son muchas las series o películas con escenas violentas u obscenas que aparecen en televisión -"no hace falta que aparezca mucha sangre para que sea un filme violento", argumentó, en relación a los profusos baños de sangre de su "Logan".
Jackman, además de insistir en su "orgullo" por el trabajo de Dafne Keen, explicó que su mutante es, a la vez, una especie de "padre de familia", al que corresponderá poner a salvo a Laura y el resto de niños mutantes, a través de la frontera con Canadá.
Stewart, en el papel del profesor X apuntó que la Laura que interpreta Dafne es "una máquina de matar", pero que bajo el contacto con Logan y él mismo "cambia", "reacciona al amor" y genera "sentimientos familiares".
Con o sin polémica, "Logan" encontró en la Berlinale una gran pantalla de proyección internacional, mientras que el festival logró la presencia de Jackman sobre su alfombra roja, en la jornada en que se dio por finalizado el desfile de películas a concurso.
El jurado presidido por el director holandés Paul Verhoeven, con el actor y realizador mexicano Diego Luna entre sus miembros, entregará mañana los Osos de la 67 edición del festival entre el total de 18 películas incluidas en su sección a competición. EFE gc/cr