miércoles, 30 de agosto de 2017

Rugen los otros

De l’estratègic avorriment de la campanya a l'esbroncada ultra



“Ho faig tan bé com puc”, deia ahir Angela Merkel, en una compareixença de més de noranta minuts davant els mitjans de comunicació, oberta a tot tipus de preguntes i on un i altre cop es va veure confrontada amb la qüestió de si és conscient de com resulta d’avorrida la seva campanya per a la reelecció. “Cap sotrac electoral no ha de molestar el son de l’elector”, havia escrit el columnista i editor Jakob Augstein, en l’edició digital de Der Spiegel, respecte a una campanya de perfils, segons ell, deliberadament soporífers. Amb aquest mateix propòsit s’ha dissenyat –diu Augstein– l’únic cara a cara televisat entre la líder conservadora i el seu rival socialdemòcrata, Martin Schulz, que tindrà lloc diumenge vinent i on s’han imposat paràmetres de distància física i altres restriccions. Els estrategs de Merkel semblen decidits a buscar el mínim de confrontació, cosa que evidentment li treu impacte mediàtic.

Ni Merkel ni Schulz són polítics agressius i segurament ni caldrien aquestes restriccions poc afavoridores, des de la perspectiva mediàtica. Però, per a la cancellera, amb dotze anys en el càrrec i a la recerca d’una reelecció per quatre anys més en les generals del 24 de setembre, l’absència d’estridències és un senyal d’identitat.

Merkel va intentar conduir la conferència de premsa al terreny de la immigració i el pla pactat a París amb el francès Emmanuel Macron, l’espanyol Mariano Rajoy i l’italià Paolo Gentiloni, a més de líders africans, per aconseguir regular aquests contingents des dels països d’origen o de trànsit. Si durant tota la legislatura l’han perseguida les crítiques internes a l’obertura de les fronteres, enmig l’allau de refugiats que intentaven entrar a Alemanya –1,3 milions, des del 2015 ençà–, ara sembla decidida a buscar solucions “sobre el terreny” –és a dir, abans que els desplaçats per les guerres o la misèria intentin arribar a Europa–. L’avantatge que li donen els sondejos –quinze punts per damunt de Schulz– fa que sembli que tot està decidit i augmenta la sensació d’ensopiment en campanya.

El cert és, però, que els seus actes esdevenen un espectacle d’esbroncades fetes per centenars de seguidors organitzats d’Alternativa per Alemanya (AfD), el partit xenòfob que aspira a entrar al Parlament empès pel vot de protesta contra l’arribada dels refugiats. Els sondejos indiquen que aconseguirà trencar el blindatge contra partits extremistes que, durant dècades, ha funcionat a la República Federal Alemanya. Se’ls pronostica un 8 o un 10%, en un país on per tenir escons cal superar el llistó del 5% dels vots.

martes, 29 de agosto de 2017

Los medios se impacientan


Merkel, en busca de soluciones realistas en una campaña tachada de aburrida

Gemma Casadevall

Berlín, 29 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, colocó hoy la búsqueda de soluciones "realistas" al drama de la migración en el centro de su campaña para la reelección, tachada de aburrida en el país y en la que todo parece decidido a favor de la líder conservadora.
Abrir las fronteras a los refugiados en septiembre de 2015, en situación de emergencia humanitaria, fue la decisión "correcta", sostuvo Merkel en su conferencia de prensa tradicional de verano, donde durante hora y media se sometió a todo tipo de preguntas.


Bildergebnis für merkel bundespressekonferenz


A su juicio, es momento de afrontar los desafíos planteados por la inmigración, en lo que desempeñan un papel determinante los países de tránsito.
La líder alemana abrió su comparecencia refiriéndose al plan compartido por Francia, España, Alemania e Italia para regular el flujo migratorio en coordinación con Libia, Níger y Chad, y recordó que "ningún país puede resolver solo" el drama migratorio.
"No podemos aislarnos frente a la llegada de inmigrantes. Hay que ayudar sobre el terreno, desde los países de origen, para que la gente no tenga que huir", apuntó antes de denunciar que Europa no había respondido con la solidaridad y la cohesión deseable ante esa emergencia humanitaria.
La crisis migratoria ha marcado la legislatura que ahora expira, en la que Merkel se vio duramente criticada desde sus propias filas por haber abierto dos años atrás las fronteras a los refugiados, mientras otros países europeos las cerraban.
Desde 2015 Alemania ha recibido 1,3 millones de refugiados, flujos que llegaron a desbordar a la primera potencia europea.
Merkel reaccionó articulando medidas para frenar la llegada de refugiados por Grecia -con el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía- y acelerando las expulsiones de los peticionarios sin perspectivas de quedarse en el país.
Alemania sigue recibiendo unos 15.000 refugiados al mes y las relaciones con Turquía pasan un momento de máxima tensión -"quisieran que fueran mejores, pero soy realista", dijo Merkel, para reiterar su exigencia a Ankara de que libere a los alemanes presos en Turquía "sin justificación".
No hay perspectivas de distensión con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien además de acusar a la canciller de "prácticas nazis", ha pasado a pedir a los germano-turcos que boicoteen a la gran coalición de Merkel en las generales.
Pero tampoco un hipotético voto de protesta de ese colectivo -3,1 millones de ciudadanos, de los cuales la mitad tiene derecho a voto en Alemania- ha impactado demasiado en una campaña electoral "soporífera", como titulaba estos días el semanario "Der Spiegel", entre otros.
Merkel se vio confrontada en su extensa comparecencia con la cuestión de si estaba dirigiendo una campaña premeditadamente aburrida, como si confiara en un voto "resignado" a su favor por considerar que no hay mejor alternativa a su liderazgo.
"Lo hago lo mejor que puedo", se defendió, para asegurar que se siente con fuerzas e ilusión para afrontar otros cuatro años más en el cargo, a sumar a los doce que lleva en la Cancillería.
Merkel no quiere una campaña "de insultos", dijo, y tampoco se pueden esperar salidas de tono por su parte ni por su principal rival, el socialdemócrata Martin Schulz, en el único duelo que sostendrán los dos candidatos, el próximo domingo.
Ambos líderes se caracterizan por la moderación y la agresividad verbal no forma parte de sus códigos de comportamiento, tampoco ante el final de una campaña en que el bloque conservador de Merkel aventaja en alrededor de quince puntos al Partido Socialdemócrata (SPD) en las encuestas.
La única expresión de rechazo frontal la dirigió Merkel hoy al líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alexander Gauland, en respuesta a la arenga de éste contra la secretaria de Estado de Integración, Aydan Özogur, y del SPD.
La canciller calificó de "racista" y "absolutamente condenable" la frase pronunciada por Gauland en un mitin, donde dijo que la Özogur, de origen germano-turco, debería "ser eliminada" en Anatolia.
Para Merkel, se trata de un ataque "a todo el Gobierno", que se inscribe en la estrategia de "provocar primero y luego retractarse mínimamente" propia de la ultraderecha.
La AfD, con escaños en trece de los 16 "Länder" de Alemania, aspira a acceder al Bundestag en las próximas generales, algo que hasta ahora no logró ningún partido de su espectro. EFE
gc/nl/psh
(audio) (foto) (vídeo)

El loco del super o el yihadista de EI

Alemania investiga un nuevo ataque de un presunto yihadista pendiente de expulsión

Gemma Casadevall

Bildergebnis für hamburg anschlag


Berlín, 29 jul (EFE).- Las autoridades alemanas investigan si el atacante del supermercado de Hamburgo actuó movido por su radicalismo islámico o por trastornos psíquicos, en medio de la conmoción ante un ataque cometido por un refugiado pendiente de expulsión.
El autor del ataque, que causó un muerto y seis heridos, fue un palestino de 26 años, identificado solo como Ahmet Al H., nacido en los Emiratos Árabes Unidos, a quien se vigilaba como radical, aunque sin vínculos conocidos con el yihadismo, informó hoy el ministro de Interior del "Land", Andy Grote.
En el albergue al que le habían asignado las autoridades de inmigración, donde están acogidos 600 asilados, se le conocía como una persona de comportamiento complejo e inestables, con problemas de alcohol y drogas, prosiguió Grote.
No se establecido aún si actuó por motivos religiosos o islamistas, por trastornos psíquicos o por una "combinación" de estos factores, todos ellos conocidos, admitió el ministro..
"Este acto de violencia debe y va a ser aclarado", garantizó a través de un comunicado la canciller alemana, Angela Merkel, actualmente de vacaciones, pero en "permanente contacto" con su ministro del Interior, Thomas de Maizière, y el alcalde de Hamburgo, Olaf Schulz.
Por lo que se sabe hasta ahora, el agresor entró en Alemania por Dortmund (oeste) en 2015 tras haber recorrido varios países europeos -como Noruega, Suecia y España-; de ahí pasó a Hamburgo, donde en 2016 se le notificó que su solicitud había sido rechazada.
Desde entonces esperaba ser expulsado, pero la orden no se había podido hacer efectiva por no tener los papeles en regla.
En los últimos tiempos se habían observado en él "cambios", se le veía frecuentemente recitando el Corán y había empezado a vestirse a la usanza islámica.
El viernes, horas antes de irrumpir en el supermercado y robar de una estantería el cuchillo de 20 centímetros con el que cometió su ataque, había preguntado en inmigración cómo estaba su situación, ya que mientras no tuviera pasaporte no podía ser expulsado.
Tanto Grote como el fiscal Bernd Krüsser hicieron hincapié en que se le observaba como islamista y no como yihadista, que no había indicios de que tuviera contactos con esas redes, que todo apunta a que actuó solo y, también, que el hecho de ser palestino y sin pasaporte de una nación definida obstaculizó su expulsión.
El perfil del agresor y su situación recuerdan a los de los autores de dos atentados registrados hace ahora un año en Baviera, así como el del mercadillo navideño de Berlín del pasado diciembre, cometido por el tunecino Anis Amri y donde murieron doce personas.
También a Amri se le tenía bajo vigilancia policial como radical, traficó con drogas y se le identificaba como persona inestable, pero no se le expulsó por problemas burocráticos.
El atacante del cuchillo logró ser reducido a escasa distancia del supermercado por un grupo de ciudadanos que "con valentía y decisión", en palabras del ministro, salieron tras él y se le encararon en la calle.
Todo ocurrió en minutos, de acuerdo con el relato de una portavoz policial, según el cual el atacante entró en el supermercado a las 13.00 GMT, tal vez a comprar, pero poco después volvió a salir.
Se subió a un autobús, del que se bajó de inmediato, regresó al comercio y tomó de una estantería un largo cuchillo, al que le arrancó el envoltorio para atacar con él, sin mediar palabra, a un alemán de 50 años, que murió en el mismo local.
Luego arremetió contra otras seis personas, a las que dejó heridas de distinta consideración, y ya en la calle, se le encaró el grupo de ciudadanos que le lanzaron sillas y lograron reducirlo, hasta que poco después se personó la Policía.
Al lugar del ataque, un local de la cadena "Edeka" del barrio de Barmbeck, acudieron hoy ciudadanos a dejar flores y mensajes para las víctimas o de agradecimiento a esos ciudadanos, a los que Merkel asimismo expresó su gratitud por su "coraje cívico".
La zona quedó acordonada ayer durante horas por un fuerte operativo policial, en medio del clima de alarma que se vive en Alemania, donde rige la alerta terrorista de forma generalizada.
El diario "Bild" apuntó hoy que Hamburgo fue la ciudad donde se orquestaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra EEUU y que ahí vivió sin levantar sospechas su coordinador, Mohamed Atta.
Se estima que en la ciudad viven 320 radicales islámicos, prosigue ese medio, según el cual 70 musulmanes residentes ahí salieron en dirección a Siria o Irak para unirse a la yihad. EFE gc/fpa

lunes, 21 de agosto de 2017

Ciudadano Akhanli



Madrid ajuda Berlín en el seu últim xoc amb Ankara



El ministre d’Afers Estrangers alemany, el socialdemòcrata Sigmar Gabriel, va aconseguir tallar a temps el que semblava el següent capítol negre en les relacions amb Turquia. De retorn de Barcelona, on havia representat el govern d’Angela Merkel enmig de la commoció per l’atemptat de la Rambla, va expressar ahir sense embuts el seu “alleujament” per l’alliberament de l’escriptor Dogan Akhanli. A aquest autor de 60 anys, nascut a Turquia i exiliat a Colònia des de 1991, se l’havia detingut dissabte a Granada, amb una ordre internacional emesa per Ankara. Té la nacionalitat alemanya i la possibilitat que fos extradit a Turquia per Espanya, aliat lleial al govern de Merkel, havia encès les alertes a Berlín. Ràpidament, es va activar la maquinària per impedir-ho. Al vespre, també Merkel va celebrar la posada en llibertat i es va oferir per parlar del cas amb Rajoy “en qualsevol moment”.

Ara per ara hi ha nou ciutadans amb passaport alemany empresonats per motius polítics en diferents presons de Turquia, tots ells pendents de judici des de fa mesos. El cas més conegut és el del corresponsal del diari conservador Die Welt Deniz Yücel, detingut al febrer, sense que cap gestió de Berlín servís ni per millorar la seva situació a la presó. O el de l’activista Peter Steudner, detingut al juliol quan participava en un seminari sobre drets humans a Istanbul. Les protestes de Merkel, Gabriel i la resta de la classe política, a més d’ONG internacionals, no han servit de res. “El llarg braç de Recep Tayyip Erdogan arriba fins a Espanya”, va titular divendres Der Spiegel. Es va recordar que a principis d’agost s’havia detingut, a Barcelona, l’escriptor suec d’arrels turques Hamza Yalcin, de qui també en reclama l’extradició Turquia.

Merkel s’ha estalviat el pitjor gràcies a la intervenció de Gabriel davant del seu homòleg espanyol, Alfonso Dastis, i les gestions exprés de l’advocat d’Akhanli davant de l’Audiencia Nacional. Ahir, el jutge Fernando Andreu va posar en llibertat condicional l’escriptor, que no pot sortir de l’Estat.

La detenció d’Akhanli, de vacances a Andalusia, es va produir quan encara bullien les protestes per la “incursió” d’Erdogan en la campanya per a les generals de setembre. El president va demanar als turcs amb dret de vot a Alemanya –la meitat dels 3,2 milions de persones d’origen turc que hi viuen– que no votin ni Merkel, ni l’aspirant socialdemòcrata Schulz, ni els Verds, tots “enemics de Turquia”.

Dels armenis als kurds

Plou sobre remullat, en el conflicte persistent entre Berlín i Ankara. L’empresonament per motius polítics dels ciutadans alemanys n’és només un capítol. La flama, la va encendre l’any passat la condemna del Bundestag del genocidi armeni de durant l’imperi otomà, fa un segle. Des d’aleshores, s’han prohibit visites de diputats alemanys als seus soldats en bases turques. I Berlín ha vetat campanyes electorals amb ministres d’Erdogan en territori alemany. El líder turc ha acusat Merkel de pràctiques nazis i de protegir terroristes kurds i sospitosos del cop d’estat fallit del 2016.

sábado, 19 de agosto de 2017

Boicot a la turca









Erdogan entra en campanya fent una crida contra Merkel, Schulz i els Verds


Què més ha de fer Recep Tayyip Erdogan per tensar les relacions amb Alemanya? El president turc va tornar a demostrar ahir els seus dots provocadors demanant als ciutadans d’origen turc d’Alemanya el boicot en les eleccions generals d’aquest país als partits que considera “enemics”: el bloc conservador d’Angela Merkel, el socialdemòcrata de l’aspirant Martin Schulz i els Verds. Els dos primers, com a forces de la gran coalició; els ecopacistes, perquè els lidera Cem Özdemir, fill d’immigrants turcs i una de les veus crítiques amb Erdogan més presents entre aquest col·lectiu.

“És una ingerència grollera en la campanya alemanya”, va dir el ministre alemany d’Afers Estrangers, Sigmar Gabriel, en declaracions a l’edició digital de Der Spiegel. En un sentit semblant es va pronunciar Steffem Seibert, portaveu de Merkel, a Twitter. Falten sis setmanes per a les generals, en què Merkel busca la reelecció. Al país hi viuen 3,2 milions de ciutadans d’arrels turques, la meitat dels quals tenen la nacionalitat alemanya. Se suposa que són votants majoritàriament “lleials” a Erdogan. En el referèndum de maig sobre la reforma constitucional del president turc va guanyar el sí per un 65% dels vots, mentre que en les legislatives de l’any passat a Turquia va ser també el seu partit, l’AKP, el més votat entre els residents turcs a Alemanya.

Són xifres, però, que cal prendre amb cura. Els turc-alemanys amb dret a vot a Turquia formen el grup dels nostàlgics, amb lligams més forts vers el país d’origen. Els qui tenen la nacionalitat alemanya són majoritàriament nascuts al país, majoritàriament més integrats al país.

Sigui com sigui, és clar que Erdogan ha aconseguit sacsejar la campanya alemanya, amb unes declaracions pronunciades des de Turquia. El president turc no ha paït que no es permetés fer actes a favor del seu referèndum a territori alemany. Tampoc les crítiques a les detencions de periodistes com el corresponsal del Die Welt d’origen turc Deniz Yücel, empresonat a Turquia des del febrer. O les pressions de Berlín per a l’alliberament de l’activista pro-drets humans Peter Staudner, empresonat des del juliol. Tots dos formen part de l’ampli grup de ciutadans estrangers que del govern turc acusa de tenir “vincles terroristes”.

Berlín ha passat de puntetes per aquestes tensions bilaterals i ha defensat al mateix temps que no afectaran el tractat entre Ankara i la UE en matèria de refugiats. A aquest acord, que inclou ajut financer a Turquia a canvi de mantenir dins el seu territori els asilats, deu Merkel la reducció de l’arribada d’asilats al seu país. I també una certa pau interna, després de les crítiques per haver “permès” entrar al país, des del 2015, a 1,3 milions de refugiats.

En l’aire queda qui pretén Erdogan que votin els turcs d’Alemanya. L’Esquerra és enemiga natural de l’AKP. El Partit Lliberal (FDP), identificat amb els interessos del poder econòmic, no encaixa amb el col·lectiu d’immigrants. Queda la ultradretana i xenòfoba Alternativa per Alemanya (AfD), representant del vot de protesta. Un partit que lluita pel tercer lloc, després dels conservadors de Merkel i els socialdemòcrates de Schulz, en competició amb els Verds, Esquerra i lliberals. És el vot que més mal pot fer a la classe política establerta i a la imatge d’Alemanya.

jueves, 17 de agosto de 2017

sábado, 12 de agosto de 2017

Vuelta al cole



Merkel torna al despatx abocada a la reelecció



Només algun tipus de catàstrofe –com un atemptat de grans proporcions– podria impedir la victòria d’Angela Merkel en les eleccions del dia 24 de setembre. Aquesta és la consideració general a Alemanya. Els sondejos pronostiquen un 40% d’intenció de vot per al bloc conservador de la cancellera –la Unió Cristianodemòcrata (CDU) i la seva agermanada Unió Socialcristiana de Baviera (CSU)–, mentre que el seu perseguidor directe, el Partit Socialdemòcrata (SPD) de Martin Schulz, quedaria en un 23% o 24%. Aquest és el panorama que mostren les enquestes difoses per les televisions públiques ARD i ZDF, en què, com en la resta dels sondejos que publiquen setmanaris i diaris, l’avantatge de Merkel creix setmana rere setmana.

La cancellera, però, sembla que no vol deixar res en mans de l’atzar en la cursa per aconseguir la reelecció per al que seria el seu quart mandat si guanyés en les generals.

Ahir va tornar a la feina després de tres setmanes de vacances en què ha estat penjada al telèfon: “De servei en tot moment”, segons el seu portaveu, Steffen Seibert. O, més ben dit, entre el telèfon i el telecadira amb què se’ls ha vist pujar –a Merkel i al seu marit, el catedràtic Joachim Sauer– fins als pics de les muntanyes tiroleses. La imatge del matrimoni assegut amb els peus penjant i sense mirar-se era gairebé idèntica a les fotografies d’anys anteriors.

Van de vacances al mateix lloc des de fa prop de deu anys i la roba d’excursionista que porten sembla la mateixa. Ahir, dia de retorn al despatx, Merkel tenia un aspecte una mica més saludable i relaxat que abans de marxar de vacances. Però poques diferències més.

Primer va fer un recorregut per l’antiga presó de l’Stasi, l’antiga policia política de l’Alemanya comunista on va créixer. Allà va alertar que la democràcia no és un valor que es pugui donar per segur, sinó que cal lluitar i defensar-la davant tendències extremistes esquerranes. Després es va trobar amb l’alt comissionat de l’ONU per als Refugiats, Filippo Grandi, i el director general de l’Organització Internacional per a les Migracions (OIM), William Lacy Swing, tots dos disposats a agrair-li el lideratge assumit en la recerca de solucions a les crisis migratòries.

Els dos punts de l’agenda com a cancellera tenien un regust electoralista. Primer, pel toc d’alerta en direcció a l’esquerranisme radical, qüestió que apunta cap a un possible bloc entre l’SPD, Els Verds i L’Esquerra com a única alternativa aritmèticament possible per donar una majoria a Schulz.

El problema és que el que és matemàticament possible és políticament arriscat, ja que la percepció per a molts ciutadans alemanys és que L’Esquerra és un partit de perilloses arrels comunistes o fins i tot un hereu polític del règim que va aixecar el mur.

La trobada amb els representants de l’ONU i l’OIM remetia, tot seguit, a les crítiques que Merkel ha rebut al llarg de l’actual legislatura dels seus germans bavaresos, que no han aconseguit malgrat totes les pressions fer que imposés un límit a l’acollida de refugiats –Alemanya n’ha rebut 1,2 milions des del 2015.

Merkel sembla indestructible, però s’haurà de buscar un aliat. El Partit Liberal (FDP), soci natural dels conservadors, tornarà al Parlament després d’haver-ne quedat fora el 2013. Però no es preveu que tingui la força necessària per completar la majoria que Merkel necessita. Un tripartit entre la CDU/CSU, l’FDP i Els Verds sembla una aventura arriscada. Però no impossible, per tal d’evitar la revalidació indesitjada de l’actual gran coalició amb els socialdemòcrates.

La ultradreta, en contra de tothom i imparable

Cap aliança és descartable, quan falten sis setmanes per a les eleccions generals. L’única cosa que no preveu cap candidat, ni tampoc els mateixos interessats, és una col·laboració amb la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD). Una formació en contra de tot i de tothom, en lluita per convertir-se en tercera força amb el Partit Liberal (FDP), L’Esquerra i Els Verds, tots tres empatats en un 8%. AfD és molt lluny de tenir la força que ha assolit el també ultradretà Front Nacional (FN) francès, però, sigui quin sigui el resultat, celebrarà com un triomf l’accés al Bundestag (Parlament federal). Fins ara, cap partit ultradretà ha aconseguit escons. Que AfD hi arribi es veu gairebé tan segur com la victòria d’Angela Merkel per sobre de l’SPD, per quart cop consecutiu.

viernes, 11 de agosto de 2017

Visionaria Angie


Merkel redobla su compromiso frente a las crisis migraatoria, ahora centrada en Libia

Gemma Casadevall

Berlín, 11 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, redobló hoy su compromiso frente a las crisis migratorias, con Libia como país clave desde donde combatirlas y apoyada por los estamentos internacionales de ayuda al refugiado, que ven en la líder germana una aliada.
"Tenemos que combatir las causas de las crisis migratorias en los lugares donde se originan", para evitar que quienes huyen de guerras o de la miseria se "jueguen la vida" en el Mediterráneo y se "pongan en manos de las mafias", dijo la canciller, de regreso a Berlín tras un receso vacacional.
Alemania mostró "generosidad" con su "visionaria decisión" de abrir las fronteras en los momentos álgidos de la crisis migratoria de 2015, afirmó por su parte el director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing.
Merkel mantuvo su compromiso con la acogida de refugiados también en 2016 y es el segundo contribuyente del mundo a la OIM, prosiguió Swing, tras reunirse en Cancillería con Merkel y el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi.
Berlín destinará una partida adicional este año de 50 millones de euros a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la OIM, anunció Merkel, con lo que se plasma en la práctica esa "generosidad".

Bildergebnis für merkel swing

En el plano político, llevará la cuestión a la cumbre a cuatro bandas que mantendrá el 28 de agosto en París con el presidente francés, Emmanuel Macron; el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.
Un formato en el que es "más fácil" avanzar que entre los miembros de la Unión Europea (UE), admitió Merkel, y en el que se encuentran varios de los socios más directamente afectados por el drama migratorio desde África hacia Europa.
Merkel, cuyo país ha recibido 1,3 millones de refugiados desde 2015, se mostró dispuesta a asumir su compromiso como jefa del Gobierno de la primera economía europea ante una crisis incesante.
La "visionaria decisión" a que aludía Swing costó a Merkel duras críticas de sus filas conservadoras, especialmente desde Baviera, el próspero "Land" (estado federado) por el que ingresó la mayoría de los refugiados.
La canciller rechazó la exigencia de la Unión Socialcristiana bávara (CSU) de imponer un límite a la llegada de peticionarios, aunque sí endureció las condiciones de asilo y agilizó expulsiones.
Estas medidas, más el cierre de la llamada ruta de los Balcanes y el acuerdo de la UE con Turquía en materia de refugiados, redujeron el flujo hacia Alemania de estos contingentes, aunque el país sigue recibiendo a unos 15.000 mensuales.
Merkel dedicó a la crisis migratoria la parte política de su retorno a Cancillería tras tres semanas de descanso -en las que se mantuvo en todo momento "de servicio", como recordó su portavoz, Steffen Seibert- en combinación con una visita a la antigua cárcel de la Stasi, la policía política de la Alemania comunista.
"Parece que hace mucho y que todo esto quedó atrás, pero tenemos que mantener vivo el recuerdo, trabajar porque no vuelva a suceder", afirmó allí, para alertar contra el extremismo izquierdista.
La visita a la sede de la Stasi, hoy un centro de documentación, se produjo a pocos días del aniversario de la construcción del muro de Berlín, el 13 de agosto de 1961, la traumática división que durante veintiocho años dominó la existencia de las familias que, como la de Merkel, vivieron en territorio germano-oriental.
A partir de mañana, Merkel alternará sus actos como jefa de Gobierno con una intensa campaña electoral, volcada en el objetivo de lograr su reelección para el que sería su cuarto mandato.
Hasta el 24 de septiembre, fecha de los comicios, tiene prácticamente a diario de uno a dos mítines en distintos puntos del país, además de un apretado calendario de entrevistas en las principales cadenas de televisión, tanto públicas como privadas, así como para medios alternativos y bloggers.
A seis semanas de los comicios, los sondeos pronostican a su bloque conservador un 40 % de los votos, frente al 24 % que se prevé para su principal rival, el socialdemócrata Martin Schulz.
La tercera posición está en disputa entre La Izquierda, Los Verdes, el Partido Liberal (FDP) y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), todos ellos con el 8 %.
Merkel no solo quiere la victoria, sino que también aspira a dejar atrás la gran coalición que ha liderado tanto en la primera legislatura como en la actual. A ser posible, apuntalada de nuevo en el teórico socio natural del bloque conservador, el liberal FDP. EFE
gc/jpm/acm
(foto) (audio)




(foto) (audio):Firma    Berlín:Origen    763:NumPalabras    U:Prioridad    DX5007:Clave    (

domingo, 6 de agosto de 2017

El "made" apesta


El dièsel taca Alemanya



Els intents de la indústria alemanya i el govern d’Angela Merkel per recuperar la confiança perduda del ciutadà, després de dos anys d’escàndol continuat pel dieselgate, van acabar en una mena de divorci entre els socis de la coalició alemanya. “Els resultats no són suficients. La qüestió queda pendent per a la propera legislatura”, va dir la ministra de Medi Ambient, la socialdemòcrata Barbara Hendricks, en sortir de l’anomenada cimera del dièsel, dimecres passat, entre el govern, les grans marques alemanyes i els caps de govern dels lands on tenen la seu els fabricants de cotxes o on hi ha alts nivells de contaminació.

Els resultats a què es referia Hendricks era el compromís de cridar a tallers cinc milions de cotxes amb dièsel –de què quatre milions de Volkswagen o les seves filials Porsche i Audi i la resta per a Daimler, BMW i Opel– per instal·lar-hi un nou programari que redueixi les emissions. La solució menys ambiciosa, han criticat ambientalistes com ara Deutsche Umwelthilfe (Ajut al Medi Ambient Alemany). Aquesta mateixa organització va ser la impulsora de la demanda que, uns dies abans, va prosperar davant la justícia de Stuttgart i que pretén prohibir, a partir del 2018, la circulació dels cotxes amb dièsel en aquesta ciutat.

Canviar el programari costarà uns 100 euros per cotxe, que pagaran les marques implicades. És deu vegades menys del que costaria modificar-ne el maquinari i afecta els models de les classes Euro5 i Euro6. Amb aquest canvi es promet reduir les emissions entre un 25 i el 30 %. Per als models més antics –l’anomenada classe Euro4– BMW ofereix una prima de 2.000 a canvi de comprar un cotxe nou.

“És un pas en la direcció correcta”, va afirmar el ministre de Transports, Alexander Dobrindt, de la Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), el partit agermanat amb la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel. El divorci entre el ministre conservador i la seva col·lega socialdemòcrata era més que evident. Entre Hendricks i el titular de Transports hi ha una guerra no declarada des del principi de l’actual gran coalició, el 2013. A deu setmanes de les generals, ni l’un ni l’altre tenen intencions de dissimular. És el moment de marcar les diferències davant l’elector.

L’escàndol del dièsel va esclatar el 2015, quan la justícia dels Estats Units va denunciar el trucatge en les dades de les emissions en milions de cotxes de Volkswagen. Van succeir-se les dimissions al front del primer grup automobilístic del món i la taca es va escampar després a la resta dels grans fabricants alemanys. Ara fa quinze dies, Der Spiegel va afegir llenya al foc en difondre informacions d’un presumpte càrtel, creat als anys noranta, entre les marques aparentment rivals.

El made in Germany està en perill, ha advertit repetidament Dobrindt. De moment, els problemes d’imatge no semblen afectar el motor exportador del país, que va de superàvit en superàvit. La situació s’agreujaria si s’arriba a imposar la prohibició de circular als cotxes amb dièsel. La sentència de Stuttgart no és en ferm i només afecta aquesta ciutat. En cas d’entrar en vigor tindria, però, caràcter pilot si més no per a altres nuclis urbans.

Merkel, de vacances fins a la setmana vinent, s’ha salvat de sortir a la foto del divorci en la seva coalició, palesada en els seus ministres. Els caps de govern de tres dels nou lands assistents a la reunió –el bavarès Horst Seehofer, de la CSU, el socialdemòcrata Stephan Weil, per la Baixa Saxònia, i el verd Winfried Kretschmann, per Baden-Württemberg– sí van ser a la roda de premsa de la cimera del dièsel, marcada per les acusacions de connivència entre l’àmbit polític i els fabricants. Weil és membre del consell de vigilància de VW, com a cap del govern del land que n’és accionista. La Baviera de Seehofer té al seu territori BMW i Baden-Württemberg hi té Daimler. Casualitat o no, Merkel i la seva CDU van esquivar ser presents en la foto de família on es reflectia la imatge de la complicitat o corresponsabilitat política en el dieselgate.