Alemania investiga un nuevo ataque de un presunto yihadista pendiente de expulsión
Gemma Casadevall
Berlín, 29 jul (EFE).- Las autoridades alemanas investigan si el atacante
del supermercado de Hamburgo actuó movido por su radicalismo islámico o por
trastornos psíquicos, en medio de la conmoción ante un ataque cometido por un
refugiado pendiente de expulsión.
El autor del ataque, que causó un muerto y
seis heridos, fue un palestino de 26 años, identificado solo como Ahmet Al H.,
nacido en los Emiratos Árabes Unidos, a quien se vigilaba como radical, aunque
sin vínculos conocidos con el yihadismo, informó hoy el ministro de Interior del
"Land", Andy Grote.
En el albergue al que le habían asignado las autoridades
de inmigración, donde están acogidos 600 asilados, se le conocía como una
persona de comportamiento complejo e inestables, con problemas de alcohol y
drogas, prosiguió Grote.
No se establecido aún si actuó por motivos
religiosos o islamistas, por trastornos psíquicos o por una "combinación" de
estos factores, todos ellos conocidos, admitió el ministro..
"Este acto de
violencia debe y va a ser aclarado", garantizó a través de un comunicado la
canciller alemana, Angela Merkel, actualmente de vacaciones, pero en "permanente
contacto" con su ministro del Interior, Thomas de Maizière, y el alcalde de
Hamburgo, Olaf Schulz.
Por lo que se sabe hasta ahora, el agresor entró en
Alemania por Dortmund (oeste) en 2015 tras haber recorrido varios países
europeos -como Noruega, Suecia y España-; de ahí pasó a Hamburgo, donde en 2016
se le notificó que su solicitud había sido rechazada.
Desde entonces
esperaba ser expulsado, pero la orden no se había podido hacer efectiva por no
tener los papeles en regla.
En los últimos tiempos se habían observado en él
"cambios", se le veía frecuentemente recitando el Corán y había empezado a
vestirse a la usanza islámica.
El viernes, horas antes de irrumpir en el
supermercado y robar de una estantería el cuchillo de 20 centímetros con el que
cometió su ataque, había preguntado en inmigración cómo estaba su situación, ya
que mientras no tuviera pasaporte no podía ser expulsado.
Tanto Grote como
el fiscal Bernd Krüsser hicieron hincapié en que se le observaba como islamista
y no como yihadista, que no había indicios de que tuviera contactos con esas
redes, que todo apunta a que actuó solo y, también, que el hecho de ser
palestino y sin pasaporte de una nación definida obstaculizó su expulsión.
El perfil del agresor y su situación recuerdan a los de los autores de dos
atentados registrados hace ahora un año en Baviera, así como el del mercadillo
navideño de Berlín del pasado diciembre, cometido por el tunecino Anis Amri y
donde murieron doce personas.
También a Amri se le tenía bajo vigilancia
policial como radical, traficó con drogas y se le identificaba como persona
inestable, pero no se le expulsó por problemas burocráticos.
El atacante del
cuchillo logró ser reducido a escasa distancia del supermercado por un grupo de
ciudadanos que "con valentía y decisión", en palabras del ministro, salieron
tras él y se le encararon en la calle.
Todo ocurrió en minutos, de acuerdo
con el relato de una portavoz policial, según el cual el atacante entró en el
supermercado a las 13.00 GMT, tal vez a comprar, pero poco después volvió a
salir.
Se subió a un autobús, del que se bajó de inmediato, regresó al
comercio y tomó de una estantería un largo cuchillo, al que le arrancó el
envoltorio para atacar con él, sin mediar palabra, a un alemán de 50 años, que
murió en el mismo local.
Luego arremetió contra otras seis personas, a las
que dejó heridas de distinta consideración, y ya en la calle, se le encaró el
grupo de ciudadanos que le lanzaron sillas y lograron reducirlo, hasta que poco
después se personó la Policía.
Al lugar del ataque, un local de la cadena
"Edeka" del barrio de Barmbeck, acudieron hoy ciudadanos a dejar flores y
mensajes para las víctimas o de agradecimiento a esos ciudadanos, a los que
Merkel asimismo expresó su gratitud por su "coraje cívico".
La zona quedó
acordonada ayer durante horas por un fuerte operativo policial, en medio del
clima de alarma que se vive en Alemania, donde rige la alerta terrorista de
forma generalizada.
El diario "Bild" apuntó hoy que Hamburgo fue la ciudad
donde se orquestaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra EEUU y
que ahí vivió sin levantar sospechas su coordinador, Mohamed Atta.
Se estima
que en la ciudad viven 320 radicales islámicos, prosigue ese medio, según el
cual 70 musulmanes residentes ahí salieron en dirección a Siria o Irak para
unirse a la yihad. EFE gc/fpa