Consolidados o neófitos, para un Bundestag amplificado
Gemma Casadevall
Berlín, 23 sep (EFE).- Unos 61,5 millones de alemanes están convocados a las urnas mañana domingo para
elegir el nuevo Bundestag (cámara baja), que previsiblemente será el más
fragmentado de las últimas décadas, ya que contará con seis grupos
parlamentarios.
El pronosticado estreno en la cámara de la ultraderechista
Alternativa para Alemania (AfD) y el retorno del Partido Liberal (FDP) ampliarán
el espectro parlamentario, que en la pasada legislatura formaron cuatro grupos.
Sus líderes forman una constelación de rostros consolidados y neófitos y
conforman un retrato personal y político bastante preciso de la Alemania de hoy.
Sus perfiles, en formato reducido:
Angela Merkel (Hamburgo, en el norte, 1954): presidenta de la Unión
Cristianodemócrata (CDU) desde 2000 y en el poder desde el 2005, es la decana
entre los líderes occidentales. Creció en la Alemania comunista, iba para
científica pero con la caída del muro de Berlín entró en política. Desde
entonces, ha dejado atrás a todo aquel que trató de cerrarle el paso. Implantó
la austeridad a toda la UE frente a la crisis de la eurozona y su fuerte es la
sangre fría ante cualquier emergencia.
Martin Schulz (Erschweiler, en el oeste, 1955): es un peso pesado de la
política europea, cuya carrera discurrió durante 25 años entre Bruselas y
Estrasburgo. Su único cargo político en Alemania fue el de alcalde de Würselen,
la ciudad junto a Bélgica donde creció. En enero dejó la presidencia del
Parlamento Europeo y asumió el liderazgo del Partido Socialdemócrata (SPD), con
el desafío de relanzarlo ante el electorado, desde la posición actual de socio
en la gran coalición de Merkel.
Alexander Gauland (Chemnitz, en el este, 1941) y Alice Weidel (Gütersloh,
oeste, 1979): comparten la cabecera de lista de AfD. Gauland militó hasta 2013
en la CDU, pero lo dejó para fundar un partido euroescéptico. Del no a los
rescates en la UE pasó al discurso xenófobo ante la crisis migratoria.
Representa el ala tradicional nacionalista de AdF. Weidel, economista y
lesbiana, en pareja con una suiza originaria de Sri Lanka, quiere ser su
contrapunto modernizador. Hasta hace poco era una desconocida para los alemanes.
Sahra Wagenknecht (Jena, en el este, 1969) y Katja Kipping, (en el este,
1978): comparten la cabecera de La Izquierda, aglutinante del post-comunismo del
este y la disidencia socialdemócrata que siguió a Oskar Lafontaine cuando rompió
con el SPD por su línea centrista. Wagenknecht, casada con Lafontaine, defiende
las propuestas más radicales del partido. Kipping es la encargada de suavizar
asperezas, desde posiciones más moderadas y ayudada por su talante conciliador.
Christian Lindner (Wuppertal, en el oeste, 1978): es el nuevo rostro del
Partido Liberal (FDP), formación que apuntaló 17 de los 23 gobiernos federales
del país, bajo liderazgo de la CDU o el SPD, pero que en 2013 quedó fuera del
Bundestag. La campaña de esta formación histórica se ha basado en Lindner, que
trata de explotar sin tapujos la baza del atractivo físico. Eso ha dado un toque
algo superficial al FDP, que durante décadas marcó las pautas de la política
exterior, ya que solía corresponderle ese Ministerio.
Cem Özdemir (Urach, en el sur, 1965) y Katrin Göring-Eckardt (Friedrichroda,
en el este, 1966): lideran a los Verdes. Hijo de inmigrantes llegados al país en
los 60, Özdemir se convirtió en 1994 en el primer diputado de origen turco del
Bundestag. Se le considera un firme "aspirante a ministro", en caso de que su
partido entre en una coalición de Gobierno. Tanto él como Göring-Eckardt,
miembro del Consejo de la Iglesia Evangélica, representan al ala moderada de los
Verdes, muy alejada de sus orígenes antijerárquicos.
Joachim Herrmann (Múnich, 1956): lidera en Baviera la lista de la Unión
Socialcristiana (CSU), partido hermanado a la CDU, con el que integra el grupo
conservador. Es ministro de Interior en el próspero "Land", defensor de la mano
dura en materia de seguridad y de acelerar la expulsión de refugiados. Es un
tándem útil para la CDU, ya que no compiten en las urnas, pero también un aliado
propenso a afear sin reparos a Merkel, cuya línea tacha de poco conservadora.
EFE
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