martes, 31 de julio de 2018

La abucheante caldera de Bayreuth


Domingo debutó como batuta wagneriana con una triunfal "Valkiria"

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- Plácido Domingo debutó hoy como batuta wagneriana en el Festival Richard Wagner de Bayreuth con una triunfal "Valkiria" en que las voces impusieron su dominio sobre la escenografía de Frank Castorf y en medio de una ola de calor insólita en Baviera.
Los "bravos" se sucedieron para Catherine Foster, como Brunilda, y Greer Grimsley, el Wotan, en primera línea, así como también para Anja Kampe, la Siglinda, y Stephen Gould, su Sigmundo, mientras que a Domingo se le brindó una ovación de gala, salpicada de algún abucheo.
Debutar en el templo wagneriano por excelencia, acostumbrado a las batutas más avezadas en las óperas del compositor exclusivo de la casa, no es tarea fácil.
Tampoco para Domingo, quien regresaba al festival bávaro 18 años después de haber interpretado por última vez en ese lugar, entonces como tenor, el Sigmundo que ahora asumió Gould.
Salió airoso de la prueba, en un Bayreuth que esperaba con cierto escepticismo que por primera vez en la historia de la casa no se representara "El Anillo del Nibelungo" al completo, sino simplemente la segunda pieza.
La "Valkiria" con la que Domingo debutó como director wagneriano, a sus 77 años, es la pieza "superviviente" del "Anillo" que Castorf estrenó en ese festival, en 2013, entre tempestades de abucheos, algo suavizadas en sus posteriores reposiciones.
El dramaturgo alemán hace discurrir la tetralogía entre escenarios diversos -desde estaciones de servicio tejanas y clubes de alterna al sediento Wall Street-, entre cocodrilos articulados y otras ocurrencias.
En el caso de esa segunda pieza, algo más contenida que el resto, convierte a Baku, capital de Azerbayán, en epicentro de la revolución leninista, entre torres petroleras coronadas por la Estrella Roja comunista.
El ansia por el oro del Rin es ahí avidez corrosiva por el petróleo, con una cámara de vídeo que sigue los gestos y voces de los solistas, alternada con portadas del "Pravda" e imágenes que remiten al realismo socialista.
El propio Domingo admitió a Efe, previo a su estreno, cierta "molestia" por el protagonismo de las instalaciones y cámara de vídeo que, a su juicio, "distraen" la atención del espectador e incluso de los propios intérpretes.
El músico español acató esa molestia a cambio de tener el honor de debutar en el profundo foso para la orquesta del teatro que Richard Wagner construyó en vida como lugar idóneo para escenificar sus óperas.
Bayreuth, por su parte, se saltó la norma de la casa de no poner en escena la célebre tetralogía al completo -"El oro del Rin", la "Valkiria", "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses"-, a modo de tributo a la presencia de Domingo, cuya apretada temporada discurre entre múltiples escenarios.
El tenor y director preparó durante meses su debut, en un verano profuso -como siempre- de compromisos como el "Thaïs" que cantó la semana pasada en el Teatro Real de Madrid y luego en el festival de Perelada (Girona).
Serán tres las galas de la "Valkiria" que Domingo dirigirá en la presente temporada de Bayreuth, que cerrará esa misma pieza el 29 de agosto.
El próximo año no habrá "Anillo" en Bayreuth, ni entero ni fraccionado, por lo que la presente pieza tenía un aire despido rehabilitador para Castorf.
El estreno como batuta wagneriana de Domingo coincidió con el punto más álgido en esa ciudad de Baviera de la ola de calor que atraviesa Europa, ya que llegaron a registrarse 38 grados.
La "verde colina", como se conoce al lugar donde está ubicado el teatro, estaba reseca, como ansiando tormenta para regenerar sus jardines y céspedes.
Los wagnerianos aligeraron algo la etiqueta -alguno asistió a la gala en sandalias playeras o incluso bermudas- y adoptaron el incendio final incluido por la escenografía de Castorf como una metáfora del fuego que más de uno sentía en su interior.
Domingo, de acuerdo a su talante, subió al escenario con esa mezcla de modestia y encanto capaz de hacer menos audibles las críticas de parte del público, arropado por sus intérpretes y convertido en batuta de la casa. EFE
gc/mmg
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lunes, 30 de julio de 2018

Plácido, 18 años después

Domingo espera "con respeto, amor y emoción" su debut como batuta en Bayreuth

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 30 jul(EFE).- Plácido Domingo asume con "respeto, emoción y amor" su debut como director de una ópera de Richard Wagner, algo que hará mañana en el "templo wagneriano" que es Bayreuth y con "La Valkiria", la pieza con la que se despidió como tenor de ese festival, hace 18 años. 

"Llevo cinco meses preparándome. Intercalando el 'Macbeth" que estrenamos con Daniel Barenboim en Berlín para viajar a Bayreuth. Estudiando partituras, haciendo ensayos con orquesta o cantantes, y hasta un concierto, en San Petersburgo", explicó el artista en entrevista a Efe, desde el teatro de Bayreuth. 
"Es un desafío que implica mucha responsabilidad, amor a Wagner y respeto", prosiguió, en alusión a Bayreuth, el festival que lo aclamó como el Sigmundo de "La Valkiria" en 2000. 
En aquella ocasión recibió a Efe, aun maquillado y vestido de Sigmundo, durante el segundo entreacto y tras su "muerte" escénica a manos de Wotan; como director no podría permitirse "semejante licencia", bromeó, ya que "el Maestro trabaja hasta el final". 
Su regreso a Bayreuth coincide, además con el retorno también a esa plaza de la mezzosoprano bávara Waltraut Meier, quien fue su Siglinda en 2000. "Los dos cantamos juntos esa 'Valkiria' y nos pasamos después 18 años sin venir", recuerda Domingo. 
"No volví ni en la temporada siguiente ni en las posteriores, aunque hubiera querido", recuerda Domingo. Se lo impidió el carácter "exigente" del entonces director del festival y nieto de Richard Wagner, Wolfgang, quien declinó hacerle un lugar porque en 2001 no podía estar en Bayreuth en uno de los días fijados para los ensayos. 
Bayreuth "se perdió" así la presencia de Domingo -"por un único día", insiste-. No regresó en los años siguientes como tenor, pese a que podría haberlo hecho como Sigmundo, Lohengrin o Parsifal, los tres personajes de su repertorio wagneriano. 
Meier tampoco regresó al festival que había sido su casa en vida de Wolfgang Wagner, con quien protagonizó un enfado descomunal. 
Diez años después de tomar las riendas de Bayreuth la biznieta de Richard Wagner, Katharina, llegó el reencuentro para ambos: Domingo como director y la mezzosoprano como la Oltrud del "Lohengrin" que abrió la temporada, dirigido por Christian Thielemann. 
"Los directores escénicos de hoy día se van un poco de la historia", admite Domingo respecto a Frank Castorf, responsable del "Anillo" al que pertenece su "Valkiria", una reposición que en su estreno, hace tres temporada, desató una tormenta de abucheos. 
Castorf traslada los mitos wagnerianos a pozos petroleros, burdeles de autopista y termina en Wall Street. 
"Lo tiene muy claro. Piensa que la ambición por el oro del Nibelungo es la misma que ahora se tiene por el petróleo", dice Domingo, respecto a su "Valkiria" actual, alejada de la que conoció como tenor, entonces con un Jürgen Flimm empeñado en humanizar a Wagner. 
Respeta la interpretación personal que hace Castorf de la "lucha por el poder y la corrupción" y considera que ello demuestra "la vitalidad de los mitos wagnerianos abiertos a mil representaciones", pero reconoce que "despista" al público y hasta a los intérpretes. 
"Las instalaciones, los vídeos, nos rompen la concentración", dice, respecto a estos elementos, presentes en el "Anillo" de Castorf, como también en el "Lohengrin" que abrió la presente temporada, diseñado por el estadounidense Yuval Sharon. 
En honor a Domingo se ha saltado Bayreuth, por primera vez en la historia de este tradicionalista festival, la norma de representar el "Anillo" al completo, ya que solo se representa la "Valkiria", su segunda pieza. 
Fue ya bastante trabajoso, explica Domingo, incluir las tres galas en las que dirigirá en Bayreuth -mañana, el próximo 18 y el 29, cierre de la temporada- en sus compromisos de este verano. 
A la ciudad bávara ha llegado tras interpretar como tenor la ópera "Thaïs" en el Teatro Real de Madrid y luego en formato concierto en el Festival de Perelada (Gerona, noreste de España); entre una gala en Bayreuth y las siguientes pasará unos días -"de vacaciones", dice- en México y luego cantará en el Festival de Salzburgo. 
"Es cierto que la orquesta de aquí toca casi sin ver. Pero tienes que dirigirlos, motivarlos. Y asomarse al foso de Bayreuth es mucha responsabilidad", explica, respecto al viejo teatro levantado por órdenes de Richard Wagner en 1850 como lugar idóneo para representar su música, que sigue consagrado en exclusiva al culto al genial compositor. EFE 
gc/agf



La batuta de Domingo cierra el ciclo inaugural de Bayreuth

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 30 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth cierra mañana el primer ciclo de la presente temporada con Plácido Domingo a la batuta de "La Valkiria", su debut como director en el templo wagneriano, que en el pasado le aclamó como tenor.
Dieciocho años después de su última aparición en el festival de esa ciudad de Baviera -precisamente como el Sigmundo de esa misma pieza de "El Anillo del Nibelungo"-, Domingo regresará a Bayreuth como director de orquesta, desde el foso del teatro concebido por el genial compositor cómo idóneo para sus óperas.
Su retorno es uno de los platos fuertes de la temporada, que se abrió el miércoles anterior con un nuevo "Lohengrin" donde triunfaron la batuta de Christian Thielemann -director musical de Bayreuth- y las voces del tenor Piotr Beczala, la soprano Anja Harteros y la mezzosoprano Waltraut Meier.
La nueva producción significó asimismo el esperado regreso a Bayreuth de Meier, a quien no se había visto en ese plaza desde que formó dúo con Domingo, en 2000, en el papel de Siglinda de "La Valkiria", bajo la dirección escénica de Jürgen Flimm.
Meier fue recibida en la apertura de temporada con emoción, en una producción firmada por el estadounidense Yuval Sharon, que decepcionó como escenografía a una parte del exigente público de Bayreuth.
"La Valkiria" que dirige Domingo es una reposición de la estrenada en Bayreuth en 2013 por Frank Castorff, entre abucheos a una puesta en escena que recorre paisajes petroleros y burdeles, pero fervientes aplausos a la batuta, en esa temporada, de Kirill Petrenko.
Se trata de la primera vez la historia de Bayreuth que se programa una sola pieza de la tetralogía del "Anillo", una concesión a cambio de privilegio de tener en Baviera a Domingo, en mitad del intenso verano, de festival en festival, del músico español.
Domingo llega al festival bávaro después de haber estado, la semana pasada, como tenor, en el Teatro Real de Madrid con "Thaïs", de Jules Massenet, ópera que trasladó este domingo al formato concierto en el Festival de Perelada (Girona).
El "Anillo" concebido por Castorf tuvo poca fortuna en Bayreuth, ya que a los sonoros abucheos de su estreno siguieron otros, aunque de menor intensidad, en sus reposiciones siguientes.
Esta temporada se despide del festival con "La Valkiria" como única "superviviente".
Los abucheos a la recreación de Castorf no han impedido a los wagnerianos aplaudir con fervor a sus sucesivas voces y batutas, de acuerdo a la tradición del lugar de no dejar que producciones que no encajan con el gusto del público se vean recompensadas con ovaciones a la partitura e intérpretes de Wagner.
Ese fue el caso en la presente temporada tanto del "Lohengrin" de Sharon como de la reposición en los días siguientes del minimalista "Tristán e Isolda" concebida por Katharina Wagner, la biznieta del compositor y directora del festival, cuyas producciones hasta ahora no han encontrado el aplauso en Bayreuth.
Thielemann, en cambio, triunfó por partida doble, tanto al frente del "Lohengrin" como de ese "Tristán", y se consolidó así como Maestro wagneriano, ya que hasta ahora ha dirigido diez de las óperas del estricto repertorio de Bayreuth.
Las restantes piezas de la primera semana del festival bávaro fueron las reposiciones de "Parsifal" dirigido por Semyon Bychkov, la de "Los Maestros Cantores de Nuremberg" de Philippe Jordan, y de "El holandés errante" de Axel Kober.
Mañana le corresponde cerrar el primer ciclo a Domingo, quien a lo largo de este verano tiene otras dos citas como director de "La Valkiria" en el templo wagneriano, el 18 y el 29 de agosto, en la gala que cerrará la presente temporada. EFE gc/mr

jueves, 26 de julio de 2018

La biznieta de la casa

Katharina, diez años al frente del casi inamovible Bayreuth

Gemma Casadevall

Bildergebnis für katharina wagner 2018

Bayreuth (Alemania), 26 jul (Efe).- Katharina Wagner, biznieta de Richard Wagner, cumple esta temporada su décimo año al frente del elitista Festival de Ópera de Bayreuth, al que ha impuesto cambios milimétricos sin traicionar el culto exclusivo al compositor.
A 130 años de la muerte de Richard Wagner persiste la pregunta de si el nazismo instrumentalizó su música o si sus textos son corresponsables de la ideología nazi, advierte el prólogo del libro "El pecado del artista", presentado por Katharina Wagner esta semana.
El volumen, editado por la directora del festival y con textos de historiadores, compila lo abordado en el ciclo "Discursos de Bayreuth" abierto en 2017 para confrontar el festival con su pasado.
El ciclo es una innovación de Katharina Wagner como programa paralelo al festival, que este año incluyó el estreno de "Der verschwundene Hochzeiter" ("El casamentero perdido") de Klaus Lang.
"Los vínculos con el nazismo son conocidos. Pero Katharina no se contenta con montar una exposición al año sobre el tema. Se toma en serio el análisis de esa temática", comentó Lang a Efe.
Su pieza teatral, basada en el trabajo escénico de dos hermanos casi idénticos -Jiri y Otto Bubenicek- multiplicados sobre el escenarios por un sinfín de hologramas, es todo lo contrario a una ópera de Wagner: las figuras se mueven a ritmo casi sedativo y la música que les acompaña parece una suave sucesión de susurros.
Se estrenó en el histórico "Reichhof" de Bayreuth, una sala inaugurada en tiempos del cine mudo, a modo de "diálogo con Wagner desde las antípodas creativas de la obra wagneriana", explica Lang.
Otra innovación ha sido el "Wagner para niños", adaptaciones para el público infantil de las óperas del compositor, que este año llegó a su décima edición con "El anillo del Nibelungo".
"Fue mi primer proyecto y el que más dentro llevo del corazón", explicó la directora al presentar la temporada, el pasado martes.
"Son cambios muy pequeños, el gran público wagneriano ni siquiera sabe de ellos", afirma Clive Zimmermann, estadounidense de origen alemán de 87 años, judío, y desde hace 30 asiduo al festival que los descendientes del compositor pusieron a los pies de Adolf Hitler.
La sombra del pasado "es parte del morbo del festival", concede este veterano, para recordar que "la más fanática servidora" del dictador fue Winifred, la británica que se casó con Siegfried, hijo del compositor y señora de Bayreuth durante el Tercer Reich.
A todo este compendio histórico se dedica el nuevo museo de la Casa Wahnfried, completamente remodelada y reabierta hace dos años, con un ala adicional junto al edificio histórico del que Hitler fue huésped durante el periodo de sumisión de Bayreuth al Tercer Reich.
"Katharina está sujeta al legado del bisabuelo y a estructuras financieras en que se combinan los fondos públicos con los aportes de la Sociedad de Amigos de Bayreuth", afirma Zimmermann.
La directora del festival asumió la riendas de Bayreuth en 2008, aun en vida de su padre, Wolfgang Wagner, artífice en los años cincuenta de la refundación del festival, que había quedado bajo tutela aliada.
Katharina Wagner asumió la dirección colegiada junto a Eva Wagner-Pasquier, hija del primer matrimonio de Wolfgang, treinta años mayor y con la que había mantenido un pulso por la sucesión.
Ambas biznietas alcanzaron un pacto salomónico -en detrimento de la tercera candidata, Nike Wagner, que quedó fuera- y defendieron la tradición de que en Bayreuth sólo se escucha a Wagner.
Esta es la tercera temporada en que Katharina dirige en solitario una empresa familiar con 140 empleados, tras retirarse Eva, y nada apunta a un cambio de dictado.
La fórmula funciona y el festival cada año agota sus localidades, aunque sin las listas de espera de hasta cinco años como en el pasado.
La venta de entradas se ha abierto a la era internet -antes la vía para adquirirlas era mandar un formulario por correo postal- y la temporada se inauguró con un "Lohengrin" coronado por quince minutos de ovación y apenas algún abucheo.
Los aplausos fueron para el maestro Christian Thielemann, al que Katharina ha convertido en titular de Bayreuth, así como las voces protagonistas de Piotr Reczala, Anja Harteros y Waltraut Meier.
Los abucheos aislados eran para el director artístico, Yuval Sharon, al que un sector del público achacó falta de ambición.
Katharina Wagner, quien un año antes recibir las riendas del festival escuchó sonoros abucheos con su debut en la dirección escénica con "Los maestros cantores de Nuremberg", no ha superado aún su reválida en las producciones que ha dirigido en su templo.
Este año se repone su minimalista "Tristán e Isolda", al que desde su estreno hace dos años se ha criticado opacidad y frialdad en el tratamiento del drama de los dos amantes. EFE  gc/cr

miércoles, 25 de julio de 2018

Ver y ser visto





Bayreuth abre con su desfile de fieles wagnerianos y un "Lohengrin" rejuvenecido

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth abrió hoy su temporada con el habitual desfile de fieles wagnerianos y un "Lohengrin" diseñado por el artista y escenógrafo Neo Rauch y con la batuta de Christian Thielemann, director titular de la casa. 
La canciller alemana, Angela Merkel, y varios de sus ministros, así como el primer ministro de Baviera, Markus Söder, encabezaron la representación política ante el viejo teatro construido en 1850 en ese lugar por decisión del genial compositor. 
La presencia de la líder alemana y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, es parte del programa, ya que son pocas las veces que no han acudido a esa cita en sus doce años largos en el poder e incluso antes, como líder de la oposición, era asidua a Bayreuth. 
La acompañaron media docena de miembros de su Ejecutivo, desde su titular de Defensa, Ursula von der Leyen, otra veterana del festival y el Gobierno, al neófito ministro de Sanidad, Jens Spahn. 
La apertura de temporada en Bayreuth es algo que pocos quieren perderse, sean figuras del ámbito político o rostros populares, por mucho que la ola de calor que se vive en Baviera, con temperaturas por encima de 30 grados, convierta en disuasorio el traje de gala. 
A la gala de apertura corresponde el único estreno programado esta temporada, el "Lohengrin" dirigido por el estadounidense Yuval Sharon, acostumbrado hasta ahora a puestas en escena en lugares atípicos, como estaciones de metro o aparcamientos, incorporado ahora al templo wagneriano por excelencia. 
Bayreuth encargó la puesta en escena a la pareja artística formada por el cotizado Rauch y Rosa Loy, que colocan al Caballero del Cisne entre armónicos azules, para un drama romántico que cede mucho espacio a la intuición del espectador. 
Es la décima ópera del repertorio de Wagner que dirige Thielemann en Bayreuth, quien en la recta final tuvo que encontrar un tenor de altura, desafío que aceptó Piotr Reczala, tras cancelar unas semanas atrás Roberto Alagna. 
A la "verde colina" de Bayreuth regresará asimismo, tras 18 años de ausencia, la mezzosoprano bávara Waltraut Meier, la Ortrud de "Lohengrin", casi tan esperada en el festival de ópera de sus orígenes como Anja Harteros, la Elsa protagonista. 
Para la próxima semana se espera otro retorno, el de Plácido Domingo, de quien se recuerda aún su última actuación en Bayreuth -también en 2000 y formando dúo con Meier- y que ahora vuelve para dirigir "La Valkiria". 
El regreso de Meier -quien abandonó el festival tras una tormentosa disputa con su entonces director, el nieto del compositor, Wolfgang Wagner- tiene cierto aire de despedida. 
La mezzosoprano admitió hace unos días a medios locales su añoranza por el viejo Bayreuth, que mantiene las reglas del culto exclusivo a Wagner, pero ha perdido algo su sello de identidad de esa ciudad de provincias, mezcla de espontaneidad y elitismo. 
Las prerrogativas de seguridad impuestas en los últimos años, como en todo acontecimiento mediático, han encorsetado sus jardines entre dispositivos policiales e impuesto limitaciones a los picnic entre copas de champagne de los entreactos, donde curiosos y famosos podían coincidir sin obstáculos ni vallas. 
Completarán la presente temporada, que se prolongará hasta el 29 de agosto, las reposiciones del "Parsifal" de Semyon Bychkov; el minimalista "Tristán" dirigido por Katharina Wagner; "Los maestros cantores de Núremberg" de Philippe Jordan y "El holandés errante" dirigido por Axel Kober. EFE 
gc/jam/cr 
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Thielermann triunfa con el Lohengrin luminoso de Rauch

Gemma Casadevall 

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El director musical Christian Thielemann y el artista Neo Rauch triunfaron hoy en el Festival Richard Wagner de Bayreuth con el estreno de un "Lohengrin" rejuvenecido y volcado en Elsa, la heroica mujer atada a un destino indeseado, pero nunca sometida. 
Fue una apertura de temporada redonda, jaleada por ovaciones cerradas desde del primer acto al final, con especial mención para el tenor Piotr Reczala, quien acudía al festival bávaro como el "salvador" de una compleja papeleta, después de la cancelación en la recta final de Roberto Alagna. 
En lugar de un mero rescate resultó ser la pieza idónea para una puesta en escena a la que el cotizado Rauch, junto a su pareja artística Rosa Loy, apuesta por el dominio casi exclusivo del trazo azul, que se tiñe de rojo ante el lecho nupcial. 
Thielemann, director musical titular de Bayreuth, puso su batuta al servicio de su décima ópera en el festival bávaro, coronado así como el "maestro" por excelencia del templo wagneriano. 
La dirección escénica correspondió al estadounidense Yuval Sharon, representante de las nuevas generaciones quien se estrenaba ante ese exigente público y que, de acuerdo a lo anunciado en su presentación, dejó mucho espacio a la intuición. 
Descartó ocurrencias pretendidamente provocadoras como las que caracterizaron al "Lohengrin" de su antecesor en Bayreuth, Hans Neuenfels, quien en 2013 se permitió colocar a su héroe entre ratones de laboratorio. 
El Lohengrin de Rauch y Sharon vuelve a las esencias wagnerianas, con una Elsa triunfal -Anja Harteros-, que se revuelve contra casorios obligados y se despoja de las ataduras, incluidas las de su Caballero del cisne. 
El Lohengrin azul y alado de Reczala tiene la grandeza del héroe fracasado, frente a la Elsa que emprende su camino. 
Bayreuth esperaba con ansia el regreso de una de sus "voces propias", la de Waltraud Maier, a quien no se veía desde hacía 18 años en la "Verde Colina", como se conoce el lugar donde Wagner ordenó construir su teatro en 1850. 
La mezzosoprano bávara dejó el festival en 2000, tras un monumental enfado con su entonces director y patriarca del lugar, Wolfgang Wagner, nieto del compositor. 
Ahora regresó hoy la que fue y sigue siendo su casa, desde 2008 bajo la dirección de Katharina Wagner, y lo hizo al frente de una Ortrud tan grandiosa como su oponente Elsa. 
Fue un reencuentro emocional y bello, en que la veteranía de Meier brilló sin tratar de eclipsar a la que parece destinada a ser su relevo generacional. 
Para la próxima semana se espera otro retorno de alto rango, el de Plácido Domingo, de quien se recuerda aún su última actuación en Bayreuth -también en 2000 y formando dúo con Meier- y que ahora vuelve para dirigir "La Valkiria". 
Completarán la presente temporada, que se prolongará hasta el 29 de agosto, las reposiciones del "Parsifal" de Semyon Bychkov, el minimalista "Tristán" dirigido por Katharina Wagner, "Los maestros cantores de Núremberg" de Philippe Jordan y "El holandés errante" dirigido por Axel Kober. 
El nuevo "Lohengrin" y el regreso de Domingo son los platos fuertes de la presente edición, cuya apertura estuvo acompañada por el habitual un desfile de leales wagnerianos, encabezados por la canciller alemana, Angela Merkel, media docena de sus ministros y la elite política bávara. 
La presencia de la líder alemana y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, es parte del programa, ya que son pocas las veces que no han acudido a esa cita en sus doce años largos en el poder e incluso antes, como líder de la oposición, era asidua a Bayreuth. 
La apertura en Bayreuth es algo que pocos quieren perderse, sean figuras del ámbito político o rostros populares, por mucho que la ola de calor que se vive en Baviera, con temperaturas por encima de 30 grados, convierta en disuasorio el traje de gala. EFE 
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martes, 24 de julio de 2018

Un estreno, un regreso


Bayreuth espera el "Lohengrin" de Rauch y la batuta de Domingo

Gemma Casadevall





Bayreuth (Alemania), 24 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth abre mañana la temporada con un luminoso "Lohengrin", con escenografía y vestuario de Neo Rauch y Rosa Loy y dirigido por Christian Thielemann, en espera del regreso al templo wagneriano de Plácido Domingo a la batuta de "La Valkiria" 
El "Lohengrin" de Thielemann, "maestro" titular de Bayreuth, será el único estreno de la temporada, que como todos los años espera la presencia de la elite política alemana, encabezada por la canciller Angela Merkel, fiel al festival bávaro desde sus tiempos de líder en la oposición. 
Para la semana siguiente se espera el segundo acontecimiento, con el retorno de Domingo tras 18 años de ausencia y, por primera vez presente en el programa no como tenor, sino como director de esa pieza de "El Anillo del Nibelungo". 
Bayreuth, la ciudad de Baviera donde el compositor construyó su teatro en 1850, se permite así la licencia de no representar la tetralogía al completo, sino solo "La Valkiria", pero con el aliciente de la presencia del músico español. 
Será la primera vez en que se escenifica una sola pieza del "Anillo" en un festival consagrado al culto en exclusiva a Wagner y que, hasta ahora, siempre lo representó al completo -"El Oro del Rin", "La Valkiria", "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses"-. 
La producción es obra del alemán Frank Castorf y fue estrenada al completo en 2013 con cierto escándalo por las provocadoras escenas ideadas por el dramaturgo alemán, desde escenarios petroleros a Wall Street y burdeles de autopista. 
El nuevo "Lohengrin" viene precedido por la noticia a última hora del relevo del solista previsto -Roberto Alagna- por Piotr Reczala, quien aceptó incorporarse a los ensayos poco antes del estreno. 
La cancelación de Alagna, anunciada hace unas semanas, fue una de esas noticias que sacuden Bayreuth, un festival acostumbrado a brindar sorpresas a su exigente y leal público. 
Sus responsables justificaron el cambio en que el tenor ítalo-francés no había podido "estudiar suficientemente" su complejo papel en esa romántica ópera del Caballero del Cisne. 
A diferencia de Alagna, el polaco Reczala sí es un tenor avezado en Wagner y la expectación se centra ahora en la escenografía de Rauch y Loy, a las órdenes del director artístico Yuval Sharon. 
Su propósito es "volver a enamorar al mundo", como anunciaron ambos artistas en declaraciones a la radio pública regional Mdr. 
Este "Lohengrin" sucede al que en 2010 estrenó en Bayreuth Hans Neuenfels, quien colocó al héroe wagneriano en una escenografía poblada de ratas de laboratorio multicolores. 
La idea de Neuenfels fue abucheada en su debut, pero en los años posteriores se ganó el aprecio de los wagnerianos y hace dos años se despidió del templo entre ovaciones. 
La nueva producción viene avalada por otro importante retorno: el de la mezzosoprano bávara Waltraud Meier, en el papel de Oltrud. 
A Meier, como a Domingo, no se la ha visto en Bayreuth desde 2000, ambos al frente de "La Valkiria" en un grandioso dúo de voces. 
La mezzosoprano abandonó ese año el festival de la que había sido, en tanto que nacida en Baviera, una "voz propia" en medio de un tumultuoso enfado con su entonces director, Wolfgang Wagner. 
Wolfang Wagner llevó las riendas del festival más de medio siglo, desde su refundación tras la II Guerra Mundial hasta 2008, cuando delegó en sus hijas Katharina y Eva Pasquier-Wagner. 
La biznieta del genial compositor y, desde hace dos años, directora en solitario de Bayreuth ha logrado dos retornos ilustres -Meier y Domingo-, con rango de acontecimiento. 
Completan la temporada, que se prolongará hasta el 29 de agosto, las reposiciones del "Parsifal" de Semyon Bychkov, el minimalista "Tristán e Isolda" diseñado por Katharina y con Thielemann a la batuta, "Los maestros cantores de Núremberg" de Philippe Jordan y "El holandés errante" dirigido por Axel Kober. EFE 
gc/jam/ja

sábado, 21 de julio de 2018

Wiebke y Frauke se despiden


Alemanya: “Puigdemont és lliure”



L’Audiència Territorial de Schleswig-Holstein no ha trigat ni 24 hores a donar per “completament tancat” el procés d’extradició contra Carles Puigdemont després que el jutge Pablo Llarena retirés dijous l’euroordre de detenció contra l’expresident i la resta de polítics que són a l’exili. L’arxivament de la causa comporta que “Puigdemont és lliure i pot abandonar Alemanya immediatament”, segons va declarar la portaveu de l’Audiència, Frauke Holmer.

La decisió dels jutges del land alemany estava cantada, però no se sabia si es pronunciarien de manera immediata, com així ha estat, o si deixarien passar uns dies. Finalment, ahir al migdia van fer pública la seva decisió en un breu comunicat que a efectes pràctics suposa un salconduit perquè Puigdemont es pugui moure amb total llibertat per Europa. “La sala primera del penal de l’Audiència Territorial de Schleswig-Holstein ha decidit avui, a petició de la fiscalia, aixecar les mesures cautelars per a l’extradició contra l’expresident regional català Carles Puigdemont, després que la Justícia espanyola rebutgés l’extradició el 19 de juliol”, diu el text de la nota de premsa.

A partir d’aquest moment, el propòsit de Carles Puigdemont és el de desplaçar-se a Bèlgica per tornar a residir a la Casa de la República, amb seu a Waterloo, però abans del trasllat pretén dur a terme algun tipus d’acte públic dirigit a la comunitat catalana resident a Alemanya en agraïment al seu suport i afecte mostrat durant aquest temps.

Han passat gairebé quatre mesos des que Puigdemont va ser detingut, el 25 de març, en entrar a Alemanya per la frontera danesa i després d’haver pronunciat unes conferències a Finlàndia. El propòsit de Llarena, a finals de març, era aprofitar que Puigdemont havia deixat Bèlgica per reactivar una euroordre que ell mateix havia retirat mesos abans, després que la justícia belga desestimés per primer cop els càrrecs de rebel·lió.

A Alemanya s’ha topat amb la mateixa situació: la fiscalia del petit land de Schleswig-Holstein va tramitar la petició en el mateix sentit i pels mateixos càrrecs que volia Llarena. Però, quan va arribar la petició als jutges de l’Audiència, aquests van resoldre accedir a l’extradició només per un dels càrrec que sí que estan previstos a les euroordres, el de malversació de fons públics, equiparable a corrupció.

Els magistrats alemanys es van entretenir a estudiar amb cura si el delicte de rebel·lió –que no existeix en el Codi Penal alemany– era comparable al d’alta traïció. I, després d’estudiar-ho amb tot el deteniment que calia, van concloure que no hi ha rebel·lió, entre altres coses perquè Puigdemont no és responsable dels casos de violència que hi va haver l’1 d’octubre.

Puigdemont hauria pogut gaudir de total llibertat de moviments molt abans. Tretze dies després de la seva detenció i ingrés a la presó de Neumünster, aquell 25 de març, l’Audiència ja va respondre en el mateix sentit que ho va fer l’última vegada. Sí a l’extradició, però només pel delicte de malversació. Puigdemont va quedar així en llibertat condicional però pendent d’una nova revisió del cas, ja que Llarena va insistir en el seu propòsit i va presentar un munt de teòriques proves i vídeos, decidit a demostrar que s’havia produït el delicte de rebel·lió.

La segona decisió dels jutges de l’Audiència d’aquest land alemany ha caigut com una llosa sobre Llarena. El seu acte de dijous inclou crítiques agres a l’actuació dels jutges alemanys que, segons ell, no van assumir el cas amb el “compromís” requerit. No els corresponia estimar si hi va haver o no rebel·lió, sinó estudiar si el càrrec era equiparable al d’alta traïció, considera la justícia espanyola.

‘Non coment’

Des de l’Audiència alemanya no s’han volgut comentar aquestes crítiques. La seva portaveu, la jutgessa Frake Holmer, que durant tot el procés ha atès amb impecable correcció els mitjans cada cop que l’han interpel·lada, es va limitar ahir a aclarir que Puigdemont “és lliure i pot deixar Alemanya immediatament”.

Qui sí que va reaccionar va ser el govern espanyol, que, a través de la seva portaveu, Isabel Celaá, va assegurar ahir que el comportament del jutge Llarena no danya la justícia espanyola. A la roda de premsa posterior al Consell de Ministres, la portaveu va despatxar el tema amb una resposta de manual en assegurar que el govern de Sánchez respecta l’autonomia i la independència de jutges i fiscals

Per la seva part, l’advocat de Carles Puigdemont, Jaume Alonso-Cuevillas, va admetre, en una entrevista a l’ACN, que es fa difícil predir el futur del seu client perquè les previsions en una “causa política, no jurídica” són molt difícils perquè no en té precedents. Així, per exemple, creu que una sentència absolutòria pel delicte de rebel·lió contra els polítics empresonats suposaria que Puigdemont, Comín, Serret, Puig, Ponsatí i Rovira podrien tornar quan hagués prescrit el delicte de malversació de fons públics, que poden ser uns 10 anys. Si, en canvi, l’absolució per rebel·lió dictamina que els polítics empresonats no van participar en la rebel·lió, però que el delicte podria existir igualment per als processats a l’exili, aleshores aquests haurien d’esperar que el delicte prescrigués d’aquí a 20 anys abans de poder tornar a l’Estat espanyol. De moment, Puigdemont es podrà moure per diversos països, tot i que l’euroordre és tècnicament reactivable en qualsevol moment.

El final del camí

Ahir al vespre, i en declaracions a TV3, Carles Puigdemont va assegurar que la retirada de l’euroordre l’ha ajudat a “superar bé etapes i a sortir-ne reforçat”. L’expresident va dir que des de la seva detenció sempre ha tingut clar “el final del camí”. “El que és important no és la llargada del camí, sinó el final. En totes les circumstàncies, fins i tot en aquestes que van començar sent molt difícils, sempre hem vist el final del camí. Això ajuda a superar bé etapes i a sortir-ne reforçat també en l’aspecte personal”, hi va afegir. “Aquests mesos, malgrat la duresa de les circumstàncies, han estat un gran aprenentatge per saber que la gent hi ha estat en tot moment”, va subratllar tot agraint el suport rebut des de la distància. Puigdemont també va voler agrair el tracte de la ciutadania alemanya. “Tots els alemanys amb qui m’he trobat i he compartit moments han estat unes persones extraordinàries des del punt de vist humà”, va subratllar tot explicant que això “ha estat molt important en aquests mesos.”

viernes, 20 de julio de 2018

Los 90' de todos los veranos

Merkel se abona al compromiso, sea ante el hostil Trump o su rival interno

Gemma Casadevall

Bildergebnis für merkel bundespressekonferenz 2018


Berlín, 20 jul (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se reafirmó hoy en la vía del compromiso, sea ante las hostilidades del presidente estadounidense, Donald Trump, o de sus aliados bávaros, que colocaron a su gran coalición de Gobierno al borde de la ruptura. 
"El tono fue a menudo muy rudo. Y yo doy gran relevancia al lenguaje", admitió la líder alemana en su tradicional rueda de prensa previa a su receso estival, donde el tema dominante fue la confrontación mantenida durante semanas con su ministro de Interior y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), Horst Seehofer. 
Lo fundamental es que finalmente se "alcanzaron compromisos y sensatos" y que su ministro no se "extralimitó en sus competencia", añadió, ante la pregunta sobre por qué no cesó a Seehofer. 
"No, no y no", negó hasta tres veces la canciller, a la cuestión de si no pensó en dimitir por sentir cuestionada su autoridad por un ministro que amenazó con reimplantar por su cuenta controles fronterizos para impedir la entrada de refugiados previamente registrados en otros países de la UE. 
Se evitaron "respuestas unilaterales" a un desafío común de los países de la UE como es la política migratoria, insistió Merkel, quien abrió su comparecencia -de 90 minutos- recordando la trabajosa negociación que precedió a la formación de su gran coalición. 
"Fue un proceso relativamente largo", explicó Merkel, sobre los seis meses que transcurrieron entre las elecciones de septiembre de 2017 y del pacto de Gobierno entre su bloque conservador y los socialdemócratas, en marzo. 
Las últimas semanas han estado marcadas por las tensiones con el líder de la CSU, partido hermanado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, obstinado en dar un giro derechista a la política migratoria. 
Por Baviera ingresó la mayoría de los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015 y, desde entonces, la CSU ha presionado sobre Merkel para cerrarse a esos contingentes. 
Seehofer llegó a ofrecer su dimisión, retirada que no se materializó tras acceder la canciller a algunas de sus exigencias y alcanzar soluciones bilaterales con algunos socios de la UE -entre ellos, España y Grecia-. 
"No tenemos aún una política migratoria comunitaria. Pero estamos en la dirección correcta", insistió la canciller, quien reiteró que su objetivo es lograr una "inmigración legal y ordenada" a Alemania, país donde, recordó, hay déficit de mano de obra cualificada. 
Las hostilidades de Seehofer fueron el tema dominante de la comparecencia, a escala interna alemana, mientras que a escala internacional la canciller encaró múltiples preguntas sobre el rumbo de confrontación -incluso personal- de Trump. 
Las relaciones transatlánticas "están bajo fuerte presión", admitió, para insistir luego en su determinación a "no abandonar el multilateralismo". 
EEUU sigue siendo un "aliado fundamental", enfatizó, pese a reconocer que la amenaza de aranceles por parte de EEUU a la automoción europea es un "peligro para la prosperidad de muchos", ante los que Europa deberá aprobar "contramedidas". 
Merkel no entró en valoraciones sobre las descalificaciones personales que le ha dirigido Trump. 
Valoró, por el contrario, positivamente que a la cumbre celebrada en Helsinki entre Trump y el líder ruso, Vladímir Putin, haya seguido una invitación para otro encuentro en Washington -"que ambos presidentes se reúnan para hablar es un signo de normalidad", dijo. 
El diálogo es la vía "correcta" y "sensata", insistió Merkel, defensora de que "hablar es bueno para todos". 
La única excepción a esa disposición al diálogo entre aliados no siempre armoniosos son, para la canciller, la pausa estival que, de acuerdo a su costumbre, iniciará la próxima semana tras su tradicional visita al festival de ópera de Bayreuth, en Baviera. 
"Vacaciones son vacaciones", respondió, a una pregunta sobre a quién preferiría como acompañante vacacional, a Trump, Seehofer o Putin, a lo que respondió que tal cuestión "no se plantea para mi". 
El destino vacacional de la canciller no suelen hacerse público, aunque sí aparece en algún momento alguna foto de Merkel y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, por las montañas del Tirol, aunque según la prensa popular parece que este años el matrimonio tiene otros planes. EFE gc/jam

miércoles, 18 de julio de 2018

Orden bávaro


Berlin declara seguro el Magreb, de acuerdo a la línea dura bávara

Gemma Casadevall


Bildergebnis für maghreb flüchtlinge


Berlín, 18 jul (EFE).- El Gobierno alemán se propone declarar "seguros" los países del Magreb, de acuerdo al rumbo restrictivo en materia de asilo de su ministro de Interior y líder bávaro, Horst Seehofer, determinado a frenar el flujo migratorio a Alemania. 
Argelia, Marruecos y Túnez, así como Georgia, son países "principalmente seguros", según el proyecto de ley elaborado por el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y aprobado hoy en Consejo de Ministros, el último antes de la pausa estival. 
El texto elaborado por ese departamento garantiza, por un lado, que se seguirá prestando "asilo por razones humanitarias", afirmó Seehofer, y por el otro, que se "establerá un orden" frente a esos flujos migratorios. 
La consideración de país seguro implica que "en principio" no se reconoce un derecho de asilo general a sus nacionales, recordó Seehofer, salvo en "casos específicos" en que se consideren pueden sufrir persecución, maltrato o represión en caso de ser expulsados a su lugar de origen. 
Cada una de las solicitudes de asilo que se presente seguirá siendo atendida "individualmente", aseguró por su parte el portavoz del Gobierno de Angela Merkel, Steffen Seibert, según el cual el objetivo de la nueva normativa es resolver con celeridad las peticiones de asilo. 
El reconocimiento del estatus de asilado a los peticionarios procedentes de esos países era ya "muy bajo" hasta ahora -menos del 5 %, según Seehofer, del total de 15.000 solicitudes presentadas el año pasado por migrantes procedentes del Magreb. 
La aprobación del proyecto de ley coincidió con la implantación hoy de controles fronterizos entre Baviera y Austria, de acuerdo al propósito de Seehofer de frenar antes de su ingreso en el país a peticionarios sin perspectivas de ser reconocidos como asilados y previamente registrados en otros países de la Unión Europea (UE). 
La medida se inscribe en las exigencias del ministro, en su pulso interno con Merkel para endurecer la política de asilo, su caballo de batalla ante las elecciones regionales del próximo octubre en la próspera Baviera, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría convertirse en segunda fuerza, tras la CSU. 
Las tensiones entre la línea de la canciller y su ministro colocaron semanas atrás al borde de la ruptura a la gran coalición de Gobierno entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, la CSU bávara y el Partido Socialdemócrata (SPD). 
En ese pulso interno, Seehofer mantiene un duro "plan maestro" para frenar la migración, algo matizado tras maratonianas negociaciones con Merkel, pero pendiente de un consenso global a escala de la gran coalición. 
El proyecto de ley relativo al Magreb deberá pasar aún por la ratificación del Bundesrat (cámara alta), donde el bloque conservador no tiene la mayoría y que ya en la legislatura anterior paralizó una iniciativa parecida. 
Seehofer restó hoy importancia a la posibilidad de otro posible bloqueo y respondió con evasivas a la polémica desatada por la expulsión irregular a Túnez de un islamista, llegado a Alemania como estudiante en 1997 y asilado desde 2005 junto con su familia. 
El caso del tunecino, identificado como Sami A. y de 42 años, saltó a la luz pública a través de la prensa sensacionalista y fue capitalizado por la AfD, que reprochaba a las autoridades alemanas no ser capaces siquiera de expulsar a quien se considera fue en el pasado guardaespaldas de Osama bin Laden. 
Sami A fue deportado tras un largo tira y afloja a finales de la semana pasada, al parecer por un error administrativo y en contra de un dictamen judicial que prohibía su expulsión por considerar estaba amenazado con sufrir torturas en Túnez. 
Seehofer no aclaró qué ocurrirá ahora con ese expulsado, al que la justicia tunecina quiere juzgar como presunto islamista y que teóricamente no debería haber salido de Alemania. 
El caso de Sami A. se suma al cúmulo de controversias recientes protagonizadas por Seehofer, quien unos días atrás informó en una conferencia de prensa, entre sonrisas cómplices, de la expulsión de 69 afganos coincidiendo con su 69 cumpleaños. 
Al día siguiente, su departamento se vio en el trance de admitir que uno de esos expulsados se suicidó tras llegar a Kabul, mientras que ayer su mismo Ministerio reconoció que otro de esos 69 afganos fue deportado "por error". EFE gc/jam

jueves, 12 de julio de 2018

Vergüenza alemana

Pena màxima per uns crims que avergonyeixen Merkel