miércoles, 25 de julio de 2018

Ver y ser visto





Bayreuth abre con su desfile de fieles wagnerianos y un "Lohengrin" rejuvenecido

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth abrió hoy su temporada con el habitual desfile de fieles wagnerianos y un "Lohengrin" diseñado por el artista y escenógrafo Neo Rauch y con la batuta de Christian Thielemann, director titular de la casa. 
La canciller alemana, Angela Merkel, y varios de sus ministros, así como el primer ministro de Baviera, Markus Söder, encabezaron la representación política ante el viejo teatro construido en 1850 en ese lugar por decisión del genial compositor. 
La presencia de la líder alemana y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, es parte del programa, ya que son pocas las veces que no han acudido a esa cita en sus doce años largos en el poder e incluso antes, como líder de la oposición, era asidua a Bayreuth. 
La acompañaron media docena de miembros de su Ejecutivo, desde su titular de Defensa, Ursula von der Leyen, otra veterana del festival y el Gobierno, al neófito ministro de Sanidad, Jens Spahn. 
La apertura de temporada en Bayreuth es algo que pocos quieren perderse, sean figuras del ámbito político o rostros populares, por mucho que la ola de calor que se vive en Baviera, con temperaturas por encima de 30 grados, convierta en disuasorio el traje de gala. 
A la gala de apertura corresponde el único estreno programado esta temporada, el "Lohengrin" dirigido por el estadounidense Yuval Sharon, acostumbrado hasta ahora a puestas en escena en lugares atípicos, como estaciones de metro o aparcamientos, incorporado ahora al templo wagneriano por excelencia. 
Bayreuth encargó la puesta en escena a la pareja artística formada por el cotizado Rauch y Rosa Loy, que colocan al Caballero del Cisne entre armónicos azules, para un drama romántico que cede mucho espacio a la intuición del espectador. 
Es la décima ópera del repertorio de Wagner que dirige Thielemann en Bayreuth, quien en la recta final tuvo que encontrar un tenor de altura, desafío que aceptó Piotr Reczala, tras cancelar unas semanas atrás Roberto Alagna. 
A la "verde colina" de Bayreuth regresará asimismo, tras 18 años de ausencia, la mezzosoprano bávara Waltraut Meier, la Ortrud de "Lohengrin", casi tan esperada en el festival de ópera de sus orígenes como Anja Harteros, la Elsa protagonista. 
Para la próxima semana se espera otro retorno, el de Plácido Domingo, de quien se recuerda aún su última actuación en Bayreuth -también en 2000 y formando dúo con Meier- y que ahora vuelve para dirigir "La Valkiria". 
El regreso de Meier -quien abandonó el festival tras una tormentosa disputa con su entonces director, el nieto del compositor, Wolfgang Wagner- tiene cierto aire de despedida. 
La mezzosoprano admitió hace unos días a medios locales su añoranza por el viejo Bayreuth, que mantiene las reglas del culto exclusivo a Wagner, pero ha perdido algo su sello de identidad de esa ciudad de provincias, mezcla de espontaneidad y elitismo. 
Las prerrogativas de seguridad impuestas en los últimos años, como en todo acontecimiento mediático, han encorsetado sus jardines entre dispositivos policiales e impuesto limitaciones a los picnic entre copas de champagne de los entreactos, donde curiosos y famosos podían coincidir sin obstáculos ni vallas. 
Completarán la presente temporada, que se prolongará hasta el 29 de agosto, las reposiciones del "Parsifal" de Semyon Bychkov; el minimalista "Tristán" dirigido por Katharina Wagner; "Los maestros cantores de Núremberg" de Philippe Jordan y "El holandés errante" dirigido por Axel Kober. EFE 
gc/jam/cr 
(foto)


Thielermann triunfa con el Lohengrin luminoso de Rauch

Gemma Casadevall 

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El director musical Christian Thielemann y el artista Neo Rauch triunfaron hoy en el Festival Richard Wagner de Bayreuth con el estreno de un "Lohengrin" rejuvenecido y volcado en Elsa, la heroica mujer atada a un destino indeseado, pero nunca sometida. 
Fue una apertura de temporada redonda, jaleada por ovaciones cerradas desde del primer acto al final, con especial mención para el tenor Piotr Reczala, quien acudía al festival bávaro como el "salvador" de una compleja papeleta, después de la cancelación en la recta final de Roberto Alagna. 
En lugar de un mero rescate resultó ser la pieza idónea para una puesta en escena a la que el cotizado Rauch, junto a su pareja artística Rosa Loy, apuesta por el dominio casi exclusivo del trazo azul, que se tiñe de rojo ante el lecho nupcial. 
Thielemann, director musical titular de Bayreuth, puso su batuta al servicio de su décima ópera en el festival bávaro, coronado así como el "maestro" por excelencia del templo wagneriano. 
La dirección escénica correspondió al estadounidense Yuval Sharon, representante de las nuevas generaciones quien se estrenaba ante ese exigente público y que, de acuerdo a lo anunciado en su presentación, dejó mucho espacio a la intuición. 
Descartó ocurrencias pretendidamente provocadoras como las que caracterizaron al "Lohengrin" de su antecesor en Bayreuth, Hans Neuenfels, quien en 2013 se permitió colocar a su héroe entre ratones de laboratorio. 
El Lohengrin de Rauch y Sharon vuelve a las esencias wagnerianas, con una Elsa triunfal -Anja Harteros-, que se revuelve contra casorios obligados y se despoja de las ataduras, incluidas las de su Caballero del cisne. 
El Lohengrin azul y alado de Reczala tiene la grandeza del héroe fracasado, frente a la Elsa que emprende su camino. 
Bayreuth esperaba con ansia el regreso de una de sus "voces propias", la de Waltraud Maier, a quien no se veía desde hacía 18 años en la "Verde Colina", como se conoce el lugar donde Wagner ordenó construir su teatro en 1850. 
La mezzosoprano bávara dejó el festival en 2000, tras un monumental enfado con su entonces director y patriarca del lugar, Wolfgang Wagner, nieto del compositor. 
Ahora regresó hoy la que fue y sigue siendo su casa, desde 2008 bajo la dirección de Katharina Wagner, y lo hizo al frente de una Ortrud tan grandiosa como su oponente Elsa. 
Fue un reencuentro emocional y bello, en que la veteranía de Meier brilló sin tratar de eclipsar a la que parece destinada a ser su relevo generacional. 
Para la próxima semana se espera otro retorno de alto rango, el de Plácido Domingo, de quien se recuerda aún su última actuación en Bayreuth -también en 2000 y formando dúo con Meier- y que ahora vuelve para dirigir "La Valkiria". 
Completarán la presente temporada, que se prolongará hasta el 29 de agosto, las reposiciones del "Parsifal" de Semyon Bychkov, el minimalista "Tristán" dirigido por Katharina Wagner, "Los maestros cantores de Núremberg" de Philippe Jordan y "El holandés errante" dirigido por Axel Kober. 
El nuevo "Lohengrin" y el regreso de Domingo son los platos fuertes de la presente edición, cuya apertura estuvo acompañada por el habitual un desfile de leales wagnerianos, encabezados por la canciller alemana, Angela Merkel, media docena de sus ministros y la elite política bávara. 
La presencia de la líder alemana y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, es parte del programa, ya que son pocas las veces que no han acudido a esa cita en sus doce años largos en el poder e incluso antes, como líder de la oposición, era asidua a Bayreuth. 
La apertura en Bayreuth es algo que pocos quieren perderse, sean figuras del ámbito político o rostros populares, por mucho que la ola de calor que se vive en Baviera, con temperaturas por encima de 30 grados, convierta en disuasorio el traje de gala. EFE 
gc/cd(foto)



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