
El exjefe del espionaje lleva la campaña del miedo al este alemán
Gemma Casadevall
Riesa (Alemania), 8 ago (EFE).- El exjefe del espionaje alemán Hans-Georg Maassen llevó su campaña del "miedo al asilado" al este del país, con consignas rayanas en las posiciones de ultraderecha, pese a identificarse con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller, Angela Merkel.
Las frases de Maassen son claras: Alemania tiene un "creciente problema de seguridad", derivado de "conflictos en otras partes del mundo" que trasladaron al país 1,5 millones de asilados; la solución no es levantar vallas en las estaciones o más seguridad, sino "evitar que esos problemas aumenten" y "mandar a casa" a quienes delinquen.
"Hay que salvar de morir ahogados a quienes se rescata en el Mediterráneo. Pero no para llevarlos a puertos de Europa", respondió Maassen a una pregunta del público, en un acto del candidato de la CDU Geert Mackenroth, ante las regionales que se celebran en septiembre en Sajonia y Brandeburgo, dos "Länder" del este.
Qué hace en un acto de campaña quien dirigió el espionaje es una de las preguntas que planeaba sobre el acto, llamado "Diálogo sobre seguridad nacional", en que Mackenroth presentó a Maassen como el hombre que "mejor conoce esa cuestión en Alemania".
"No quiero ser un jinete del Apocalipsis. Pero creo que hay que asumir los problemas de frente", afirmó Maassen, quien denunció los "intentos de desprestigiar como populista de derechas" a los que dicen "las cosas por su nombre" y no dudan en referirse a las estadísticas sobre la "alta criminalidad" por parte de extranjeros. Mackenroth, responsable de Inmigración en Sajonia, pertenece a la llamada "Werte Union" -Unión de Valores-, el ala más derechista de la CDU, que rechaza a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) como socio de coalición, pero considera que se debe "hablar" con ese partido y dirigirse a sus votantes.
"La AfD no es un partido extremista. Ahora mismo no puede ser un socio de coalición, pero hay que ver cómo evoluciona", defendió Maassen, entre cuyo auditorio había casi tantos militantes de la CDU como de ese partido, además de una escueta presencia izquierdista.
"¿Qué nos dice de la instrumentalización por parte de la AfD de delitos comunes cometidos por extranjeros?", fue una de las preguntas lanzadas desde ese bando, representando por Erik Christopher Richter, candidato de la Izquierda en la vecina localidad de Chemnitz.
El exjefe del espionaje es una figura polarizante, que puso en jaque la coalición entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas, hasta que se le apartó del cargo en noviembre.
A Maassen, que presidía desde 2011 la Oficina Federal para Protección de la Constitución (BfV), los servicios secretos internos alemanes, se le atribuía connivencia con la ultraderecha casi desde que asumió ese puesto.
No obstante, la tempestad sobre él no se desató hasta que el pasado verano cuestionó la existencia de una "caza de extranjeros", en medio de los desmanes neonazis registrados en Chemnitz tras la muerte de un ciudadano germano-cubano a manos presuntamente de un refugiado.
Interior le mantuvo en su puesto, pero luego fue retirado al aludir a una campaña en su contra desde la "izquierda radical" que, según él, existe en el gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD).
Maassen acaparó ya más presencia de la AfD que de la CDU en un anterior mitin en Sajonia. Para este segundo acto de campaña, su anfitrión trasladó el evento a un auditorio de aforo mayor.
El local -una sala de actos y a la vez discoteca de Riesa- quedó abarrotado con la llegada de los primeros 200 ciudadanos, además de medios alemanes y extranjeros.
Riesa, con 34.700 habitantes, es bastión de la AfD, que en las pasadas europeas se alzó en uno de sus dos distritos con un 30 % de los votos.
Sajonia es un "Land" de por sí proclive a la ultraderecha, cuna del movimiento de los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), donde los sondeos apuntan a que la AfD podría convertirse en la fuerza más votada en las regionales del 1 de septiembre, lo mismo que en Brandeburgo.
El jefe del Gobierno sajón, Michael Kretschmer, de la CDU, trata de inyectar optimismo y se muestra seguro de su reelección, así como de la necesidad de mantener aislada a la AfD, hoy por hoy descartada como socio por el resto del espectro parlamentario tanto a escala federal como regional.
Sin embargo, dentro de la CDU sajona han empezado a surgir dudas respecto a por cuánto tiempo logrará defenderse esa consigna. La imagen del auditorio ante Maassen, con seguidores de AfD pegados a los del partido de Merkel y aplaudiendo con igual intensidad, parece apuntalar esas dudas. EFE
gc/si
(foto) (vídeo)