Alemania busca atajar los síntomas de descontrol en su desescalada
Gemma Casadevall

Berlín, 25 may (EFE).- El gobierno alemán trata de contener la impaciencia de algunos "Länder", decididos a acelerar la desescalada confiando en la madurez ciudadana, pese a la alarma ante los brotes de contagios surgidos tras aliviarse las restricciones.
No atenerse a las normas en un restaurante o en un oficio religioso puede generar nuevos casos, como ocurrió en un comedor de Leer (centro) o en una comunidad baptista de Fráncfort (oeste), recordó hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.
Catorce personas dieron positivo y más de un centenar quedaron en cuarentena por comer o estar en contacto con quien estuvo en ese restaurante, cuyo nombre "Alte Scheune" -"Viejo granero"- ocupaba hoy los informativos de televisiones públicas y privadas.
Asimismo, unos 107 fieles de una pequeña comunidad baptista de Fráncfort dieron positivo tras asistir a un oficio en ese centro de techos bajos y dimensiones al parecer insuficientes para garantizar el distanciamiento físico
"Querer ir demasiado rápido puede echar por tierra los progresos logrados en diez semanas", insistió el portavoz gubernamental, para recordar las llamadas a la prudencia de la canciller, Angela Merkel.
Alemania tiene ahora 9.100 pacientes activos de los 178.570 casos verificados por el Instituto Robert Koch (RKI) desde que se certificó el primer contagio con la COVID-19, el 27 de enero. La cifra de muertos está en 8.257; la de pacientes recuperados en 161.000 y el factor de reproducción de la infección en 0,89.
Pero en la ciudad-estado de Berlín se activó el semáforo rojo tras ascender ese factor al 1,3. Hace una semana reabrieron los restaurantes, teóricamente bajo estrictas normas -1,5 metros entre las mesas, se anotan los nombres de los comensales y en un mismo grupo no puede haber personas de más de dos hogares.
En la práctica las normas se diluyen, sea en restaurantes o, más aún, en los picnics repartidos en parques o márgenes de los canales berlineses, algunos con filas interminables de jóvenes sentados junto a la orilla, con su música, su bebida y su merienda.
Alemania, donde ni al principio se implantó un confinamiento de la población, lleva semanas reactivando gradualmente la vida comercial, escolar, de bares y restaurantes y, desde este lunes, también los hoteles.
En la calle no se aprecia ya apenas diferencia respecto a la "antigua normalidad", aunque siguen cerrados salas de conciertos, teatros y cines. Pero siguen habiendo impaciencias, máxime cuando el Gobierno se propone mantener la norma del distanciamiento físico hasta el 5 de julio.
No atenerse a las normas en un restaurante o en un oficio religioso puede generar nuevos casos, como ocurrió en un comedor de Leer (centro) o en una comunidad baptista de Fráncfort (oeste), recordó hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.
Catorce personas dieron positivo y más de un centenar quedaron en cuarentena por comer o estar en contacto con quien estuvo en ese restaurante, cuyo nombre "Alte Scheune" -"Viejo granero"- ocupaba hoy los informativos de televisiones públicas y privadas.
Asimismo, unos 107 fieles de una pequeña comunidad baptista de Fráncfort dieron positivo tras asistir a un oficio en ese centro de techos bajos y dimensiones al parecer insuficientes para garantizar el distanciamiento físico
"Querer ir demasiado rápido puede echar por tierra los progresos logrados en diez semanas", insistió el portavoz gubernamental, para recordar las llamadas a la prudencia de la canciller, Angela Merkel.
Alemania tiene ahora 9.100 pacientes activos de los 178.570 casos verificados por el Instituto Robert Koch (RKI) desde que se certificó el primer contagio con la COVID-19, el 27 de enero. La cifra de muertos está en 8.257; la de pacientes recuperados en 161.000 y el factor de reproducción de la infección en 0,89.
Pero en la ciudad-estado de Berlín se activó el semáforo rojo tras ascender ese factor al 1,3. Hace una semana reabrieron los restaurantes, teóricamente bajo estrictas normas -1,5 metros entre las mesas, se anotan los nombres de los comensales y en un mismo grupo no puede haber personas de más de dos hogares.
En la práctica las normas se diluyen, sea en restaurantes o, más aún, en los picnics repartidos en parques o márgenes de los canales berlineses, algunos con filas interminables de jóvenes sentados junto a la orilla, con su música, su bebida y su merienda.
Alemania, donde ni al principio se implantó un confinamiento de la población, lleva semanas reactivando gradualmente la vida comercial, escolar, de bares y restaurantes y, desde este lunes, también los hoteles.
En la calle no se aprecia ya apenas diferencia respecto a la "antigua normalidad", aunque siguen cerrados salas de conciertos, teatros y cines. Pero siguen habiendo impaciencias, máxime cuando el Gobierno se propone mantener la norma del distanciamiento físico hasta el 5 de julio.
EL ESTE SE REBELA
Varios "Länder" del este de Alemania, con bajos índices de contagio por coronavirus, han desafiado las llamadas a la prudencia de Merkel y se proponen una reactivación total de la vida pública.
Primero fue el "Land" de Turingia, el único del país que gobierna un representante de La Izquierda, Bodo Ramelow, quien ya el domingo anunció su propósito de levantar las restricciones casi totalmente. Le siguió este lunes Sajonia, cuyo Gobierno regional lidera el conservador Michael Kretschmer, con un planteamiento parecido.
Ramelow, al frente de un tripartito con socialdemócratas y verdes de mayoría precaria, ha topado ya con el rechazo de sus socios. Este lunes precisó que su propósito no es olvidarse de la prudencia, sino trasladar la cuestión a la responsabilidad individual.
No se trata de que la gente salga a "abrazarse y olvidarse de las normas", dijo Ramelow, sino de confiar en su madurez. Kretschmer sí cuenta con el apoyo de sus socios -socialdemócratas y verdes-, pero probablemente tendrá que vérselas con su correligionaria, Merkel.
Primero fue el "Land" de Turingia, el único del país que gobierna un representante de La Izquierda, Bodo Ramelow, quien ya el domingo anunció su propósito de levantar las restricciones casi totalmente. Le siguió este lunes Sajonia, cuyo Gobierno regional lidera el conservador Michael Kretschmer, con un planteamiento parecido.
Ramelow, al frente de un tripartito con socialdemócratas y verdes de mayoría precaria, ha topado ya con el rechazo de sus socios. Este lunes precisó que su propósito no es olvidarse de la prudencia, sino trasladar la cuestión a la responsabilidad individual.
No se trata de que la gente salga a "abrazarse y olvidarse de las normas", dijo Ramelow, sino de confiar en su madurez. Kretschmer sí cuenta con el apoyo de sus socios -socialdemócratas y verdes-, pero probablemente tendrá que vérselas con su correligionaria, Merkel.
A LA ESPERA DE LA CITA CON LA CANCILLER
La gran coalición postergó la sesión prevista este lunes del llamado "gabinete corona" o equipo gubernamental que se reúne una o dos veces por semana para abordar posibles medidas ante la pandemia. La situación no está "madura" para adoptar decisiones, dijo Seibert, ante insistentes preguntas acerca del caso de Turingia.
La sesión tendrá lugar el miércoles, día en que, además, Merkel tenía programada de antemano una reunión con los líderes de los "Länder" del este. La salida en solitario de Ramelow da a esa cita una relevancia mayor.
Hasta ahora, cada fase de relajación de las restricciones por la pandemia ha sido consensuada entre el Gobierno federal y los poderes regionales, a los que compete implementar esas medidas.
En la práctica, eso ha implicado variaciones notables en cuanto a calendario, ritmo y rigurosidad en la aplicación, de acuerdo a las reglas del federalismo alemán. "Cada 'Land' actúa de acuerdo a sus criterios y especificidades", recordó hoy Seibert. EFE
gc/jam/dm
(foto)
La sesión tendrá lugar el miércoles, día en que, además, Merkel tenía programada de antemano una reunión con los líderes de los "Länder" del este. La salida en solitario de Ramelow da a esa cita una relevancia mayor.
Hasta ahora, cada fase de relajación de las restricciones por la pandemia ha sido consensuada entre el Gobierno federal y los poderes regionales, a los que compete implementar esas medidas.
En la práctica, eso ha implicado variaciones notables en cuanto a calendario, ritmo y rigurosidad en la aplicación, de acuerdo a las reglas del federalismo alemán. "Cada 'Land' actúa de acuerdo a sus criterios y especificidades", recordó hoy Seibert. EFE
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