domingo, 19 de julio de 2020

Markus, en todos los canales


Söder, un bávaro en el tablero sucesorio alemán

Gemma Casadevall

Söder im ZDF-Sommerinterview: Am Ende macht er sich über den ZDF ...


Berlín, 19 jul (EFE).- Los focos de la política alemana están centrados en el líder bávaro Markus Söder, el favorito en el aprecio ciudadano para luchar por la Cancillería cuando se retire Angela Merkel, en cuyo bloque conservador sigue abierto el pulso sucesorio.
"Mi puesto ahora está en Baviera. Las valoraciones en los sondeos obedecen a efectos puntuales", afirmó Söder en la entrevista de este domingo la televisión pública ZDF, a la pregunta que se le formula cada vez que aparece en público: ¿será el candidato a la Cancillería del bloque conservador en las elecciones de 2021?.
Como primer ministro de Baviera, el "Land" más afectado por la pandemia del coronavirus, plantea medidas como ofrecer test gratis en los aeropuertos a quienes regresan de sus vacaciones. Controlar la pandemia e impedir rebrotes es el "objetivo prioritario", afirmó, tanto en su "Land", en el conjunto de Alemania o de Europa.
La lucha contra la pandemia obligará a endeudarse, admite el líder de la Unión Socialcristiana (CSU), el partido que defendió el dogma de la austeridad durante la crisis de 2008-2009, pero que ahora abandonó la línea del déficit cero, como la propia canciller.
Merkel, ejerciendo la presidencia de turno de la Unión Europea (UE), es la líder de referencia, pero está en retirada ya que no optará a un quinto mandato; a escala interna, Söder es el político mejor valorado por sus conciudadanos, tras la canciller, según el sondeo del Politbarometer de la ZDF.
A Söder le persigue la "K-Frage" -o "pregunta de la candidatura", que le obliga a pronunciarse sobre si aspira o no a ser candidato-, a la que responde siempre entre sonrisas y evasivas. En la CSU como en la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, la consigna es que ese debate es prematuro y que eso se decidirá en diciembre, en los respectivos congresos de las formaciones hermanadas.
Pero Merkel dio alas a la "K-Frage" esta semana, en una mediática aparición con Söder en el suntuoso palacio bávaro de Chiemsee. La canciller declinó responder si veía en Söder a su sucesor y argumentó que no incidirá en esa cuestión. Pero las imágenes de ambos junto al lago, bajo un sol radiante o en la Galería de los Espejos tenían aire de espaldarazo.
La canciller ha hecho las paces con la CSU, el partido que ya en tiempos de su patriarca, Franz Josef Strauss, no se lo ponía fácil a la CDU y que en la anterior legislatura tensó la gran coalición reclamando un frenazo a la acogida de refugiados.
Söder no puede optar a presidir la CDU, pero sí puede convertirse en el aspirante común del bloque conservador. Ambas formaciones consensúan su candidatura única y no compiten entre sí en las urnas.
El último representante de la CSU bávara que luchó por la Cancillería fue Edmund Stoiber, en 2002, quien cayó por la mínima ventaja ante el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
Merkel llevaba dos años al frente de la CDU. Había tomado sus riendas en pleno escándalo por las cuentas secretas bajo la "era Helmut Kohl". Los hombres fuertes del partido acataron su jefatura a regañadientes para que saneara la situación. Pero no consintieron que luchara por la cancillería en las elecciones.
Ahora podría ser que la CDU aceptara de nuevo a un candidato del partido bávaro, ya entre sus filas no hay un aspirante sólido.
El pulso debería haberse zanjado en un congreso en abril. La sucesora de Merkel al frente de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, tiró la toalla y anunció su retirada cuestionada en su liderazgo.
Surgieron tres aspirantes, todos del "Land" de Renania del Norte-Westfalia: Friedrich Merz y Norbert Röttgen -ambos, enemigos internos de Merkel- y Armin Laschet, el primer ministro regional.
El congreso quedó en suspenso por la pandemia de coronavirus y se alteró el tablero sucesorio. Merz y Röttgen, sin cargos en el partido, han asistido desde la retaguardia a una crisis que engullió cualquier otro tema; Laschet, ha tenido una gestión errática en su "Land".
BAVIERA CONTRA RENANIA
La próspera Baviera ha sido el estado federado alemán con más contagios -49.702 casos y 2.616 víctimas mortales, del total de 201.372 infecciones y 9.083 muertos verificados en todo el país-.
Söder paralizó su vida pública y siguió la línea prudente de Merkel a la hora de relajar las restricciones. Laschet, en cambio, aceleró la desescalada y tuvo que encajar luego el hasta ahora más grave rebrote del país -más de 1.500 contagios en un matadero-.
Los aspirantes de la CDU están en declive. Pero no se descarta que hasta diciembre resurja la figura del ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien ya compitió, sin éxito, por la jefatura en 2018.
Entonces era un candidato con poco respaldo en la CDU. Su gestión al frente de la pandemia le ha dado relevancia. Es ahora mismo el tercer político mejor valorado del país, detrás de Merkel y Söder. EFE
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