viernes, 29 de enero de 2021

El mal vecino

Condemnat el neonazi assassí del defensor de l’asil

jueves, 28 de enero de 2021

De un tiro, en la terraza de casa


Cadena perpetua para el neonazi asesino del político defensor del asilo

Gemma Casadevall 


Berlín, 28 ene (EFE).- Alemania condenó hoy a cadena perpetua al neonazi que, en 2019, asesinó de un tiro en la cabeza a un político conservador, acosado y amenazado de muerte desde la ultraderecha por defender la línea migratoria de la canciller Angela Merkel.
Stephan Ernst, de 47 años, fue declarado culpable por la Audiencia Territorial de Fráncfort del asesinato, por motivos ultraderechistas y en grado de máxima gravedad, de Walter Lübcke, de la Unión Cristianodemócrata (CDU).
Su muerte sacudió entonces al conjunto del espectro parlamentario alemán y reveló la vulnerabilidad de los políticos de rango medio o local ante la instigación al odio y la violencia ultraderechista.
La precisión del máximo grado implica que no puede contar con una revisión o conmutación automática a los 15 años de prisión, como ocurre en la práctica en el país; sí puede acceder, sin embargo, a programas destinados a su reintegración social. La decisión al respecto corresponderá a un proceso posterior, según la sentencia.
El asimismo procesado Markus H., al que la fiscalía acusaba de complicidad, fue condenado a una pena de un año y seis meses de libertad vigilada por un cargo de violación de las leyes de armas, al haber proporcionado a Ernst la pistola con que mató al político. La fiscalía anunció un recurso contra esa sentencia, que le libra de la prisión.
El juicio contra Ernst, de 47 años, se celebró bajo fuertes medidas de seguridad por la gravedad del caso, a lo que se sumaban las restricciones derivadas de la pandemia.
Fue, además, un proceso de alto voltaje emocional. La viuda del político y sus dos hijos tuvieron una intervención directa como acusación particular en las 44 vistas que duró el juicio. La familia aspiraba a que se descartara una futura conmutación de la condena, así como una pena de prisión para su cómplice.
Ernst expresó sucesivamente a la viuda y resto de la familia su arrepentimiento. Se confesó asimismo autor del asesinato, cometido la noche del 1 al 2 de junio de 2019, en que entró en la casa de Lübcke, al que encontró en la terraza de su casa y, apenas sin cruzar palabra, mató de un tiro en la cabeza.
Ofreció, sin embargo, hasta tres versiones distintas de los detalles de esa noche. Pasó de implicar directamente a Markus H. en los hechos a sostener que lo cometió en solitario.
La muerte de Lübcke sucedió justo cuando parecía haberse rebajado la tensión en torno a la línea de Merkel respecto a la acogida de refugiados. Para entonces había descendido ya sustancialmente la llegada de asilados al país.
Lübcke presidía el consejo del distrito de Kassel (oeste del país) y se había destacado por su defensa de la línea de Merkel ya durante la crisis migratoria de 2015, lo que le puso en el objetivo del neonazismo local.
La propia canciller se había visto sometida a fuertes tensiones internas por haber mantenido las fronteras del país abiertas, en un año en que Alemania acabó recibiendo cerca de un millón de peticionarios de asilo.
En un acto público, en plena crisis, Lübcke se dirigió a quienes cuestionaban el derecho de asilo y llegó a decir que quien no respaldara la ayuda humanitaria haría bien en abandonar el país. En la sala se escucharon fuertes abucheos; a esas protestas siguieron meses de amenazas de muerte y acoso por distintos canales.
Ernst concentró en él su odio, según reconoció en el juicio. Junto con su cómplice, Markus H., llevaba años activo entre los ambientes de la extrema derecha. Había desfilado en marchas neonazis y también pasado a la acción directa: en 2016, hirió de gravedad con un cuchillo un refugiado sirio, cargo por el que se le imputaba intento de asesinato.

EL CALDO DE CULTIVO DE LA ULTRADERECHA PARLAMENTARIA
Ernst y su compañero de banquillo estaban fichados como peligrosos neonazis, pero no organizados. Tras el asesinato a Lübcke fueron muchas las voces en el Parlamento alemán (Bundestag) que apuntaron a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), como creadora del caldo de cultivo e instigadora a ese odio.
AfD se convirtió en 2017 en el primer partido ultraderechista con escaños en el Bundestag desde los años 50. Su principal baza electoral fue el voto de protesta contra la llegada de refugiados y el discurso xenófobo.
Las elecciones generales de ese año la colocaron como tercera fuerza del país y se erigió en primera de la oposición parlamentaria al formarse la gran coalición con los socialdemócratas de Merkel.
Para la CDU, el asesinato de Lübcke marcó un punto de inflexión. En cada uno de los sucesivos congresos del partido se ha recordado su muerte, así como la necesidad de marcar distancias -y no cooperar a ninguna escala- con la AfD.
Los opositores Verdes y la Izquierda, así como los co-gobernamentales socialdemócratas, llevaban ya años denunciando agresiones e intimidación sistemática sobre políticos de sus filas, especialmente notorios ahí donde la AfD tiene sus bastiones. EFE
gc/jam/ig/psh

martes, 19 de enero de 2021

Otro mes sin piscina

Alemania prolonga el parón hasta el 14 de febrero por miedo a las mutaciones

Gemma Casadevall 


Berlín, 19 ene (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, logró el consenso con los poderes regionales para prolongar el parón casi total de la vida pública hasta el 14 de febrero, ante el temor de que las nuevas mutaciones de la covid den al traste con la fase de desaceleración, aún no consolidada, de los contagios.
Tras ocho horas de negociación con los líderes de los "Länder", la jefa del Gobierno federal anunció esa nueva prórroga en las restricciones vigentes, que implican mantener cerrado todo el ocio, la vida cultural, la gastronomía, el comercio no esencial y también la actividad escolar presencial.
Asimismo se acordó implantar el uso obligatorio de mascarillas quirúrgicas o FFP2 en el transporte público y comercios y la extensión del teletrabajo en todos los ámbitos laborales donde sea posible.
No hubo acuerdo, en cambio, para un toque de queda nocturno a escala nacional, como proponía la canciller respaldada por los expertos que asesoran a su gobierno, por falta de consenso entre los "Länder", ya que algunos lo consideran innecesario.
"Las cifras van en retroceso, pero la evolución en Reino Unido y otros países nos hacen no bajar la guardia", indicó Merkel. En la propia Alemania se han detectado ya casos relacionados con esas nuevas variantes, recordó, aunque no se ha concretado su alcance.
Este peligro obliga, a juicio de la canciller, a mantener las restricciones introducidas entre noviembre y diciembre, que en principio iban a estar vigentes hasta principios de enero.
Ya en una anterior reunión con los poderes regionales se decidió alargarlas hasta finales de este mes, a lo que sigue ahora esta nueva prolongación.
Desde noviembre está cerrada en Alemania el conjunto de la vida cultural, el ocio y la gastronomía, cierre que en diciembre se extendió al comercio y servicios no esenciales; tras las vacaciones de Navidad no se reanudó la actividad escolar presencial regular.
En la anterior reunión de Merkel y los "Länder" se introdujeron, además, restricciones a la movilidad -en un radio de 15 kms alrededor de la localidad afectado- ahí donde se superen los 200 casos semanales por 100.000 habitantes.
La reunión de hoy -en formato virtual- seguía a una consulta celebrada ayer en Cancillería con expertos y virólogos, que alertaron de los riesgos de propagación de nuevas mutaciones.

DESACELERACIÓN DE CONTAGIOS
El Instituto Robert Koch (RKI) de virología verificó este martes casi mil muertos con o por la covid-19 tras varios días de cifras a la baja. Se ha observado además una clara desaceleración de nuevos contagios -11.369 en las últimas 24 horas, frente a los más de 30.000 que llegaron a registrarse hace pocas semanas-.
En el conjunto de Alemania, la incidencia acumulada en los últimos siete días se sitúa en 131,5 casos por cada 100.000 habitantes. En diciembre se había registrado una incidencia máxima de 197,6 casos semanales.
El máximo de contagios en un día se había registrado el 18 de diciembre con 33.777 nuevas infecciones; el de muertos se dio el pasado jueves, con 1.244.
El total de víctimas mortales en toda la pandemia se sitúa en los 47.622; la de contagios asciende a 2,052 millones.

REFORZAR LAS AYUDAS PARA COMPENSAR CIERRES
En medio del desánimo entre empresarios, grandes o pequeños, comerciantes y autónomos por esta nueva prolongación de los cierres, el equipo económico de Merkel ha anunciado un aumento de sus ayudas a los afectados por el cierre de su actividad.
El ministro de Economía, Peter Altmaier, y el de Finanzas, Olaf Scholz, han acordado un nuevo paquete para que tales apoyos lleguen con rapidez y sin trabas burocráticas a sus destinatarios, después de que en noviembre y diciembre se registraron retrasos.
"Tendremos que ayudar de nuevo con una cifra superior a los 10.000 millones de euros", afirmó el ministro, para garantizar que las ayudas será "rápidas y sin obstáculos burocráticos".
El único criterio para tener acceso a las ayudas será tener una caída en la facturación de por lo menos el 30 %.
Además, la ayuda máxima subirá de los actuales 500.000 euros al mes a 1,5 millones de euros mensuales.
Para autónomos sin costes fijos la ayuda máxima aumentará de los 5.000 euros actuales a 7.500 euros.
Hasta ahora Alemania ha destinado 75.000 millones de euros a ayudar a empresas.
Además se ha invertido cerca de 20.000 millones de euros en la llamada jornada reducida subvencionada para evitar la destrucción de puertos de trabajo. EFE gc-rz/fpt

domingo, 17 de enero de 2021

A por la K-Kandidatur

El bloque conservador, ante la definición de su candidura post-Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 17 ene (EFE).- La designación del centrista Armin Laschet como líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, marca el inicio del año electoral alemán, que culminará en las generales del 26 de septiembre y en el que la lucha contra la pandemia será inevitablemente el tema dominante.
Laschet, quien ayer se impuso en un congreso telemático ante el aspirante derechista Friedriech Merz, deberá esperar aún a su ratificación vía voto por correo. Es un trámite obligado -la CDU no contempla una elección no presencial para su presidencia-, ante el que la cúpula ha pedido cohesión.
El voto postal se emitió ya ayer, tras conocerse los resultados de la última votación virtual -521 votos para Laschet, frente a los 466 de Merz-. El próximo viernes se comunicará el cómputo final.
Hasta entonces, Laschet se habrá reunido ya con Merkel y con el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Markus Söder, partido con el que la CDU consensúa la candidatura a las generales.
La canciller, quien dejó la presidencia de la CDU en 2018, ha respondido cada vez que se le ha planteado que no incidirá en esa cuestión. Su intervención ante el congreso de su partido se limitó a un saludo de apertura virtual a los delegados.
La cita del martes no está relacionada con cuestiones de partido, sino con la lucha contra la covid-19. Se trata de una nueva edición de sus reuniones periódicas con los líderes regionales -Laschet lo es de Renania del Norte-Westfalia y Söder de Baviera- para analizar la evolución de la pandemia.

EL RIGOR BÁVARO CONTRA LA DESACELERACIÓN RENANA

Laschet y Söder defendieron durante meses líneas de actuación opuestas y cruces públicos de críticas. El renano se caracterizó en la primera fase de los contagios por las prisas en relajar las medidas; el bávaro ha aplicado las medidas más rígidas, incluidos toques de queda nocturnos en zonas de alto riesgo de su territorio.
Renania del Norte-Westfalia es el "Land" más poblado de Alemania, con 18 millones de habitantes. En el pasado se le identificó con la sólida industria metalúrgica, pero con el cierre de su minería creció el desempleo y las bolsas de pobreza; dos de sus ciudades -Oberhausen y Duisburgo- están entre las más endeudadas del país.
Laschet cedió en la primera ola a las presiones económicas y se alineó con los "Länder" partidarios de aliviar el cierre de la vida pública, pese a que su "Land" estaba entre los más afectados por la covid-19.
La próspera Baviera, con 16 millones de habitantes y asimismo duramente castigada por la pandemia, optó por la máxima cautela, de acuerdo a la línea de Merkel. Söder es ahora el segundo político mejor valorado por los alemanes -solo le aventaja la canciller-, mientras que Laschet no está ni entre los diez mejor colocados.
La designación del candidato conservador a luchar por la Cancillería en las generales se espera para abril. Para entonces se habrán celebrado ya dos comicios regionales -en Renania Palatinado, oeste, y en Baden Württemberg, sur-, primeros test en las urnas sobre el ánimo del electorado.
A Söder se le atribuyen aspiraciones a luchar por la cancillería, como también se le suponen al ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien respaldó a Laschet en la lucha por la presidencia de la CDU.
Spahn, hasta ayer entre los políticos mejor valorados del país, se llevó un rapapolvo en el congreso de la CDU. Aprovechó una ronda de preguntas de los delegados para pedir el voto a Laschet. A esa trampa siguió un alud de críticas en las redes sociales, así como su elección para una de las vicepresidencias del partido con el peor resultado entre los cinco puestos de su categoría.

PROLONGAR O ENDURECER LAS RESTRICCIONES

Alemania entró en 2021 entre máximas diarias de contagios y muertes y, aunque parece haberse logrado contener esos ascensos, todo apunta a que Merkel y los líderes de los 16 "Länder" optarán por prolongar las restricciones vigentes o adoptar nuevas medidas.
El total de muertes con o por covid-19 desde el inicio de la pandemia se sitúa en 46.419 y el de contagios alcanza los 2.033.518, según datos del Instituto Robert Koch (RKI) de virología.
El máximo en un día de víctimas mortales se registró el pasado jueves, con 1.244 muertes, mientras que la de contagios se reportó el 18 de diciembre, con 33.777 nuevas infecciones.
El máximo nivel de incidencia se notificó el 22 de diciembre, con 197,6 positivos en siete días por 100.000 habitantes. Ahora ese factor se sitúa en 136 casos. Según el criterio del RKI, a partir de 50 se está en zona de riesgo.
Pese a esa desaceleración, se teme una expansión de las nuevas variantes británico o sudafricana.
Desde principios de noviembre está cerrado en Alemania todo el ocio, la vida cultural y la gastronomía, situación que se amplió en diciembre a toda la actividad comercial o servicios no esenciales.
A principios de año, Merkel y los líderes regionales acordaron mantener vigentes las medidas durante todo enero. Se consensuaron además restricciones a la movilidad -un radio de 15 kilómetros en torno a la localidad o distrito afectado- ahí donde se supere la incidencia semanal de 200 casos por 100.000 habitantes. EFE
gc/ig

Siempre gana Merkel

 La CDU evita el gir a la dreta

sábado, 16 de enero de 2021

Laschet, el cortafuegos

 La CDU de Merkel opta por el centrista Laschet y evita el giro a la derecha

Gemma Casadevall

Berlín, 16 ene (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana defendió la vía centrista, con la elección como nuevo líder del primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia Armin Laschet, y evitó entrar en la era "post Angela Merkel" con un giro derechista.Laschet, representante del continuismo y apoyado por el popular ministro de Sanidad, Jens Spahn, se impuso en el congreso virtual del partido a su principal rival, el derechista Friedrich Merz, enemigo histórico de la canciller y favorito del mundo empresarial.Ni Laschet ni Merz, como tampoco el tercer aspirante Norbert Röttgen -quien quedó fuera en la primera ronda de votaciones- están entre los políticos mejor valorados del país.La siguiente batalla será la designación del candidato del bloque conservador a las generales del 26 de septiembre, las primeras desde 2005 sin el liderazgo de Merkel. Los nombres que se barajan -junto al nuevo líder- son el ministro Spahn y el líder de Baviera, Markus Söder, los dos políticos más populares del país tras Merkel.

La victoria de Laschet fue más ajustada de lo que indicaría su posición en el partido - ocupa una vicepresidencia y teóricamente le respalda la delegación del "Land" más poblado del país. En la primera ronda quedó algo por debajo de Merz, mientras que en la desempate obtuvo 521 votos, frente a los 466 de su rival.


CONTRA POPULISMOS Y POR EL ESPÍRITU DE EQUIPO
Laschet se había dirigido a los delegados en un tono muy personal; recordó los orígenes mineros de su familia - lo que parecía marcar las diferencias respecto al multimillonario Merz - y alertó contra la polarización plasmada en Estados Unidos por el asalto al Capitolio de seguidores del presidente saliente Donald Trump.
También ahí había un mensaje contra Merz, quien hasta hace poco mostraba al menos "comprensión" hacia Trump. En su discurso ante los delegados, Merz descartó toda cooperación futura con la ultraderecha alemana. En la ronda de preguntas se distanció también de la corriente "Werte Union" -"Unión de Valores"-, cercana a la derecha radical.
Asimismo en esa ronda de preguntas telemáticas a los aspirantes hubo un mensaje de apoyo a Laschet por parte de Spahn, quien pidió el voto para el primer ministro renano. El día anterior, en su saludo virtual a los delegados, Merkel se pronunció por el "espíritu de equipo", lo que se interpretó como un apoyo al tándem centrista.

CONGRESO TELEMÁTICO Y ALGO ROBOTIZADO
Los tres candidatos se habían presentado ante los 1.001 delegados -número simbólico, que en las votación queda algo por debajo de los mil- con discursos de unos 20 minutos de duración, a lo que siguió la primera votación telemática y luego la de desempate.
El formato telemático ha sido la fórmula de compromiso impuesta por las restricciones de la pandemia. Alemania entró en 2021 con máximas de contagios y víctimas mortales con o por la covid-19, pero no se podía postergar el congreso tras dos aplazamientos en 2020.
Sin aplausos, sin comentarios, sin corrillos ni declaraciones a los medios todo adoptó un aspecto de congreso robotizado, en un pabellón inmenso, a modo de plató desde el que los aspirantes pedían el voto a unos delegados físicamente ausentes.
La propia Merkel dirigió su mensaje inicial, el viernes, en formato virtual. Lo mismo hicieron los invitados internacionales, desde el canciller austríaco Sebastian Kurz al líder liberal polaco Donald Tusk o la del exilio bielorruso, Svetlana Tijanóvskaya.

LA CUESTIÓN BÁVARA Y EL MINISTRO MÁS EXPUESTO
La elección del nuevo líder de la CDU era un paso inaplazable hacia la definición del candidato conservador a las generales "post Merkel", que se prevé en marzo. Al bávaro Söder se le atribuyen aspiraciones a luchar por la Cancillería -aunque sostiene que su puesto está en su "Land"-, lo mismo que al ministro Spahn.
Son dos apuestas arriesgadas. El último candidato a canciller de la CSU fue Edmund Stoiber, en 2002. Merkel, quien llevaba dos años en la presidencia de la CDU, le cedió entonces esa designación, presionada por varios hombres fuertes del partido.
Spahn es, a la vez, el ministro mejor valorado de Merkel, pero también el más expuesto: cualquier revés en la lucha contra la pandemia puede revertir en su contra.

¿QUÉ QUEDA DEL LIDERAZGO FEMENINO?
Con la elección del nuevo presidente la CDU se cerraron veinte años de liderazgo femenino en la primera fuerza del país. Merkel la presidió de 2000 a 2018. Ahí tomó su riendas la entonces secretaria general y ahora ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer.
Ese intento de sucesión planificada se frustró hace un año, en medio de una fuerte crisis de liderazgo por parte de AKK -como se denomina a Kramp-Karrenbauer- que anunció su retirada como jefa el partido en cuanto se eligiera su sucesor.
La derrota de Merz -quien ya aspiró a la presidencia en 2018- es, de algún modo, una victoria para la "Frauen Union" -"Unión de Mujeres" de la CDU-, enemiga frontal de Merz, al que además de cercanías peligrosas por la derecha se atribuye misoginia.
Merkel reformó un partido que anteriormente habían forjado dos grandes patriarcas -Konrad Adenauer y Helmut Kohl-. El año pasado la cúpula aprobó una resolución por la que se marca el objetivo de alcanzar la paridad de género en el partido en 2025. EFE  gc/jgb

Parteitag TV

 La CDU de Merkel busca un líder per al gran any electoral 

viernes, 15 de enero de 2021

Merkel TV

Merkel pide unidad a su CDU, ante la elección del nuevo líder en tiempos de la covid

Gemma Casadevall 

Berlín, 15 ene (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, pidió cohesión y espíritu de equipo a su Unión Cristianodemócrata (CDU) ante la elección del nuevo líder, una cuestión planteada como un pulso entre la vía centrista y el giro a la derecha, que se produce "en estos duros tiempos" del covid.
"Este es previsiblemente el último congreso de la CDU donde intervengo como canciller", abrió Merkel su mensaje a los delegados de su formación, ante la elección mañana del jefe del partido, puesto al que aspiran los centristas Armin Laschet y Norbert Röttgen, así como el derechista Friedrich Merz.
La CDU ha dirigido el país "con responsabilidad" frente a grandes desafíos, como la crisis en la eurozona o la migratoria, recordó Merkel. Con la pandemia se afronta un reto "de dimensiones desconocidas" que reclama "sacrificios que no hubiéramos imaginado" y ante el que la CDU responde "como partido del centro".
El mensaje de la canciller, en formato virtual, siguió al más emocional discurso de despedida de la actual presidenta, Annegret Kramp-Karrenbauer -apodada AKK-, elegida en 2018 como sucesora de Merkel, pero quien tiró la toalla hace un año ante su incapacidad, reconoció, de mostrar "la autoridad debida".
También AKK llamó a mostrar unidad y a no dejarse arrastrar a fisuras internas como la provocada por la crisis migratoria de 2015, en que Merkel se vio sometida a las más duras presiones internas por su decisión de no cerrar las fronteras a los refugiados.
Tanto Merkel como la aún presidenta de la CDU y ministra de Defensa apelaron así al carácter "centrista" de su partido, término que no encaja uno de los tres aspirantes, Merz.
Laschet, primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia (oeste) y vicepresidente de la CDU, sí representa esa línea, lo mismo que Röttgen, exministro de Medio Ambiente y presidente de la Comisión de Exteriores del Bundestag (Parlamento).
Merz, enemigo histórico de la canciller, representa al ala más derechista del partido, defiende la línea dura frente a la inmigración y se retiró de las estructuras del partido dos años después de la llegada de Merkel a su presidencia.

1.001 DELEGADOS ANTE EL ORDENADOR
No hay un claro favorito entre los tres, en un congreso que no se ciñe a los formatos habituales ni facilita los pronósticos.
Los 1.001 delegados no están en un pabellón con ruidosa megafonía, ovacionando a sus líderes, comentando con sus compañeros de o con los medios lo que ocurre. Siguen en su ordenador u otro dispositivo la transmisión del congreso, que se desarrolla en un pabellón convertido en plató televisivo.
Tampoco hay, al menos en teoría, influencias externas sobre su voto. Cada delegado emitirá de forma telemático su voto -en dos rondas, de no haber mayoría para ningún candidato-.
Es una cita virtual, por imperativo de la pandemia. En 2020 fueron cancelados dos congresos sucesivos, ya que las restricciones impedían actos presenciales.
Ahora la elección es inaplazable. El 26 de septiembre habrá comicios generales, los primeros desde 2005 en que Merkel no liderará al bloque conservador. A la definición de la presidencia deberá seguir, en marzo o abril, la del candidato a esas generales.
No hay un automatismo que obligue a que sea el líder de la CDU quien luche por la Cancillería. El ejemplo más reciente de ello lo dio Merkel en 2002, con dos años como presidenta de la CDU, cuando cedió a las presiones de los hombres fuertes del partido y dejó la candidatura a manos de Edmund Stoiber, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado a la CDU.
De ser elegido Merz, se da por hecho que exigirá para sí el puesto de candidato. A Laschet y Röttgen se les atribuye mayor disposición a cedérselo al actual líder de la CSU y jefe de Gobierno de Baviera, Markus Söder, o al ministro de Sanidad, Jens Spahn, ambos entre los políticos mejor valorados del país, tras Merkel.

ADIÓS AL LIDERAZGO FEMENINO
Lo único seguro es que mañana se cerrarán más de veinte años de liderazgo femenino en el partido que, hasta Merkel, fue feudo de patriarcas como Konrad Adenauer y Helmut Kohl.
Merkel tomó las riendas de la CDU en 2000, tras pasar el partido a la oposición y en medio de un escándalo de cuentas irregulares durante la "era Kohl" que hundió al partido en una profunda crisis.
Siguió en el puesto hasta 2018 y tomó su relevo la apuesta continuista representada por AKK. Con su renuncia se precipitó una nueva edición de la batalla sucesoria que debe cerrarse mañana. EFE gc/fpa


Tres hombres, dos centristas y un derechista, se disputan la era post-Merkel      Gemma Casadevall


Berlín, 15 ene (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana elige en el congreso federal que se abre hoy a un nuevo presidente, puesto al que aspiran tres hombres -los centristas Armin Laschet y Norbert Röttgen y el derechista Friedrich Merz- tras el dilatado liderazgo de Angela Merkel.
Los tres son originarios de Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más poblado del país, y ninguno representa a las nuevas corrientes del partido. No están entre los políticos más populares del país, pero aspiran a la jefatura que ocupó Merkel durante 18 años y que en 2018 quedó en manos de Annegret Kramp-Karrenbauer.
A los 1.001 delegados de la CDU les corresponderá elegir mañana a su nuevo jefe en un congreso que, por imperativo de la pandemia, se celebra en formato virtual. Votarán sin salir de casa -o la oficina-, sin presiones externas, influencias o siquiera comentarios del compañero de mesa, como sería en un congreso presencial.
No hay un claro favorito para esta elección, a la que seguirá, en marzo o abril, la designación del candidato del bloque conservador -es decir, en consenso con la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU)- a las elecciones generales de 2021.

LASCHET, LEAL A MERKEL PERO CAÍDO EN DESGRACIA
Armin Laschet, quien en febrero cumplirá 60 años, habría sido la gran apuesta continuista respecto a Merkel -semejante a cómo lo fue Kramp-Karrenbauer, quien en 2018 fue elegida presidenta desde su posición de secretaria general. Sin embargo, su gestión errática de la pandemia como primer ministro de su "Land", con 18 millones de habitantes, le apartó de la línea cautelosa de Merkel.
Cuenta con el respaldo teórico de la poderosa delegación renana y es el único entre los aspirantes con un puesto de vicepresidente del partido. En caso de ganar la elección, se considera que podría ceder la candidatura a las generales al líder de la CSU bávara, Markus Söder, el segundo político mejor valorado del país tras Merkel, o incluso al ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien en 2018 luchó sin éxito por la presidencia del partido pero ahora apoya a Laschet.

MERZ, NUEVO INTENTO DEL HISTÓRICO ANTI-MERKEL
Friedrich Merz, de 65 años, lleva fuera de las estructuras del partido desde antes de la llegada de Merkel al poder. Ingresó en la CDU siendo aún estudiante, se convirtió en eurodiputado en 1989 y entró en el Bundestag (Parlamento federal) en 1994. Brilló ahí por su elocuencia y ansias por dar un giro liberal al partido.
Lideró el grupo parlamentario conservador tras la derrota electoral de Helmut Kohl, en 1998. Dos años después, Merkel tomó las riendas del partido, hundido en el escándalo de las cuentas secretas, y se convirtió en líder de la oposición. Merz no se resignó a quedar relegado a un segundo puesto, sino que se retiró para consagrarse a partir de entonces a los lobbys económicos.
En 2018 regresó para luchar por la presidencia de la CDU, pero fue derrotado por escaso margen por Kramp-Karrenbauer. El principal valedor de su retorno fue el exdelfín de Kohl, exministro de Finanzas de Merkel y ahora presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble.
Es millonario, viaja en avión privado y, hasta hace unos pocos meses, se jactaba de "comprender" ciertas posiciones del presidente estadounidense, Donald Trump. Representa al ala más derechista de la CDU, con posturas en política migratoria en franca confrontación con las defendidas por Merkel.

RÖTTGEN, EL MODERADO AL QUE FULMINÓ MERKEL
Nobert Röttgen, de 55 años, se caracteriza por su talante conciliador y defiende posiciones moderadas. Es, de los tres, el que mayor competencia en política exterior puede aportar, algo no menor para la primera fuerza política de Alemania.
Preside la comisión de Exteriores del Bundestag (Parlamento). Su opinión es reclamada tanto por medios alemanes como internacionales, especialmente cuando se trata de hablar de las relaciones con EEUU, en las que no ha cansado de alertar contra Donald Trump o el "trumpismo" desde el mismo momento en que éste accedió a la Casa Blanca.
El gran lamparón en su historial fue su destitución fulminante como ministro de Medio Ambiente, en 2012. Merkel, poco amiga de adoptar decisiones tan abruptas, prescindió de él tras la derrota de la CDU en las regionales de Renania del Norte-Westfalia, debida a sus deslices como líder del "Land".
Al igual que Laschet, se considera que, de alcanzar la jefatura, podría ceder la lucha por la Cancillería en las generales del 26 de septiembre a un correligionario con más garra ante el elector, como el bávaro Söder. EFE gc/rz/si

jueves, 14 de enero de 2021

El inaplazable Parteitag

La CDU alemana elige nuevo líder, etapa decisiva en la larga despedida de Merkel

Gemma Casadevall 

Berlín, 14 ene (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana elige a su nuevo líder en el congreso que se abre mañana, una cita decisiva para la larga despedida de la canciller Angela Merkel, a meses de las elecciones generales tras las cuales dejará el poder.
Será el segundo intento de encarrilar la sucesión en el partido de Merkel, quien en 2018 pasó sus riendas a la continuista Annegret Kramp-Karrenbauer -o AKK, como se la denomina-, unos meses después de anunciar que no optaría a otra reelección como canciller.
Nada se ha ceñido a los planes de sucesión ordenada de Merkel. AKK tiró la toalla un año después, cuestionada como líder, aunque ha seguido al frente del partido preparando la transición.
La pandemia obligó a postergar por dos veces -en abril y en diciembre- los congresos federales que debían elegir al nuevo líder de la CDU. La pandemia marcará inevitablemente los últimos meses en el poder de Merkel, incluidos los sucesivos comicios regionales previstos hasta las elecciones generales del 26 de septiembre.
Su gestión en esta crisis revalorizó a Merkel en 2020, año que había arrancado para ella bajo el signo del desgaste. Alemania atraviesa el peor momento de la pandemia, entre sucesivos máximos de víctimas mortales y contagios y la práctica paralización de su vida pública y económica.
La elección del líder de la CDU es ya inaplazable y deberá emerger del voto telemático entre los 1.001 delegados, el sábado. El congreso se habrá abierto, el viernes, con un saludo de AKK y otro de Merkel, quien presumiblemente se dirigirá así por última vez a sus delegados desde su puesto de canciller.
UN TRÍO DE ASPIRANTES SIN GANCHO ELECTORAL
Tres son los aspirantes: el derechista Friedrich Merz, enemigo histórico de Merkel, un exministro al que la canciller cesó en 2012, Norbert Röttgen, y el centrista Armin Laschet, primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país.
Merz, quien en 2018 luchó ya por la presidencia pero fue derrotado por AKK, tiene así su segunda oportunidad; Röttgen se ha ganado adeptos por su talante moderado y Laschet tiene el respaldo de la delegación más poderosa, pero sus deslices en la gestión de la pandemia, a escala regional, le han perjudicado.
No hay pronósticos claros, como tampoco lo es que quien logre más votos acabe siendo quien luche por la Cancillería en las generales de septiembre. A la victoria telemática deberá seguir la ratificación vía voto por correo -los estatus de la CDU no permiten la elección virtual de su presidencia-. Después deberá definirse la candidatura del bloque conservador.
LA CUESTIÓN DE LA CANDIDATURA
Ni Merz ni Röttgen ni Laschet están entre los políticos mejor valorados del país. Esa posición la sigue ocupando Merkel, seguida del primer ministro de Baviera, Markus Söder, y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.A Söder, líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), se le atribuyen aspiraciones a luchar por la Cancillería, pese a que él asegura que su puesto está en su "Land". Spahn luchó por presidir la CDU en 2018, entonces como tercero en liza junto a AKK y Merz.
De imponerse Merz como líder se parte de la base de que se aferrará a la opción de ser también el candidato en las generales, pese a que muchos analistas descartan que pueda ganarlas. "Para muchos ciudadanos representa el pasado y el afán de revancha", explicaba el politólogo Herfried Münkler, de la Universidad Humboldt de Berlín, en un encuentro virtual con medios extranjeros.
Merz, de 65 años, lideró el bloque conservador en el Bundestag entre 2000 y 2002. Merkel le apartó del puesto para asumirlo ella misma, una espina para ese ambicioso político, que desde entonces se consagró a grupos de presión económicos hasta convertirse en multimillonario.
De Laschet, como de Röttgen, sí se espera que accedan a delegar la candidatura en un correligionario con más opciones de victoria.
Spahn podría serlo, aunque su posición en Sanidad es muy expuesta -cualquier revés en la gestión de la pandemia le puede descolocar-. Más sólida parece la opción de Söder, cuya CSU consensúa desde hace décadas con la CDU la candidatura común.
"Una elección de Merz convertiría en casi descartable una futura coalición con los Verdes", apunta el politólogo de la Universidad berlinesa. Los sondeos apuntan a tal alianza tal vez como la única políticamente viable, puesto que ni el bloque conservador de Merkel ni los socialdemócratas de su ministro de Finanzas, Olaf Scholz, quieren reeditar otra gran coalición de Gobierno.
Los otros cuatro nombres -aspirantes oficiales u oficiosos- mantienen, por contra, cierta cercanía con esa opción. EFE  gc/jam/psh

jueves, 7 de enero de 2021

El colchón del cierre

 L’austeritat deixa pas als ajuts

sábado, 2 de enero de 2021

Dejà vu

Alemania, ante un año electoral con mucha incógnita y el relevo de Merkel

Gemma Casadevall 


Berlín, 2 ene (EFE).- Alemania afronta en este 2021 un maratón electoral marcado por la pandemia y plagado de incógnitas, empezando por quién relevará a la canciller Angela Merkel, una cuestión pendiente pero ya inaplazable, en que no hay pronósticos claros.
"Éste es con toda probabilidad mi último mensaje de Año Nuevo como canciller", recordó Merkel en su saludo a sus conciudadanos en Nochevieja. En nueve meses hay elecciones; y por primera vez desde 2005 no liderará el bloque conservador, como anunció ya en 2018.
Las generales están convocadas para el 26 de septiembre. Hasta ahora solo se conoce al candidato del Partido Socialdemócrata, el ministro de Finanzas y vicecanciller Olaf Scholz.
La Unión Cristianodemócrata (CDU) tuvo que aplazar dos congresos federales por la pandemia -abril y luego en diciembre-. Finalmente sus 1.001 delegados definirán la nueva presidencia el próximo día 16, en formato virtual y bajo los efectos de un coronavirus que ha sido implacable con Alemania estas navidades.
Tres son los aspirantes: el derechista Friedrich Merz, enemigo histórico de Merkel; el primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, cuya gestión errática en la pandemia ha minado su credibilidad; y Norbert Röttgen, exministro de Medio Ambiente al que Merkel cesó fulminantemente en 2012.
A Merz le apoya el sector económico y el sensacionalista "Bild" -azote de la línea centrista de Merkel-; Laschet forma parte de la presidencia del partido y debería contar con el apoyo de la delegación del "Land" más fuerte del país; Röttgen, sin lobby en el partido, se ha ganado cierto aprecio como voz de la sensatez.
Al voto telemático del 16 seguirá una ratificación por correo postal. Pero tampoco entonces quedará adjudicada la candidatura.
Desde hace décadas, eso se decide por consenso con la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Aunque su líder, Markus Söder, insiste en que su puesto está en su "Land", su nombre no ha dejado de sonar como opción más sólida para retener la Cancillería.
Ni Merz ni Laschet ni Röttgen están entre los políticos mejor valorados del país. Söder es el tercero, detrás de Merkel y de su ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien en 2018 luchó por la presidencia de la CDU, pero que se limita a apoyar a Laschet.
La teórica ventaja conservadora -en primer posición en intención de voto, con un 37 %, según la televisión pública ZDF- es engañosa. Esa posición se debe aún a Merkel, líder de referencia; en cuanto se defina la candidatura eso puede cambiar.
El socialdemócrata Scholz espera despegar -se le pronostica ahora un 16 %-, apuntalado en su experiencia de gobierno y como representante de una línea tan centrista como la de Merkel.
A los Verdes se les atribuye un 17 %. También ellos tienen que definir la candidatura entre sus co-presidentes: el carismático Robert Habeck o la luchadora Annalena Baerbock, a la que se ve como tándem en una coalición con Söder, de escalar éste a la cancillería.

LA ULTRADERECHA RUGE PERO NO SUBE
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se convirtió en 2017 en el primer partido de su espectro en el Bundestag (Parlamento). Entonces obtuvo un 12,6 %, logró luego escaños en todas las cámaras regionales, con resultados de hasta el 27 %.
Ahora aparece debilitada -con una intención de voto del 9 %- entre la pugna interna entre su sector más radical y los llamados moderados. En la primera ola de la pandemia, con Alemania bajo duras restricciones pero con una mortalidad moderada, buscó erigirse en brazo político del voto de protesta contra las limitaciones.
La realidad ahora es que donde más fuertes son, más dura está siendo la segunda oleada. Si la incidencia media semanal por 100.000 habitantes en Alemania tuvo su máximo en los 197 casos estas navidades, en Sajonia, su primer bastión, se superaron los 440.

LA LIGA REGIONAL Y LA BATALLA POR BERLÍN
Hasta las generales de septiembre habrá importantes pulsos regionales que implicarán a 25 millones de ciudadanos -del total de 83 millones de habitantes del país.
La primera ronda, en marzo, se jugará en Baden Wüttemberg (sur) y en Renania Palatinado (este). En el primero buscará la reelección de Winfried Kretschmann, de 72 años y el primer verde que ascendió al liderazgo de un gobierno regional. Una nueva victoria apuntalaría a su partido ante las generales.
En Renania Palatinado aspira a ser reelegida la socialdemócrata Malu Dreyer. Su victoria dispararía las opciones de Scholz.
En abril habrá regionales anticipadas en Turingia, el "Land" del este que el año pasado sacudió el tablero político con la elección como primer ministro de un liberal, apoyado por la CDU y la AfD. Merkel se saltó la norma de no intervenir, llamó a revocar ese voto y hubo una nueva elección que ganó La Izquierda.
También habrá regionales, en junio, en Sajonia-Anhalt, siguiente "Land" del este donde la ultraderecha quiere mostrar músculo.
Ya el 26 de septiembre, coincidiendo con las generales, en Berlín se apunta a un pulso por la alcaldía de la ciudad-estado y capital entre dos mujer: la actual ministra de la Familia, la socialdemócrata Franziska Giffey, y la verde Bettina Jarasch. EFE  gc/jam/amg