Los conservadores de Merkel, ante el dilema de los submarinos ultras internos
Gemma Casadevall
Berlín, 3 jun (EFE).- Los conservadores alemanes tratan de marcar distancias respecto a la llamada Werte Union -o Unión de Valores-, una influyente organización con fuertes apoyos dentro del bloque de la canciller Angela Merkel y comprometedoras cercanías con la ultraderecha.
La relación entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) con esa organización siempre fue ambigua. Comparten el término "unión", pero no está integrada en las estructuras del bloque conservador.
Un sector de la CDU ha impulsado una moción para declarar incompatible la pertenencia al partido con la militancia en la Werte Union -algo que se ha discutido ya en sucesivos congresos federales del partido-. "Son submarinos de la AfD (partido ultraderechista alemán)", afirma al semanario "Der Spiegel" el eurodiputado Dennis Radtke.
El líder de la CDU y candidato conservador a la Cancillería, el centrista Armin Laschet, no comparte este parecer. Insiste en que la Werte Union no está en las estructuras de su partido y rechaza cualquier acercamiento a la AfD, pero no considera necesaria imponer la incompatibilidad.
La cuestión cobró nueva virulencia el fin de semana con la elección como líder de la Werte Union de Max Otte, miembro de la CDU desde hace treinta años, pero que en 2017 no votó por su partido, sino por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Lo hizo porque, afirma, bajo Merkel la CDU dio un giro izquierdista.
Otte, economista al frente de una sociedad de fondos de inversiones y una fundación cercana a la AfD, aspira a la integración de la Werte Union en la CDU. No es la única personalidad compleja dentro de esa organización: su vicepresidente, Klaus Dageförde, fue miembro activo de un grupo ultraderechista, según admitió al diario "Die Tageszeitung".
Además de esa militancia, fue investigado por pertenencia en un grupo neonazi clandestino, denominado Frente de Acción Nacionalsocialista, revela ese periódico de la izquierda ecologista alemana.
El debate en torno a la Werte Union y la CDU enmaraña el ambiente en el bloque conservador, a meses de las elecciones generales que marcarán la despedida de Merkel del poder en Alemania. Hace unos meses, levantó ya ampollas la designación como candidato de un distrito del este del exjefe del espionaje alemán Hans-Georg Maassen, vinculado a la Werte Union, aunque ahora dejó en suspenso esa militancia.
Maassen fue relevado al frente de los servicios secretos en 2018 tras un duro tira y afloja por su cercanía con la AfD. Defiende el diálogo con ese partido, tercera formación a escala nacional desde 2017.
LA ESPINA DE MERKEL
"Me duele escuchar estos planteamientos", afirmó Merkel, tras unas polémicas declaraciones del comisionado del Gobierno para el Este, Marco Wanderwitz, de la CDU. Este calificó como "perdido definitivamente para la democracia" a parte del electorado de la AfD, especialmente fuerte en esa mitad del país.
Para Merkel, crecida en territorio germano-oriental, el impacto de la ultraderecha en esas regiones es asunto doloroso, como reconoció esta semana tras una reunión con los jefes de gobierno de los "Länder" -estados federados- del este.
"Estoy convencida de que en democracia cuentan todos los ciudadanos", afirmó, y la batalla política debe consistir en "recuperarlos", no en darlos "por perdidos", dijo.
Merkel declinó pronunciarse sobre cómo debe ser la relación de la CDU/CSU con la Werte Union. Lo considera asunto de su actual dirección, como suele asegurar cada vez que se le pregunta sobre asuntos del partido que presidió durante 18 años.
No hay una estrategia clara para reconquistar ese electorado. El ala más derechista insiste en la necesidad de "tender puentes"; Laschet recuerda cada vez que surge la cuestión que la línea divisoria con la AfD está definida y que hay dos resoluciones consecutivas, de sendos congresos federales, en que se rechaza toda cooperación con ese partido.
El siguiente capítulo en este dilema se dará el próximo domingo, con las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, "Land" del este del país donde gobierna un tripartito entre CDU, socialdemócratas y verdes.
Será el último test antes de las generales y la atención se centra en el pulso por el primer puesto entre la CDU y la AfD. Según los sondeos, los conservadores aventajan por apenas tres puntos a la ultraderecha. EFE gc/jam/psh
