viernes, 24 de septiembre de 2021

Final de campaña

 

La socialdemocracia arropa a Scholz, el líder de una victoria que podría escaparse

Gemma Casadevall

Colonia (Alemania), 24 sep (EFE).- La familia socialdemócrata alemana exhibió hoy una cohesión casi desconocida en torno a Olaf Scholz, lanzado hacia una victoria electoral que hace unos meses parecía imposible y que ahora acaricia, pero que no tiene asegurada.
"Queremos el cambio, queremos un Gobierno liderado por el Partido Socialdemócrata", saludó Scholz a sus seguidores en Colonia, arropado por la cúpula de su formación y con la alcaldesa de París y candidata a la presidencia francesa, la socialista Anne Hidalgo, como invitada internacional.
La elección de Colonia para el cierre de campaña de las elecciones alemanas del próximo domingo no era casual. Renania del Norte-Westfalia, su "Land", fue feudo tradicional socialdemócrata y ahora es la patria política de su principal rival, Armin Laschet, el candidato del bloque conservador y jefe del gobierno regional del "Land", el más poblado del país.
"Hemos salvado millones de puestos de trabajo con la jornada reducida, a la que dedicamos miles de millones", afirmó, en alusión a una de sus decisiones como ministro de Finanzas que, ante la pandemia y para evitar el desempleo masivo, rompió con la austeridad dominante en sucesivos gobiernos de la conservadora Angela Merkel.
La voluntad política no basta para lograr la justicia social que Alemania necesita. "Es cuestión de dinero", admitió, para renovar una de sus promesas en esta campaña, como es el aumento del salario mínimo interprofesional a 12 euros hora -ahora en 9,6 euros-.
La lucha contra la emergencia climática "que nos reclaman los jóvenes" será objetivo prioritario de un "Gobierno liderado por nosotros". Alemania debe culminar una "transición energética ecológica", dijo, tras el adiós a la energía nuclear aprobada por el Ejecutivo de Gerhard Schröder, el último canciller socialdemócrata.
"Alemania no puede atascarse en el 'más de lo mismo", dijo, lo que para Scholz representa Laschet. "Id a votar, los que aún no lo hicísteis, y poned las dos cruces en el Partido Socialdemócrata", cerró su discurso, advirtiendo contra la estrategia de repartir los dos votos de las papeletas, uno a esta formación y el otro un hipotético socio de coalición "deseado".
LA NUEVA UNIDAD
"Olaf, tienes al SPD contigo, unido, como casi nunca lo estuvo", admitió el secretario general del partido, Lars Klinbeil, en alusión a las múltiples guerras que arrastra el partido. Prueba de ello es que, desde Schröder (1998-2005) ha habido diez relevos en la cúpula, ninguno de los cuales logró revertir su caída de electorado.
El 25 o 26 % de los votos que ahora se pronostica al partido, con una ventaja de entre dos o tres puntos sobre el conservador Laschet, es una mejora respecto al 20,5 % de 2017, su mínimo histórico.
Pero ese porcentaje muestra la fragmentación del voto, que obligará a buscar un tripartito para formar coalición, algo inédito a escala federal. Incluso si esos son los resultados de las urnas, podría acabar siendo Laschet el ganador si logra sumar la mayoría.
A Scholz le acompañaron sobre el escenario no solo otros miembros del Gobierno de Merkel. También acudieron quienes compitieron con él por la presidencia del partido, como Lauterbach, experto en Sanidad y una de las opiniones más buscadas en medio de la pandemia.
Scholz no logró en 2019 ser elegido presidente del partido. Ganó la elección el dúo más izquierdista -y ajeno al aparato- formado por Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans.
La designación, en agosto de 2020, de Scholz como candidato fue un giro inesperado. Sorprendió a los conservadores, que tardaron aún meses en definir la suya. Y dio un lección de realismo, puesto que con Esken y Walter-Borjans el SPD no habría podrido dar la batalla por el centro político, imprescindible para alcanzar la cancillería.
MIMETISMO MERKELIANO
El mitin terminó con todos ellos sobre el escenario, coreando y aplaudiendo a Scholz, mientras se oía el "Simply the best", la canción de Tina Tuner, que también sonó en el pasado para Merkel, cuando era ella la candidata del bloque conservador.
La baza del éxito de Scholz puede consistir en que se le identifica tanto con la alternancia en el poder tras 16 años de liderazgo de Merkel como con el continuismo o la experiencia de gobierno, por su papel de vicecanciller.
Scholz juega con estos dos ingredientes. Por un lado, cuando dice representar el cambio. Por otro, cuando alude a los "logros" del Gobierno de sello socialdemócrata.
El candidato no dudó en posar para un medio con la "Raute" -el rombo que forma con las manos Merkel, su gesto más característico-.
La "apropiación" molestó a los conservadores. Laschet recordó que clonar un gesto no es suficiente para ser como Merkel.
Tal vez a Merkel tampoco le gustó. A partir de ahí entró en campaña, en apoyo de su teórico sucesor "natural" Laschet. EFE
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