miércoles, 27 de octubre de 2021

Desde la tribuna

 Merkel entra en la pròrroga i Scholz negocia la coalició


La premsa gràfica es va cla­var ahir a les 10.50 h, deu minuts abans de l’inici de la sessió cons­ti­tu­tiva, a la tri­buna per al públic del Bun­des­tag (Par­la­ment fede­ral). Per pri­mer cop en trenta anys, Angela Merkel no s’asseia entre els dipu­tats ni tam­poc als bancs del govern. Estava asse­guda al lloc dels visi­tants, al cos­tat del pre­si­dent del país, Frank-Wal­ter Stein­me­ier.
Era una imatge inèdita, per a una can­ce­llera que ha jurat el càrrec qua­tre vega­des i que el 2018 va anun­ciar que es reti­ra­ria quan esgotés el quart man­dat. Merkel ha com­plert aquesta pro­mesa i tot indica que ho farà fins al final. És a dir, fins que hi hagi un altre can­ce­ller. Men­tre ella seguia de lluny l’acte de cons­ti­tució del nou Par­la­ment, a pri­mera fila del ple­nari, el seu vice­can­ce­ller i minis­tre de Finan­ces, el soci­al­demòcrata Olaf Scholz, par­lava amb altres dipu­tats, pos­si­bles socis o pot­ser minis­tres poten­ci­als.
Les nego­ci­a­ci­ons de coa­lició entre soci­al­demòcra­tes, verds i libe­rals van començar fa una set­mana. Fins al 10 de novem­bre con­ti­nu­a­ran en for­mat de grups de tre­ball, després pas­sa­ran a la fase deci­siva i, teòrica­ment, Scholz tindrà un pacte de coa­lició llest per sot­me­tre’s a l’elecció com a can­ce­ller en cap el 6 de desem­bre. Un calen­dari que, si es com­pleix, dei­xarà Merkel sense rècord de per­manència en el poder, que ara té Hel­mut Kohl. Per superar-lo hau­ria de ser can­ce­llera com a mínim fins al 17 de desem­bre.
Però aquesta qüestió no sem­bla que pre­o­cupi Merkel. Ahir se la veia som­ri­ent a la tri­buna. Poc després, rebia del pre­si­dent Stein­me­ier el comiat for­mal com a can­ce­llera. I també uns quants elo­gis pre­si­den­ci­als a la seva gestió en les suc­ces­si­ves cri­sis que li ha tocat afron­tar. Res de nou, en una can­ce­llera que està en plena tanda de comi­ats, dins d’Ale­ma­nya o a escala euro­pea, i que cada dia sent fra­ses sem­blants.
Els elo­gis de Stein­me­ier tenien un to gai­rebé fami­liar. L’ara pre­si­dent va ser minis­tre d’Exte­ri­ors de Merkel en dues legis­la­tu­res. També va ser el seu rival en les elec­ci­ons gene­rals del 2009, però les afi­ni­tats entre tots dos gua­nyen sobre els enfron­ta­ments elec­to­rals del pas­sat. El soci­al­demòcrata Stein­me­ier es va con­ver­tir el 2017 en pre­si­dent per con­sens entre el seu par­tit i el bloc con­ser­va­dor de Merkel. Uns mesos després, i quan el també soci­al­demòcrata Mar­tin Schulz es negava a nego­ciar una altra gran coa­lició lide­rada per Merkel, Stein­me­ier va inter­ce­dir fins a gai­rebé obli­gar el seu par­tit a sege­llar una nova aliança.

Cordó sani­tari intacte

El Bun­des­tag va ele­gir com a nova pre­si­denta la soci­al­demòcrata Bärbel Bas. Suc­ceirà el con­ser­va­dor Wolf­gang Schäuble i estarà envol­tada en les vice­pre­sidències per qua­tre dones més –la també soci­al­demòcrata Aydan Ögzo­guz, la con­ser­va­dora Yvonne Magwas, la verda Clau­dia Roth i l’esquer­rana Petra Pau–. Només hi haurà un home, el libe­ral Wolf­gang Kubicki.
La ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD), per la seva banda, va que­dar de nou sense vice­pre­sidència, ja que la resta dels grups par­la­men­ta­ris van blo­que­jar el seu can­di­dat. La nova legis­la­tura arrenca amb el cordó sani­tari intacte, si més no al Bun­des­tag.

martes, 26 de octubre de 2021

Cambio de ciclo

Bundestag, con una mujer en la presidencia y Merkel en la tribuna

Gemma Casadevall

Berlín, 26 oct (EFE).- El Bundestag alemán (parlamento federal) entró este martes en su vigésima legislatura presidido por la socialdemócrata Bärbel Bas, con la canciller Angela Merkel sentada en la tribuna y mientras el socialdemócrata Olaf Scholz negocia el relevo en el podercon Verdes y Liberales.
En la sesión constitutiva coincidieron factores muy especiales. La imagen del día era Merkel observando desde fuera del plenario, tras 30 años como diputada y casi 16 como canciller.
Entre votación y votación, las cámaras captaban a Scholz en la primera fila de su grupo parlamentario, el mayor en tanto que fuerza más votada en las elecciones del 26 de septiembre, hablando con sus futuros socios o potenciales ministros.
El siguiente protagonista era el ya ex-presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble, al que correspondió abrir la sesión en tanto que diputado más veterano de la cámara, donde ingresó en 1972.
La apertura de cada legislatura suele ir a cargo del diputado de más edad. Habría sido el ultraderechista Alexander Gauland, con 80 años, uno más que Schäuble. Pero se optó por cambiar el criterio de la edad por el de veteranía, entre protestas de Alternativa para Alemania (AfD), el partido de Gauland.
Schäuble apeló en su discurso a reformar la ley electoral, que hace que el Bundestag "crezca" legislatura tras legislatura por los llamados escaños adicionales. El nuevo Parlamento ha pasado de los 709 diputados de la anterior legislatura a 736 en ésta, un récord histórico, que convierte la cámara en inmanejable y cara.
 
MÁS DIPUTADAS, PERO LEJOS DE LA PARIDAD

El nuevo Bundestag es algo más joven -la media de edad bajó a los 47,5 años- y el porcentaje de diputadas se sitúa en el 35 %, frente al 31 % de la pasada legislatura, pero un punto y medio menos que en la de 2013. Entre los nuevos rostros del parlamento federal acaparaban la atención mediática la verde Awet Tesfaiesus, primera diputada negra de la cámara, así como su correligionaria Emilia Fetser, la más joven, con 23 años.
Con Bas en la presidencia y cuatro de las cinco vicepresidencias ocupadas por mujeres -la socialdemócrata Aydan Özoguz, la conservadora Yvonne Magwas, la verde Claudia Roth y la izquierdista Petra Pau- se garantiza una presencia femenina más que notable. Un único hombre, el liberal Wolfgang Kubicki, completa el gremio.
Bas es la tercera mujer que preside un Bundestag, tras la asimismo socialdemócrata Annemarie Renger, entre 1972 y 1976, y la conservadora Rita Süssmuth, entre 1988 y 1998.

LA PRÓRROGA DE MERKEL

La imagen de Merkel en la tribuna era una cuestión formal, ante su protocolaria despedida oficial como jefa del Gobierno por el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, tras lo que quedará como canciller en funciones esta misma tarde.
Merkel y sus ministros volverán a la bancada del gobierno en el Parlamento hasta la formación del siguiente ejecutivo. Entro ellos estará, obviamente, el vicecanciller y ministro de Finanzas, Scholz, quien en paralelo negocia la siguiente coalición.
Su toma de posesión se prevé para la primera semana de diciembre. Merkel no alcanzará así el récord de permanencia de Helmut Kohl, ya que para superarle debería seguir en el puesto el 17 de diciembre.

SCHÄUBLE, OTRO FIN DE UNA ERA

La despedida de Schäuble como presidente del Bundestag supone otro fin de una era, tras haber estado durante décadas en puestos de máxima relevancia y marcado el discurrir político del país.
Sus compatriotas le identifican con el espíritu de la superación desde que en 1990 quedó en silla de ruedas, a raíz de un atentado de un enajenado. Era por entonces ministro del Interior de Kohl y había sido el arquitecto del Tratado de Unidad que entró en vigor ese año.
Su carrera política dio otro un vuelco en 1999, al quedar salpicado por el escándalo de financiación irregular bajo Kohl. Volvió a la vanguardia política como ministro del Interior y luego de Finanzas de Merkel, para convertirse en puntal del dogma de la austeridad.
La decisión de mantener su escaño topa con la posición de otros conservadores que se han retirado para favorecer la renovación. Pero Schäuble parece decidido a perpetuarse más allá de la "era Merkel·.

LA ULTRADERECHA, ARRINCONADA

La AfD, primera fuerza de la oposición con la última legislatura, quedó ahora relegada a la penúltima posición entre los grupos parlamentarios, sin el discurso inaugural y, además, sin vicepresidencia.
Ya en la anterior legislatura, la AfD vio fracasar todos sus intentos por lograr que uno de los suyos fuera elegido para uno de los puestos. En esa situación seguirán, ya que tampoco prosperó ahora su aspiración a una de las vicepresidencias.
"El Bundestag no es lugar para la destructiva propaganda de la AfD", justificó su rechazo diputado de la Unión Cristianodemócrata (CDU) Steffan Müller, en una intervención ante el plenario. EFE

jueves, 21 de octubre de 2021

El tripartito de Scholz, ante el reto de tener su canciller en la pre-navidad alemana

Gemma Casadevall

Berlín, 21 oct (EFE).- Socialdemócratas, verdes y liberales alemanes abrieron la negociación formal para lograr la nueva coalición de Gobierno con esa constelación inédita a escala federal y el objetivo de convertir a Olaf Scholz en el nuevo canciller hacia la festividad pre-navideña de san Nicolás, que se celebra el 6 de diciembre.
Scholz, el último ministro de Finanzas de Angela Merkel y candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a sucederla, había apuntado repetidamente la voluntad de tener el nuevo gobierno "antes de navidades". Con el arranque de la negociación formal se aclaró que ello debe producirse "en la semana de san Nicolás", en palabras del secretario general del SPD, Lars Klingbeil.
La alusión a esa fecha tiene en Alemania una significación especial. Por un lado, plasma la voluntad de no eternizarse negociando; por el otro, dejaría a Merkel sin el récord de permanencia en el poder de Helmut Kohl. Para alcanzarlo, debería seguir como canciller hasta el 17 de diciembre.
Los secretarios generales de los tres partidos -Klingbeil, el verde Michael Kellner y el liberal Volker Wissing- especificaron las tres fases de una negociación compleja, coincidieron, destinada a llevar adelante la "modernización largamente postergada" de Alemania, en palabras del liberal.
EL HUESO FISCAL
La cuestión más espinosa es la financiera. Confronta la visión del líder de Partido Liberal (FDP), Christian Lindner, aspirante a ministro de Finanzas y defensor de la línea de austeridad; y la del co-presidente de los Verdes, Robert Habeck, partidario de flexibilizar el Pacto de Estabilidad de la UE.
El preacuerdo suscrito entre los tres potenciales aliados, base para la negociación formal, deja margen a interpretaciones en el apartado titulado "Inversiones de futuro". La década del 2020 debe orientarse hacia una política que "aumente claramente la inversión pública y privada".
No habrá subidas de impuestos -una de las líneas rojas del FPD- y ni se cambiará un Pacto de Estabilidad que "ya ha demostrado su flexibilidad" y "sobre cuyos fundamentos queremos garantizar el crecimiento sólido y unas inversiones sostenibles y ecológicas".
La formulación es suficientemente abierta -o ambigua- como para que pueda leerse en ella una victoria anticipada de Lindner o una mano tendida a Habeck, representante del segundo partido de la coalición. El SPD fue la fuerza más votada en las elecciones de septiembre, con un 25,7 %, los Verdes obtuvieron un 14,8 % y el FDP un 11,5%.
"No se trata de que puede haber grandes requerimientos de austeridad entre los socios de la UE", apuntó Scholz estos días, en declaraciones a la televisión pública ZDF y ante la cuestión de si se abre o no la puerta a flexibilizar el Pacto de Estabilidad tras las inmensas cargas dejadas por la pandemia.
Scholz ha representado en esta última legislatura de Merkel la ruptura con el dogma de la austeridad. A él correspondió, como titular de Finanzas, dejar en suspenso el freno de deuda por dos años ante una pandemia que lo convirtió en impracticable.
EUROPA
Asimismo muy abierto es el capítulo dedicado a Europa. Alemania asume su "responsabilidad global", consciente de que "ninguno de los grandes desafíos de nuestro tiempo puede resolverlos un país en solitario" y de que debe "aumentarse la soberanía estratégica de Europa".
"Estamos determinados a construir una UE más eficiente y más democrática, defensora de sus valores y de sus fundamentos jurídicos", establece el texto, lo que en estos momentos podría entenderse como una advertencia a Polonia, en su tira y afloja con Bruselas.
Hay que actuar frente a la "desinformación, los fake news y la manipulación", prosigue ese capítulo. La pauta ahí supuestamente la marcará Annalena Baerbock, candidata de los Verdes a la cancillería y teórica aspirante a convertirse en ministra de Exteriores de Scholz. Será así la segunda vez que un líder verde se convierte en jefe de la diplomacia alemana, tras las dos legislaturas de Joschka Fischer en Exteriores bajo el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
LA PRIMERA ETAPA, EL 10 DE NOVIEMBRE
El arranque fue más bien protocolario y destinado a organizar los 22 grupos de trabajo que se repartirán la tarea de convertir el pre-acuerdo, de 12 páginas, en el futuro pacto de coalición.
El trabajo real empezará el miércoles de la próxima semana, un día después de la constitución del nuevo Parlamento federal (Bundestag), momento a partir del cual Merkel pasa a canciller en funciones. Para el 10 de noviembre debe haber terminado la tarea de los grupos de trabajo para ir a la fase decisiva.
"No podemos llegar a la siguiente ronda entre preacuerdos pillados con grapas", explicó el socialdemócrata Klingbeil, en alusión a la necesidad de concretar contenidos en esa etapa. EFE

miércoles, 20 de octubre de 2021

Voló el halcón

Weidmann deja el Bundesbank tras diez años de representar la crítica al BCE




JOANA SERRABerlín

Diez años después de convertirse en el presidente del Bundesbank más joven de la historia, Jens Weidmann anunció este miércoles que dejará su puesto al frente del banco central alemán. Será a finales de año y por «razones personales», según una explicación oficial que en Alemania ha llevado a recordar su posición crítica hacia la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE).

«Estoy convencido de que diez años es un buen periodo para abrir un nuevo capítulo», escribió Weidmann, en un mensaje dirigido a sus colaboradores del banco central alemán, colgado en su página web y tras haber pedido formalmente al presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, que le releve del cargo el próximo 31 de diciembre.

«El panorama en que operamos ha cambiado masivamente y las tareas del Bundesbank han crecido», prosigue en su comunicado. «Para mi fue importante hacer claramente audible la voz del Bundesbank, una voz orientada hacia la estabilidad», añadía. La palabra estabilidad, o la aspiración a defenderla, ha sido una especie de señal de identidad en la gestión de Weidmann, frente a quienes reclamaban flexibilidad.

En su mensaje agradece Weidmann explícitamente a la presidenta del BCE, Christine Lagarde, la «atmósfera constructiva y abierta, frente a las complejas discusiones de los últimos años» con que han trabajado juntos. El presidente del Bundesbank, quien accedió al puesto con 43 años en mayo 2011, ha representado la línea crítica frente a la línea monetaria más relajada del BCE. especialmente en lo que concierne al objetivo de la inflación. El repunte de precios actual es la principal preocupación en Alemania. En septiembre se superó el 4 %, su máximo nivel en veintiocho años, y se pronostica que para el conjunto del año la media esté en el 3 %.

De cara al futuro, Weidmann considera decisivo que el BCE «no solo mire de forma unilateral los riesgos de deflación, sino que no pierda de vista los riesgos de inflación», asevera.

El anuncio de Weidmann se produce en plena transición en Alemania hacia un nuevo gobierno, presumiblemente liderado por el socialdemócrata Olaf Scholz, ministro de Finanzas de la gran coalición saliente de Angela Merkel, y con Verdes y liberales como socios. El líder del Partido Liberal (FDP), Christian Lindner, defensor de la línea de austeridad y aspirante declarado a dirigir Finanzas, elogió la trayectoria de Weidmann y lanzó una advertencia hacia su sucesión: «Weidmann ha sido una voz fuerte en Europa. El FDP apuesta por la continuidad», afirmó, en una primera reacción, tras el inesperado anuncio de retirada.

martes, 19 de octubre de 2021

Prófuga en U-Bahn

Alemania enjuicia a la exsecretaria de un campo de concentración nazi de 96 años



JOANA SERRA

La expectación ante la comparecencia de Irmgard Furchner, de 96 años, era enorme. Decenas cámaras trataban de captar imágenes de la anciana ante el tribunal que la juzga por complicidad en la muerte de 11.380 presos. Pero la acusada, en silla de ruedas, compareció con la cabeza cubierta hasta la frente por un gran pañuelo, lo que junto con la prescriptiva mascarilla preservaba su rostro.

El suyo es uno entre la veintena de juicios tardíos por complicidad en crímenes nazis abiertos en los últimos diez años por Alemania. Su caso era especialmente mediático por el intento de fuga protagonizado por la procesada el 30 de septiembre pasado, día marcado para la primera vista. Esa mañana, Irmgard Furchner tomó un taxi en la puerta del asilo de ancianos donde reside, en las afueras de Hamburgo y se bajó en una estación de metro. Poco después fue detenida en el centro de la ciudad y trasladada a un centro penitenciario, donde permaneció unos días.

Poco antes había escrito una carta a mano a la Audiencia Provincial de Itzehoe, en el norte de Alemania, pidiendo ser eximida de comparecer personalmente. A Furchner se le imputa complicidad por el asesinato de presos mientras ella trabajó como mecanógrafa y secretaria del campo de concentración de Stutthof, junto a Gdansk, en la Polonia ocupada. No es la primera vez que comparece ante la justicia. Lo hizo en 1954, entonces como testigo en un proceso por crímenes del nazismo. También testificó en el juicio contra quien fue su jefe, el comandante Werner Klaus Hoppe, condenado en 1957 a nueve años de cárcel.

Stutthof no fue un gran campo de exterminio nazi como Auschwitz. Tenía cámaras de gas, pero la mayoría de los 65.000 presos que murieron ahí fue a consecuencia de las condiciones inhumanas del lugar. Furchner trabajó en ese lugar entre junio de 1943 y abril de 1945. Entró con 18 años y salió a los 19, lo que hace que la juzgue un tribunal de menores, puesto que eso era entonces.

Ya en los años 50, como testigo, afirmó no tener nada que ver con los crímenes de ese campo. Pero para la fiscalía que ha instruido el proceso actual, formó parte de la maquinaria nazi. Como mecanógrafa le correspondió escribir las listas de presos, constatar su transporte al campo, ingreso y final. También escribió los discursos o las instrucciones dictadas por su jefe. Desde su escritorio tenía que ver necesariamente lo que ocurría en el campo. Contribuyó al funcionamiento del aparato de la muerte nazi.

Que se le abra proceso ahora se debe principalmente al precedente marcado en 2011 por la condena a cinco años de cárcel contra John Demjanjuk, el ucraniano a quien la justicia alemana extraditó desde Estados Unidos, donde vivía exiliado desde los años 50. A Demjanjuk se le imputó complicidad en el asesinato de unos 28.000 confinados de Sobibor, otro campo nazi de la Polonia ocupada, donde había servido como guarda voluntario. Agotó todos los recursos contra su entrega a Alemania, asistió a su juicio en camilla, no pronunció ni una palabra en todo el proceso, que además estuvo marcado por sucesivas interrupciones por razones de salud. No llegó a ingresar en la cárcel, sino que murió en un asilo diez meses después de escuchar sentencia.

Pero sentó jurisprudencia. A partir de su caso bastó con la acusación de complicidad, sin evidencias de una participación directa en esos asesinatos, como había sido el caso desde los primeros procesos abiertos por la justicia alemana en 1963 por el fiscal alemán Fritz Bauer contra implicados en Auschwitz. Bauer hizo historia al llevar por primera vez a 22 acusados de crímenes nazis ante la Justicia alemana. Sin embargo, durante décadas persistió el concepto de la implicación directa como base para que una apertura de sumario derivara en proceso.

Desde entonces han sido procesados en Alemania una veintena de nonagenarios. En su mayoría, ciudadanos alemanes que tras el nazismo rehicieron su vida. Entre los casos más destacados estuvo el del llamado «contable de Auschwitz», Oskar Gröning, condenado a cuatro años de cárcel en 2016 por complicidad en la muerte de 300.000 presos húngaros. A diferencia de Demjanjuk, Gröning sí ofreció una completa declaración y reconocimiento de culpa en su juicio. Como el ucraniano, murió sin ingresar en la cárcel.

Otros procesos quedaron sobreseídos o se evidenciaron inviables. En paralelo a Irgmard Fuchner se juzga estos días en Alemania a un exguarda de otro campo nazi, Wolfgang S., con cien años cumplidos. Frente a los argumentos de quienes consideran estos juicios tardíos una tortura inhumana para personas de tan avanzadísima edad, la justicia alemana esgrime el argumento de que el asesinato no prescribe. Cada uno de esos procesos es un reconocimiento y un deber, aunque simbólico, para las víctimas del nazismo.

lunes, 18 de octubre de 2021

Imparable Olaf

 Scholz enfila cap a la cancelleria



Si en algun moment Els Verds i el Par­tit Libe­ral (FDP) van pen­sar a for­mar un govern de coa­lició amb Armin Lasc­het, teòric suc­ces­sor natu­ral d’Angela Merkel, pro­ba­ble­ment aquest cap de set­mana se’ls han pas­sat les ganes. El congrés de les joven­tuts con­ser­va­do­res, Jove Unió, va pale­sar una divisió interna en el bloc de Merkel que ve de lluny. Lasc­het va assu­mir davant els dele­gats la seva res­pon­sa­bi­li­tat en la der­rota patida en les elec­ci­ons gene­rals del 26 de setem­bre. És a dir, el 24,1% en què van caure el bloc con­ser­va­dor. El seu rècord a la baixa i punt i mig llarg per sota del 25,7% dels soci­al­demòcra­tes d’Olaf Scholz.

Lasc­het, que dies després de la nit elec­to­ral encara asse­gu­rava que volia lide­rar un tri­par­tit amb Els Verds i els libe­rals, sem­bla haver-se resig­nat a l’opo­sició. La seva Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) ha anun­ciat una reno­vació total de la cúpula. Hi ha pro­pos­tes per sot­me­tre-ho a una con­sulta a les bases. Lasc­het vol cenyir-se a l’esquema clàssic del congrés del par­tit, pro­ba­ble­ment entre desem­bre i gener vinent. Però, al marge del com i el quan, és clar que els pro­ble­mes interns s’arros­se­guen de molt abans que Lasc­het n’assumís la pre­sidència, a prin­cipi d’any.

L’ene­mic històric de Merkel, el dretà Fri­e­drich Merz, aspi­rant etern a lide­rar la CDU, ha res­sor­git. També ha aixe­cat el dit el minis­tre de Sani­tat, Jens Spahn, igual­ment repre­sen­tant de l’ala dre­tana i també rein­ci­dent. Se sap que també ho vol tor­nar a inten­tar el mode­rat Nor­bert Röttgen. I la llista d’aspi­rants ofi­ci­o­sos creix dia rere dia. L’única que no només no aixeca el dit sinó que fins i tot ha renun­ciat al seu escó en el nou Par­la­ment és Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer. La minis­tra de Defensa, ele­gida el 2018 com a suc­ces­sora ideal de Merkel, repre­senta el pri­mer fracàs d’una suc­cessió orde­nada. Kramp-Kar­ren­ba­uer va reti­rar-se un any després de ser ele­gida, cons­ci­ent de la seva feblesa. Ara, s’ha enfon­sat el segon intent de tran­sició post-Merkel.

“Hi haurà coa­lició de govern abans de Nadal”, deia, aquest cap de set­mana, Scholz, el soci­al­demòcrata que de vice­can­ce­ller i minis­tre de Finan­ces de Merkel vol pas­sar al lloc de la seva antiga cap. Ho havia dit ja dime­cres, des de Was­hing­ton, on va viat­jar com a titu­lar de Finan­ces. Scholz va dei­xar els seus nego­ci­a­dors aca­bant de lli­gar el pre­a­cord. Diven­dres, de nou a Berlín, ell i la resta d’impli­cats –els verds Anna­lena Baer­bock i Robert Habeck, amb el libe­ral Chris­tian Lind­ner– van anun­ciar la bona nova: la dis­po­sició a obrir nego­ci­a­ci­ons de coa­lició.

Apu­jar el salari mínim inter­pro­fes­si­o­nal dels 9,5 euros l’hora als 12 euros –la gran pro­mesa de Scholz–, impul­sar la tran­sició energètica verda –el gran argu­ment d’Els Verds– i no apu­jar impos­tos –com recla­men els libe­rals– són tres dels acords. Cal defi­nir qui serà minis­tre de Finan­ces. Tant el libe­ral Lind­ner com el verd Habeck volen la clau dels diners. Als països del sud d’Europa els convé Habeck, que defensa una visió “fle­xi­ble” per al deute. Matemàtica­ment, Els Verds tenen una posició més sòlida. Van que­dar en un 14,8%, el seu rècord històric en unes elec­ci­ons naci­o­nals i tres punts llargs per damunt del 11,5% dels libe­rals. Però no hi haurà tri­par­tit sense Lind­ner. La cúpula soci­al­demòcrata ja ha beneït l’aper­tura de nego­ci­a­ci­ons. Ahir, ho van fer Els Verds i avui dilluns, s’espera que ho facin els  libe­rals.    

Joana (II)

 Liberales y verdes disputan la cartera de Finanzas, clave del nuevo Gobierno alemán

JOANA SERRACorresponsal en Berlín

El preacuerdo de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales recibió ya el visto bueno de los tres potenciales socios del futuro Gobierno alemán. Pero debe definirse aún un capítulo esencial para marcar el rumbo de la Alemania post-Angela Merkel: quién se quedará la cartera de Finanzas.

Al hasta ahora titular de ese ministerio, el socialdemócrata Olaf Scholz, no se le cuestiona su asignación futura como canciller. Pero sus dos socios menores, verdes y liberales, se disputan la cartera que, en la práctica, marca tradicionalmente la línea de actuación de la primera potencia europea. El Partido Liberal (FDP) reclama ese ministerio para su líder, Christian Lindner, defensor del techo de deuda y del Pacto de Estabilidad tal como está. Los Verdes consideran que ha llegado el momento de flexibilizarlo, puesto que las cargas derivadas de la pandemia implicarían nuevos recortes, no asumibles en una Europa donde crece la grieta social.

Lindner no escondió durante toda su campaña electoral su aspiración a convertirse en ministro de Finanzas. Su insistencia ha hecho que en medios alemanes se considere la cuestión como una línea roja tan innegociable para los liberales como lo es el 'no' a cualquier subida de impuestos. A cambio de quedarse con Finanzas, el FDP estaría dispuesto a crear un nuevo Ministerio del Clima, que obviamente iría para Los Verdes.

Robert Habeck, el copresidente de los ecologistas, es su rival en ese desafío, aunque éste no convirtió tal aspiración en su principal caballo de batalla electoral. Habeck renunció en marzo a ser el candidato ecologista a la Cancillería para ceder el puesto a su correligionaria Annalena Baerbock. Tal vez no fue la decisión más acertada. De las expectativas creadas entonces por los sondeos, que situaban a Los Verdes en el primer puesto en intención de voto, se cayó a la tercera posición, lo que se atribuyó a una serie de errores o deslices de Baerbock. Ahora se espera una compensación para Habeck, en forma de puesto relevante en la futura coalición.

Las negociaciones formales de coalición se abrirán presumiblemente el viernes. De la imagen de armonía que marcó los primeros contactos, plasmada en un selfi compartido con los dos líderes de Los Verdes, más Lindner y su secretario general, Volker Wissing, se ha pasado a marcar líneas rojas. Son muchas las diferencias que persisten entre ambos partidos y probablemente así seguirá siendo en el futuro, advertía ayer Lindner, al comunicar el 'sí' de la directiva del FDP a la apertura de negociaciones formales.

Este fue el último de los tres partidos en dar su visto bueno para pasar a la siguiente ronda negociadora. El viernes lo había hecho la presidencia del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz. El domingo lo hicieron Los Verdes, en un congreso en formato reducido sin apenas disidencias. Al FDP le correspondería teóricamente un puesto de socio minoritario en ese tripartito. Obtuvo en los comicios generales del 26 de septiembre un 11,5 %, frente al 14,8 % de Los Verdes y el 25,7 % del SPD. Pero sin los liberales no hay una mayoría parlamentaria suficiente que garantice a Scholz el acceso al poder.

sábado, 16 de octubre de 2021

Armin y sus joviviejos

Las juventudes conservadores exhiben las grietas dejadas por la derrota de Laschet

Gemma Casadevall 


Berlín, 16 oct (EFE).- Las Juventudes del bloque conservador alemán -la Joven Unión- exhibieron hoy las grietas dejadas por la derrota electoral de Armin Laschet, en un congreso marcado por las ansias de renovación tras la era post Angela Merkel y la división sobre cómo encarrilarla.
Laschet asumió toda la responsabilidad de la "amarga derrota" sufrida en las elecciones del 26 de septiembre y llamó a "mirar hacia adelante", pero al mismo tiempo rechazó someter la renovación de la presidencia a una consulta entre las bases.
"No estamos en ruinas. No debemos convertirnos en un partido extravagante en la oposición", afirmó ante el congreso de la Joven Unión. Rechazaba así la imagen de partido en peligro de demolición empleada en ese mismo auditorio por Friedrich Merz, rival histórico de Merkel y eterno aspirante a presidir la Unión Cristianodemócrata (CDU), al que desbancó en enero Laschet.
También la iniciativa por vincular a una consulta la renovación de la presidencia en pleno de la CDU, que Laschet quiere dirigir por la vía clásica de un congreso federal. Recordó ahí que el Partido Socialdemócrata (SPD) sí sometió a sus bases la elección de su presidente para acabar decidiendo "por la puerta de atrás" que su candidato sería Olaf Scholz y no el dúo presidencial electo en 2018 -Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans.
La Joven Unión acogió con aplausos a Laschet, especialmente cuando reconoció su responsabilidad en la derrota. Pero también los escuchó Merz con su demoledora imagen del partido.
Las juventudes del partido invitaron a su congreso a varios aspirantes a liderar la renovación, como el ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien al igual que Merz intentó sin éxito alcanzar la presidencia.
Declinó acudir a la cita el líder bávaro, Markus Söder, quien en marzo pugnó contra Laschet por la candidatura. El presidente de la JU, Tilman Kuban, había abierto el congreso responsabilizando de la derrota a que el bloque se había comportado como un "corral de gallinas".

TRINCHERAS FRENTE A LA CALMA EN TORNO A SCHOLZ

Laschet lanzó otra pulla contra Scholz con la alusión a su designación como candidato desoyendo a sus bases. Lo cierto es que su rival socialdemócrata se encamina a la Cancillería, mientras los conservadores exhiben unas pugnas internas que se han recrudecido tras la derrota electoral, aunque vienen de lejos.
Scholz presentó este viernes un preacuerdo con los Verdes y los Liberales para abrir negociaciones formales de coalición entre pronunciamientos de los tres partidos implicados de espíritu constructivo.

LAS MUJERES RECLAMAN MÁS VOZ

Las juventudes conservadoras reclaman un papel protagonista. También lo hicieron a lo largo de esta semana destacadas mujeres del partido, que recordaron los retrocesos en cuanto equidad de género tanto en el Parlamento como en las estructuras de la CDU.
Apenas un 23,5 % de los escaños del grupo conservador del nuevo Bundestag (Parlamento) estarán ocupados por diputadas. El porcentaje entre los Verdes, La Izquierda del SPD está entre el 54 % -para los ecologistas- y el 41 % -para socialdemócratas-.
La vicepresidenta del grupo, Nadine Schön, debe su escaño a que la expresidenta del partido y ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, renunció al suyo a favor de esa colega más joven. Kramp-Karrenbauer representó un intento de sucesión femenina a Merkel al ser elegida presidenta del partido en 2018, pero un año después tiró la toalla cuestionada en su liderazgo.
 
OTRAS GRIETAS A ESCALA REGIONAL

En 2018, cuando Merkel se retiró de la jefatura del partido y anunció que no optaría a otro mandato como canciller, su bloque conservador estaba debilitado por varias dolorosas derrotas a escala regional. Los sucesivos relevos -con Kramp-Karrenbauer y luego con Laschet- no han paliado esa situación.
El año electoral alemán se abrió con dos golpes para la CDU en el "Land" de Renania Palatinado (oeste) y en el de Baden Württemberg (sur). En el primero fue reelegida la socialdemócrata Malu Dreyer y en el segundo el verde Winfried Kretschmann.
Coincidiendo con las generales de septiembre se celebraban comicios regionales en la ciudad-estado de Berlín y en Mecklenburgo-Antepomerania (este). En la capital se impuso el SPD, encabezado por Franziska Giffey y en Mecklenburgo-Antepomerania ganó la asimismo socialdemócrata Manuela Schwesig. EFE  gc/pi 

Vuelve Joana

 El socialdemócrata Scholz encarrila su coalición con liberales y verde

El socialdemócrata Olaf Scholz dio un paso más en dirección a suceder a la conservadora Angela Merkel en la Cancillería alemana, al lograr el pre-acuerdo de Verdes y Liberales para iniciar negoaciones y formar una alianza de Gobierno.

«Los tres partidos estamos de acuerdo en la necesidad de impulsar la renovación de Alemania y de afrontar la modernización industrial que precisa Alemania», afirmó Scholz, en una comparecencia ante los medios junto a los líderes verdes, Annalena Baerbock y Robert Habeck, así como el liberal Christian Lindner, y los dos co-presidentes del Partido Socialdemócrata (SPD), Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans.

La imagen del conjunto era de cohesión total, renovación y de espíritu constructivo, según destacaron todos ellos en sus sucesivas intervenciones. Especialmente explícito fue Lindner, al afirmar que las rondas de sondeo previas, hasta este viernes, habían mostrado un «espíritu constructivo» y «un nuevo estilo», respetuoso con la confidencialidad. Con ello quiso marcar las distancias respecto a lo ocurrido en 2017, cuando su Partido Liberal (FDP) abandonó súbitamente la mesa de negociación. Se hundió con ello el propósito de Merkel de ponerse al frente de una inédita coalición, a escala federal, entre conservadores, liberales y verdes. El SPD de Scholz fue la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado 26 de septiembre, con un 25,7 %. Los conservadores, liderados por el candidato Armin Laschet, se hundieron en su récord a la baja en unos comicios nacionales, con un 24,1 %. Los Verdes, por contra, saltaron a su mejor resultado histórico, con un 14,8 %, mientras que los liberales quedaron en un 11,5 %.

La coalición «semáforo» –como se conoce en Alemania a una alianza entre SPD, ecologistas y liberales, partidos identificados con los colores rojo, verde y amarillo- era así la constelación más viable, aunque no se descartaba un tripartito equivalente, pero liderado por los conservadores de Laschet.

Pese a que matemáticamente es la fórmula más factible y también la preferida por los electores alemanes, según las encuestas de opinión, no se puede dar por hecho que acabe fructificando. El dirección del SPD dio ya su visto bueno al inicio de conversaciones horas después la comparecencia de Scholz. Los Verdes deberán hacerlo en un congreso de formato reducido este domingo y los liberales el lunes, aunque en una reunión interna.

Los puntos esenciales del preacuerdo van del objetivo de construir anualmente 400.000 viviendas –100.000 de las cuales, subvencionadas-, a la aceleración del adiós al carbón para 2030. Hay una clara apuesta por una transición energética ecológica, un compromiso de subir el salario mínimo interprofesional --que pasaría de los 9,6 a los 12 euros por hora-- y también de no subir impuestos ni implantar nuevas tasas. Esto último era una de las grandes promesas preelectorales de los liberales, cuyo líder, Lindner, aspira a convertirse en ministro de Finanzas. No consta, en cambio, la implantación de un límite general de velocidad en carreteras y autopistas, como reclaman los verdes y buena parte de la opinión pública.

viernes, 15 de octubre de 2021

El siguiente loco


sábado, 9 de octubre de 2021

Siguiente transición

Los conservadores se enredan tras su derrota en un nuevo pulso sucesorio

Gemma Casadevall






Berlín, 9 oct (EFE).- La derrota electoral del conservador Armin Laschet ha precipitado otro pulso interno en el bloque que dirigió Angela Merkel y que sigue sin encontrar un liderazgo fuerte, a punto de materializarse la retirada de esta como canciller.
Las imágenes de la "gira de la despedida" de Merkel -del Vaticano, el jueves, a Israel, este fin de semana, y de ahí a España, Bélgica y Turquía, en los próximos días- contrastan con la situación de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que presidió desde el 2000 a 2018.
Laschet hundió al bloque conservador -integrado por la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU)- en su mínimo histórico, un 24,1 %. Del desafío de tratar de liderar un tripartito con verdes y liberales pasó el jueves a mostrar su disposición a dejar la presidencia del partido.
Pero dejó sin aclarar su hoja de ruta. El lunes se reúne de nuevo la presidencia de la CDU para trazar ese camino o dejar que Laschet lo haga.
Podría ser a través de un congreso federal del partido, presumiblemente en diciembre; a través de una presidencia de consenso para evitar más divisiones internas; o incluso por la fórmula de una inédita consulta a las bases.
Un eterno aspirante y enemigo histórico de Merkel, el derechista Friedrich Merz, dice no estar dispuesto a otro duelo público -tras haber perdido los dos últimos enfrementamientos sucesorios; sí podría intentarlo el ministro de Sanidad, Jens Spahn, que ya luchó por la jefatura; y Norbert Röttgen, otro derrotado en anteriores rondas.
Desde el partido han surgido voces llamando al consenso. Pero es difícil imaginarse quién puede representarlo, después de tres años de pulso entre derechistas y centristas, agravado por la CSU del ambicioso Markus Söder, el líder bávaro que compitió con Laschet por la candidatura a los comicios del pasado 26 de septiembre.

TANTEOS TRIPARTITOS Y PELEA CONSERVADORA

El panorama en la CDU no solo contrasta con la canciller despidiéndose de aliados preferentes o estratégicos. Este lunes, mientras se reúna la presidencia de la CDU, socialdemócratas, verdes y liberales tantearán de nuevo cómo armar una coalición de gobierno.
El socialdemócrata Olaf Scholz, cuyo partido fue el más votado con un 25,7 %, compagina la negociación con su puesto de vicecanciller y ministro de Finanzas saliente. Verdes y liberales buscan vías de acuerdo desde posiciones históricamente antagónicas, pero dispuestos a representar la renovación.
La CDU/CSU está enredada en un pulso sucesorio que Merkel quiso dirigir por una vía ordenada, pero que se frustró. La decisión de retirarse la anunció en 2018, tras sucesivas derrotas a escala regional y debilitada por el trabajoso armado de su última gran coalición, que le llevó seis meses formar.
El primer intento de sucesión ordenada lo protagonizó su leal secretaria general de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer. Al año de acceder a la jefatura del partido tiró la toalla, cuestionada en su liderazgo.
Se reabrió la pelea sucesoria recién iniciado 2020, dificultada por sucesivos aplazamientos, con la vida pública cerrada por la pandemia y mucho ruido de sables. Merkel había puesto fecha a su retirada -tras las elecciones de 2021- y el nerviosismo aumentaba.
Merkel seguirá en su puesto hasta que asuma el siguiente canciller; todo apunta a que será Scholz. Un 63 % de los alemanes prefiere un tripartito dirigido por el SPD, frente al 24 % que se pronuncia por los conservadores, según un sondeo de la televisión pública ARD.
 
EL PURGATORIO TRAS 16 AÑOS EN EL PODER

Las urnas dejaron al SPD con una ventaja ajustada sobre la CDU/CSU. Pero Scholz superó siempre con creces a Laschet en cuanto a valoración frente al elector, que le veía más capacitado y experimentado para suceder a Merkel.
Al margen de los errores de Laschet, también juega una baza la situación en que queda el partido tras un liderazgo prolongado y fuerte, como el representado por Merkel o anteriormente por Helmut Kohl.
El patriarca conservador dejó el poder en 1998 tras 16 años -Merkel rebasará su marca si sigue en su puesto el 17 de diciembre-. Tras el paso a la oposición estalló el escándalo de las cuentas secretas del partido bajo la "era Kohl".
Merkel asumió en 2000 la jefatura de un partido hundido en el descrédito. Muchos de sus hombres fuertes consideraron entonces que sería una líder de transición hasta salir del purgatorio. EFE
gc/jac