Joana Serra
El canciller alemán, Olaf Scholz, tardó semanas en dar luz verde al envío de los ""Leopard2"" que ansía Ucrania, tanto los de su ejército como los de sus aliados, que también le competen, puesto que todos son de fabricacióón alemana. Y ahora da por zanjada de antemano la siguiente entrega de armas que reclama Kiev, la de aviones de combate. "Tras ese debate hay una carrera por la competitividad"", afirmó durante la gira que está realizando por América Latina. Detrás de las ofertas hay "intereses de política interna" y no un apoyo sincero a la defensa de Ucrania, añadió.
A esas declaraciones públicas de Scholz había precedido una fuerte discusión interna a escala de su gobierno, según "Spiegel", en que el canciller atribuyó ciertos "ímpetus belicistas" a los defensores de entregar más y más armas a Ucrania. No queda claro, admite ese medio, si por "belicistas" entendía el canciller a los socios de su coalición que más presionaron a favor de los envíos de los "Leopard", los Verdes, o a aliados que, como Polonia, también le apretaron las tuercas hasta que liberó sus carros de combate. Varsovia está, de nuevo, entre los primeros miembros de la OTAN dispuestos a entregar los cazas que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pide a sus aliados occidentales.
"La cuestión está cerrada. No hay nada que añadir", aseguró ayer el ministro de Defensa, Boris Pistorius. "Los contenidos de este tipo de reuniones son confidenciales", recordóó por su parte la viceportavoz de Scholz, Christine Hoffmann, requerida este lunes a aclarar si el canciller había utilizado o no el término "belicistas" y, en caso afirmativo, a quiéén se refería.
El nerviosismo de Scholz respecto a un posible envío de cazas parecería exagerada. Así como los "Leopard2" implican directamente a Alemania, tanto si son tanques propios como ajenos, en el caso de los aviones de combate podría inhibirse. No hay una petición expresa a Alemania, ni a sus fuerzas áereas ni a sus fabricantes.
Pero el mismo día en que Scholz anunció su disposicióón a enviar 14 "Leopard2" de sus fuerzas armadas --del total de 88 o dos batallones que deben salir de los aliados, principalmente europeos- , el canciller afirmó desde el Bundestag (Parlamento federal) que no habría envío de aviones. "No habrá ninguna participación directa de soldados de la OTAN en la guerra de Ucrania", sostuvo. No era la primera vez que hacía este tipo de afirmaciones. De hecho, le ha correspondido repetirlo cada vez que Alemania ha atravesado lo que durante bastante tiempo fueron las "líneas rojas"" en materia de Defensa. Desde el momento en que accedió el gobierno de Scholz a suministrar armas a Ucrania, en los días siguientes al inicio de la invasióón, a las sucesivas autorizaciones a entregar carros dichos ligeros o defensivos, como los "Marder" y los "Gepard".
Con ello se quebró ya la norma general de no entregar armas a regiones en guerra. De los blindados ligeros y los sistemas de defensa antiárea se pasó a los carros de combate. Sin haberse llegado a concretar siquiera la aportación que hará cada país aliado, se entró a hablar de cazas e incluso de submarinos -que sí podrían ser alemanes-.
Lo interesante, desde la perspectiva interna alemana, es que los motores de esas líneas rojas que ha ido cruzando Scholz, generalmente a regañadientes, no son ni su Partido Socialdemócrata (SPD) ni sus socios del Partido Liberal (FDP), que tradicionalmente representan los intereses de la industria y, en ese caso, el poderío exportador. Han sido los Verdes, el partido de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, y de su ministro de Economía, Robert Habeck, con rango de vicecanciller y al frente de un departamento al que corresponde aprobar toda exportación.
Ambas figuras del partido ecologista alemán han respaldado con vigor las peticiones de armas de Zelenski. Y fue Baerbock quien, en el momento en aparentemente Scholz aún dudaba, afirmó ante un medio francés que su país no bloquearía una solicitud de entrega de sus "Leopard" a Polonia, en caso que presentarla. Horas después, se anunciaba de Cancillería la luz verde al envío de los "Leopard2".
Baerbock se avanzó así a la decisión del canciller, lo que según medios alemanes ha provocado un fuerte malestar en Scholz. Se asegura que hay una gran tensión entre ambos, ministra y jefe del gobierno. No es la primera vez que Baerbock va por delante de Scholz. Y tampoco la primera que, desde Cancillería, se recuerda a la ministra que las líneas marco de política exterior no las fija su Ministerio, sino su jefe.