sábado, 4 de febrero de 2023

El dueño de la jaula

 

El minimalismo de Scholz, una enervante y productiva estrategia
Joana Serra
"Olaf Scholz no titubea. Reflexiona y negocia con los aliados", afirmó estos días su portavoz, Steffen Hebestreit, ante la enésima ronda de preguntas sobre las supuestas líneas rojas del canciller y su autorización a enviar "Leopard2" a Ucrania, tanto de su ejército como de sus aliados. "El canciller nunca habló de líneas rojas", añadió el portavoz a la pregunta de otro periodista sobre si acabará accediendo a enviar los aviones de combate que reclama Kiev, pero que rechazan Berlín y Washington.
El término "línea roja" no está en los protocolos ni transcripciones de las múltiples comparecencias ante los medios alemanes, ante el Bundestag (Parlamento) o en la reciente gira por América Latina de Scholz. Pero sí en las interpretaciones de periodistas, expertos e interlocutores cada vez que el canciller ha dicho que su país no enviará cazas y que hay pleno acuerdo con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en que la OTAN no puede convertirse en parte de la guerra de Ucrania. La participación directa de cualquier soldado, de cualquier país miembro en la guerra podría precipitar una escalada con la potencia nuclear que es Rusia.
La parquedad o minimalismo comunicativo de Scholz ayuda a la estrategia defensiva de su portavoz. Hay que creerle que nunca pronunció Scholz lo de la "línea roja", pese a que así se interpretó. Si tras las múltiples "reflexiones" y "negociación con los aliados" acaba habiendo un envío de cazas desde un país de la OTAN tampoco podrá imputarse a Scholz haber roto ese compromiso.
El socialdemócrata Scholz, a quien desde su propio tripartito con verdes y liberales se atribuyó indecesión respecto a los "Leopard2", no solo enviará 14 tanques de su ejército a Ucrania. También negocia con la industria la puesta a punto de un número indeterminado del modelo predecesor, el "Leopard1", para entregarlos a Kiev.
De las presiones para autorizar esos envíos se pasó a la falta de concreción sobre cuántas unidades suministrarán esos aliados que teóricamente anhelaban la luz verde alemana para sumarse. Según el semanario "Der Spiegel", el propio Scholz ha estado estos días llamando a varios homólogos europeos en busca de concreciones. El compromiso declarado es juntar dos batallones entre los socios europeos -es decir, 88 tanques-. Hasta ahora solo Polonia, el aliado que más presionó, igualó la oferta alemana: 14 blindados.
España, Portugal, Países Bajos y Finlandia están en la lista de los países comprometidos con esos envíos, pero pendientes de revisión de sus existencias. En tiempos de paz, que un país disponga de 328 "Leopard2", como Alemania, no significa que estén a punto. La mayoría están en depósitos militares, otros están en misiones de la OTAN, destinados a la instrucción de los soldados alemanes o, ahora, de los ucranianos ya en cuarteles de Alemania.
A las llamadas que "Der Spiegel" afirma ha realizado Scholz entre sus socios más fiables -sin especificar cuáles- se suman las rondas de consultas de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, entre sus homólogos. Se sabe que una de esas rondas fue con la ministra española, Margarita Robles, aunque no se informó por parte alemana de sus resultados.
Los primeros soldados ucranianos se instruyen ya en Alemania en el manejo de los "Leopard2", mientras se espera que se concrete cómo se juntan los dos batallones.
A falta de claridad hacia estos envíos a corto o medio plazo, la relevancia adoptada por los "Leopard2", que Ucrania reclamaba como imprescindibles para su Defensa, parece haber relanzado unos tanques que el consorcio alemán  Kraus-Maffei Wegmann lleva fabricando desde 1978 y del que disponen 16 aliados de la OTAN. Noruega encargó hace unos días 54 unidades más, destinadas a renovar su flota.
A la industria armamentística alemana le llegan pedidos, también los destinados a la lista de suministros a a Ucrania. Frente a los que le atribuyen indecisión, Scholz ha reivindicado una y otra vez que su país es el primer contribuyente de la Unión Europea (UE) a la ayuda humanitaria, financiera y militar a Ucrania.
El listado que, semana a semana, actualiza en su web el ministerio de Defensa supera los cien apartados. Incluye desde chalecos o cascos a generadores eléctricos, mantas y material sanitario, pasando por dos millones de granadas, recambios para los MIG-29, varios millones de piezas de munición, hasta llegar a las baterías antiaéreas IRIS-T, 500 misiles Stinger y 7.900 bazookas "Matador". En camino están 40 carros ligeros "Marder", 7 "Gepard", una batería Patriot y 13 blindados "Biber". Para marzo o abril espera entregar los 14 "Leopard2".