Seis muertos en un ataque contra un centro de
Testigos de Jehová de Hamburgo
Marina Ferrer
Al menos seis personas murieron al irrumpir un agresor en un centro de los Testigos de Jehová en Hamburgo donde se estaba celebrando un acto entre los miembros de esa comunidad. El ataque, que según el diario “Bild” dejó al menos ocho heridos, se produjo sobre las nueve de la noche en el distrito de Altersdorf, en el norte de la ciudad hanseática alemana, algo alejado del centro de Hamburgo.
La policía recibió el primer aviso sobre las 21.15 de la noche, según el canal de televisión NTV. Inmeditamente después se procedió a acordonar la zona, mientras se alertaba a la población a través de twitter que la situación de “extremo peligro”. Al mismo tiempo se pidió a los ciudadanos que trataran de limitar sus llamadas telefónicas salvo a situaciones de emergencia para evitar el colapso de las líneas.
Inicialmente se informó de que el agresor se había dado a la fuga. Sin embargo, fuentes policiales indicaron a continuación, según NTV, de que no había indicios de ello, lo que según ese canal indicaría que el atacante estaba aún en el edificio o tal vez entre los muertos.
La mañana después
Ex-Testigo de Jehová, autor de la matanza en un
templo de la comunidad de Hamburgo
Ocho muertos, incluido un feto de siete meses y el propio atacante, fue el balance de la matanza provocada por un exmiembro de los Testigos de Jehová en un templo de esa comunidad religiosa de Hamburgo. El atancante era un hombre de 35 años, sin antecedentes y con permiso de armas, que vació hasta nueve veces el cargador de su pistola hasta finalmente apuntar contra sí mismo y suicidarse.
No se le había retirado el permiso de armas pese a tenerse indicios de que sufría transtornos mentales, indicó el jefe de la Policía de Hamburgo, Ralf Martin Meyer, en la comparecencia ante los medios este viernes, la mañana siguiente de la matanza. Se investiga asimismo si había entrado en conflicto con la comunidad a la que había pertenecido pero que dejó un año y medio atrás voluntariamente.
Sus víctimas fueron cuatro hombres y dos mujeres de entre 33 y 60 años, así como el feto de 28 semanas. Todos ellos eran de nacionalidad alemana y todos murieron a consecuencia de los disparos. Otras ocho personas, seis mujeres y dos hombres, resultaron heridos de gravedad. Una de las mujeres heridas era ugandesa y la otra ucraniana.
La matanza de Hamburgo ha sacudido un colectivo que, en general, lleva una existencia más bien discreta en el país. El edificio donde Philipp F., como le identifican medios como el tabloide “Bild” o el semanario “Der Spiegel”, era una construcción de tres plantas, en el distrito de Gross Borstel, un lugar alejado del centro de Hamburgo y al sur de su aeropuerto.
Todo empezó unos minutos después de las nueve de la noche, momento en que un vecino de la zona captó con su teléfono móvil cómo un individuo entraba en el templo o Salón del Reino. Había unas cincuenta personas reunidas para uno de los oficios religiosos semanales de la comunidad. El vecino afirmó haber escuchado hasta veinticinco disparos seguidos dentro del templo, luego un largo silencio. Unos minutos después oyó una nueva y única detonación, presumiblemente el disparo con el que Philipp F. se suicidó.
Para entonces ya había llegado al lugar y entrado en el edificio un comando especial de la policía, procedente del vecino distrito de Alsterdorf. En la media hora siguiente, mientras se trataba de descartar que hubiera otros atacantes o que alguno se hubiera dado a la fuga llegaron hasta la zona más unidades del cuerpo especial de la policía tanto de Gross Borstel como de Alsterdorf y Eppendorf. Casi a media noche se levantó la alarma, aunque se seguía aconsejando al vecindario evitar salir a la calle a través de la cuenta policial en twitter.
Los Testigos de Jehová están reconocidos en Alemania como comunidad religiosa y cuentan con unos 170.000 miembros. Respetan las leyes del país, aunque no comparten ciertas reglas y estructuras institucionales, pero sin entrar en confrontación con el Estado. Su principal foco de conflicto es el rechazo al servicio militar obligatorio, lo que en tiempos del Tercer Reich les costó la persecución y problemas con la justicia bajo la República Democrática Alemana (RDA) comunista.
Se les atribuyen estructuras internas totalitarias, lo que hace que se les vea contemple con hostilidad o al menos escepticismo, aunque no suelen haber mayores conflictos sociales entre los miembros de la comunidad y sus conciudadanos.
