lunes, 26 de junio de 2023

Plantando la bandera

 Los ultras alemanes exhiben su poder a través de 14.992 votos



Marina Ferrer



El voto de 14.992 electores dio a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) la pantalla que precisa para exhibir su poder: fue en Sonneberg, el más pequeño distrito de Turingia, en el este de Alemania, con un total de 48.269 ciudadanos con derecho a voto, de los cuales lo ejerció un 59,6 % --o sea, 28.778-. 14.992 votaron al candidato de la AfD, Robert Sesselmann, mientras que 13.419 a su único rival, el conservador Jürgen Köpper. Es decir, la ultraderecha se alzó con un 52,8 %.

Que algo así ocurra en un país de 84,4 millones de habitantes no debería sacudir el tablero político. Pero era la señal que AfD buscaba para demostrar que el cordón sanitario que sigue defendiendo Alemania no les impide exhibir victorias. O incluso gobernar, aunque en términos estrictos el cargo ganado por Sesselmann es administrativo.

El terremoto llevaba dos semanas preparándose. En la primera ronda de los comicios locales Sesselmann se disparó a la primera posición por un 37 % de los votos. Que el resto de los partidos hiciera piña en torno al otro finalista no le evitó la derrota.

Todo eso ocurrió el domingo, con la atención mediática centrada en ese pequeño distrito del extremo sur de Turingia, limítrofe con Baviera.

Eran muchos los ingredientes que confluían comicios, además de la posibilidad de que la AfD se llevara su primera victoria en un territorio alemán, diez años después de su fundación. Turingia es el “Land” donde la AfD está comandada por el líder más radical de la AfD, Björn Höcke. Ha impuesto su línea en la cúpula, tras arrinconar a los llamados moderados –entre ellos, el expresidente Jörg Meuthen, que abandonó el partido--. Y logra para la formación los mejores resultados del país, incluida su mitad este, donde los sondeos sitúan a la AfD en la primera posición en intención de voto.

Pantalla de Höcke


Turingia es la bestia negra de la política alemana desde que en 2020 hubo un amago de rotura del cordón sanitario a escala regional, al ser elegido como primer ministro de Turingia un candidato liberal, Thomas Emmerich, con el apoyo de conservadores y ultraderechistas. La entonces canciller Angela Merkel ordenó revertir esa elección, hubo dimisiones en cascada entre conservadores y liberales, mientras Höcke saboreaba su proeza.

“No exageremos lo ocurrido. Un regidor de distrito es un cargo electo con competencias meramente administrativas”, afirmó el primer ministro de Turingia, el izquierdista Bodo Ramelow, actualmente en al frente de una coalición en minoría y apuntalada por socialdemócratas y verdes. La siguiente llamada a no extrapolar la dimensión del voto de Sonneberg procedió del actual líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el derechista Friedrich Merz, quien mantiene la consigna de Merkel de rechazar toda cooperación con la AfD. La líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Saskia Esken, admitía que parte del auge de la AfD se debe a la debilidad del tripartito de su correligionario Olaf Scholz con verdes y liberales. A escala nacional, los sondeos colocan a la AfD en segunda posición en intención de voto, superados por los conservadores de Merz y por delante del socialdemócrata Scholz.

Boris sube al Báltico

 



Alemania promete 4.000 soldados a una Lituania temerosa de Bielorrusia

Marina Ferrer



Esta vez, Alemania no se hizo de rogar ante sus aliados. “Estacionaremos de forma permanente 4.000 soldados en Lituania para proteger el flanco oriental de la Alianza”, anunció el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, ante el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y el presidente lituano, Gitanas Nauseda. Es decir, muy por encima del conjunto de 1.300 efectivos que actualmente integran el grupo de batalla de la OTAN de Ruckla, en territorio lituano, la mitad de los cuales son alemanes.

El envío no es inmediato, sino que se materializará en 2026, aclaró Pistorius. Pero su anuncio coincidió con los preparativos para la cumbre de la OTAN, que tendrá lugar del 11 al 12 de julio en Lituania. Un país que, como los otros estados bálticos, Estonia y Letonia, vienen reclamando de la Alianza que refuerce su frontera. No solo por ser vecinos de Rusia –en el caso lituano, a través del enclave de Kaliningrado-, sino también por la amenaza procedente de Bielorrusia, en cuyo territorio desplegará Moscú armamento nuclear también este julio, según anunció el Kremlin. “No hay indicios de que Rusia planee utilizarlo”, aseguró Stoltenberg, para aseverar que la OTAN tiene 300.000 soldados listos para intervenir ante cualquier amenaza a un estado miembro. Los aviones de la Alianza patrullan por los tres estados bálticos, países que no tienen fuerzas aéreas propias.

A las amenazas ya conocidas se sumó la sombra del jefe del grupo de mercenarios Wagner, Yevgeny Prigozhin. “Observamos que Bielorrusia se ha convertido en refugio para criminales de guerra", había afirmado Nauseda a través de twitter el domingo, tras reunirse con el Consejo de Defensa de su país. Hasta donde se sabía entonces, la renuncia a seguir avanzando hacia Moscú del jefe de los “wagneritas” siguió a una negociación entre Prigozhin y el presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko. Teóricamente, la oferta incluía su retiro en Bielorrusia, lo que abrió la puerta a una serie de conjeturas sobre una reestructuración de los “wagneritas” en ese país.

Lituania, exrepública soviética como Estonia y Letonia y actualmente miembro de la OTAN y de la UE, se siente especialmente vulnerable ante Bielorrusia. Meses antes del inicio de la invasión rusa sobre Ucrania, en febrero de 2022, denunció una “guerra híbrida”, cuando miles de refugiados fueron empujados por el régimen de Lukashenko hacia las fronteras con Lituania, Letonia y Polonia. La crisis migratoria sigue en pie; centenares de esos refugiados siguen atrapados en tierra de nadie y en condiciones infrahumanas, como vienen denunciando las ONG sobre el terreno.

Esa guerra híbrida no suponía una amenaza en términos de seguridad fronteriza. Con la guerra de agresión sobre Ucrania, Lituania ha visto refrendadas sus reclamaciones de más efectivos occidentales en su territorio.

Alemania condiciona el envío de sus soldados a que tengan en Lituania el equipamiento –incluidos barracones- necesario para acoger una brigada de estas características. El marco que se ha fijado Pistorius es realista –dos años--. Pero Stoltenberg, como Nauseda, se plantean acelerar esos planes para 2025.

La cita de este lunes en Vilna se inscribe en los encuentros preparatorios para la cumbre. El objetivo de Stoltenberg es que sea una cumbre entre 32 miembros –es decir, incluida ya Suecia--. Turquía sigue sin retirar sus objecciones a este ingreso, ya que para Ankara el país nórdico es “refugio” de terroristas kurdos. Stoltenberg quiere una nueva reunión a mediados de julio para eliminar los obstáculos turcos a la adhesión, que seguiría a la ya consumada de Finlandia.

sábado, 24 de junio de 2023

Wagner se subió al tanque

 



La OTAN monitorea una rebelión que intranquiliza a su flanco oriental

Marina Ferrer


El término “monitorear” la evolución de los acontecimientos en Rusia se extendió la mañana de este sábado desde las centrales de la OTAN y de la Unión Europea (UE), en Bruselas, en consonancia con pronunciamientos similares de los gobiernos de París y Berlín, motor franco-alemán.

Desde el flanco oriental de la Alianza, Polonia, los bálticos y Finlandia, además de Suecia, se apresuraban a tranquilizar a su población, además de apremiarles a no viajar a Rusia.

“Estamos monitorizando la situación”, afirmaron fuentes de la OTAN, en pleno intercambio de amenazas entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el jefe del grupo mercenario Wagner, Yevguen Prigozhin. La Alianza Atlántica nunca ha querido ser “parte del conflicto”, razón por la que apoya a Ucrania desde fuera, pero no acelera una invitación a integrarse formalmente en la organización, mientras sea un país en guerra. Menos ahora expresará Bruselas apoyos a uno u otro bando ruso, en medio de un conato de rebelión de consecuencias imprevisibles. Lo que ocurre en Rusia es un “asunto interno”, que la Comisión Europea (CE) “monitorea”, repitió su presidente, Charles Michel.

Varsovia, como Helsinki o Estocolmo, alternaron ese término más o menos consensuado entre los socios con el de “evaluación” de las fronteras. Entre los más explícitos estuvo el primer ministro finlandés, el conservador Petteri Orpo, con apenas una semana en el cargo, al frente de una coalición que incluye a la ultraderecha. Desde su cuenta en twitter, Orpo alertó de los “profundos conflictos” que se perciben entre las fuerzas armadas rusas.

Finlandia, con 1.340 kilómetros de frontera con Rusia, está algo más preocupada por la “grave situación” y la acumulación de datos “sin verificar” -en palabras de Orpo- de lo que ocurre en Rusia. Formalizó su ingreso en la OTAN el pasado abril, menos de un año después de solicitarlo en medio de la preocupación desatada en la opinión pública del país nórdico por el arranque de la invasión a gran escala de Ucrania. Suecia no tiene frontera terrestre con Rusia, pero también solicitó su ingreso, en paralelo al finlandés. Sigue pendiente de que Turquía -que acusa a Estocolmo de acoger a terroristas kurdos en su territorio- retire las objecciones a su incorporación. “La situación es grave”, consideró respecto a Rusia el ministro de Exteriores sueco, Tobias Billström.

Los tres países bálticos, exrepúblicas soviéticas, se sienten especialmente expuestas a cualquier amenaza o inestabilidad procedente de Moscú. Estonia, Lituania y Estonia, socios de la UE y la OTAN, comparten frontera terrestre con Rusia o, en el caso lituano y letón, con Bielorrusia. “Apremiamos a nuestros ciudadanos a no viajar a Rusia”, afirmó la primera ministra estona, Kaja Kallas, con 324 kilómetros de frontera con ese país y un 25 % de población de origen ruso.

El flanco báltico de la OTAN tiene razones y precedentes históricos sobrados para asistir con preocupación a lo que ocurre, sea cual sea su desenlace. Lituania, además, prepara la cumbre de la Alianza que acogerá su capital, Vilna, del 10 al 11 de julio. Este lunes está convocada una reunión previa del Consejo del Atlántico Norte, con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Una actitud parecida se observa desde Polonia, fronteriza con el enclave ruso de Kaliningrado y comparte además frontera con Bielorrusia. El presidente polaco, Andrzej Duda, fue el primero entre los miembros de la OTAN y la UE en expresar algo más que un “monitoreo” de la situación en Rusia. A primera hora de este sábado, antes incluso de la comparecencia de Putin en la televisión estatal rusa, Duda informó de su reunión con el primer ministro, Mateusz Morawiecki, y con su titular de Defensa, Mariusz Blaszczak. Se sigue “intensamente” la situación en las fronteras, afirmó. Y se está “en consultas” también con los aliados occidentales.






miércoles, 21 de junio de 2023

Salwan, ese hombre

 


Momika, el iraquí ateo o un agitador ultra que lanza la ira islámica sobre Suecia

Joana Serra


La pregunta de qué hay detrás de la epidemia de “quemadores del Corán”, obstinados en poner las cosas difíciles a la permisiva Suecia, sacude los medios del país nórdicos. “¿Son musulmanes, son cristianos o son ateos?”, se pregunta en su titular el diario “Dagens Nyheter”, un día después de que Salwan Momika, un padre de familia iraquí llegado a Suecia como refugiado en abril de 2018, encendiera los ánimos del mundo árabe al convocar a una quema del libro sagrado musulmán y de una bandera de Irak, ante la embajada de ese país. Llovía sobre mojado, puesto que en junio había llevado a cabo una acción similar ante la mayor mezquita de Estocolmo.

Esta vez se limitó a patear el Corán junto con otro iraquí, mientras decenas de cámaras de televisión y prensa gráfica seguían su acción a distancia y grupos de musulmanes protestaban, también detrás de un cordón de seguridad policial. Que no llegara quemar el libro sagrado era casi lo de menos: la noche anterior centenares de seguidores del líder chiita Muqtada al Sadr provocaron un incendio real en la embajada sueca de Bagdad, tras irrumpir en el recinto de la sede diplomática.

“No quiero perjudicar al país que me ha recibido y preservado mi dignidad. Solo quiero alertar de la peligrosidad de ese libro”, afirmó Momika a otro diario sueco, “Aftonbladet”. Fue tras culminar su acción ante la embajada, convocada a una hora óptima –las 13.00 horas-- para lograr el mayor impacto con un esfuerzo mínimo: se bastaron él y un compatriota, así como la grabación posteriormente colgada en las redes.

Tanto el acto ante la embajada iraquí como el anterior ante la mezquita contaban con autorización gubernativa. No está claro si la intención de Momika es lograr la prohibición del Corán en Suecia, como ha afirmado. O si sigue el ejemplo del neonazi sueco-danés Rasmus Paludan, quien ha llevado a cabo provocadoras quemas en barrios de inmigrantes en Dinamarca y ante la embajada turca de Estocolmo.

Se sabe de Momika, de 37 años y originario del norte de Irak, que llegó en busca de asilo a Suecia en 2018. El 90 % de la población de su ciudad de origen es cristiana, en una región que había caído bajo el control de la milicia Estado Islámico (EI). Según medios suecos, procede de una familia cristiana, aunque ahora se declara ateo. Tiene estatus de refugiado desde 2020 y vive con sus dos hijos en Järna, un municipio a 50 kilómetros de Estocolmo. Hace un año ingresó en el partido de los Demócratas Suecos, la formación ultraderechista que apuntala como socio externo a la coalición de centro-derecha del primer ministro Ulf Kristersson. Es un partido xenófobo, que se disparó a la segunda posición en los comicios nacionales del año pasado, por detrás de los socialdemócratas y dejando a los moderados de Kristersson en tercera posición. “Es el único partido que defiende los valores suecos”, afirmó recientemente Momika a “Aftonbladet”.

Que un refugiado iraquí con semejante perfil abrace esta ideología ha generado diversas interpretaciones en el país escandinavo. Entre ellas, que sufra algún desequilibrio psíquico, ya que hace apenas dos años proclamó a través de twitter su admiración por el líder chiita Muktada al-Sdar. Es decir, el mismo que ahora lanzó a sus seguidores a prender fuego a la embajada sueca.

El diario “Dagens Nyheter” lo sitúa en la órbita de los imitadores de Paludan o clonadores de sus provocadoras acciones. Paludan es un abogado originario de Dinamarca, que hace cuatro años logró notoriedad en las redes sociales con sus quemas del Corán y fundador del partido Rumbo Firme, sin representación parlamentaria.

Pese a la sacudida provocada con su acción, Momika aspira a quedarse en Suecia. Puede toparse con problemas, puesto que Kristersson ha endurecido las leyes de inmigración en sus ansias por satisfacer a Turquía a cambio de que desbloquee su ingreso en la OTAN. Ankara lleva meses negando a Estocolmo la ratificación a su ingreso, precisamente por considerar que ese país da refugio a terroristas y enemigos del Islam. Hace una semana levantó ese bloqueo, pero la ratificación sigue pendiente y puede demorarse hasta el próximo otoño.

Kristersson ha condenado las acciones de Momaki, pero argumentado que están amparadas por la Constitución sueca. El país nórdico defiende como una señal de identidad nacional la libertad de expresión, por encima de los problemas que pueda acarrearle. También es cierto, sin embargo, que crece entre la opinión pública la consideración de que quemar libros sagrados o banderas de otros países no entra cuadra con la libertad de expresión, sino con la incitación al odio.

Pinchazo

La inflación aboca a Alemania a seguir en recesión

Marina Ferrer
Los cálculos de que Alemania se recuperaría pronto de la recesión denominada "técnica" y de efectos temporales se han evaporado, al menos para el instituto económico Ifo. De acuerdo con sus análisis actualizados, la economía alemana se contraerá un 0,4% este año -y no un -0,1%, como predijo aún en primavera. La revisión a la baja del instituto, con sede en Múnich, también afectará al año próximo. La previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2024 baja para sus analistas del 1,7% anteriormente estimado al 1,5%.
El jefe económico del Ifo, Timo Wollmershäuser, trazó un paralelismo futbolero al comentar esos negros pronósticos. "Las cosas no sólo no van bien en el fútbol alemán en este momento", explicó a la cadena pública ARD. Aludía así a la derrota 0-1 de la selección alemana la noche anterior en el amistoso frente a Colombia, que seguía a la sufrida la semana anterior ante Polonia y al magro empate encajado ante Ucrania. Al seleccionador, Hansi Flick, le llueven las críticas, un año antes de que Alemania acoja como anfitriona la Eurocopa.
"Hay bastantes problemas en el fútbol y también en la economía alemana", añadió Wollmershäuser. Entró en recesión técnica el primer trimestre del año, al caer su PIB un 0,3 %, tras haberse contraído ya su economía un 0,5 % entre octubre y diciembre. Con eso se acumularon dos trimestres consecutivos, criterio aceptado para la recesión técnica. Para el Ifo, la primera economía de la zona euro no despegará tampoco en lo que resta del año.
Su análisis difiere del procedente del consejo de expertos que asesora al gobierno, los llamados Cinco Sabios. El equipo asegura aún ahora que habrá un estancamiento y que se cerrará el año con un 0,0 %, según el análisis de la presidenta del equipo, Monika Schnitzer, a la agencia Reuters.
"El Banco Central Europeo está actuando y sigue subiendo los intereses", añadió a ese medio la jefa de los Cinco Sabios, el prestigioso equipo que celebró este miércoles sus 60 años de vida con el canciller Olaf Scholz como orador principal. Schnitzer aludía así a las subidas de tipos como instrumento o correctivo del BCE para contener la inflación.
El Ifo considera, sin embargo, que sus efectos van a seguir pesando sobre la primera economía de la zona euro. El mayor freno para el año en curso vendrá del consumo privado y debido a la elevada inflación, ya que supone una importante pérdida de poder adquisitivo para muchos consumidores, argumenta el Ifo. "La economía alemana está saliendo de la recesión muy lentamente", prosigue el instituto.
El BCE ha subido ya los tipos de interés básico ocho veces seguidas, hasta situarse en el 4 % actual. La tasa de inflación en Alemania bajará del 6,9% en 2022 al 5,8% este año. En 2024, el aumento de los precios debería volver gradualmente a la normalidad y caer hasta el 2,1%. O sea, cerca del objetivo marcado por el BCE.
Pero hasta que eso ocurra el consumidor estará bajo los efectos de la denominada "inflación percibida", estimada por los analistas del Ifo en un 18 %. Para ese instituto, la elevada inflación hará que el consumo privado baje este año un 1,7 %. Y que sólo vuelva a crecer en 2024, un 2,2 %.
La situación del mercado laboral sigue siendo sólida, con un bajo nivel de desempleo y unos niveles de ocupación récord. Pero incluso ahí se producirá una evolución negativa este año, advierte el Ifo: la cifra de desempleados aumentará ligeramente en un primer momento, de 2,42 a 2,55 millones, para volver a bajar el año que viene a 2,45 millones. Ello equivale a una tasa de desempleo del 5,3 % en 2023 y del 5,5 % en 2024, tras el 5,3% del año pasado.

sábado, 17 de junio de 2023

Es la sequía, estúpido

Alemanya, quan la sequera fereix el subsol


Aquest any no ha cal­gut espe­rar a finals de juliol o agost per veure com la gespa que envolta les pis­ci­nes públi­ques o els parcs esdevé un llençol groc, com de palla cre­mada al sol. A mit­jan juny, dies abans de l’arri­bada ofi­cial de l’estiu, ja era aquest l’aspecte de mol­tes zones ver­des a la capi­tal ale­ma­nya. I això mal­grat que l’hivern pas­sat va ser el més plujós dels últims cinc anys. Els qua­tre pri­mers mesos del 2023 van por­tar més pluja del que és nor­mal. Al maig, però, no va caure ni un 20% d’aigua del que seria habi­tual en aquest mes, i al juny, es va que­dar en un 4%, segons la Ber­li­ner Was­ser­be­tri­ebe, la ges­tora de les aigües a la capi­tal ale­ma­nya. Un 19% del con­junt de les ges­to­res de tot el país ja han aler­tat d’una pos­si­ble escas­se­tat de recur­sos. A algu­nes regi­ons de l’est es parla de res­tric­ci­ons en l’ús de l’aigua.

Tam­poc no ha cal­gut espe­rar que el termòmetre pugés per damunt dels 25 graus per veure els pri­mers grans incen­dis fores­tals. Més de 700 hectàrees de bosc van cre­mar entre el cap de set­mana i dime­cres pas­sat al land de Meck­len­burg-Pomerània Occi­den­tal, al nord-est del país. La situ­ació és ja d’alarma a Bran­den­burg, el land que envolta Berlín. Tot això en regi­ons riques en rius, canals i llacs, com són aquests estats fede­rats o la mateixa capi­tal ale­ma­nya.

En alguns dels seus bos­cos, com Gru­newald, al nucli urbà ber­linès, hi ha encara antics dipòsits de mate­rial explo­siu. Qual­se­vol incendi va acom­pa­nyat de deto­na­ci­ons, perquè el sòl con­ti­nua con­ta­mi­nat amb aques­tes substàncies. Aquest va ser el cas de Lübtheen, a Meck­len­burg-Pomerània Occi­den­tal, epi­cen­tre d’un dels incen­dis recents, on la població del radi més pro­per al dipòsit va ser eva­cu­ada. Fa qua­tre anys, el vell dipòsit d’explo­sius als afo­res d’aquesta ciu­tat de 4.600 habi­tants va cau­sar un incendi que es va esten­dre per 1.000 hectàrees de bosc.

“El pro­blema no és només que a la pri­ma­vera no hagi plo­gut prou, sinó que aquesta aigua que cau del cel no arriba a la pro­fun­di­tat necessària per arre­glar la situ­ació del sub­sol, res­sec després de cinc anys de poca pluja”, explica el pro­fes­sor Andreas Marx, direc­tor del depar­ta­ment ano­me­nat Moni­tor de la Sequera, del Cen­tre d’Inves­ti­gació Medi­am­bi­en­tal Helm­holtz de Leip­zig.

Pulmó verd i font de riquesa


En el seu depar­ta­ment es fa el segui­ment de com avança la sequera, set­mana a set­mana, i com afecta el sub­sol. Els mapes cor­res­po­nents a la superfície, fins a 25 centímetres de fondària, mos­tren una Ale­ma­nya “sana”, amb només algu­nes zones gro­gues i, de tant en tant, algun punt ver­mell, que es qua­li­fi­quen dins les cate­go­ries de “sequera inu­sual” o “sequera mode­rada”.

En el mapa cor­res­po­nent a 1,8 metres de fondària, s’estén el ver­mell fosc o el gra­nat, que sig­ni­fi­quen “sequera extrema” o “sequera extra­or­dinària”.

Els efec­tes d’aquesta sequera o escas­se­tat de plu­ges en els con­reus no són dramàtics, mal­grat que el camp òbvi­a­ment se’n res­senti. Molt menys ho és que la gespa que envolta les pis­ci­nes sigui groga, en comp­tes de verda. Un parell de dies de plu­ges seguits de sol la faran aparèixer de nou. La gespa no neces­sita un sub­sol sa; l’agri­cul­tura sí, però pot aguan­tar si la terra és prou humida amb menys fondària.

Molt pit­jor és la situ­ació dels bos­cos, el pulmó verd i font de riquesa d’Ale­ma­nya, amb 10,7 mili­ons d’hectàrees, l’equi­va­lent al 29,8% de la superfície total del país més poblat d’Europa –83,7 mili­ons d’habi­tants–. Segons dades del 2022 del depar­ta­ment fede­ral d’Estadística (Des­ta­tis), aquesta riquesa es tra­du­eix en 90.000 mili­ons d’arbres.

Obsessió naci­o­nal


Cui­dar que no es per­din hectàrees de bosc és una obsessió naci­o­nal, com­par­tida tant pels que gau­dei­xen de la pas­se­jada o l’excursió al llac com pels col·lec­tius eco­lo­gis­tes que plan­ten cara a explo­ta­ci­ons de carbó o a altres pro­jec­tes indus­tri­als, si impli­quen tallar bosc.

La xifra de Des­ta­tis, el depar­ta­ment encar­re­gat de trans­me­tre tot tipus d’indi­ca­dors, des de l’evo­lució de la inflació fins a les arri­ba­des de refu­gi­ats o per­cen­tat­ges de població d’arrels estran­ge­res, no ser­veix per reflec­tir, però, la dimensió d’un pro­blema crei­xent, com és l’ano­me­nat estat de salut dels arbres. Qua­tre de cada cinc arbres estan malalts, segons aler­tava fa uns mesos el Minis­teri d’Agri­cul­tura. El seu titu­lar, el verd Cem Özde­mir, i la minis­tra de Medi Ambi­ent, Steffi Lemke, també del par­tit eco­lo­gista, van pre­sen­tar recent­ment la pri­mera llei de pro­tecció dels bos­cos i gestió de les aigües. Per malalts, s’entén que no tenen la fron­do­si­tat que els per­toca, que la capçada s’esgro­gue­eix pre­ma­tu­ra­ment o que el tronc no té les mesu­res o la soli­desa necessàries.

La malal­tia prové prin­ci­pal­ment de la sequera del sub­sol, per molt que a Ale­ma­nya sem­bli que plou molt o fins i tot massa, en la per­cepció del visi­tant que hi passa uns dies i marxa sense haver vist ni un raig de sol. “Si la pluja no cala per sota d’un metre de fondària, no arriba a les arrels dels arbres”, recorda el pro­fes­sor Marx. Les fulles seran ver­des i llu­ents com sem­pre, però més pri­mes. El pulmó verd ale­many es con­trau. Un altre minis­tre del tri­par­tit d’Olaf Scholz amb Verds i libe­rals, el de Sani­tat, Karl Lau­ter­bach, soci­al­demòcrata com el can­ce­ller, va pre­sen­tar aquesta set­mana el seu pro­grama con­tra la calor extrema. Això vol dir, a Ale­ma­nya, quan les màximes pugen per damunt dels 30 graus, com les que s’han vis­cut en els qua­tre dar­rers anys.

“Morts evi­ta­bles”


“No estem pre­pa­rats per evi­tar les morts per calor extrema”, va adme­tre el minis­tre, segons el qual països com França, amb fases de màximes rècord més altes i llar­gues que les ale­ma­nyes, sí que tenen models d’actu­ació efi­ci­ents per aten­dre les per­so­nes vul­ne­ra­bles, sigui per edat o per pato­lo­gies.

Ale­ma­nya ha enre­gis­trat, en els últims qua­tre anys, fins a 20.000 morts anu­als per motius rela­ci­o­nats amb la calor extrema. “Són morts evi­ta­bles”, asse­gura Lau­ter­bach, metge de pro­fessió. Lau­ter­bach es marca com a model el francès, país que des del 2003 té un pro­grama d’actu­ació con­tra la calor extrema. Es pro­posa des d’esten­dre la xarxa de fonts públi­ques d’aigua pota­ble fins a pro­gra­mes de medi­cina pre­ven­tiva sobre les per­so­nes vul­ne­ra­bles. El canvi climàtic fa que cada any hi hagi més dies per damunt dels 30 graus i també que els epi­so­dis de calor extrema siguin cada cop més pro­lon­gats. L’any 2011 es van enre­gis­trar 4,1 dies per sobre d’aquesta tem­pe­ra­tura, men­tre que el 2018 –l’any rècord– van ser 20,4, segons el Minis­teri de Medi Ambi­ent.

La sequera o la calor extrema es reco­nei­xen com a pro­blema o perill en un país on els habi­tants solien viat­jar cada estiu a la recerca des­es­pe­rada de sol a Mallorca o Tur­quia, els seus des­tins pre­fe­ren­ci­als per a les vacan­ces.

“Hau­rem de raci­o­nar l’aigua?”, es dema­nava el diari sen­sa­ci­o­na­lista Bild, després que les auto­ri­tats de Saxònia –a l’est– comen­ces­sin a par­lar de res­tric­ci­ons. No apli­ca­bles al con­sum o l’aigua d’aixeta, però sí a pis­ci­nes pri­va­des, camps de golf o al reg del jardí de casa. Són mesu­res sem­blants a les que es plan­te­gen al sud euro­peu i sobre­tot a la Medi­terrània, però que sob­ten en països iden­ti­fi­cats tra­di­ci­o­nal­ment com de pluja. “El gran per­de­dor de la situ­ació actual no són jar­dins ni pis­ci­nes. És el bosc. La situ­ació del sub­sol és un pro­blema acu­mu­la­tiu que no es resol amb qua­tre xàfecs ni tan sols amb hiverns plu­jo­sos i magnífics com el que hem pas­sat”, insis­teix el pro­fes­sor Marx, de Leip­zig.

miércoles, 14 de junio de 2023

El desfile del tripartito

 


Alemania se blinda con un plan integral de seguridad orientado a Rusia

Marina Ferrer


"La libertad no cae del cielo. Hay que protegerla", aseguró la ministra alemana de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock, al presentar el "plan de estrategia de seguridad integrada", junto al canciller Olaf Scholz. Les acompañaban otros tres ministros -el de Finanzas, el liberal Christian Lindner, y los de Defensa y de Interior, Boris Pistorius y Nancy Faeser, socialdemócratas como Scholz. Que un canciller compareciera con cuatro ministros ante la Bundespressekonferenz -o Conferencia Federal de Prensa- era algo que no ocurría desde 1978, destacó el moderador de esa asociación independiente, donde discurren las principales convocatorias del gobierno, partidos, grupos industriales o hasta iglesias del país.

Baerbock llevó la voz cantante, como viene siendo habitual, frente a un canciller que parece resignado a resultar insulso -sea porque es una peculiaridad de su carácter o por estrategia-. "Por primera vez en la historia de nuestro país hemos elaborado un plan nacional de seguridad. Antes teníamos el libro blanco limitado Defensa. Ahora queremos abarcar todos los aspectos que tienen que ver con la seguridad", afirmó Scholz.

La ministra de Asuntos Exteriores precisó que el concepto de seguridad integral implica que afecta tanto a Defensa como a ciberseguridad en tiempos de hackeos o espionaje, "sean rusos o chinos", precisó. Pero también al suministro de materias primas, la seguridad energética, alimentaria o el cambio climático. Es decir, a todos los Ministerios, como el de Economía -del asimismo verde Robert Habeck- o Agricultura -del también ecologista Cem Özdemir-, citó Baerbock.

En Defensa se concentra la máxima atención y recursos, destacaron tanto Pistorius como Lindner, a quien corresponde, como titular de Finanzas, "implementar y hacer viables las medidas", recordó el propio ministro. El plan estratégico empezó a forjarse con el pacto de coalición del tripartito en diciembre de 2021. "Antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania", recordó el canciller. Pero fue pocos días después de ésta cuando Scholz anunció la llamada "Zeitwende" o cambio de era en Defensa, con un paquete de inversiones de 100.000 millones de euros para poner al día las fuerzas armadas alemanas, diezmadas tras décadas de recortes.

El plan era una asignatura pendiente, mucho antes de la guerra de agresión rusa, enfatizó Scholz. Pero está dirigido hacia Rusia, a la que el tripartito alemán califica como la principal amenaza para la seguridad alemana, de la Unión Europea (UE), de la OTAN y global. Ahí no hay disensos entre los tres socios, que por lo demás suelen discrepar más que coincidir. La comparecencia ayer de los cuatro ministros y su canciller se interpretaba como un paseo destinado a mostrar cohesión, al menos en lo que a seguridad de refiere. “El éxito de nuestra estrategia depende de tres pilares: la fortaleza de nuestra democracia, la fortaleza de nuestra economía y la cohesión social”, aseveró Scholz.

sábado, 10 de junio de 2023

La caldera de Habeck

 Les set plagues d’Els Verds


“A Espa­nya patei­xen sequera extrema, al Canadà hi ha uns incen­dis fores­tals esfereïdors i la tem­pe­ra­tura del mar és massa alta: el canvi climàtic és entre nosal­tres i ha arri­bat amb tota la fúria”, sosté Katrin Göring-Eckardt, històrica d’Els Verds ale­manys i vice­pre­si­denta pel seu par­tit al Bun­des­tag, el Par­la­ment fede­ral.

“Estar car­re­gats de raó o haver estat els pri­mers a aler­tar d’una crisi glo­bal com la climàtica no dona vots. Vivim un moment en què tri­om­fen les res­pos­tes apa­rent­ment fàcils a pro­ble­mes que no ho són. I això és exac­ta­ment el que mai no han repre­sen­tat Els Verds”, asse­nyala per la seva banda Flo­rian Schikowski, his­to­ri­a­dor del Cen­tre d’Inves­ti­ga­ci­ons Leib­niz, de Pots­dam.

Tant Göring-Eckardt com l’his­to­ri­a­dor seran els prin­ci­pals ora­dors d’un debat com­me­mo­ra­tiu dels 30 anys de la fusió entre Els Verds –el com­ba­tiu par­tit eco­lo­gista nas­cut el 1980 entorn de figu­res com Petra Kelly– i el Bündnis 90, o Aliança 90, l’equi­va­lent sor­git a l’Ale­ma­nya comu­nista i con­so­li­dat amb la cai­guda del mur ber­linès. Hau­ria de ser un motiu de cele­bració. Però Els Verds no estan per a fes­tes, sinó en una de les seves fases de reflexió tor­tu­rant.

De motor del tri­par­tit amb el soci­al­demòcrata Olaf Scholz i el Par­tit Libe­ral (FDP) com a ter­cer soci han pas­sat a la cai­guda lliure en els son­de­jos. Fa apro­xi­ma­da­ment un any lide­ra­ven les enques­tes d’intenció de vot, men­tre que ara estan per sota, no només de l’opo­sició con­ser­va­dora –que seria la força més votada, si hi hagués ara elec­ci­ons gene­rals– sinó també de la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per a Ale­ma­nya (AfD), en segon lloc i empa­tada amb els soci­al­demòcra­tes de Scholz.

No és el pri­mer cop que topen amb la rea­li­tat de la gestió de govern. La seva ante­rior –i única– experiència va ser com a ali­ats del soci­al­demòcrata Ger­hard Schröder (1998-2005). Una experiència que va aca­bar abrup­ta­ment, amb l’avançament elec­to­ral pre­ci­pi­tat per un can­ce­ller des­gas­tat en només set anys. Eren els temps en què el pragmàtic Joschka Fisc­her, com a minis­tre d’Afers Estran­gers, es va haver d’enfron­tar a la indig­nació interna, entre altres coses, per haver beneït la pri­mera inter­venció de l’exèrcit ale­many en una missió de l’OTAN, el 1999, a Kosova.

Són mol­tes les raons d’aquesta nova crisi i mol­tes les con­tra­dic­ci­ons inter­nes acu­mu­la­des, algu­nes amb cate­go­ria de traïció a les essències del par­tit i victòria del rea­lisme. A la llista de mesu­res con­si­de­ra­des asse­nya­des però que afec­ten els interes­sos i recur­sos de mili­ons d’ale­manys –com ara la subs­ti­tució de la cale­facció de gas o petroli per les equi­va­lents d’ener­gies reno­va­bles– s’han afe­git un seguit de nome­na­ments d’amics o parents al Minis­teri d’Eco­no­mia i Pro­tecció del Clima.

Robert Habeck, el seu titu­lar i vice­can­ce­ller de Scholz, ha pas­sat de ser el polític més ben valo­rat del país a ser l’objec­tiu pri­o­ri­tari de les por­ta­des més viru­len­tes de Bild, el diari sen­sa­ci­o­na­lista que segueix una línia sem­blant a la de l’AfD. “A Els Verds no se’ls per­dona res. No hi ha com­passió amb un par­tit que es diu la veu de la consciència”, explica el politòleg Hajo Funke, de la Uni­ver­si­tat Lliure de Berlín i expert en la ultra­dreta. “És més fàcil fer caure en el descrèdit una figura del «par­tit de les pro­hi­bi­ci­ons» que un radi­cal de l’AfD”, hi afe­geix.

El “par­tit de les pro­hi­bi­ci­ons” tant Bild com la ultra­dreta ente­nen que són Els Verds, mal­grat que fins ara no han acon­se­guit fer rea­li­tat un dels cavalls de bata­lla, la implan­tació d’un límit de velo­ci­tat a les auto­pis­tes ale­ma­nyes, mal­grat que la majo­ria dels ciu­ta­dans hi donen suport.

Els Verds no estan en el millor moment i l’acte dels 30 anys de la fusió amb els com­panys de l’Est, pro­gra­mat per la Fun­dació Hein­rich Böll per al dia 14 que ve, serà més aviat un motiu per recor­dar “les mol­tes cri­sis que hem pas­sat”, reco­neix Göring-Eckardt.

La vice­pre­si­denta del Bun­des­tag, nas­cuda a l’Est comu­nista fa 57 anys, repre­senta el sec­tor con­ser­va­dor del par­tit i té forts vin­cles amb l’Església –va ser mem­bre del sínode de l’Església evangèlica ale­ma­nya entre el 2009 i el 2013.

Va ser una de les par­tidàries de la incor­po­ració d’Ucraïna a la Unió Euro­pea (UE) des d’abans de l’inici de la invasió russa, i també, dins del par­tit, una de les defen­so­res dels sub­mi­nis­tra­ments d’armes a Kíiv. És aquesta la línia domi­nant entre un par­tit nas­cut com a paci­fista, com­par­tida tant per Habeck com per la minis­tra d’Afers Estran­gers, Anna­lena Baer­bock.

“El 24 de febrer ens vam des­per­tar en un altre món”, va dir Baer­bock res­pecte a aquell matí del 2022 quan dels “indi­cis” d’una agressió immi­nent es va pas­sar a la seva mate­ri­a­lit­zació. Aquell matí va des­fer­mar-se sobre els ucraïnesos una tragèdia que encara con­ti­nua. La guerra tor­nava a Europa. A Ale­ma­nya feia tres mesos que havia assu­mit el poder un govern jove, lide­rat per Scholz i amb Els Verds i els libe­rals com a socis. La pri­o­ri­tat del tri­par­tit havia de ser enge­gar la tran­sició cap a una ener­gia verda que els suc­ces­sius governs d’Angela Merkel –el dar­rer dels quals, amb Scholz com a titu­lar de Finan­ces– havia dei­xat apar­cada.

A Habeck li va cor­res­pon­dre inde­pen­dit­zar Ale­ma­nya en un temps rècord dels sub­mi­nis­tra­ments de gas, petroli i carbó rus­sos, sense con­dem­nar el ciu­tadà a pelar-se de fred a l’hivern. Va haver-hi gas per a tot­hom, però molt més car. I a canvi d’inver­tir en ter­mi­nals de gas natu­ral liquat (GNL), de bus­car recan­vis amb països indi­ge­ri­bles, inclòs Qatar, o de recórrer a subs­ti­tuts com el carbó.

Apa­gada nuclear endar­re­rida

Habeck va encai­xar, a més, un ajor­na­ment de tres mesos en l’apa­gada nuclear, una qüestió exis­ten­cial per a Els Verds impul­sada en temps de Schröder. A l’abril, van apa­gar-se final­ment les tres últi­mes plan­tes atòmiques. Però imme­di­a­ta­ment va caure sobre Habeck un altre xàfec: el pro­jecte de llei que pro­hi­birà ins­tal·lar noves cal­de­res de gas o petroli a par­tir del 2024. Es tracta d’una peça del pla per a la subs­ti­tució de la cale­facció d’ener­gia fòssil, d’acord amb el pla de la Comissió Euro­pea, que ha posat en peu de guerra pro­pi­e­ta­ris i llo­ga­ters. Sobre­tot la gent més gran, que tem veure’s obli­gada a una forta inversió, si la vella cal­dera diu prou.

Els libe­rals han blo­que­jat el pro­jecte de Habeck. El minis­tre arros­sega un via­cru­cis per­so­nal, entre els atacs de Bild o AfD i els dels socis libe­rals. I, a més, és l’encar­re­gat de ges­ti­o­nar l’ano­me­nada recessió tècnica. La pri­mera eco­no­mia de la zona euro va tan­car el 2022 amb una con­tracció del seu pro­ducte inte­rior brut (PIB), una situ­ació que s’ha repe­tit en el pri­mer tri­mes­tre d’aquest 2023.

A totes aques­tes pla­gues se suma ara la de la reforma de l’asil euro­pea, quan els popu­lis­mes dre­tans lide­ren o apun­ta­len cada cop més governs, des d’Itàlia fins a Suècia o Finlàndia.

“Jo tam­poc no com­par­teixo alguns plan­te­ja­ments. Però vivim en una Europa molt hete­rogènia i hem de tan­car una assig­na­tura pen­dent, com és una política d’asil comuna euro­pea”, deia la minis­tra Baer­bock enmig de la revolta interna gene­rada pel propòsit de regu­lar les sol·lici­tuds d’asil a les fron­te­res exte­ri­ors de la UE. És a dir, de no dei­xar entrar al bloc qui no tin­gui pers­pec­ti­ves reals de poder que­dar-s’hi.

Carta de rebuig

Uns dos-cents càrrecs d’Els Verds han expres­sat per carta a la cúpula del par­tit el rebuig a aquesta política d’asil. Un cop més sor­geix la pre­gunta de si petarà el par­tit de Petra Kelly, Joschka Fisc­her o d’Anna­lena Baer­bock i Robert Habeck o si encai­xarà una altra dosi de rea­lisme, o de traïció a les essències, com a soci de govern.

Aviones de combate sobre el cielo alemán

 



Dos tensas semanas para los vuelos comerciales
Marina Ferrer
Desde el estamento político se ha asegurado que se hará lo imposible para que el impacto de las dos semanas de vida del "Air Defender" sea el menor posible en el espacio aéreo alemán y concretamente en los vuelos comerciales. Serán las mayores maniobras aéreas de la historia de la OTAN, recordó con orgullo del ministro de Defensa, Boris Pistorius. Y la presencia de 250 aviones de combate o de transporte obligará a modificar rutas, admitió el titular de Transportes, Volker Wissing.
No se cuenta con cancelaciones, o al menos no de forma masiva, añade el ministro en cuyas competencias entra el transporte aéreo. Pero tras esa frase hay mucha inconcreción, tal vez porque no puede ser de otra manera.
La operatividad de las maniobras ha sido coordinada entre la Air Force estadounidense y la Luftwaffe alemana. Es decir, las fuerzas aéreas de ambos países. En los preparativos se han tenido en cuenta cuestiones como la contaminación acústica, pero también los derechos de los pasajeros, en caso de que su vuelo se vea afectado.
Cuatro son las bases alemanas que centralizarán unos ejercicios en que participan 10.000 soldados de 25 países: Jagel/Hohn, en el "land" de Schleswig Holstein, fronterizo con Dinamarca; Wunstorf, con Baja Sajonia, en el centro de Alemania; Lechfeld en Baviera, en el sur del país, y Spangdahlen en Renania Palatinado, junto a Francia. Se les unen Volkel, en Países Bajos, y Caslav, en la República Checa. Es decir, el corazón de Europa.
 Al margen del interés político de la operación, con el conflicto de Ucrania de trasfondo, la atención está centrada en los corredores aéreos que cruzan Alemania. La buena noticia es que no habrá maniobras en fin de semana. Más compleja será la situación en días laborables, ya que parte del espacio aéreo de Baviera y Baden-Württemberg, al sur, quedará "reservado" a los cazas entre las 13 y las 17 horas.
En lo que respecta al corredor norte, las maniobras se centrarán entre las 16 y las 20 horas. Y, ya en el este, hacia el Báltico, se entre las 10 y las 14 horas.
En esas franjas horarias, las aerolíneas comerciales deberán desviar sus vuelos. Es prioritario, según Defensa, evitar coincidencias entre los aparatos comerciales y los militares.
Los vuelos comerciales siguen sin haber alcanzado los niveles de pre-pandemia, lo que alivia el desafío logístico. Las aerolíneas alemanas prevén ofrecer entre junio y noviembre unos 9,6 millones de plazas en vuelos domésticos, lo que pese a ser un 13 % más que en el mismo periodo de 2022 es aún un 40 % menos que en 2019, según cifras de la Federación Alemana del Transporte Aéreo (BDL). En vuelos internacionales con origen o destino en Alemania se está aún en un 83 % de los niveles pre-pandemia.
Aún así, la autoridad europea Eurocontrol estima que unos 800 vuelos comerciales diarios deberán ser desviados de su ruta habitual, según recoge el diario económico alemán "Handelsblatt". En términos de retrasos acumulados, se podría llegar en un día a total de 50.000 minutos.
De producirse las cancelaciones que el estamento político quiere evitar a toda costa, para los pasajeros rigen los mismos derechos a que se les ofrezca un billete alternativo o reembolso. Es decir, no hay excepciones aunque el origen sean unas maniobras militares, apunta "Handelsblatt", que se remite al portal "Flightright".
La aerolínea sigue sujeta a sus obligaciones hacia el pasajero, sea ofreciéndole alternativas aceptables o reubicación, así como alojamiento en el caso de que deba pernoctar y seguir viaje al día siguiente. Sin embargo, es poco probable que obtenga una indemnización por otros gastos o incomodidades que se deriven. La cancelación de un vuelo por "circunstancias extraordinarias", como son las maniobras de la OTAN, tienen escasas posibilidades de éxito, alerta ese portal.  

jueves, 8 de junio de 2023

La fila cero de Till


La sospecha de abusos sexuales salpica, pero no hunde a Rammstein

Marina Ferrer

“Múnich, gracias por estar aquí. Gracias por estar con nosotros”: con su habitual cara de pocos amigos y estas palabras cerró este miércoles el líder de Rammstein, Till Lindemann, su primer concierto en Alemania de una gira salpicada por las denuncias de abusos sexuales. El Olympiastadion muniqués estaba a rebosar, como siempre, pese a algunas llamadas desde redes sociales a devolver la entradas. Se descartó la presencia de la llamada “fila cero”, lugar donde presuntamente se reclutaban para Lindemann espectadoras de las que luego el héroe de la banda abusaba sexualmente. Y tampoco entonó el líder su emblemático “Pussy” cabalgando sobre un cañón a modo de pene, para rociar a los de las primeras filas con espuma a presión. Menos de un centenar de mujeres se habían concentrado en los accesos del estadio de Múnich para protestar a gritos por el concierto.

Era el primer concierto en su país de Rammstein en una gira que arrancó el 22 de mayo en Lituania y tras la cual una mujer irlandesa -Shelby Linn- denunció agresiones sexuales contra Lindemann. A sus 60 años, el líder del grupo sigue siendo sobre el escenario tan impetuoso, agresivo y provocador como cuando nació su banda, hace 30 años. Rammstein está considerada la más exitosa e internacional banda entre las alemanas de su género. A esa primera denuncia siguió luego un clip de una “influencer” berlinesa llamada Kayla Shik, difundida profusamente en las redes, asegurando haber sido víctima del depredador sexual que aparentemente es Lindemann y haber visto cómo otras mujeres eran sometidas a base de alcohol o drogas.

Las autoridades bávaras empezaron a tomar medidas –como la supresión de la fila cero-. Y desde el gobierno del canciller Olaf Scholz se lanzaban mensajes de alerta. “Tenemos que proteger mejor a las mujeres ante estas situaciones”, afirmó la ministra de la Familia, la verde Lisa Paus, a medios del país. “El machismo patriarcal debe ser erradicado del mundo de la cultura y el espectáculo”, afirmó por su parte la titular de Cultura, la asimismo ecologista Claudia Roth. Desde Berlín, donde tiene previsto actuar Rammstein la próxima semana, se articularon medidas parecidas a las de la capital bávara: ni fila cero ni fiesta “after” concierto, lugares de los que parte la sospecha de abusos sexuales sobre Lindemann.

Las acusaciones circulan por el momento en el ámbito de las redes y en los medios. Varios diarios de referencia, como “Die Welt” y “Süddeutsche Zeitung”, han investigado por su cuenta y ofrecido un panorama que tal vez no sorprenda tanto a quien se haya detenido a atender a las letras y mensajes de una banda a la que, además de violenta, se le han atribuido en el pasado desde coqueteos con el nazismo a puro sexismo. Entre su repertorio hay una pieza en español titulada “Te quiero, puta” y su señal de identidad ha sido desde sus orígenes la provocación.

El panorama reflejado por las investigaciones de sucesivos medios coincide en los testimonios de varias mujeres a las que se reclutó, primero, colocándolas ante la tentación de asistir al “after party” y se intimidó una vez habían accedido al reservado. Algunas aseguran haber sentido miedo y vergüenza; otras aparentemente no recuerdan nada, puesto que se les administró las famosas gotas “k.o.” que las adormece y priva de capacidad de resistencia.

Figura clave en este proceso de reclutamiento es una “conseguidora” rusa llamada Alena Makeeva con la que, en medio del escándalo, la banda ha roto su relación laboral, según “Die Welt”. Desde Rammstein se replicó a estas sospechas con un comunicado en que se condenaba cualquier tipo de agresión, pero se pedía se respetase su presunción de inocencia. El concierto de Múnich del miércoles era el primero de los cuatro que ofrecerá la banda en la capital bávara, a los que se estima asistirán 240.000 seguidores. Se les espera la próxima semana en Berlín, mientras que el 23 de junio recalarán en el Metropolitano de Madrid.

Hasta ahora, fuera del escándalo mediático, las advertencias del ámbito político y las llamadas al boicot o a devolver la entrada, la cuestión no ha entrado en Alemania en la vía policial o jurídica. No hay denuncias formales y tampoco se han abierto diligencias por parte de la fiscalía. Sí se abrió una investigación a raíz de lo ocurrido en la apertura de la gira en la capital lituana de Vilna. Junto a la declaración de la víctima se han recabado datos de testigos, miembros del equipo y personal de seguridad.

El escándalo acompañará presumiblemente a Rammstein en toda su gira, mientras otros medios, como “Berliner Zeitung” se preguntan qué papel juegan en todo ello el resto de la banda. Es decir, Christian Lorenz, Oliver Riedel, Paul Landers, Christian Schneider y Richard Kruspe. Rammstein, fundada en 1994 entre un grupo de músicos y amigos originarios de la Alemania comunista, no se compone únicamente de Lindemann. Siguen siendo los mismos de entonces y teóricamente tienen todos el mismo rango dentro de la formación. Es, de acuerdo con este medio, no solo la más internacional entre las bandas alemanas en activo, sino que la mezcla de provocación y agresiva puesta en escena es una máquina de hacer dinero: 220 millones de euros facturan anualmente, según “Berliner Zeitung”.