martes, 23 de julio de 2024

Cortafuegos judicial

Alemania protegerá el Constitucional de bloqueos extremistas con una reforma consensuada

Joana Serra

El Tribunal Constitucional alemán, la institución más respetada del país, será reformado en sus estructuras para evitar influencias o bloqueos procedentes del extremismo político. Los partidos que forman la coalición de gobierno de Olaf Scholz y la oposición conservadora alcanzaron un consenso, tras meses de debate y tensiones, aunque sin filtraciones a los medios, destinado a otorgar a la corte alemana una estructura más sólida que garantice el mantenimiento de su independiencia del poder político. Se trata de evitar la influencia de partidos como la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en la composición de TC o que llegue a bloquear a los juristas designados para formar parte de ella.
La elección de los jueces del TC surge desde sus oríge
nes por votación entre la camara baja y la alta -el Bundestag y el Bundesrat, respectivamente-. Integran la corte un total de 16 jueces, divididos en dos salas o senados. A la mitad lo elige el Bundestag y a la otra mitad el Bundesrat, donde están representados los poderes regionales. Surgen por mayoría simple, lo que en los 75 años de historia del TC no representó mayor problema. Existía el consenso entre las fuerzas democráticas para no vetar a los elegidos, puesto que se considera que su designación responde a criterios de máxima solvencia como juristas y se busca el equilibrio de fuerzas entre sus partidos de procedencia.
El creciente protagonismo de la AfD, única formación de la ultraderecha del espectro parlamentario alemán, se teme que genere lo que el ministro de Justicia, el liberal Marco Buschmann, calificó de „obstruccionismo político“. Los extremismos políticos son „fuerzas destructivas“ para las instituciones democráticas. De alcanzar posiciones de poder, las utilizan para socavar la democracia, aseguró el ministro, quien insistió en atribuirles en calificativo de „minorías destructivas“ .
En la elaboración del proyecto han participado tanto diputados del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, como de sus socios verdes y liberales, así como del bloque conservador, la primera fuerza de la oposición. Pero no están representados en la comisión encargada de su redacción ni la AfD ni tampoco La Izquierda.
A su presentación siguieron las críticas procedentes de las filas ultraderechistas, según las cuales los partidos establecidos están „instrumentalizando“ el poder judicial. La ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, consideró en cambio que la reforma responde al interés de los partidos democráticos por „preservar la independencia del poder judicial y garantizar su operatividad“.
Buschmann destacó al presentar el proyecto, que debería superar el trámite parlamentario en la actual legislatura, en los casos negativos de reforma judicial que se han dado en países del este de Europa bajo gobiernos ultranacionalistas o ultraconservadores. Entre ellos citó a Hungría, donde gobierna el Fidesz del primer ministro Víktor Orbán, así como a Polonia, donde durante ocho años lideró el ejecutivo el partido Ley y Justicia (PiS), ahora en la oposición. El ejemplo de estos dos países ha demostrado „la rapidez con que se puede truncar la independencia del poder judicial“ con estas formaciones en el poder.
La reforma del TC prevé que la elección de sus jueces pase a ser con una mayoría de dos tercios en ambas cámaras. El mandato de cada uno de ellos no podrá superar un periodo máximo de 12 años. Deberán jubilarse, además, al alcanzar los 68 años.
Los temores a una influencia ultraderechista en el poder judicial se han acrecentado desde que en las pasadas elecciones europeas la AfD se convirtiera en segunda fuerza a escala nacional, solo superada por el bloque conservador. Los pronósticos apuntan a que en los comicios regionales que tendrán lugar en el este del país el próximo septiembre se coloque incluso en primera posición.
En Alemania se sigue manteniendo un estricto cordón sanitario en torno a la AfD tanto en el Parlamento federal como en los gobiernos regionales. Este aislamiento o cortafuegos se puede romper, en el caso de que efectivamente logre la primera posición en el este con porcentajes de alrededor del 30 %. A este ascenso se suma el avance hacia una mayor fragmentación política, como se pronostica que ocurrirá con la aparición de un populismo izquierdista representado por el nuevo partido que lidera Sahra Wagenknecht, escindido de La Izquierda clásica.
La AfD está asimismo aislado, debido a su radicalismo, por los principales grupos de la extrema derecha europea. Tanto los llamados Reformistas y Conservadores, grupo en el que se integran la italiana Giorgia Meloni y el PiS polaco, como la nueva agrupación de los Patriotas por Europa del húngaro Orbán y la francesa Marine Le Pen, rechazan a la AfD como aliados. Esto ha llevado al partido alemán a crear un nuevo grupo en la Eurocámara, llamado de los Soberanistas, con una serie de formaciones radicalizadas y minoritarias.