Alarma por un acuchillamiento masivo con tres muertos, bajo sospecha de atentado terrorista
Mientras en Alemania se discute sobre cómo frenar el aumento de delitos, ataques mortales o atentados yihadistas con arma blanca, un acuchillamiento indiscriminado en una fiesta popular dejó tres muertos y ocho heridos, además de la sospecha de que un trasfondo terrorista. El ataque ocurrió en una concurrida fiesta popular de Solingen, la noche del viernes. Hasta el sábado, la única descripción que circulaba procedía del diario sensacionalista „Bild“, según el cual el atacante era un hombre joven, de complexión atlética, barba cerrada y „aspecto sureño“, lo que en Alemania se entiende como alguien de raíces no alemanas.Las autoridades no facilitaron detalle alguno sobre el agresor, huido tras el ataque y al que un poderoso operativo policial trata de capturar. La explicación dada oficialmente es que son varias las „descripciones contradictorias“ surgidas de testigos presenciales.
Tampoco se han dado detalles personales del único detenido confirmado oficialmente hasta el sábado. Se trata de un muchacho de 15 años, bajo sospecha de haber sabido de los planes del atacante poco antes del atentado. La Fiscalía de Düsseldorf, a cuyo distrito está adscrito Solingen, no descarta un trasfondo terrorista, por ser ésta la tesis más sólida ante un ataque indiscriminado contra una multitud.
Supuestamente, dos mujeres escucharon cómo el joven detenido hablaba de esos planes con alguien poco antes de producirse el ataque. No se ha informado oficialmente de si era persona era el agresor, ya que eso es materia de la investigación. Las dos mujeres alertaron a la policía, tras lo cual se produjo la detención del adolescente por no haber denunciado esos planes.
El ataque ocurrió poco antes de las 21.40 del viernes, cuando la policía recibió varias alertas de los asistentes. En esos momentos actuaba un DJ llamado Topic, a quien se le indicó desde la organización que siguiera con su concierto para evitar que una reacción de pánico agravara la situación.
Minutos después, la organización anunció la suspensión del festejo popular, la llamada „Fiesta de la Diversidad“, con la que se conmemoraban los 650 años de la fundación de Solingen. El evento iba a recibir a lo largo de sus tres días de duración a unos 80.000 visitantes, principalmente de la región de Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más populoso de Alemania.
La reconstrucción de lo ocurrido apuntaba a un atentado, no a un acto súbito de locura o de una reyerta o ajuste de cuentas. Las tres víctimas mortales son una mujer y dos hombres de entre 56 y 67 años. El ataque dejó además ocho heridos. Cinco de ellos se debatían el sábado entre la vida y la muerte. Los servicios de emergencia tuvieron que atender asimismo a otras personas por contusiones provocadas en medio de la confusión y bajo conmoción emocional.
El agresor logró huir entre la multitud. Se desplegó de inmediato un poderoso dispositivo policial, se acordonó todo el centro y empezaron a recabarse testimonios de las personas presentes.
El ministro del Interior del „Land“ renano, el conservador Herbert Reul, llegó al lugar esa misma noche y advirtió contra la difusión de „especulaciones“ en medios o redes sociales. La titular de Interior del gobierno central, la socialdemócrata Nancy Faeser, expresó asimismo su consternación. El canciller Olaf Scholz, aseveró que se actuará con toda contundencia y ratificó el plan de su gobierno para endurecer las leyes de armas, también cuchillos o navajas.
Justo hace unas semanas, la ministra Faeser había informado de que se estudia la prohibición del porte de armas blancas en la vía pública. Los delitos con cuchillos o navajas han escalado aceleradamente. En 2023 se llegó a la cifra de 9.000 personas heridas con arma blanca, un incremento interanual de cerca del 20 %.
Una prohibición no evitaría ataques planificados, como el de Solingen, admite Faeser y representantes del cuerpo policial. Pero sí reduciría el de peleas u otras situaciones que derivan en el uso de esa arma, de llevarla encima.
El ataque de Solingen se produce a una semana de las elecciones del domingo 1 de septiembre en dos estados del este de Alemania, Sajonia y Turingia, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría dispararse a la posición de primera fuerza. Esta formación alerta en su campaña del aumento de la criminalidad, así como del yihadismo. Usa la estadística policial, que refleja cómo una alta proporción de estos delitos son cometidos por personas con raíces no alemanas. En base a ello reclama la expulsión acelerada de migrantes irregulares o de otros ciudadanos de raíces extranjeras que, según la AfD, constituyen „sociedades paralelas“ y no acatan las leyes y reglas de convivencia alemanas.
La ultraderecha se ampara asimismo en recientes casos de atentados perpetrados por extranjeros, como el cometido por un refugiado afgano en Mannheim, que asesinó a un policía a cuchilladas. También en la alarma generada en esta temporada estival, rica en conciertos al aire libre y, por tanto, donde la acción de un yihadista en solitario puede generar una tragedia.
