lunes, 30 de septiembre de 2024

Claves

¿Qué ha pasado en Austria? ¿Podrá gobernar la ultraderecha? 




Los ultras de Austria ganan por primera vez pero no tienen aliados para gobernar / Lisa Leutner / REUTERS / VÍDEO: EFE
Gemma Casadevall    Viena 30 SEPT 2024 

Austria vivió el domingo un terremoto político, al alcanzar el ultranacionalista, xenófobo, prorruso y euroescéptico Partido Liberal (FPÖ) el 28,8 %, dos puntos por encima del máximo en unas elecciones nacionales alcanzado en 1999 por su más histórico líder, Jörg Haider. Será por primera vez la fuerza más votada en el nuevo Parlamento, posición que ha alcanzado bajo el liderazgo de extremista Herbert Kickl, quien ha prometido cerrar fronteras y suspender el asilo.

Pese a su triunfo, es improbable Kickl pueda ser el 'canciller del pueblo', término empleado por Adolf Hitler y con el que se identifica el líder ultraderechista. El país alpino tiene ante sí una difícil búsqueda de la gobernabilidad, ya que el FPÖ no tiene con quien coaligarse. En el caso de acceder al poder el FPÖ, Europa vería reforzado el frente de gobiernos anti-inmigración y aliados de Vladímir Putin, ahora comandados por el húngaro Viktor Orbán.

¿Qué opciones tiene Nehammer para seguir como canciller?


El FPÖ subió más de 12 puntos respecto a las anteriores elecciones nacionales. En cambio, el ÖVP o Partido Popular del canciller Karl Nehammer cayó más de 11 puntos respecto a 2019 hasta quedar en un 26,3 %. Puede coaligarse con los socialdemócratas, en tercera posición con un 21,2 %, aunque eso le daría una vulnerable ventaja de apenas un escaño sobre los 92 necesarios para la mayoría absoluta.
También podría optar por un tripartito con los liberales de Neos, formación europeista que ya ha expresado su disponibilidad a coaligarse. O con los Verdes, sus socios en la última legislatura, con los que no siempre se ha llevado bien. En cualquier caso, la tradición austríaca es que sea la fuerza más votada la que intente en primer lugar forjar una mayoría. Es decir, el FPÖ de Kickl. El líder ultra tiene ya su definición para materializarse una alianza entre sus enemigos: sería la ‚coalición de los perdedores‘ en las urnas.

¿Puede renunciar Kickl a cambio del ascenso ultra al poder?

Kickl, hasta hace unos pocos años un ideólogo a la sombra del FPÖ, es a la vez la figura clave del resurgir electoral de su partido y su principal obstáculo para consumar su ascenso al poder. En Austria no ha habido cordón sanitario en torno al FPÖ mientras su papel se limitó al de ser un socio menor. Formó parte de tres gobiernos nacionales, incluido el último que lideró el conservador Sebastian Kurz, que acabó hundido en escándalos de corrupción.
Pero el propio Nehammer ha dejado claro, como el resto de las formaciones parlamentarias, que no entrará en un gobierno liderado por Kickl. Existe la posibilidad teórica de que éste se hiciera a un lado, de acuerdo al modelo del neerlandés Geert Wilders, quien maneja desde fuera la coalición entre su ultraderechista PVV y partidos centristas. En Viena se considera improbable Kickl que acceda a ello, ya que saca mayor rendimiento del papel de ‚víctima‘ del cortafuegos calificado por su partido de antidemocrático.

¿Qué papel puede desempeñar el jefe del Estado?


El presidente del país, Alexander van der Bellen, originario de los Verdes aunque formalmente independiente, dejó claro la misma noche electoral que no encargará la formación del gobierno a ningún partido que no sea capaz de juntar la mayoría precisa de 92 escaños. El FPÖ tendrá 56 en la cámara. También aseguró que el próximo jefe del Ejecutivo debe ceñirse a los fundamentos constitucionales de una democracia liberal, como es el respeto a la separación de poderes, a la independencia de los medios, a los derechos de las minorías y a la pertenencia a la UE.
Algo que aparentemente descarta al euroescéptico y xenófobo FPÖ. Ello no equivale estrictamente a un veto presidencial, aunque la Constitución austríaca le da potestad para hacerlo. Más bien se interpreta como una llamada a las fuerzas democráticas a buscar una mayoría que esquive al FPÖ. Van der Bellen, de 80 años y en el cargo desde 2017, dijo también que iniciará consultas con todos los partidos antes de proceder al encargo del nuevo gobierno.

¿Ampliará el Kremlin su círculo de influencia en la UE?

Que sea improbable el acceso al poder de Kickl no significa que se pueda descartar. Y, en caso de lograrlo, sería otro paso hacia la extensión del círculo de aliados europeos de Vladímir Putin, tras la Hungría de Orbán, los Países Bajos de Wilders o la Eslovaquia de Robert Fico. Los lazos de Austria con el Kremlin van de lo anecdótico o hasta cursi a la dependencia del gas ruso. En lo primero entra la imagen de 2018 de la entonces ministra de Exteriores del FPÖ, Karin Kneissl, en traje de novia, bailando un vals e inclinándose ante Putin, invitado a su boda.
Al margen de estas 'cercanías', Viena ha ralentizado las sanciones de la UE por la guerra de Ucrania, amparada en su teórica neutralidad ya que no está integrada en la OTAN. No ha reducido su dependencia energética de Moscú, sino que sigue importando más del 80 % de su gas de Rusia. Son lazos cultivados desde hace décadas, mantenidos por sucesivos gobiernos y que previsiblemente perdurarán al menos otra década y media, por los contratos vigentes con Gazprom. No hubo un distanciamiento entre Viena y Moscú tras la anexión de Crimea de 2014. Putin eligió Viena para su primer viaje a Occidente tras anexionarse la península y fue recibido con honores. Dos años largos después de la invasión de Ucrania, Viena mantiene su ambivalente neutralidad.

El ratón rugió

Kickl, el 'patriota' que quiere conducir a Austria a sus raíces ultras



Herbert Kickl, el 'patriota' que quiere conducir a Austria a sus raíces ultras / Christian Bruna/ AP
  Gemma Casadevall, Viena 29 SEPT 2024

Herbert Kickl, durante décadas una especie de cerebro a la sombra del ultranacionalismo austriaco, acaba de colocar por primera vez al Partido Liberal (FPÖ) en la cúpula del poder en Austria. Completa así la vía iniciada en 1986 por el carismático Jörg Haider y que, tras sucesivas etapas como socio en Ejecutivos conservadores, tiene firmes opciones a ocupar la jefatura de su Gobierno.

Su aspecto tranquilo y talante aparentemente poco mediático le situarían en las antípodas del vibrante Haider. Quiere ser el 'canciller del pueblo', término que remite a tiempos de Adolf Hitler. Las urnas le han dado 28,8% de los votos, con el 98 % escrutado, unos 11 puntos más que el Partido Popular (ÖVP) del canciller Karl Nehammer. Como líder del partido, Kickl saboreó ya un primer éxito en las pasadas elecciones europeas, ya que fue la fuerza más votada.

Ha logrado en unos cuatro años, desde el derrumbe de la última coalición entre ÖVP y FPÖ que lideró Sebastian Kurz, revitalizar un partido que exhibe sin tapujos su retórica xenófoba, negacionista del cambio climático y antivacunas, tan enemigo del asilo como del colectivo LGTBI.

Lo hace desde el corazón de una democracia europea avanzada y en un país próspero al que se diría no le falta nada, pero que pronto asiste sorprendido a la recesión económica y la inflación. Es una sociedad en la que ha cuajado la consigna del 'Austria primero' y el anhelo de cerrar fronteras. Son los dos paradigmas que personifican ahora Kickl, aunque en realidad siempre estuvieron muy presentes en el país alpino. Su ideario respecto a los extranjeros no difiere mucho del neonazismo, pero lo ofrece envuelto en retórica moderna y una supuesta defensa de las libertades individuales europeas frente a ‚invasiones‘ foráneas.

Bastión: redes sociales

El fuerte de Kickl, de 55 años, no está en los mítines o en los debates entre candidatos. Ha aprendido, en cambio, a manejarse con soltura en redes sociales o el canal FPÖ-TV. Sus intervenciones y mensajes más destacados alcanzan en las plataformas de su partido una audiencia estimada 200.000 seguidores, en un país con 6,3 millones de electores. Es un efecto multiplicador que difícilmente lograría con actos convencionales de campaña.

Nada le garantiza el ascenso al poder, ni siquiera la primera posición. Su rival directo es el conservador Nehammer, su único socio posible por el rechazo del resto de formaciones, aunque en campaña el canciller ha descartado que pueda asociarse a un gobierno si su líder es Kickl.

El FPÖ tiene, en cambio, el apoyo de los Identitarios austriacos, un recalcitrante movimiento etno-nacionalista que propugna la llamada 'remigración', para referirse a la expulsión de millones de extranjeros en aras de la homogeneidad étnica. Forma familia política con los Patriotas por Europa, el grupo de la Eurocámara encabezado por el ultranacionalista húngaro Víktor Orbán, con la francesa Marine Le Pen y el español Santiago Abascal, líder de Vox, entre sus miembros.

El cargo por el que se dio a conocer fue el de ministro de Interior de la coalición de Sebastian Kurz. Esta alianza acabó llevándose por delante el escándalo del "caso Ibiza", desatado a raíz de un vídeo en que aparecía el entonces vicecanciller y líder del FPÖ, Hans-Christian Strache, en camiseta y entre copas de alcohol aceptando, a cambio de contratas públicas, apoyos electorales de una mujer que se hacía pasar por sobrina de un oligarca ruso. Desvelado por el semanario alemán 'Der Spiegel' en 2019, las imágenes se remontaban a 2017 y afectaban a donativos en campaña y al gobierno.

La encerrona precipitó investigaciones y dimisiones en cascada. El FPÖ se hundió a mínimos. Tomó las riendas su segundo tras Strache, Norbert Hofer. Pero el ganador de la partida fue Kickl, quien tras una batalla interna pasó a asumir su liderazgo.

Este hijo de una familia de clase trabajadora, que cursó estudios universitarios pero no llegó a completarlos, se puso así al frente del partido en que ingresó en 1995 y en el fue escalando posiciones discretamente. El FPÖ había sido fundado por nazis austríacos, diez años después de la Capitulación del Tercer Reich y en el país natal de Adolf Hitler. Para muchos ciudadanos, su figura de referencia seguía siendo Haider, muerto en 2008 al estrellarse en su coche, al filo de la medianoche y bajo los efectos del alcohol.

El partido había logrado bajo ese líder entrar en su primer gobierno, pero luego se enredó en trifulcas internas. Parecía haberse reencontrado con su electorado bajo Strache, hasta que la grabación en la villa alquilada ibicenca volvió a hundirle.

Kickl es el rostro actualizado de un partido que, para la familia ultraderechista europea, representó la primera resistencia frente al boicot impuesto desde la Unión Europea en la década de los 80, en un intento por aislarlo. Ahora su apuesta no es ya ser aceptado como socio, sino liderar el siguiente gobierno de Viena. Se sumaría así al cada vez más extenso bloque de los prorrusos en la UE, como Orbán, aunque desde su condición de país neutral y no integrado en la OTAN.

domingo, 29 de septiembre de 2024

Si Haider levantara la cabeza


Austria da la victoria por primera vez a la ultraderecha prorrusa y antiasilo



Los ultras de Austria ganan por primera vez pero no tienen aliados para gobernar

Los ultras de Austria ganan por primera vez pero no tienen aliados para gobernar / Lisa Leutner / REUTERS / VÍDEO: EFE


Gemma Casadevall
Viena (Enviada especial) 29 SEPT 2024 

Austria dio la posición de primera fuerza al ultranacionalista FPÖ de Herbert Kickl y dejó al conservador Partido Popular (ÖVP) del canciller Karl Nehammer relegado al segundo puesto. El partido de Kickl, el radical que aspira a convertirse en el "canciller del pueblo", al frente de una formación que pretende "remigrar" a millones de extranjeros y suspender el asilo, obtuvo un 28,8%, según las proyecciones con el 99 % del voto real. Ello supone para ese partido prorruso, xenófobo y euroescéptico, un aumento de doce puntos respecto a 2019 y supera el récord del partido obtenido en 1999 por su líder histórico, el carismático Jörg Haider.

A la derecha moderada de Nehammer se le estima un 26,3 %, una caída de once puntos; los socialdemócratas tendrían un 21,1 %. Los Verdes, actuales socios de gobierno del ÖVP, cayeron a un 8,3 %, un punto por debajo de los liberales Neos, que pasan al tercer puesto. Teóricamente, una alianza entre conservadores y socialdemócrata, calificada por Kickl de 'coalición de perdedores', tendría la mayoría suficiente, aunque con solo un escaño de ventaja. Nehammer tendría, además, la opción de un tripartito, sea con los ecologistas o con los liberales.

"Es un resultado amargo. Y felicito al vencedor", afirmó el canciller conservador, en un aparte ante los medios en la sede del Parlamento nacional, sin revelar si negociará una coalición o de qué signo.

Estas proyecciones del voto real ratifican el ímpetu de Kickl. Sin embargo, no significa que pueda alzarse el "canciller del pueblo", su objetivo proclamado en campaña, ya que el resto del especto parlamentario le rechaza como líder del próximo gobierno. El término "canciller del pueblo" remite a tiempos del Tercer Reich y tiene resonancias nazis para Austria, el país natal de Adolf Hitler. Sus planes de 'remigración', compartidos con el movimiento etnoracista de los Identitarios, se fundamenta en teorías de la conspiración según las cuales la población de origen extranjero podría superar a la austríaca.

El FPÖ de Kickl ocupó durante meses la primera posición en los sondeos, aunque había perdido fuelle en las últimas semanas. La gestión del canciller Nehammer en las inundaciones que han asolado parte del país alpino, unido a la condición de partido negacionista del cambio climático de la que hace alarde Kickl, fortalecieron algo a los conservadores del ÖVP. Ambos partidos llegaron prácticamente empatados a la jornada electoral, en un país con unos 6,3 millones de ciudadanos con derecho a voto.
La advertencia del presidente van der Bellen

Pese a haber alcanzado la primera posición, se ve bastante difícil que Kickl pueda dirigir el próximo gobierno. El FPÖ se ha radicalizado bajo el liderazgo de Kickl. El resto de los partidos rechazan cooperar a una formación de discurso radicalmente xenófobo, que ha prometido cerrar las fronteras y suspender el derecho al asilo, negacionista del cambio climático y antivacunas. En último extremo, se barajaba incluso la posibilidad de que el presidente del país, Alexander van der Bellen, originario de los Verdes aunque formalmente independiente, rechazara encargarle la formación del gobierno. Kickl se revuelve contra esta posibilidad y advierte que "sería antidemocrático sacrificar el voto de millones de ciudadanos por los deseos de un presidente".

Mientras el presidente dirigía este mensaje a los ciudados, ante el Parlamento se concentraron centenares de manifestantes, al grito de 'Nazis raus' -'Nazis fuera'-.

Los ultras más arraigados de Europa


El partido de Kickl es, entre la familia de los ultras europeos, el más antiguo y el más arraigado. Fue fundado en 1955 por un grupo de recalcitrantes nazis, Empezó a normalizar su presencia en la política austriaca hacia la década de los 80 del siglo pasado, liderados por Haider. Ha acumulado experiencia como socio menor, ya que formó parte de tres Ejecutivos nacionales y está muy asentado también a escala regional. Nunca, hasta este domingo, consiguió la primera posición en unas elecciones al Parlamento nacional, aunque sí ya fue el partido más votado en los comicios europos del pasado junio.

Hace casi 25 años, el conjunto de la Unión Europea (UE) optó por boicotear al gobierno de Viena por la presencia del FPÖ en el Ejecutivo. Esta fase está plenamente superada en una Europa que ha enterrado el aislamiento a los ultras y donde varios partidos de la órbita del FPÖ lideran gobiernos, como es el caso de Hungría, con Víktor Orbán, o de Italia, con Giorgia Meloni.

La última vez que el FPÖ formó parte de un gobierno fue bajo el canciller del conservador Sebastian Kurz, entre 2017 y 2019. La coalición se hundió en medio del llamado 'caso Ibiza'. Con ese nombre se conoce el escándalo que estalló con la difusión en 2019 de un video grabado en 2017 en una villa en la isla balear. Aparecía ahí el entonces líder del FPÖ y vicecanciller Heinz-Christian Strache, a quien una mujer que decía ser sobrina de un oligarca ruso le ofrecía donaciones al partido a cambio de contratas públicas. Strache, que aparentemente accedía, según el comprometedor video, cayó. Se destapó una trama de corrupción que arrastró consigo a Kurz, el exniño prodigio de la política austríaca.

Excursión a la república bananera

Austria vota en unas elecciones que pueden aupar a la ultraderecha más arraigada de Europa



Austria vota entre el sí o el no a la ultraderecha más arraigada de Europa / GEORG HOCHMUTH/ DPA/ EUROPA PRESS


Gemma Casadevall
Viena 29 SEPT 2024 

"Hace veinte, o treinta años, Europa boicoteó al gobierno austriaco porque entró como socio nuestro querido FPÖ. Ahora depende solo de los austríacos que Herbert Kickl sea su canciller del pueblo“, explica a EL PERIÓDICO el diputado de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) Stephan Brandner, desde Turingia, el 'land' donde su partido es primera fuerza. Alude así a los tiempos en que el FPÖ, bajo el carismático Jörg Haider, entró como socio en su primer gobierno. La UE trató entonces de aislar políticamente a Viena. Ahora el FPÖ, o Partido Liberal, ocupa la primera posición en los sondeos de las elecciones generales de este domingo. Se le pronostica un 26%, un punto más que al Partido Popular (ÖVP) del canciller Karl Nehammer, quien gobierna con los Verdes.

Han pasado décadas desde el boicot europeo a Viena. Europa enterró el aislamiento a los ultras. Son varios los partidos cercanos al FPÖ que gobiernan en el bloque comunitario, como el de Hungría bajo el ultranacionalista Viktor Orbán. A la AfD alemana la esquiva el resto de la familia ultra por su radicalismo. Pero un éxito del FPÖ abundaría en el auge de todo ese espectro: desde los Fratelli italianos de Giorgia Meloni a la pujante Marine Le Pen francesa y la extremista AfD, cuya presidenta, Alice Weidel, presume de 'amiga' de Kickl.

Una primera posición que no garantiza el liderazgo

"Herbert Kickl se ha perdido entre sus teorías de la conspiración. Con él no se puede construir Estado“, aseguraba en campaña el canciller Nehammer, ante las elecciones al Parlamento, con 6,3 millones de ciudadanos convocados a las urnas. ¿Puede ocurrirle a Kickl lo mismo que al neerlandés Geert Wilders? El representante del 'trumpismo‘ de Países Bajos y líder del Partido de la Libertad (PVV) ganó la primera posición en las generales neerlandesas del año pasado. Wilders fue vetado como primer ministro por los socios centristas que precisaba para lograr una mayoría. Finalmente se puso al frente del Ejecutivo el exdirector de los servicios secretos, Dick Schoof, aunque quien maneja los hilos es Wilders.

Kickl topa también con el rechazo del resto de los partidos, aseguraba el politólogo austríaco Thomas Hofer a colegas extranjeros. Austria acumula experiencias de gobierno con el FPÖ como socio menor, la más reciente, bajo el conservador Sebastian Kurz. Incluso de alcanzar la ultraderecha la primera posición, es posible que Kickl deba hacerse a un lado. No se descarta la formación de un tripartito integrado por conservadores, socialdemócratas y el nuevo partido liberal NEOS.

Del descarrilamiento histórico al presente

El FPÖ está entre los partidos de la extrema derecha con mayor rodaje como socio de gobierno y es también de los más antiguos. Fue fundado en 1955 por recalcitrantes nazis o nostálgicos que no tuvieron que esperar décadas, como en Alemania, hasta regresar al tablero parlamentario. En Austria, país natal de Adolf Hitler, no se va con pies de plomo con la terminología nazi. Kickl se atribuye un futuro como "canciller del pueblo“, término que recuerda al Tercer Reich y habla sin problemas de "remigración“, o expulsión de ciudadanos no deseados de origen extranjero.

La pregunta de cuánto empezó el descarrilamiento ultra remite para algunos, como el dramaturgo Thomas Köch, al debate en torno a la casa natal de Hitler en Braunau am Inn. Tras años de discusiones, se convertirá en comisaría pese al estupor de quienes consideran que se cumple así el deseo expreso del dictador que desencadenó la II Guerra Mundial y el Holocausto.

Köch ha convertido en obra teatral su diario del último año, estrenado en la pasada semana preelectoral a modo de alerta ante otro 'descarrilamiento austriaco'. Para Köck, Austria fue y es una 'vanguardia nazi‘. Lejos de haber aprendido las lecciones de la monstruosa historia, empezó ya con Haider a asumir planteamientos revisionistas. "Se ha normalizado lo que en otros países sigue siendo un tabú", concluye Köck.

¿Es prorrusa la ultraderecha austríaca?

Un ascenso al poder del FPÖ colocaría a este socio de la UE, aunque neutral por no ser miembro de la OTAN, en línea con el húngaro Víktor Orbán, el más poderoso aliado de Vladímir Putin en el bloque comunitario, como lo es el izquierdismo del eslovaco Robert Fico. El neerlandés Wilders propugnaba en campaña el adiós a los suministros a Ucrania, aunque aparcó luego esta promesa, presionado por sus socios. Un regreso del FPÖ al gobierno, sobre todo si es desde una posición de líder, daría nuevas alas al euroescepticismo explícito de ese partido. Todo eso, en un momento álgido para la UE por el auge de estas corrientes, que ahora alcanzaron de Alemania, como se vio en la serie de elecciones regionales del este de este septiembre.

El peso de los precios o los estragos climáticos

El ímpetu adoptado por el FPÖ no se debe solo a su promesa de suspender el derecho al asilo, de dictar una ‚ley de emergencia‘ contra la migración o de restringir la asistencia médica a refugiados. A esta campaña se suma haber captado la preocupación por el alza de precios. De partido antivacunas bajo la pandemia ha pasado a erigirse en 'regenerador‘ de su economía, en un país acostumbrado a la prosperidad, pero cuyo PIB se contrajo en 2023 un 0,8 %. Su receta se basa en los recortes a lo que considera superfluo o dañino, sean las prestaciones a refugiados o el apoyo a proyectos del colectivo LGTBI.

Un obstáculo le salió a última hora al FPÖ, partido negacionista de la crisis climática. Las inundaciones que azotaron buena parte de Austria han dado ocasión al canciller Nehammer para presentarse como un gestor eficiente ante los estragos climáticos, cada vez más extremos.

El sistema inmunológico ultra y el caso Ibiza


Los escándalos pasados o recientes que afectaron el FPÖ fueron de efecto fugaz. Del líder Jörg Haider se alude a su carisma, pero no a su trágica muerte, en 2008, al estrellar su Volkswagen Phaeton conduciendo al filo de la medianoche, a toda velocidad y tras haber tomado abundante alcohol en un bar 'de ambiente‘. Tampoco parece afectarles el más reciente "escándalo Ibiza“, que sacudió el partido y contagió al canciller Sebastian Kurz. Fue a raíz de un video grabado en 2017 en una villa en la isla balear, en que el entonces líder y vicecanciller Heinz-Christian Strache se dejaba enredar entre copas por una mujer que decía ser sobrina de un oligarca ruso y que le ofrecía donaciones al partido. Strache cayó y se destapóuna trama que arrastró al exniño prodigio de la política austríaca Kurz. Sobrevivió Kickl, quien tras una pugna interna se convirtió en líder absoluto del FPÖ.

jueves, 26 de septiembre de 2024

Jaleo en el patio de la escuela


Una convulsa sesión constitutiva del Parlamento de Turingia evidencia los límites de la gobernabilidad bajo el dominio ultra



El lider de AfD en Turingia, Björn Höcke, durante la sesión constitutiva del Parlamento de Turingia. / MARTIN SCHUTT / AP


Gemma Casadevall
Erfurt 26 SEPT 2024 17:16 

Interrupciones, victimismo ultra, desconocimiento deliberado de los procedimientos democráticos, tumultos y abandonos del hemiciclo: la sesión constituyente del Parlamento de Erfurt, la capital del 'land' de Turingia, evidenció los límites de la gobernabilidad a que se enfrenta el país, con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) como fuerza dominante ya a escala regional.

"El electorado ha depositado en nosotros una tarea. Y nos corresponde trasladarla a su próximo gobierno", afirmó Jürgen Treutler, de la AfD, a quien correspondió el discurso de apertura por ser el diputado de más edad, con 73 años. Treutler representa al distrito de Sonneberg, donde en 2023 la AfD logró su primera victoria a escala comarcal. Insistía en dar a su intervención tono de arenga partidaria, pese a que a la presidencia de edad se le atribuye neutralidad.

A las protestas del resto de los partidos respondía con nuevas interrupciones, hasta seis en unas cinco horas, para acabar reclamando la conservadora CDU la intervención del Tribunal Constitucional y darse por suspendida la sesión hasta el sábado. En los accesos del Parlamento, un grupo de manifestantes anti-AfD seguía entre carcajadas la sesión, que transmitía un canal regional, bajo la mirada divertida de algún agente del cordón policial.

Para la ultraderecha, el muro de contención es, en palabras de Treutler, un "desprecio al voto del pueblo". La derecha radical obtuvo en los comicios del 1 de septiembre un 32,8%, liderada por el extremista, Björn Höcke. Logró por primera vez la posición de fuerza más votada en unas regionales.

"Buscan el caos, no se ciñen a los protocolos de actuación previstos en democracia, sino que quieren convertir cada minuto en un show", lamentaba en una de las pausas el primer ministro en funciones, el izquierdista Bodo Ramelow. "De nuestro proceder en Turingia depende la operatividad democrática a escala nacional", comentó su aún ministro del Interior, el socialdemócrata Georg Meier. La AfD representa, entre la extrema derecha europea, su versión más radical, recordó Meier.

La sesión constitutiva reflejó hasta en lo físico la debilidad de los partidos establecidos. Höcke acaparó, como suele hacerlo, toda la atención mediática en cuanto entró en el hemiciclo, donde la AfD tiene 32 escaños del total de 88 de la Cámara. Los partidos de la coalición de Olaf Scholz ocupan apenas seis puestos. Corresponden a los diputados del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller, ya que sus socios verdes y liberales quedaron fuera. Entre la AfD y la nueva izquierda prorrusa de Sahra Wagenknecht (BSW) suman 47 escaños. La BSW descarta una alianza con la AfD, pero ha dejado claro que no bloqueará sistemáticamente sus propuestas.

Los conservadores de la CDU, segunda fuerza tras la AfD, negocian con Wagenknecht una mayoría que deje fuera a la extrema derecha. Teóricamente, la CDU no puede recurrir a la Izquierda de Ramelow, ya que varias resoluciones del partido excluyen toda alianza con ese partido de raíces postcomunistas.

Crisis en el tablero parlamentario conocido

Las recientes elecciones regionales en el este alemán, en Turingia, Sajonia y Brandeburgo, han dado una patada al tablero político. El SPD de Olaf Scholz salvó la cara al defender su primera posición en Brandeburgo. Pero se ha precipitado la agonía de La Izquierda, los Verdes y los liberales del FDP.

La Izquierda conserva escaños en Turingia gracias a la popularidad de Ramelow, el único representante de ese partido que ha alcanzado el liderazgo de un gobierno de un 'land' alemán. En Sajonia, el izquierdismo clásico retuvo escaños por algunas victorias de distrito. Pero en Brandeburgo quedó apeado de la Cámara, lo que es la primera vez que le ocurre en el antiguo territorio germano-oriental. Su debilitamiento se debe al ímpetu del partido Wagenknecht, surgido como escisión de La Izquierda.

El FDP, el partido del ministro de Finanzas Christian Lindner, tuvo siempre sus problemas en el este, por identificársele como el partido de los intereses del ámbito económico o los sueldos altos y tener escaso arraigo en ese territorio. Ahora quedó a niveles residuales y se respira nerviosismo. Se habla de un posible abandono de la coalición de canciller Scholz, tal vez en noviembre, por los persistentes disensos en materia presupuestaria.

Los Verdes quedaron fuera tanto de Turingia como de Brandeburgo. Ha sido el primer partido en mostrar reacciones desde la cúpula. El miércoles anunciaron su dimisión sus dos copresidentes Ricarda Lang y Omir Nouripour. A esos anuncios ha seguido el adiós de los líderes de sus Juventudes, por desacuerdo con su ministro más destacado, el de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, quien aspira a ser el candidato verdes las generales previstas para 2025. Se le imputa haber perdido toda conexión con el voto joven, lo que fue una señal de identidad del ecopacifismo alemán.

La AfD es el nuevo reclutador del voto joven, con porcentajes que van del 32% al 35% entre los votantes menores de 24 años.

martes, 24 de septiembre de 2024

Pulmonía o resfriado común en VW

Alemania estudia incentivos para reactivar la electromovilidad en plena crisis de VW



El canciller alemán, Olaf Scholz, durante la visita que ha realizado este lunes a Solingen. / HENNING KAISER / AP



Gemma Casadevall
Berlin 23 SEPT 2024 

"Una gran parte del problema está en la debilidad del mercado chino. Y no se percibe una perspectiva rápida de alivio“, admitió el ministro alemán de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck, tras abordar la crisis del sector en la llamada 'cumbre de la automoción‘ con los principales fabricantes de automóviles alemanes. El mercado europeo también esta afectado por una fuerte caída de ventas, añadió el ministro, mientras Volkswagen (VW) trabaja en un plan de ahorro sin precedentes en la historia de este gigante de la automoción.

"La situación actual tiene que ver con factores estructurales que no desaparecerán de pronto“, admitió, al término de la reunión virtual con los jefes de VW, Mercedes, BMW y Tesla Alemania, entre otros, en busca de medidas de apoyo a la electromovilidad y ante la evidencia de que, para el consumidor, el salto al auto eléctrico sale caro.

Desde su departamento se "analiza" la posibilidad de restaurar los incentivos al conductor. Se baraja la implantación de subvenciones de entre 4.000 a 6.000 euros, como propone el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz, por el cambio de auto de combustión por uno eléctrico. Sustituiría con ello las primas o ayudas que se eliminaron abruptamente en diciembre del año pasado, en contra del parecer de Habeck.

Pero su restablecimiento topa con el rechazo del líder liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner, pese a reconocerse que la decisión de entonces acentuó la caída de ventas. La confrontación entre la línea del ecologista titular de Economía y su colega liberal es una constante en la coalición de gobierno que lidera el socialdemócrata Scholz. El capítulo de la electromovilidad es solo uno de los aspectos, mientras persisten entre abismos en materia presupuestaria que ponen en jaque a la alianza de gobierno.

Crisis de VW

Habeck lleva días inmerso en la búsqueda de soluciones a la crisis de Volkswagen, que por primera vez en su historia anunció a mediados de septiembre su propósito de cerrar fábricas en Alemania.

Las subvenciones a la compra de coches eléctricos, también llamadas primas de desguace, es una de las recetas de Habeck, quien la semana pasada visitó una de las plantas de VW que teóricamente estarían amenazadas de cierre, en Emden. Los sindicatos están preparando una campaña de movilizaciones contra el fin de las garantías contra el despido vigentes desde hacía 30 años.

En Emden, con 8.500 empleados -del total de 120.000 que tiene VW en Alemania-, se producen casi únicamente coches eléctricos. La caída de ventas de estos coloca esta planta en la lista de posibles cierres.

El propio Habeck se encargó de rebajar expectativas ante la "cumbre" de este lunes, de la que advirtió, no debían esperarse resultados concretos. Se trató simplemente de una videoconferencia con los jefes de los grandes fabricantes alemanes, representantes del poderoso sindicato IG Metall y también productores de componentes. Desde el sindicato se reclama un plan global de apoyo a la electromovilidad. Pero Lindner lo rechaza por atentar, a su parecer, contra los objetivos de contención presupuestaria.

El ambiente está caldeado y se teme que vaya a peor si no hay acuerdo entre la dirección de VW y los sindicatos. En Alemania se habla ya de una campaña de movilizaciones que se desencadenaría, a más tardar, en noviembre.

El propósito de VW, que en el primer semestre del año ingresó un 14% menos a escala mundial, es reducir gastos hasta 2026 en al menos 10.000 millones. La supresión de las garantías contra el despido es, junto al posible cierre de fábricas, el reflejo más acusado de su crisis, ya que implica un cambio de paradigma en la marca. Pero va acompañado de otras medidas igualmente sensibles, como la eventual desaparición de planes de formación profesional en la casa.

El propio presidente de VW, Oliver Blume, calificó de "extraordinariamente tensa" la situación del sector. Para Alemania, la crisis de la industria del motor en una economía basada en las exportaciones, adquiere dimensiones de problema de Estado.



lunes, 23 de septiembre de 2024

Canciller agónico


La victoria mínima socialdemócrata en Brandeburgo no aleja el riesgo de un "otoño caliente" para Scholz



El canciller alemán, Olaf Scholz, este lunes en Nueva York. / MICHAEL KAPPELER / DPA / EUROPA PRESS


Gemma Casadevall
Berlín 23 SEPT 2024 

"Las elecciones han demostrado que vale la pena luchar (...) y con este espíritu de lucha iremos a las elecciones del próximo otoño", zanjó este lunes el canciller alemán, Olaf Scholz, desde Nueva York, en un aparte de la Asamblea General de la ONU preguntado por los comicios del domingo en el 'land' de Brandeburgo, que se saldaron con victoria para su Partido Socialdemócrata (SPD). Pese a que la socialdemocracia alemana salvó así la tercera y última prueba en las urnas a escala regional, tras los descalabros anteriores, en Alemania persisten los rumores sobre un fin prematuro del Ejecutivo de Scholz, precipitado por la impopularidad de su coalición de gobierno y la debilidad extrema de uno de sus socios, el Partido Liberal (FDP)

"Vivimos tiempos difíciles", añadió, en alusión tanto a Ucrania como a la economía alemana. En esa situación, "no hay que dejar oportunidad alguna al populismo derechista", continuó, sino mostrar "cohesión".

La intervención de Scholz, que estuvo totalmente ausente en la campaña de Brandeburgo pese a tener allí su domicilio privado, seguía a las insinuaciones desde el FDP, socios del tripartito junto a los Verdes, de un "otoño caliente". Se han sucedido asimismo las especulaciones sobre una renuncia de Scholz a presentarse a la reelección en las generales previstas para el año próximo, para dejar paso a un candidato con más opciones --probablemente, su ministro de Defensa, Boris Pistorius--. Pero desde la central del SPD se ratificó este mismo lunes que Scholz es el "candidato natural". La declaración, formulada por el presidente del partido, Lars Kingbeil, coincidió con la designación del líder derechista Friedrich Merz como candidato del bloque conservador integrado por la CDU y su hermanada CSU bávara.

Hay unanimidad en que la victoria del SPD en Brandeburgo se debió al poder de movilización del primer ministro del 'land', Dietmar Woidke. Al estilo del francés Emmanuel Macron, Woidke convirtió los comicios en un plebiscito sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD): votarle a él era la única vía para impedir que la extrema derecha se alzase con otro triunfo, tras haber sido tres semanas atrás el partido más votado en Turingia. El SPD obtuvo un 30,8%, frente al 29,2% de los ultras. Rompió así la mala racha del partido de Scholz, que tanto en Turingia como en las elecciones de principios de septiembre de la vecina Sajonia quedaron a mínimos, lo mismo que le había ocurrido en las pasadas elecciones europeas.

Scholz se dio un respiro. Pero no así sus socios, Verdes y los liberales del FDP, que han quedado fuera de otra Cámara regional. Los ecologistas cayeron a un 4,2%, víctimas del voto útil en favor de Woidke. Mucho peor fue la situación del FDP, reducido a niveles de partido marginal, con un 0,8% de votos. En Sajonia y Turingia sufrió golpes similares.

Nerviosismo liberal

"No creo que la coalición semáforo aguante hasta Navidad", se permitió decir el vicepresidente del Bundestag (Parlamento) y número dos de los liberales, Wolfgang Kubicki. Por coalición semáforo se entiende el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales, de acuerdo a los colores identificativos de esos partidos. Kubicki nunca ha sido partidario de esa constelación y, además, es un reconocido practicante del catastrofismo político, amigo de pronosticar rupturas inminentes. En este caso, su opinión parece refrendada por la opinión de sus compatriotas: según un sondeo reciente, apenas un 3% de los ciudadanos respalda la actual coalición de gobierno. El SPD ocupa la tercera posición en intención de voto, con un 15%, algo menos de la mitad de lo que se estima para el conservador Merz y entre uno o dos puntos por debajo de la AfD. A los Verdes se les sitúa en el 10%, mientras que al FDP se les ve por debajo del 5%, el mínimo para tener escaños. Es un partido que durante décadas ejerció de bisagra en coaliciones y que aparentemente está ahora condenado a la irrelevancia política.

Kubicki no es el único representante del FDP que ve nubarrones. Su secretario general, Bijan Djir-Sarai, aseguró en una tertulia postelectoral que se avecina un "otoño decisivo". El líder Lindner recordó que su partido había tenido ya históricamente sus problemas para entrar en parlamentos regionales del este. Pero dejó claro que la batalla definitiva será la aprobación de los presupuestos, prevista para noviembre, y que confronta su apuesta por la austeridad con la línea del ministro de Economía, el verde Robert Habeck.

Son múltiples los comentarios en los medios cuestionando si el FDP no optará por la desconexión de la impopular coalición para intentar regenerarse en la oposición. Las generales están convocadas para septiembre del 2025. Un abandono de la coalición podría derivar en elecciones anticipadas, algo que en Alemania tiene un precedente no tan remoto. Fue en 2005, cuando el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder provocó el adelanto electoral. Su poder estaba desgastado por una sucesión de derrotas a escala regional, la última de las cuales en un 'land' emblemático para su partido, Renania del Norte-Westfalia. Schröder se sometió a un voto de confianza con intención deliberada de perderlo, como ocurrió. Pero a esa jugada le siguió la derrota ante las urnas frente a la entonces líder de la oposición conservadora, Angela Merkel.

La alegre muchachada nazi



La policía alemana investiga cánticos xenófobos de la ultraderecha en su fiesta electoral



Reacciones del partido político de derechas AfD a los resultados de las elecciones regionales de Brandeburgo / Filip Singer


Gemma Casadevall
Berlín 23 SEPT 2024 

"Nuestros jóvenes están en su derecho de festejar a su aire", justificaba el líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en Brandeburgo, René Springer, tras el 29,2 % alcanzado en las elecciones del domingo en el 'land' que envuelve Berlín. "Ellos han aportado mucho a nuestra campaña y es lógico que en una noche así los jóvenes vayan al límite", apuntaba, por su parte, el presidente nacional del partido, Tino Chrupalla.

Las explicaciones seguían al revuelo causado por la fiesta a la que asistieron tanto Chrupalla como la copresidenta del partido, Alice Weidel, además de su candidato regional, Hans Christoph Bernd. La policía investiga los cánticos xenófobos proferidos por miembros de la Joven Alternativa (JA). Corearon el 'Vamos a expulsarles a todos' o 'Expulsaremos a millones', referido a migrantes irregulares u otros extranjeros. Ese fue, recordó Springer, elcanto de campaña‘ de la JA, que difundió un vídeo generado por inteligencia artificial en que aparecen, por un lado, rubios alemanes, representando el bien, y gente de piel oscura, amenazando su bienestar. Cantarlo esa noche era, según la AfD, una expresión de alegría por el segundo puesto logrado, alrededor de un punto y medio por debajo del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz.
Conexiones neonazis

La JA está bajo observación de los servicios secretos de Interior por sus conexiones neonazis. Es buen reclutador de voto joven: entre la franja de edad de hasta 24 años, la AfD consiguió un 32 %. El porcentaje se sitúa en el 28 % a partir de los 60 años y cae al 17 % para los mayores de 70 años.

"Ustedes, los medios, solo se fijan en lo negativo. Para nuestros electores somos la esperanza“, advirtió Bernd. El candidato de Brandeburgo se vio respaldado en campaña por el líder de su ala más radical, Björn Höcke, quien logró la primera posición en Turingia y que apuesta por el revisionismo histórico. "No os creáis lo que leéis en vuestros libros de textos", dijo Höcke, en referencia a los jóvenes. Höcke, profesor de Historia, fue recientemente condenado por proferir consignas nazis.

domingo, 22 de septiembre de 2024

Salvador Woidke

La socialdemocracia de Scholz defiende su bastión de Brandeburgo pese al ímpetu ultra



El primer ministro de Brandeburgo y candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) de Alemania, Dietmar Woidke, habla ante principal de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Jan Redmann.

Gemma Casadevall, Potsdam 22 SEPT 2024 

El Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller, Olaf Scholz, defendió su posición de primera fuerza en el 'land' de Brandeburgo, pese al ímpetu que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) evidenciado, de nuevo, en el este alemán. Según cifras oficiales, escrutadas el 100 % de las mesas, el SPD obtuvo un 30,9 % %, frente al 29,2 % de la extrema derecha. En tercera posición se situó la izquierda populista y prorrusa de Sahra Wagenknecht (BSW), con un 13,4 %, seguida de la derecha moderada de la CDU, con un 12 %. Los verdes, socios de gobierno de Scholz, están en el 4,1 %, por debajo del 5 % mínimo para obtener escaños, mientras que los liberales, el tercer aliado del canciller, obtuvieron resultados marginales por debajo del 1 %.

La cámara nueva regional quedará reducida así a cuatro grupos parlamentarios, los correspondientes al SPD y la CDU, más los extremistas AfD y BSW. La Izquierda clásica, de la que se escindió Wagenknecht, se queda por primera vez sin escaños en un 'land' que fue territorio germano-oriental o comunista.

Las regionales de Brandeburgo eran la prueba de fuego para la socialdemocracia del canciller, el partido que ha gobernado en ese ‚land‘ que rodea Berlín en los últimos 34 años, es decir, desde la reunificación alemana. Su defensa de la primera posición se considera un mérito personal de Dietmar Woidke, el primer ministro regional desde hace 11 años, quien anunció en campaña que, de ganar la AfD, se retiraría. Esta determinación ha movilizado a electorado no esencialmente socialdemócrata, cuya prioridad era impedir el ascenso de la AfD. La participación superó el 74 %, un aumento de 14 puntos sobre las anteriores regionales. "Estoy satisfecho, sí. Pero vemos unos movimientos preocupantes entre las formaciones extremistas", afirmó Woidke desde el Parlamento del 'land', un político experimentado y cauteloso, de 62 años, tras lograr para su partido un despegue de casi 5 puntos respecto a las regionales de 2019. Rompe con ello la racha a la baja del SPD, que acumulaba seis derrotas consecutivas, a escala regional y en las europeas. "Es amargo para la CDU. Ha habido una fuerte polarización, por miedo a otro éxito de la AfD y una movilización que ha perjudicado a otras formaciones," comentaba a EL PERIODICO Jan Redmann, candidato regional de la CDU, que cayó casi cuatro puntos respecto a las anteriores regionales.

Con aspecto abatido, el fundador de la AfD y presidente honorario del partido, Alexander Gauland, reconocía en un aparte ante los medios que los suyos se quedaron "algo por debajo" de sus objetivos. Su candidato, Hans Christoph Bernd, representante del ala más cercana al neonazismo, no repitió el triunfo logrado por los suyos a principios de septiembre en Turingia, donde quedaron en primer lugar. Es, sin embargo, la fuerza más votada entre los jóvenes, con un 32 % estimado entre la franja de votantes hasta los 24 años.

Alivio para el 'ausente' canciller


A Scholz, quien tiene su domicilio familiar de Potsdam, la capital del 'land', no se le ha visto en toda la campaña de estas regionales y no se le puede atribuir la victoria. Pero Woidke ha ‚salvado‘ para el SPD la posición de primera fuerza, lo que es un alivio para la debilitada coalición del canciller, pese a la erosión de electorado que sufren verdes y liberales.

En medios alemanes se venía hablando desde hace semanas de una probable ruptura prematura del debilitado tripartito de Scholz, tal vez el próximo noviembre, por los desacuerdos persistentes en materia presupuestaria. De ser así, podrían precipitarse elecciones anticipadas a principios de año o entrada la primavera. También se ha barajado una posible renuncia Scholz como candidato a la reelección para dejar la lucha por la cancillería en las elecciones convocadas para septiembre de 2025 a manos de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, mucho más popular y vigoroso que el actual canciller.

Los comicios de Brandeburgo seguían a los celebrados el primer domingo de septiembre asimismo en el este de Alemania. La AfD se alzó ahí como primera fuerza en Turingia dirigidos por su líder más radical, Björn Höcke, mientras que en la vecina Sajonia quedó en segunda posición. En ambos estados federados, el SPD quedó a mínimos y corresponderá a la derecha moderada de la CDU negociar coaliciones incluso con Wagenknecht, pese a los abismos ideológicos y a su línea prorrusa, a cambio de salvar el cordón sanitario en torno a la AfD. Está por ver si se consigue cerrar esas brechas y a cambio de qué compromisos.

Aires de precampaña para las próximas generales

Para el líder de la CDU, Friedrich Merz, la carrera a la cancillería ya ha comenzado. Los resultados de su partido en Brandeburgo son los peores en décadas, pero este bajón se atribuye parcialmente a la movilización a favor de Woidke. Este lunes, Merz será designado formalmente como candidato de la CDU y su hermanada CSU bávara para las generales previstas, salvo adelanto, para el 28 de septiembre de 2025. A diferencia de Scholz, Merz sí ha estado muy presente en Brandeburgo e incluso participó en su miting de cierre, en Potsdam. Ahí ratificó ante sus seguidores su línea dura en materia migratoria, lo que en el caso de la CDU incluye las devoluciones en caliente en las fronteras alemanas. Las medidas de urgencia establecidas por el gobierno de Scholz, consistentes en controles aleatorios en todas las fronteras del país, no son suficientes para Merz.

Asimismo cada vez más concentrado en su futuro parece el ministro de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck, en quien se da por hecho que corresponderá ejercer de candidato en las generales. Su colega de Exteriores, Annalena Baerbock, anunció ya que no será ella quien lo intente de nuevo, después de haberlo hecho en 2021. Los Verdes están de capa caída en los sondeos, arrastrados por la mala sintonía en la coalición de Scholz y por la persistente confrontación pública entre Habeck y el titular de Finanzas, el liberal Christian Lindner.

La emergente AfD ha llegado a calificar a los Verdes de „peligro para la democracia“, por su rechazo a las restricciones al asilo. El derechista Merz, muy alejado de la línea centrista que representó Angela Merkel entre la familia conservadora, considera que Habeck es el peor ministro de Economía que ha tenido nunca Alemania.

Más fronteras que países

Controles fronterizos: ¿medida disuasoria o zarpazo a Schengen?



Control de la policía alemana en el paso de Kehl, en la frontera entre Alemania y Francia, el pasado 16 de septiembre. / TERESA SUAREZ / EFE
Laura Puig/Gemma Casadevall   Barcelona / Potsdam 22 SEPT 

La decisión del Gobierno alemán de imponer controles temporales aleatorios en todas las fronteras del país para "reducir la inmigración por vía irregular y mejorar la seguridad interior" desde el pasado lunes ha hecho saltar las alertas en la Unión Europea (UE) por las consecuencias que la medida podría tener sobre la zona de libre circulación de Schengen, uno de los principales logros del proyecto europeo y que engloba a 29 países (25 de ellos de la UE, todos menos Chipre e Irlanda).
El Ejecutivo tripartito (socialdemócratas, liberales y verdes) de Olaf Scholz anunció el 9 de septiembre esta medida tras varios ataques mortales con cuchillo registrados en los últimos meses en el país, como el de Mannheim, en junio, en el que murió un policía a manos de un ciudadano nacido en Afganistán, o el de Solingen, cometido por un sirio en situación irregular y que aseguró haber jurado lealtad al Estado Islámico.
Según el Código de Fronteras Schengen, los Estados miembros pueden aplicar controles fronterizos en circunstancias especiales que pongan en riesgo el funcionamiento general del espacio, o para responder a una "amenaza grave para el orden público o la seguridad interior", como ocurrió durante la pandemia del covid 19.
Pero en la decisión de Berlín no puede obviarse el contexto político, con las elecciones del pasado 1 de septiembre en Turingia y Sajonia, donde los ultras de Alternativa para Alemania (AfD) quedaron en primera y segunda posición, respectivamente. Tras esos comicios, el líder de la conservadora CDU, Friedrich Merz, instó a un debilitado Scholz a "devolver a la frontera" a la migración irregular a cambio de su apoyo para evitar que la AfD llegue al poder. Los controles se impusieron unos días después, en vísperas de las elecciones regionales en Brandeburgo de este domingo, donde la extrema derecha podría resultar asimismo vencedora, según los sondeos.

Malestar en Estrasburgo

En el Parlamento Europeo, la decisión de Berlín ha causado malestar por las implicaciones que podría tener este nuevo zarpazo a Schengen en la libertad de movimiento de personas de la Unión. "Es una novedad poco agradable para el futuro de Schengen y no tiene correspondencia directa con la eficacia que puede tener. Eso funciona en casos de acontecimientos masivos o cuando hay una amenaza concreta identificada; con carácter general es un mal remedio" que podría acabar repercutiendo en el mercado único, señaló esta semana el eurodiputado del PP Javier Zarzalejos en una conversación con periodistas en Estrasburgo.
Según el político vasco, que preside la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, se trata de una medida "excesiva", "muy radical" y que "descalifica a los países del entorno" sobre su capacidad para controlar la inmigración irregular. "Cabe la duda, además, de si esto neutraliza el discurso de la extrema derecha o lo refuerza", añadió.
Raquel García Hermida-van der Walle, eurodiputada por el partido neerlandés D66, que forma parte del grupo liberal Renew, advirtió del "efecto dominó" que puede provocar la decisión de Alemania. "Tras el anuncio, la ministra de Asilo y Migración de Países Bajos –la ultra Marjolein Faber– dijo que si Alemania puede, nosotros también", recordó esta política nacida en Madrid, antes de destacar que los cada vez más frecuentes y "preocupantes" discursos políticos que vinculan inmigración irregular y criminalidad.
Por su parte, la socialista Hana Jalloul, exsecretaria de Estado de Migraciones y actualmente vicepresidenta de la Comisión de Exteriores de la Eurocámara, denunció la hipocresía de la medida y se preguntó "qué le va a facilitar a Scholz el cierre de fronteras" antes de instar al Gobierno alemán a mejorar su sistema de asilo.

Efecto real dudoso

Para las organizaciones de derechos humanos, la imposición de controles fronterizos también es algo "muy preocupante". "Es sin duda una decisión que afectará a la libertad de movimientos de los ciudadanos de la UE, pero también podría crear obstáculos al acceso a la protección de los refugiados en las fronteras", explica a EL PERIÓDICO Adriana Tidona, investigadora en migración europea en Amnistía Internacional, que igualmente advierte una motivación política tras la medida como consecuencia del auge de AfD en Alemania.
Falta por ver el efecto real a largo plazo de estas políticas en los flujos migratorios. Según Berlín, los controles introducidos en octubre del año pasado, también con el argumento de frenar la inmigración irregular, en los pasos con Polonia, República Checa, Suiza y Austria (a los que ahora se suman los de Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca) evitaron más de 30.000 entradas no autorizadas, aunque expertos en migración ven difícil demostrar una relación directa.
"Hemos comprobado cómo varios países han adoptado políticas más estrictas, ya sea legalmente o por medios ilegales como las devoluciones en caliente, y, sin embargo, los movimientos migratorios no se han detenido ni han disminuido, por lo que dudo que este tipo de medidas tengan efecto para frenarlos. Las personas que buscan seguridad seguirán moviéndose, buscando refugio", destaca Tidona.

Anuncios en otros países

A pesar de las críticas cosechadas en algunos de sus vecinos, otros Estados han aplaudido la medida de Berlín y han anunciado nuevas políticas en este campo. Países Bajos, con un Gobierno liderado por el ultraderechista Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders, ha ido más lejos y ha solicitado su exclusión del pacto de asilo. Suecia, con una coalición centrista con la extrema derecha como aliado externo‚ incentivará el retorno de los inmigrantes a sus países de origen con hasta 34.000 euros. La vecina Dinamarca imprime ya desde hace años la línea dura a la inmigración, lo que supuestamente ha permitido a la socialdemócrata Mette Frederiksen frenar el ímpetu del ultraderechista el Partido Popular Danés, socio en anteriores gobiernos conservadores. Y la del Hungría ultranacionalista Viktor Orbán se ríe del giro dado por el tripartito de Scholz, al que da la bienvenida a su 'club'. Es decir, el de los que cierran fronteras.
Alemania es un país sin fronteras exteriores, pero que sigue siendo el destino de muchos de los que ingresan en el bloque comunitario. Tiene unos 3,5 millones de refugiados, de los que 1,3 millones son ucranianos llegados desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, en febrero de 2022. Cada mes recibe unas 24.000 nuevas solicitudes de asilo, según cifras del Departamento Federal de Migración y Refugiados. Hasta finales de agosto, el total de este 2024 subía a 174.000 peticiones.
Los controles en las fronteras terrestres se denominan aleatorios, móviles y temporales. Pero en lo que concierne al este del país y concretamente a Polonia, sea en Frankfurt del Oder o en Görlitz, se han convertido en permanentes. Rompen la dinámica de unos ciudadanos que, tras el ingreso polaco en la UE, se habían acostumbrado a vivir a un lado de la frontera y trabajar en el otro o a hacer la compra diaria en el país vecino.

Expulsiones en caliente

El Gobierno de Varsovia, liderado por el liberal y europeísta Donald Tusk, ha puesto el grito en el cielo. Scholz, sin embargo, afirma que no romperá con la legislación europea ni con la propia Constitución alemana con propuestas como las expulsiones en caliente en la frontera que reclama la conservadora CDU que lidera Merz. Según los sondeos, el conservador podría convertirse en el próximo canciller en las generales previstas para 2025, si es que la coalición de Scholz aguanta el año que le queda.
Schengen está amenazado desde varios flancos. Y la siguiente prueba serán las elecciones en Austria, el domingo 29 de septiembre, donde el ultraderechista FPÖ se perfila como primera fuerza. Viena se juntaría así al bloque de los radicales cerrojos al asilo representados por socios que en el pasado fueron modelo de acogida humanitaria, como Países Bajos, o a los que siempre la rechazaron, como Hungría.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Cuando jugar en casa no ayuda

Brandeburgo, la última bala de Scholz en un campo minado



El canciller de Alemania, Olaf Scholz (archivo) / Christoph Reichwein/dpa-Pool/dpa
Gemma Casadevall, Potsdam 21 SEPT 2024 

En Potsdam, la capital de Brandeburgo, tienen su domicilio familiar el canciller Olaf Scholz y su esposa Britta Ernst, quien hasta hace un año fue ministra de Educación en ese land. Ahí también reside la titular de Exteriores de Alemania, la verde Annalena Baerbock. Pero eso no significa que socialdemócratas o verdes jueguen en casa en las elecciones regionales de este domingo en el Estado que envuelve Berlín.

Con 2,1 millones de electores, Brandeburgo representa tanto a la elitista, monumental y turística Potsdam como a la semirural franja fronteriza con Polonia. En una de sus hermosas residencias se celebró el invierno pasado la reunión entre neonazis alemanes y austríacos con planes para deportar a millones de ciudadanos de origen no alemán. El porcentaje de población extranjera es de un 7%, la mitad del 15% nacional y alejado del 24% de Berlín. Pero el discurso contrario al asilo se ha apoderado de la campaña, mientras el Gobierno de Scholz endurece las leyes contra la migración irregular y crece la alarma social, sea por el yihadismo o la criminalidad presuntamente "importada".

Scholz ha estado ausente en el final de campaña. Su presencia podría incluso perjudicar a su correligionario y primer ministro regional, Dietmar Woidke, con 11 años en el cargo. En las regionales de 2019, este veterano defendió para el Partido Socialdemócrata (SPD) la posición de primera fuerza, frente a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entonces capitaneada por Andreas Kalbitz. La cúpula del partido acabó echando a Kalbitz porque su pasado en grupos neonazis dañaba a toda la formación. Su candidato actual, Hans-Christoph Berndt, pertenece a la misma corriente de los autoproclamados "patriotas" de Björn Höcke, el líder de Turingia que logró para la AfD la posición de primera fuerza en las regionales celebradas a principios de mes. Los hitos de Höcke han agudizado la radicalización de un partido que, además de primera fuerza en el este, ocupa la segunda posición a escala nacional.

Woidke tiene ahora una estimación de voto del 27%, un punto por debajo de la AfD, pero 11 por encima de la conservadora la CDU. En las últimas semanas ha ido ganando terreno, punto a punto. Le respaldan algunos históricos de la CDU, como la expresidenta del Parlamento Rita Süssmuth. Al nuevo populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht, pieza clave para la búsqueda de coaliciones sin la AfD, se le pronostica un 13% de los sufragios.

Una coalición agónica

El propio Woidke ha anunciado su adiós si vence la AfD. Pero más allá del futuro del líder regional, los comicios en Brandeburgo se consideran la última bala para Scholz y su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales. Los tres coaligados quedaron a mínimos en las elecciones regionales celebradas el 1 de septiembre en Turingia y Sajonia, los dos estados del este donde los ultras se dispararon a la primera y segunda posición, respectivamente. A los liberales se les pronostican resultados pírricos, que les dejarán fuera de otra cámara regional. Los verdes podrían salvar la cara incluso si quedan por debajo del 5%, el mínimo para obtener escaños, si obtienen de nuevo un mandato directo o victoria absoluta en Potsdam.

Se respira nerviosismo en Berlín, sobre todo por parte del líder liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner. Lo único que aparentemente ha impedido hasta ahora la ruptura de coalición es la certeza de que unas elecciones anticipadas precipitarían su degradación a extraparlamentarios también a escala federal.

Los próximos comicios generales están previstos para el 28 de septiembre de 2025. En Berlín se cruzan apuestas sobre si la coalición de Scholz resistirá un año más o si habrá ruptura este otoño, por el disenso constante e insoportable en materia presupuestaria entre Lindner y el ministro de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck.

¿Retirada de Scholz?

El tercer escenario que se baraja, como insisten casi a diario los medios del poderoso grupo Springer, es que Scholz acabe como el presidente estadounidense, Joe Biden. Es decir, dejando que luche por retener el poder su ministro de Defensa, Boris Pistorius. Scholz es un canciller "quemado", no por la edad, como Biden, sino por su incapacidad por pilotar una coalición a la deriva, sea en materia migratoria, presupuestaria o en la lucha contra el terrorismo islámico. A Pistorius se le ve como su potencial relevo, a lo Kamala Harris, capaz de imprimir vitalidad a un SPD hoy por hoy insulso.
En esta situación, tomó carrerilla el bloque conservador de la CDU y su hermanada CSU bávara. En Brandeburgo no pueden ganar la batalla. Pero a escala federal su líder, el derechista Friedrich Merz, se aseguró esta semana pasada el respaldo de los suyos como candidato a las generales. La derecha moderada ha enterrado así definitivamente la vía centrista que representó Angela Merkel en sus 16 años en la cancillería. Merz, histórico rival interno de Merkel, tiene anti sí la revancha, a más tardar en 2025.

Das boot ist voll

 Brandenburg, prova de foc de Scholz

domingo, 8 de septiembre de 2024

El este y sus caprichos en las urnas, de 1989 a 2024




El 'nuevo' este de Alemania, entre la extrema derecha y el populismo de izquierda



Los resultados finales confirman los augurios de una complicada formación de gobiernos en este alemán.


Gemma Casadevall
Berlín 08 SEPT 2024 

Que el este alemán no es territorio propicio para el centrismo lo demuestra el mapa político de ciudades como Templin, en el 'land' de Brandeburgo, el lugar donde creció su ciudadana más ilustre, Angela Merkel. En las pasadas elecciones europeas, el partido más votado fue la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 32,8%, mientras que la conservadora CDU, el partido de la ex canciller, obtuvo un 17,5%. En Brandeburgo se celebrarán elecciones regionales el próximo día 22 y ahí se pronostica el primer puesto para la AfD, como ocurrió en Turingia, donde los ultras rozaron el 33% liderados por el radical, Björn Höcke.

El alcalde de Templin, el izquierdista Detlef Tabbert, dice sentirse orgulloso de Merkel, pese a que la CDU excluye desde tiempos de Helmut Kohl a La Izquierda como aliado, por representar el postcomunismo. El título de 'ciudadana ilustre' le fue concedido a Merkel en 2019 casi como deferencia a su madre, Herlind Kasner, quien hasta los 90 años ejerció como maestra de inglés en Templin. El alcalde se pasó ahora, tras 16 años de militancia La Izquierda, al nuevo populismo izquierdista de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW).

"La volatilidad del voto es extrema en el este. Y se va, además, a los extremos“, explica a El PERIÓDICO Hajo Funke, politólogo berlinés y autor de varios libros sobre la AfD. La CDU dominó el mapa político en los años siguientes a la caída del Muro, pero ahora Turingia, Sajonia y Brandeburgo se tiñen de azul, el color identificativo de la AfD, mientras crece la influencia de Wagenknecht.

Del negro de Kohl a los puntos rojos postcomunistas


Las primeras elecciones de la Alemania reunificada, en 1990, dieron la victoria a la CDU del entonces canciller Helmut Kohl con porcentajes del 45% en Turingia, dos puntos por encima de la media del país. Se había materializado en tiempo récord la extinción de la comunista República Democrática Alemana (RDA) y la socialdemocracia occidental ocupaba el segundo lugar. Pero aparecían aquí y allá los primeros puntos rojos, correspondientes al postcomunista PDS, el heredero político de la RDA. El resto del espectro parlamentario, de la CDU a socialdemócratas, liberales y verdes, recibieron al PDS a regañadientes como un 'cuerpo extraño' en el Parlamento federal (Bundestag). Se les quiso aislar políticamente. Pero empezó reflejarse que no todo el mundo digería bien la 'reunificación exprés' de Kohl y la extinción de la RDA. De ese postcomunismo procede Wagenknecht.

La Izquierda toma carrerilla

Entre 1999 y 2004 quedó claro que la euforia reunificadora había sido fugaz. Los 'paisajes florecientes' que había prometido Kohl para el este eran páramos con un desempleo que doblaba al del oeste del país. El este se vaciaba de población más joven a niveles similares a los registrados desde la posguerra y hasta que, en 1961, el régimen germano-oriental construyó un muro contra la sangría demográfica. La CDU seguía siendo la primera fuerza, pero La Izquierda, como se llamó a la fusión del postcomunismo la disidencia socialdemócrata de Oskar Lafontaine, era la segunda fuerza. La socialdemocracia se empequeñecía, mientras que verdes y liberales seguían sin encontrar a su electorado en el este.

Ruge la ultraderecha

"La irrupción de la ultraderecha desbarató el mapa", resume Funke. La población de la RDA había pasado de una dictadura, la nazi, a la siguiente, la comunista, recuerda su colega, Matthias Quent, perteneciente a la generación más joven de politólogos del este. La falta de una 'formación en democracia' en quienes solo habían conocido totalitarismos hizo mella en la 'transmisión de valores' a sus hijos o nietos. Pese a la inmensa inyección de inversiones en el este y el lento pero existente proceso de equiparación de sueldos y jubilaciones con respecto al oeste, se mantiene la percepción de que los del este son 'ciudadanos de segunda'. De espectacular, o desastroso, se puede calificar la evolución del mapa político de Turingia entre las regionales de 2014, 2019 y 2024: hace diez años, persistía cierto equilibrio entre la CDU y la Izquierda; en 2019 irrumpe la AfD; en 2024 el mapa queda a merced de los ultras.

El 'brandmauer’ alemán y el recuerdo del Muro

"El cortafuegos no es democrático. No pueden aislar a quien llega a primera fuerza de acuerdo a las reglas democráticas. Será su cárcel", comentaba en la noche electoral de Turingia el diputado de la AfD en el Bundestag Stephan Brandner. El significado de la palabra alemana 'brandmauer‘ --'muro contra incendios'-- tiene connotaciones negativas para el este, a juicio del político de la CDU, Sven Eppinger. Recuerda al traumático muro que partió Berlín y que sigue presente en algunas cabezas. "No se puede mantener en pie un cordón sanitario que ya no existe en la calle, en la familia o el trabajo", sentencia este político. "La llegada de la AfD a posiciones de poder dará alas al revisionismo del Holocausto", advertía desde la televisión pública MDR Hans Christian Wagner, el director del museo del antiguo campo de concentración nazi de Buchenwald, amenazado por la AfD de Turingia.

La burbuja de Weimar

Sacar conclusiones con la comparación estricta en el conjunto del este y el oeste no es correcto, según el politólogo Quent. La AfD y el partido de Wagenknecht no solo prosperan en el este. En las europeas la AfD quedó en un segundo lugar a escala nacional, mientras que Wagenknecht, que se estrenaba en las urnas, se disparó a un 6,2%. Para Quent, la comparación debe establecerse entre distritos con niveles de educación y poder adquisitivo semejantes. "Las constelaciones no son tan distintas entre dos ciudades universitarias como Weimar, en el este, o Heidelberg, en el sur", afirma. Weimar es una de las pocas 'burbujas' que siguen en poder de la CDU en Turingia. Se la identifica con la república de entreguerras que derribó Adolf Hitler, así como la ciudad de los clásicos Goethe y Schiller y del movimiento vanguardista Bauhaus. "Hay que pasar a la resistencia activa", afirma Ralf, activista de Aufstehen gegen Rassismus o Levantamiento contra el Racismo.

Los 'megáfonos' de Putin en Tiktok


Que la AfD haya sido en Turingia la fuerza más votada entre los electores de entre 18 y 24 años, con un 38%, obedece a que es la fuerza más activa en redes sociales. Su líder en Turingia, el radical Björn Höcke, es omnipresente en Tiktok y X, seguido por Wagenknecht. Desde ahí alcanzan a nuevos votantes del este más desfavorecido. "Han sabido movilizar no solo el voto antimigración, sino también contra los suministros de armas a Ucrania", recuerda Quent. A ambos extremismos, derechista e izquierdista, se les identifica como 'megáfonos de Vladímir Putin'. "La AfD no sería posible sin los influencers derechistas y sus multiplicadores, un espectro que amplifica cualquier intervención de sus líderes, sean mensajes o videos“, afirma al semanario 'Der Spiegel' Roland Verwiebe, responsable de un estudio de la Universidad de Potsdam, capital de Brandeburgo.

martes, 3 de septiembre de 2024

El San Martín de VW


El 'dieselgate' coloca por fin ante la justicia al exjefe de Volkswagen, Winterkorn



El ex-CEO de Volkswagen, Martin Winterkorn, en el juzgado de Braunschweig, este martes. /EFE


Berlín, 03 de septiembre del 2024 

Casi nueve años han pasado desde que estalló, desde Estados Unidos, el caso del 'Dieselgate‘, como se conoce al escándalo desatado tras revelarse que Volkswagen equipó nueve millones de motores del tipo 'EA 189‘ con un programa capaz de esconder sus emisiones en pruebas de laboratorio. Este martes compareció por fin ante la justicia de Braunsweig, ciudad vecina a la sede del consorcio de Wolfsburg, quien fue el presidente del grupo, Martin Winterkorn.

La primera vista se abrió con una declaración del encausado, que asegura no haber tenido conocimiento de lo ocurrido. Es complejo que pueda llegar a demostrarse lo contrario, según observadores alemanes que siguen el proceso -en el que, como siempre en Alemania, solo se permite el acceso de cámaras en los minutos iniciales-. Debe haber evidencias en el sentido de la acusación, lo que entre el entramado de reuniones y consejos a distintos niveles del gigante automovilístico, más el tiempo transcurrido, es difícil que pueda ocurrir.

Unos 32.000 millones en indemnizaciones y costes


El objetivo del proceso es esclarecer hasta qué punto y cuándo tuvo conocimiento el entonces máximo responsable del grupo de una manipulación que, además de causar enormes daños a la credibilidad de VW, provocó el desplome de sus acciones en bolsa inmediatamente después de conocerse. El asunto se reveló a través de las autoridades estadounidenses de medio ambiente, que detectaron el programa con que se habían equipado los motores diesel. En los años siguientes, VW ha tenido que pagar hasta ahora unos 32.000 millones de euros en indemnizaciones y costes procesales, principalmente a EEUU, además de afrontar la exigencia de Bruselas de compensar a los afectados.

Antes que Winterkorn, desfilaron por la audiencia de Braunsweig otros cargos o excargos del grupo. El de más rango fue, el año pasado, el exdirector general de Audi, Rupert Stadler. Son muchas las piezas del entramado, que en los medios alemanes adopta cierto aire de 'culebrón‘ entre las altas esferas del gigante automovilístico.

El 'Dieselgate‘ no solo cayó sobre la marca matriz, VW, sino que salpicó el resto de marcas del grupo, incluido Audi, Skoda y Seat. El objetivo de la manipulación estaba claro: esconder en los test de laboratorio las emisiones reales de sus motores diesel ante las autoridades, inicialmente las estadounidenses. El fraude alcanzó, por extensión, a clientes de todo el mundo, según la fiscalía de Braunschweig, que imputa a Winterkorn, de 77 años, fraude a gran escala, manipulación empresarial y al mercado automovilístico, además de falso testimonio.

Juicio demorado


Según la acusación formal, el entonces presidente del grupo, que dirigía VW desde 2007, tuvo conocimiento de las manipulaciones ilegales, a más tardar, desde mayo de 2014. Pero lo silenció, lo que equivale a encubrimiento, a juicio del fiscal. Con ello trasgredió la obligación de toda empresa que cotiza en bolsa de informar de los riesgos de su firma, en cuanto tienen conocimiento de ello.

Winterkorn dimitió de sus cargos en septiembre de 2015, tras salir a la luz el escándalo. Desde entonces ha negado reiteradamente, a través de sus abogados, haber tenido conocimiento del asunto. En ese mismo sentido se pronunció el pasado febrero, al ser citado como testigo en un proceso civil asimismo relacionado con el caso. Admitió hacer sabido que había "dificultades“ en el mercado de EEUU, pero no consideró que podía tratarse de falseamiento, manipulación o fraude.

Que la justicia haya tardado tanto tiempo en sentarle en el banquillo, mientras que han pasado por otros procesos civiles ingenieros y cargos intermedios, se debe a una serie de 'demoras‘ relacionadas, en algunos casos, con una operación de cadera o de rodilla y otros asuntos. Para el proceso ahora abierto están programadas 89 vistas, que discurrirán en paralelo a otros cuatro procedimientos contra personas asimismo relacionadas con el escándalo.

Tibias penas

El proceso contra el exdirector de Audi Stadler fue hasta ahora el más relevante de los llevados a cabo en Alemania. Fue condenado a 21 meses de prisión, que quedaron en suspenso, y a una multa de 1,1 millones de euros. Asimismo fueron juzgados Wolfgang Hatz, exdirector de Audi y Porsche, y su segundo en Audi, Giovanni Pamio. El primero fue condenado a dos años de prisión, asimismo en suspenso, y a una multa de 400.000 euros, mientras que Pamio recibió a 21 meses de prisión en suspenso y 50.000 euros de multa.

La relativa tibieza de las condenas ha sido duramente criticada en los medios alemanes, que lo han llegado a considerar una burla, teniendo en cuenta los daños multimillonarios causados, no solo en multas e indemnizaciones, así como el engaño que supuso a los clientes del grupo.
Malos tiempos para la marca VWNoticias relacionadas

Con el capítulo de Winterkorn, el 'Dieselgate‘ entra por fin de lleno en la responsabilidad al nivel más alto, lo que coincide además en un momento de otras malas noticias y nubarrones sobre VW. El lunes, el jefe de VW, Oliver Blume, comunicó que la empresa no descarta ya cierres ni despidos en sus plantas en Alemania. "El entorno económico se ha endurecido. Hay nueva marcas presionando sobre Europa“, afirmó, ante lo cual las empresas deben "actuar en consecuencia“.

Ello implica el fin de las garantías anti despido hasta 2029 acordadas con los sindicatos, que han anunciado que opondrán resistencia a esta decisión. En VW existía desde994 esta garantía contra los despidos, por encima de las sucesivas crisis del sector y gracias a sucesivas fórmulas pactadas entre la patronal y el comité de empresa.

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