miércoles, 16 de octubre de 2024

De Italia a los Casadevall


La Italia de Meloni, saludada como una intrusa en el "territorio de libertades" de la Buchmesse



El ministro italiano de Cultura, Alessandro Giuli, y su homóloga alemana, Claudia Roth, durante la alfombra roja de la Buchmesse, en Frankfurt este 15 de octubre. / Andreas Arnold / AP



Gemma Casadevall
Frankfurt 16 OCT 2024 

Tener a Italia como país invitado en la Buchmesse de Frankfurt, mientras el gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni está enviando en barcos a migrante irregulares a Albania, no iba a ser fácil para la mayor feria del libro de Europa. La Buchmesse es, en definición de su director, Juergen Boos, "un espacio de libertades". Para la ministra alemana de Cultura, Claudia Roth, representa "la defensa de los valores democráticos". Para la presidenta del Gremio de los Libreros y Editores Alemanes, Karin Schmidt-Friderichs, su 76 edición debe servir para renovar "la fe en la fuerza civilizadora de los libros". Todas estas buenas palabras inaugurales de la feria llevaban su mensaje más o menos directo al país invitado, representado por su ministro de Cultura, Alessandro Giuli. Su presencia en la inauguración fue recibida por algunas protestas y abandonos de la sala.

La Buchmesse conoce muchas aperturas salpicadas por protestas. El año anterior, el filósofo esloveno Slavok Zizek provocó abucheos y pataletas, al reclamar este una "reflexión" sobre la situación de los palestinos en Gaza. Alemania, país que respalda incondicionalmente a Israel, estaba bajo la sacudida de la matanza perpetrada unos días antes por Hamás. Que Zizek condenara previamente la "barbarie terrorista" no le sirvió de nada. Su alusión al dolor de los palestinos provocó tumultos, hasta que Boos le apartó del escenario.

Un año después, la controversia viene de la mano Italia. La apertura venía envuelta en la polémica "exclusión" de autores reconocidos como críticos contra el gobierno de Meloni. Entre ellos, Roberto Saviano, un escritor que no se deja amilanar ni por la Mafia. Pero que los responsables del pabellón italiano no le hayan incluido en su delegación oficial ni a él ni otros escritores como Antonio Scurati, que considera a Meloni la "heredera" del dictador Mussolini, no significa que no vayan a estar en la Buchmesse. El PEN Club alemán los ha invitado a un acto el sábado, coorganizado por las dos cadenas de la televisión pública nacional, ARD y ZDF. A modo de aperitivo se ha difundido una carta de protesta suscrita por otros escritores italianos, en contra de esas exclusiones entre la lista del centenar de autores del comisionado del gobierno italiano para la Buchmesse, Mauro Mazza.

El pabellón de Italia es, por lo demás, un espacio consagrado a exhibir brillantez y diseño, otra señal de identidad italiana. La presencia de los libros parece más bien secundaria. "Las democracias liberales están bajo presión en toda Europa", alertó el primer ministro del 'land' de Hesse, el conservador Boris Rhein. Aludía así no solo a la ultraderecha que ya alcanzó el poder de gobiernos europeos, como en la Italia de Meloni, sino también a partidos como Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza en el país anfitrión. Para el concejal del consistorio de Frankfurt Nico Wehnemann, la Buchmesse no debe brindarse a ser "escenario de la propaganda fascista".

De lo global al Eixample barcelonés

La presencia de Italia es solo un aspecto en una Buchmesse con 4.000 expositores y unos 700 actos o debates públicos, entre este miércoles y el próximo domingo. La Inteligencia Artificial como instrumento o cómo peligro será uno de los temas dominantes. La jungla de verdad, sin embargo, no está en los espacios abiertos, sino en su pabellón 6, el de los agentes literarios, donde se negocian licencias futuras.

En el pabellón 5, el destinado a España, se presentan grandes o modestos editores de Brasil, Colombia, Turquía, Francia y España, desde el Grupo Planeta, que exhibe fortaleza en su 75 aniversario, al resto de editoriales españolas habituales en esa feria. La Buchmesse es un enorme escaparate del mundo editorial, pero tiene también su toque familiar. Se puede aprovechar la visita para recorrer literariamente otros continentes. O quedarse en expositores institucionales, como el de Catalan Arts Books, cuyo suelo recrea las típicas baldosas del Eixample barcelonés. Sirve de ocasión para recordar que la ciudad tiene 1500 fachadas esgrafiadas, entre edificios de viviendas y palacios. En sus estantes hay libros como 'Darrera les persianes', sobre la historia de las lesbianas en la capital catalana, junto a otros como la 'Barcelona esgrafiada', del diseñador Lluís Durán y con prólogo del arquitecto Joan Casadevall, sobre otro tipo de diversidad barcelonesa, la arquitectónica.