domingo, 5 de enero de 2025

Del pobre, pero sexy al Berlín cutre

Berlín aplica unos drásticos recortes sociales: ¿un ensayo para toda Alemania?



El alcalde de Berlín, el conservador Kai Wegner, y la exalcaldesa socialdemócrata Franziska Giffey / REUTERS / MICHELE TANTUSSI

Gemma Casadevall
Berlín 05 ENE 2025 10:01 

Berlín despidió 2024 con miles de hogares sin agua corriente por una avería en una de sus canalizaciones. Sus barrios más céntricos, como Mitte, Charlottenburg, Wilmersdorf, Kreuzberg y Schöneberg se vieron afectados por cortes en el suministro cuando sus habitantes cocinaban la última cena del año. La causa fue una avería en otro barrio, Moabit, cuya centenaria instalación clama desde hace tiempo por una renovación, eternamente aplazada o sustituida por apaños de mantenimiento.

Los cortes generaron ese 31 de diciembre un par de urgentes en medios locales y el encogimiento de hombros generalizado entre los 3,8 millones de ciudadanos de la capital alemana. Berlín es sinónimo de anarquía, precariedad, suciedad y desidia administrativa para el conjunto de los 84 millones de habitantes del país. Las imágenes que quedaron de la entrada en 2025 fueron similares a las de todos los años: batallas campales de pirotecnia 'espontáneas' en cualquier esquina de la ciudad, ataques a las fuerzas policiales que trataban de contenerlas y estragos causados por petardos sin la conveniente homologación. Una especie de descontrol que sorprende al visitante extranjero, que identifica a Alemania o su capital con una exhaustiva regulación de la vida pública. Pero nada anómalo para Berlín, una ciudad que ama y practica el caos, ahora agravados por la austeridad presupuestaria.

El Parlamento regional de la capital y ciudad-estado cerró diciembre con la aprobación de unos presupuestos para 2025 que prevén recortes de 3.000 millones de euros, sobre el total de 40.000 millones de gasto público previsto. Su gobierno, una coalición liderada por el alcalde conservador Kai Wegner con la exalcaldesa socialdemócrata Franziska Giffey como responsable de Finanzas, responsabiliza de la situación al anterior ejecutivo. Es decir, a la alianza que dirigió Giffey, con los Verdes y La Izquierda como socios. Los recortes afectarán a áreas como educación, escuelas superiores, transporte público, infraestructuras y hasta carriles para bicicleta, en muchos barrios en estado más que deplorable.

La perspectiva de una gran coalición con Merz

Sobre la austeridad practicada en la capital planea la pregunta de si será este el futuro que le espera a toda Alemania, la potencia que cerró 2024 en recesión por segundo año consecutivo. Una gran coalición como la que lidera el alcalde conservador Wegner es la constelación más probable, según los sondeos, para el gobierno nacional que emanará de las elecciones generales anticipadas del 23 de febrero. Los pronósticos apuntan al líder del bloque conservador, Friedrich Merz, como nuevo canciller, con los socialdemócratas, el partido de Olaf Scholz, como aliado. De alcanzar el poder, la prioridad de Merz es la seguridad nacional y Defensa. Se propone, en cambio, contener el gasto público en asuntos sociales y recortar ayudas básicas a peticionarios de asilo y refugiados.

La aprobación de los presupuestos berlineses estuvo acompañada por movilizaciones de protesta de padres y madres de familia, representantes del ámbito científico, universidades y sindicatos, que ven peligrar la cohesión social. Pero las protestas más visibles han surgido del mundo cultural, tanto grandes instituciones, óperas nacionales o museos, como proyectos alternativos, clubes de la escena techno u otros de nuevo cuño, así como festivales de teatro y de cine. El decir, el conjunto de una oferta cultural que con la reunificación alemana, en 1990, se convirtió en señal de identidad del Berlín surgido tras la caída del muro y acrecentado con la recuperación del estatus de capital alemana, en 1999.
La cultura, señal de identidad y factor de cohesión

"La gran coalición entre conservadores y socialdemócratas ha dado un hachazo a la cultura, la ciencia, la educación, el tejido social y todo aquello que hizo atractiva nuestra ciudad de cara al exterior y que garantizó la cohesión social", comentó a este diario Klaus Lederer, del partido La Izquierda y ministro de Cultura en la anterior coalición de Giffey.

"Nadie lo formuló mejor que Richard von Weizsäcker, cuando calificó de grotesco llamar subvenciones al gasto público en el sector cultural, mientras que nadie aplicaría ese término a la reparación de una estación ferroviaria o un parque infantil", escribía en una columna para el semanario 'Der Spiegel' la directora de orquesta Joanna Mallwitz, titular de la Konzerthaus de Berlín. Mallwitz aludía ahí a la advertencia de von Weisäcker, alcalde de Berlín de 1981 a 1984 y luego presidente de Alemania hasta 1994, según la cual la cultura no es un lujo, sino un pilar para la existencia humana.

Inicialmente se habló de unos recortes de 180 millones de euros en Cultura, lo que ponía en peligro proyectos de teatro dedicados al público infantil o a programas de formación musical. Finalmente los recortes rondarán los 130 millones de euros. Pero ello no ha tranquilizado al sector, especialmente a clubes y proyectos independientes, que estaban ya en la cuerda floja. Se recuerda que, si el resto de las partidas presupuestarias sufrirán recortes del orden del 3%, en cultura el azote alcanza el 11%.