
Pasajeros en la terminal 2 del aeropuerto de Múnich. / Felix Hörhager / AP
Gemma Casadevall Berlín04 OCT 2025
El aeropuerto de Múnich, en el sur de Alemania, tuvo que ser cerrado por segunda noche consecutiva por el avistamiento de drones, lo que afectó a más de 80 vuelos, mientras el gobierno de Friedrich Merz se apresura a endurecer las leyes para posibilitar su derribo por parte del Ejército.
La actividad en el tráfico aéreo en la capital de Baviera se reanudó esta mañana, sobre las 07.00, tras hacer quedado interrumpido anoche a partir de las 21.30 al detectarse aparatos no identificados, informaron este sábado fuentes del aeródromo. Resultaron afectados unos 6.500 pasajeros. Se repitió así el esquema de lo ocurrido la noche anterior, en que asimismo se suspendieron las actividades hacia las 22.00 para reanudarse a la mañana siguiente. Unos 7.000 viajeros se vieron afectados. La gestora del aeropuerto habilitó de inmediado camas de campaña y repartió bebidas y comida para atenderles.
Las alarmas se producen, además, coincidiendo con el último fin de semana de la Oktoberfest, la más multitudinaria fiesta de la cerveza del mundo, a la que cada año acuden millones de visitantes.
Baviera reclama el derribo
El primer ministro de Baviera, Markus Söder, advirtió ya el viernes de que se responderá con contundencia ante la presencia de drones y reclamó del gobierno de Merz la autorización para derribarlos. Söder, además de jefe del gobierno bávaro, lidera la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido al que pertenece el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, y formación hermanada con la Unión Cristianodemócrata (CDU) que dirige Merz.
Para el gobierno bávaro, es preciso ampliar las competencias de la policía regional para una actuación más rápida y eficaz contra los drones. El ministro Dobrindt ha anunciado la agilización de un proyecto de Ley de Seguridad Aérea para que sea competencia del Ejército la defensa de estas infraestructuras críticas y el eventual derribo de drones. Hasta ahora, este cometido recae en Alemania a la policía. Hay discrepancias sobre cómo debe procederse frente a estos aparatos, ya que el derribo de drones de gran tamaño implica sus propios riesgos para la seguridad áerea y en tierra.
La pista de la 'flota fantasma' rusa
Las interferencias por presencia de drones se ha disparado en cuestión de unas pocas semanas. Se estima que desde agosto se han registrado 144 casos en distintos aeropuertos del país.
Söder los relaciona los ocurridos en Múnich con los avistamientos y alarmas desatadas en otros países, como Dinamarca, Noruega, Suecia, Rumanía y Polonia. Para el gobierno de Copenhague, que blindó su espacio aéreo con el apoyo de otros aliados de la OTAN durante la pasada cumbre de la UE, se trata de una 'guerra híbrida' procedente de Rusia. El caso más grave de violación del espacio aéreo en estas semanas lo ha sufrido Estonia, con la incursión de tres cazas MIG-31 rusos en el Báltico.
El semanario 'Der Spiegel' relaciona un avistamiento de drones sobre infraestructuras críticas en el norte de Alemania, ocurrido a finales de septiembre, con un carguero que navegaba por el Báltico. Según ese medio, el barco pertenece a la llamada 'flota fantasma rusa'. Se trata de una nave de más de 100 metros capacitada para el despegue de drones de gran tamaño. La flota fantasma rusa, compuesta por barcos con banderas diversas, ha sido utilizada hasta ahora por Moscú para burlar las sanciones europeas contra sus cargueros.
Las interferencias por presencia de drones se ha disparado en cuestión de unas pocas semanas. Se estima que desde agosto se han registrado 144 casos en distintos aeropuertos del país.
Söder los relaciona los ocurridos en Múnich con los avistamientos y alarmas desatadas en otros países, como Dinamarca, Noruega, Suecia, Rumanía y Polonia. Para el gobierno de Copenhague, que blindó su espacio aéreo con el apoyo de otros aliados de la OTAN durante la pasada cumbre de la UE, se trata de una 'guerra híbrida' procedente de Rusia. El caso más grave de violación del espacio aéreo en estas semanas lo ha sufrido Estonia, con la incursión de tres cazas MIG-31 rusos en el Báltico.
El semanario 'Der Spiegel' relaciona un avistamiento de drones sobre infraestructuras críticas en el norte de Alemania, ocurrido a finales de septiembre, con un carguero que navegaba por el Báltico. Según ese medio, el barco pertenece a la llamada 'flota fantasma rusa'. Se trata de una nave de más de 100 metros capacitada para el despegue de drones de gran tamaño. La flota fantasma rusa, compuesta por barcos con banderas diversas, ha sido utilizada hasta ahora por Moscú para burlar las sanciones europeas contra sus cargueros.