jueves, 8 de enero de 2026

A merced de los Vulkan


Apagón en Berlín: ¿qué ha pasado y qué se sabe de las causas?




Un hombre recorre en bicicleta la estación de Wannsee tras un apagón en Berlín / Michael Kappeler/Dpa/dpa
 Gemma Casadevall     Berlín08 ENE 2026 

Alemania se prepara para la llegada este viernes de una devastadora borrasca bautizada ese país como ‘Elli’ -'Goretti', en España- calificada de ‘extrema’, con serias dudas sobre la solidez de sus infraestructuras energéticas. El reciente apagón que dejó a 45.000 hogares de Berlín a oscuras, en muchos casos durante cinco gélidos días, hace que esas dudas no sean algo abstracto. La autoría del presunto sabotaje se la ha atribuido un grupúsculo de extrema izquierda llamado ‘Vulkangruppe’. Pero las sospechas de muchos ciudadanos se reparten entre la reconocida ‘dejadez’ berlinesa en lo que respecta al mantenimiento de servicios esenciales y una frágil pista rusa, que ha sido desmentida por las autoridades alemanas, pero que se nutre del miedo colectivo a los ciberataques relacionados con la guerra híbrida lanzada por Moscú sobre Europa.

¿Cómo empezó el corte y a quién afectó?


El sábado día 3, con Berlín bajo una fina capa de nieve, saltó la alarma por un apagón total en cuatro de los 12 distritos del suroeste de la capital alemana, principalmente en la periferia, identificados con zonas residenciales con altos niveles de ingresos y baja densidad de población. De los cerca de 45.000 hogares afectados, unos 10.000 habían recuperado ya la normalidad el domingo. Para el resto empezó una larga espera, con velas o linternas como única iluminación doméstica, calles completamente a oscuras y, en muchos casos, sin calefacción, mientras el termómetro iba bajando hasta mínimas nocturnas de -9 grados. Stromnetz, la compañía responsable de la red en Berlín, explicó que el corte se debía al incendio provocado de cables y distribuidores eléctricos.

Restablecerlos llevaría días, dijo, puesto que implicaba conexiones subterráneas. A la situación en los domicilios privados se sumaron unos 2.200 comercios afectados por el apagón. Las autoridades advirtieron de que la reanudación del suministro sería gradual y que en algunos hogares no se subsanaría hasta el jueves. Finalmente se acortó la espera: el miércoles saltaron dos alertas a los teléfonos móviles. Una, por la mañana, avisando de que podían producirse cortes en la fase final; la siguiente, doce horas después, informando de que se había reanudado todo el servicio sin contratiempos.

¿Quién se ha atribuido el sabotaje?


Ya el domingo saltaron las sospechas de una autoría de la extrema izquierda. El denominado ‘Vulkangruppe’ reivindicó el sabotaje. Es un grúpusculo que desde 2011 lleva atribuyéndose atentados contra la vía férrea, contra el suministro energético e incluso contra la fábrica estadounidense de automóviles eléctricos Tesla en el extrarradio de Berlín. En redes sociales empezaron a difundirse teorías relacionándolos con Rusia, en base a una supuesta transcripción de su texto desde el ruso al alemán. Apareció otro comunicado del grupo desmintiendo que estuvieran trabajando "bajo bandera falsa", a lo que siguió una nueva carta de un ‘Vulkangruppe’ autoproclamado como 'original' distanciándose del ataque.

La Fiscalía General del Estado, competente para casos de terrorismo, asumió la investigación el martes. La responsable de Interior de Berlín, Iris Spranger, ha asegurado que no hay indicios de tal 'pista rusa'. Mantiene que, según las investigaciones policiales, todo apunta a la extrema izquierda. Relaciona las discrepancias entre los sucesivos comunicados a la existencia de varios grupos de parecida ideología bajo esa denominación.

¿Cómo se organizaron los afectados?


Las imágenes de barrios enteros a oscuras, familias cenando a la luz de una vela y pabellones deportivos convertidos en alojamientos de campaña tuvieron una gran repercusión mediática. Los primeros auxilios llegaron del apoyo entre vecinos, mientras que iglesias y otros locales con generadores abrían sus puertas a quien necesitara cargar el móvil o calentarse. Algunos ciudadanos se trasladaron a casas de amigos o familiares; otros se instalaron en hoteles, cuya factura asumirá Berlín.

En paralelo, se organizaron los puntos de auxilio previstos por las autoridades alemanas para casos de emergencia, donde el ciudadano recibe información, asistencia y, de ser preciso, alojamiento. Se reforzó la seguridad nocturna con cientos de agentes policiales, mientras vehículos militares repartían sopa, té y agua a los vecinos. La luz regresó poco a poco a unos barrios donde, además de ciudadanos de alto nivel adquisitivo, viven personas mayores con jubilaciones menos jugosas y trabajadores de toda condición. Todos ellos vivieron los primeros días de 2026 bajo los efectos del peor y más largo apagón sufrido en Berlín desde el final de la II Guerra Mundial.