El “Tirant”, el héroe de Fránkfurt
G.C. Serra
Los grandes medios alemanes coincidieron en su elección: el “Tirant lo Blanc” es el libro que la Feria de Fránkfurt necesitaba para “justificar” la presencia de la cultura catalana como invitada de honor. Es decir, para demostrar que no se trata de un fenómeno más o menos coyuntural o una tendencia moderna, sino de una literatura que arranca de clásicos medievales, exponentes de una riqueza cultural y, encima, atractivos para el lector de hoy. La edición en alemán del libro de Joanot Martorell, junto a las traducciones de la obra poética de Salvador Espriu y varios títulos de Josep Pla, centran los comentarios de los suplementos literarios, volcados en la tarea de “re-descubrir” a los clásicos catalanes.
“Süddeustche Zeitung” convirtió al “Tirant” en la portada de su suplemento, con motivo de la aparición de los tres volúmenes del libro de Martorell en alemán. “El mejor libro del mundo”, según lo califica el otro gran libro de referencia, “Frankfurter Allgemeine Zeitung”, que saluda con un “por fin” la edición lanzada puntualmente para la Feria por la editorial Fischer, obra del ensayista y traductor Fritz Vogelgsang.
Los elogios al libro de Martorell no se limitan a los medios dichos más serios del país. El izquierdista “Die Tageszeitung”, órgano del ecopacifismo verde alemán, rompe una lanza por el “humor especial” plasmado en ese libro “aventurero, rico y variado”. “Algo así como Hollywood hace 500 años”, apunta el diario, sólo que “en el mejor estilo” de cine, palomitas de maiz incluidas.
El clásico entre los clásicos catalanes está omnipresente en los suplementos de la Buchmesse, que animan además a “re-descubrir” a Pla, de quien se han presentado en la Feria las traducciones al alemán de “Quadern Gris” –Suhrkamp-, “Carrer estret” –Amman- y “Cala Galiota” –Berenberg-. “El cielo sobre Cataluña”, titula en “Frankfunter Rundschau” Fritz Rudolf Fries su artículo sobre Pla, donde invita a asomarse a la “sonrisa del clásico”. Espriu, asimismo traducido por Vogelgsang para Amman, es el tercer puntal en el trío de grandes autores catalanes, al que “Frankfurter Rundschau” califica de “clásico solitario”. La aparición de la obra poética de Espriu en alemán fue asimismo el libro elegido por el semanario “Die Zeit” para presentar la cultura catalana.
Fischer escogió un momento doblemente oportuno para lanzar su “Tirant”. No sólo por la presencia de la cultura catalana en la Feria, sino porque los libros de caballerías son hoy más leídos que nunca, más que en la Edad Media o en el Renacimiento, escribe en “Süddeutsche Zeitung” Thomas Steinfeld. Se trata de un libro que demuestra hasta qué punto lo medieval vive en el mundo moderno, que cautiva por su contenido sólido, su riqueza lingistica y un argumento apasionante.
La historia del “Caballero Blanco” aparece “en el momento adecuado” en Alemania, añade Steinfeld, quien destaca la “ardua labor” de traducción iniciada en los 80 por Vogelgsang, con el primer tomo, completada ahora con la edición el segundo y tercero.
Su lectura, advierte, puede ser asimismo tarea árdua –y el precio, para nada popular puesto que se presenta en edición de lujo a 78 euros ahora, que subirá a 98 euros a partir de marzo. Pero su presencia justifica, para Steinfeld, que la cultura catalana sea la invitada de honor de Fránkfurt, ya que “no hay tanta literatura catalana actual como para defender esa condición”.
Martorell abandera la presencia catalana en el “Süddeutsche” y ocupa espacios destacados en otros suplementos, complementados con títulos como “Solitud”, de Víctor Català, “L’ou de la serp”, d’Eugeni Xammar, y “Cien historias” de Quim Monzó. Menos favorecedoras, en cambio, son dos críticas también de “Süddeutsche Zeitung” a “Canciones de amor en Lolitas Club”, de Juan Marsé, y “La elección de Mauricio”, de Eduardo Mendoza. Paradójicamente, dos importantes autores en castellano a los que algunos medios han “echado de menos” por no estar entre los invitados de Fránkfurt.
Que se haya traducido al alemán “La elección de Mauricio” sólo se explica, según la crítica de Maike Albath, en el hecho de que todas las editoriales querían sus títulos procedentes de Cataluna. Respecto al de Marsé, hubiera sido mejor que el autor se hubiese limitado a lo que fue su idea inicial: escribir un guión de cine.
Fuera de ese par de críticas poco favorecedoras, parece claro que en lo que concierne a los suplementos la fuerza del “Tirant” y los clásicos catalanes se ha impuesto sobre la polémica alrededor de presuntas exclusiones en el pabellón catalán, al menos en los suplementos literarios. El izquierdista “Die Tageszeitung” insistía el martes, día de la inauguración, en el término “separatismo lingüístico” para incidir en la cuestión. “1.200 autores escriben en catalán, el Instituto Ramon Llull ha invitado a 120 autores, más que nunca hizo otro país invitado. Juan Goytisolo, uno de los escritores catalanes más conocidos, no fue invitado por escribir en castellano”, apuntaba ese diario. “Berliner Zeitung” abundaba ayer en lo mismo con un artículo titulado “Una entre dos lenguas”, como también hacía otro diario berlinés, “Die Tageszeitung”. El mismo “Süddeustche Zeitung”, en sus páginas de información general, incidía hoy en la cuestión, con una vistosa segunda página dominada por una gran fotografía de la quema de fotos del rey Juan Carlos, como transfondo a la problemática del “separatismo” catalán y extrapolándolo a la cuestión de la cultura “invitado”.
En general la polémica se ha visto reflejada en las páginas de información, a menudo escrita por los corresponsales de los medios en Madrid, no a los suplementos literarios centrados en las novedades del mercado alemán.
Y una curiosidad: los grandes o medianos rotativos no son los únicos en referirse al invitado de honor en Fránkfurt. La cultura catalana viaja este mes en tren por todo el país, a través de “Mobil”, la revista gratuita de la Deutsche Bahn –los ferrocarriles alemanes- que le dedica un amplio reportaje. Junto al panorama general a su literatura, se apunta que las Publicacions de la Abadia de Montserrat es la editorial más antigua del mundo y que dos alemanes, Johann Rosembach y Johannes Luschner, llevaron la primera imprenta al monasterio. También se traza un recorrido por autores actuales, como Jordi Puntí, Ada Castells o Monzó.
Una lectura que vendrá bien en estos días a los viajeros en tren, ante el panorama de huelgas intermitentes anunciadas a partir de mañana por el sindicato de maquinistas de la Deutsche Bahn, que obliga a los pasajeros a armarse de paciencia y, a ser posible, de libros.
