miércoles, 21 de noviembre de 2007

Sin amor (Merkel y los hombres)


La gran coalición cumple dos años de matrimonio de conveniencia sin asomo de amor
 
 
 
Gemma Casadevall

Berlín, 21 nov (EFE).- La gran coalición de la canciller alemana Angela Merkel cumplirá mañana dos años de existencia, marcados por el estigma del "matrimonio de conveniencia" en el que sigue sin asomar el amor, pese a la aparente armonía y los logros económicos alcanzados.
"Parto de la base de que la coalición seguirá trabajando hasta 2009. No hay por qué hablar de elecciones anticipadas", afirma Merkel, en declaraciones que publica hoy el diario "Bild", donde llama a todos a no "poner en juego lo conseguido hasta ahora".
En primer término en cuanto a logros sitúa la canciller el que desde octubre de 2005, cuando asumió el cargo, haya bajado en 1,1 millones el número de desempleados (3,4 millones en la actualidad).
El buen trabajo no sólo se mide en cifras, sino también en cuestiones como que "haya ido en aumento mi respeto hacia el otro bando", añade la canciller respecto al Partido Socialdemócrata (SPD).
La coalición funciona y la economía alemana ha dejado atrás el estancamiento que marcó los últimos años del gobierno de Gerhard Schröder -en buena parte, como ha admitido Merkel, gracias a las reformas sociolaborales de su antecesor.
Y, en materia exterior, la jefa de Gobierno alemán pasó del apodo de "Miss Europa" al de "Miss Mundo", en su doble función este 2007 de presidenta de turno de la UE y del G-8.
Pese a todo, en el matrimonio de conveniencia no se ha cumplido lo de que del roce nace el amor. Las buenas palabras de Merkel contrastan con la más o menos clara hostilidad de algunos de sus ministros, más evidente en cuanto más cercanas son sus competencias.
Los hay que no disimulan, como la de Justicia, la socialdemócrata Brigitte Zypries, y el de Interior, el conservador Wolfgang Schäuble. "Nos entendemos sin mirarnos", respondió irónico Schäuble en una cumbre de la UE, a una pregunta también irónica sobre cómo se llevaban. "Así es, yo ni lo miro ya", añadió secamente ella.
Otros disfrazan la falta de química bilateral con cuestiones técnicas, como el ministro de Medioambiente, Sigmar Gabriel, del SPD, y el de Economía y Tecnología, Michael Glos, permanentemente divergentes en materia de energía atómica y ecología.
Son cosas de los matrimonios de conveniencia o forzados, según se mire. La coalición entre la Unión Cristianodemócrata Alemana y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), de un lado, y el SPD, del otro, nació obligada por la aritmética electoral.
Las generales de 2005 quedaron en casi empate entre las dos fuerzas, con leve ventaja para Merkel, sin un socio menor con votos suficientes para formar gobierno de acuerdo al esquema tradicional.
El resultado fue una gran coalición con reparto de cargos paritarios -ocho ministros por bando, contando a la canciller entre los de CDU/CSU-. El encargado de negociarlo por el SPD fue el hombre que precisamente hoy se despidió como vicecanciller y ministro del Trabajo, Franz Müntefering, antiguo lugarteniente de Schröder.
"Usted fue uno de los arquitectos de la coalición", dijo Merkel, en la despedida, en la que le regaló a su ya ex segundo un balón rojo y negro, los colores tradicionales de las respectivas filas.
Müntefering anunció su renuncia la semana pasada por razones privadas -la enfermedad de su esposa-. Nadie cuestionó sus motivos, pero ello no quita que deje el puesto con críticas a Merkel.
La canciller "rompió su palabra", dijo hace unos días el ministro saliente, tras su derrota personal en la batalla por la introducción de un salario mínimo en el sector de Correos.
Müntefering, luchador tenaz por sus ideas y a la vez un socio leal, será reemplazado como vicecanciller por el ministro de Asuntos Exteriores, Franz-Walter Steinmeier, a quien se atribuyen posibilidades de ser candidato del SPD a la cancillería.
Que el segundo de Merkel pueda llegar a ser su directo rival en campaña es aún mera teoría. Hoy por hoy, el puesto corresponde al líder del SPD, Kurt Beck, sin cargos en el gobierno.
Pero la popularidad creciente de Steinmeier ha dado alas a esa cábala y a la de que lo que resta de legislatura degenere en una "campaña permanente". Ambos, Steinmeier como Merkel, lo niegan, con el argumento de que la coalición debe seguir trabajando bien.
Ello no ha impedido al jefe de la diplomacia alemana criticar la política exterior de Merkel, en cuestiones como el malestar creado con China por la entrevista entre la canciller y el Dalai Lama. "Como canciller, soy yo quién decide a quién recibo y dónde", afirma en "Bild", Merkel, supuestamente la mujer más poderosa del mundo.
Steinmeier asume el cargo de segundo con moral de ser "tan leal y combativo" como Müntefering, explicó al diario "Der Tagesspiegel".
"Somos profesionales y pragmáticos", añadió, respecto a él y la canciller. "Pero no seré sólo el hombre amable de Exteriores. Si tiene que haber ruido, lo habrá", atajó Steinmeier. EFE gc/jcb/mcd