Mitos y misterios alimentan "culto" a la RAF, 10 años tras su disolución
Gemma Casadevall
Berlín, 19 abr (EFE).- La Fracción del Ejército Rojo (RAF) se disolvió hace ahora 10 años, pero persiste un halo de misterio sobre la autoría de sus asesinatos y protagonistas que alimenta cierto culto en torno a la más mortífera banda terrorista de Alemania.
Un lacónico comunicado difundido el 20 de abril de 1998 daba por "terminado el proyecto", atribuía esa decisión a un "nosotros", sin más explicaciones, y dio carpetazo al historial de la RAF, la banda armada fundada por Ulrike Meinhof y Andreas Baader en los 70 para luchar contra el sistema, también en abstracto.
En casi tres décadas de existencia, la RAF perpetró 34 asesinatos y su época más cruenta fue en el denominado "otoño alemán" de 1977, con Meinhof, Baader y la novia de éste y cofundadora de la banda, Gudrun Ensslin, ya en la cárcel.A la segunda generación de la RAF correspondió el protagonismo de esa etapa, que puso en jaque al Gobierno del canciller Helmut Schmidt con una ola de atentados, más el secuestro por un comando palestino del avión "Landshut", en Somalia, tras cuyo asalto aparecieron muertos Baader y Ensslin en la cárcel de Stammheim.
La líder de esa época, Brigitte Mohnhaupt salió en libertad en 2007, tras dos décadas y media en prisión. Entre rejas siguen dos últimos ex miembros, Christian Klar, a quien se denegó el indulto por unas declaraciones en las que no se arrepentía del pasado, y Birgit Hogefeld, cabecilla de la tercera generación.
Mientras Klar fue compañero generacional de Mohnhaupt, Hogefeld fue detenida en 1992, en una emboscada policial en la estación ferroviaria de Bad Kleinen, donde cayeron su compañero, Wolfgang Grams, y un agente del cuerpo especial antiterrorista GSG-9.
Fueron las dos últimas víctimas mortales a cuenta de la banda, a lo que siguió, un año después, una declaración en la que renunciaba a los "ataques contra altos representantes de la economía y la política".
Luego vino el silencio y finalmente el texto que significó de facto su disolución. En esa última declaración se reconocía el "fracaso del proyecto" y se admitía como error no haber llevado a cabo un proceso político y social paralelo a la lucha armada.
El parco comunicado no incluía dos aspectos que echan de menos los familiares de sus víctimas: ni arrepentimiento ni confesión de autoría de los atentados.
La viuda del presidente de la patronal, Hanns Martin Schleyer, Waltrude Schleyer, murió el pasado marzo sin haber escuchado la palabra de perdón de los asesinos de su esposo que ella reclamó como paso previo a la liberación de los últimos presos de la RAF.
Michael Buback, hijo del fiscal federal Siegfried Buback, asesinado el 7 abril de 1977 junto a su guardaespaldas y su chófer, aún exige el nombre de los autores de ese atentado.
Como todas las acciones de la RAF, el atentado se consideró de "autoría colectiva". Ni hubo ni habrá confesión individual, de la misma manera que los comunicados se firmaban como colectivo.
El anonimato, tanto de los crímenes como de las decisiones de la organización, han acrecentado el mito en torno a la RAF.De su etapa fundacional quedaron numerosas leyendas, como que Meinhof, periodista comprometida e inteligente, abandonó a su esposo y sus hijas gemelas presa del "amour fou" por Baader.
El triángulo de pasiones imposibles y celos entre Baader, Meinhof y Ensslin ha alimentado filmes y libros, mientras que otros, como la última biógrafa de la terrorista, Jutta Ditfurth, trató de desmontar la tesis de la boba enamorada y afirmó que era lesbiana.
A las contradicciones sentimentales de Meinhof y Baader se sumaron la tragedia y reproches de las gemelas abandonadas por su madre, Regine y Bettina, así como el episodio del arriesgado rescate organizado por su padre, cuando ella se las llevó a un campamento palestino.
La historia de la RAF arranca, para algunos, en el momento en que Meinhof liberó en 1970 en una audaz acción a Baader, al que se había detenido tras un atraco en unos grandes almacenes.
Para otros, como el historiador Götz Aly, su germen está en Mayo del 68. Meinhof era entonces una comprometida articulista de la revista "Konkret". EFE
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