Berlín, 29 jun (EFE).- La afición española se apostó en primera línea de batalla ante la Puerta de Brandeburgo, dispuesta a hacer escuchar el "A por ellos" en plena milla del aficionado berlinesa, desde su condición de "marejadilla" roja en el océano alemán.
"Estamos aquí desde las diez de la mañana y aquí nos quedamos, aunque venga un millón", afirma Jesús, de Orihuela y miembro de la avanzadilla de diez estudiantes "Erasmus" procedentes de varias regiones españolas, que se espera llegue a 40 antes el partido. El "aquí" que defiende Jesús y los suyos, enfundados en banderas españolas, es la primera fila tras la valla ante el escenario principal y pantalla gigante bajo el emblemático monumento, arranque del kilómetro y medio que forma la milla berlinesa. "Willkommen", les da la bienvenida el presentador de las actuaciones que entretienen al personal desde que abrió el recinto, a las diez de la mañana. "¡Holaaaaaaa!", responden un docena de hinchas alemanes en dirección a la afición rival. "De p... madre", responden varios de los Erasmus a la vez, a la pregunta de cómo les trata la hinchada local. "Hasta ahora. Veremos cuando ganemos", añade un simpatizante mexicano, adherido al grupo. La afición española es numéricamente minúscula en la milla berlinesa, acorde con la presencia de esa colonia en la capital alemana -unas 6.600 personas, entre los 3.800 residentes oficiales y gente de paso, como los estudiantes-.
La mayoría se agrupará entre conocidos ante el televisor de casa, otros irán a alguno de los cuarenta restaurantes españoles de la ciudad y muchos más optarán por cualquier otro local de Berlín, donde apenas queda un bar donde no se transmita el partido.
Dar con los colores españoles en la marea de banderas y otros amuletos alemanes de la milla del aficionado no es fácil. Y cuando se logra no siempre se está ante un auténtico hincha español.
La primera banderita, pequeña, resulta ser de una muchacha alemana, Nadine, de 14 años, que lleva asimismo pintados los colores españoles en ambas mejillas. "Voy con España desde el primer día", afirma, mientras su padre, que va con Alemania, sonríe.
La segunda, de una pareja de portugueses, adheridos a España para que "venguen el honor de Cristiano Ronaldo", dice él.
A la tercera va la vencida: una familia entera de turistas, llegada de San Sebastián, con pelucas rojigualdas las dos hijas y camisetas de Donostia, paseando en bicicleta por la zona. "Sí, sí, veremos el partido aquí, igual como hicimos el día que llegamos con el España-Rusia", dice la madre.
A lo lejos se escucha finalmente un "A por ellos", bajo la Puerta de Brandeburgo. "Son chicos de aquí, Erasmus", indica, señalando al combativo grupo. Efectivamente, la "marejadilla roja" llegó a Berlín. EFE
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