La Pariser Platz se recompone con el regreso del vecino americano
Gemma Casadevall
Berlín, 1 jul (EFE).- La Pariser Platz de Berlín recupera esta semana la pieza que faltaba para cerrar el conjunto de edificios que arropan a la Puerta de Brandeburgo, con la inauguración de la Embajada de EEUU, en vecindad con el monumento a las víctimas del Holocausto.
La reincorporación de la legación diplomática se oficializará el viernes, en presencia de la canciller Angela Merkel y el ex-presidente de EEUU George Bush padre, y cerrará así el ciclo de regresos ilustres a la Pariser Platz.
La Puerta dejó progresivamente atrás, en la última década y media, su desolada imagen de los años de la división de la ciudad, en que fue testigo de la destrucción provocada por la Segunda Guerra Mundial, aislado entre soldados y alambradas.
Con la caída del Muro empezó la recomposición de la que fue y sigue siendo plaza más característica de la ciudad.
A diferencia de lo que ocurrió con Alexanderplatz, convertida en un compendio de desabridos edificios propios de la arquitectura comunista, la Pariser Platz tuvo lo que en Alemania se llama "Glück im Unglück" -traducible por "suerte en la desgracia"-. Al quedar encorsetada por el Muro se hizo imposible toda nueva construcción.
Así, tal cual, se reorganizó el conjunto de edificios que forma la plaza. El primero en regresar, en 1994, fue el Hotel Adlon, con una réplica más o menos ajustada a lo fue el legendario establecimiento del mismo nombre antes de la contienda.
Le siguieron la "Haus Sommer" y la "Liebermann-Haus", los dos edificios vecinos a la Puerta, a ambos lados del monumento.
En los años siguientes llegaron el Dresdner Bank y del DZ Bank, espectacularmente re-diseñado con ballena a modo de cúpula en su interior, obra de Frank O. Gehry.
Las genialidades de los arquitectos de hoy son legítimas sólo si no afectan las fachadas de los edificios obligados a ser históricamente fieles a lo que fue la plaza.
No traspasar la línea divisoria entre las normas del patrimonio arquitectónico y la creatividad puso asimismo a prueba la construcción de la nueva Akademie der Künste -Academia de las Bellas Artes- y, finalmente, la de la embajada de EEUU.
La restitución de la legación diplomática fue objeto de un largo litigio entre las autoridades berlinesas y las estadounidenses.
El Senado berlinés trató de convencer a EEUU de buscar otro lugar menos expuesto. La Puerta de Brandeburgo es una especie de "manifestódromo" tanto para concentraciones políticas como multitudinarios conciertos o, como se vio con la Eurocopa, espacio público idóneo para masivas transmisiones deportivas.
El tira y afloja fue largo y acabó imponiéndose el principio de que "desterrar" de la plaza a la gran potencia aliada transatlántica era una afrenta, máxime tendiendo en cuanta que en la misma plaza se reabrió en el año 2002 la Embajada de Francia, y que a proximidad se encuentran también las de Rusia y el Reino Unido.
La Embajada de EEUU fue construida en ese mismo solar en 1939, quedó dañada durante la II Guerra y finalmente fue demolida por las autoridades de la República Democrática Alemana (RDA).
Tras un largo tira y afloja, el Senado berlinés accedió a desplazar unos metros el trazado de dos de las calles a las que dará la Embajada para establecer la franja de seguridad requerida para las legaciones de EEUU.
No estará sola en su consideración de edificio expuesto a atentados terroristas o meras acciones de protesta.
Ahí está la Embajada del Reino Unido, cuya calle de acceso quedó cortada al tráfico rodado, y así sigue, tras los atentados del 11 de septiembre del 2001.
Y, al cruzar la calle, se encuentran los 2.711 bloques de hormigón del monumento a las víctimas del Holocausto, uno de los imanes turísticos de la ciudad, con permiso de la Puerta de Brandeburgo. EFE
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