viernes, 28 de agosto de 2009

Preelectoral


CDU y SPD medirán fuerzas en tres Estados, último test para las generales
 
Gemma Casadevall

Berlín, 28 ago (EFE).- La Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) de la canciller, Angela Merkel, y el Partido Socialdemócrata (SPD) del ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, medirán sus fuerzas este domingo en las elecciones en tres Estados federados, último test en las urnas a un mes de las generales del 27 de septiembre.
Los comicios de Sajonia y Turingia (este del país) y del Sarre (oeste) se perfilan complejos para ambas formaciones: los sondeos coinciden en que la CDU defenderá su posición de primera fuerza en los tres "Länder" (Estados), pero con pérdidas que pueden ir desde su mayoría absoluta a su relevo en el poder.
Por su parte, el SPD necesita imperiosamente alzarse con la victoria, tras meses sin levantar cabeza en los sondeos, pero sus posibilidades de arrebatarle algún Estado a la CDU pasan por una alianza con La Izquierda, el partido nacido de su propia disidencia, que elección tras elección ha ido arrebatándole electorado.
De lograr el relevo, el vencedor moral sería el ex presidente del SPD y líder de La Izquierda Oskar Lafontaine, lo que representaría un regalo envenenado para Steinmeier.
Los pronósticos apuntan a que, cuando menos, la CDU perderá la mayoría absoluta en Turingia y el Sarre. En Sajonia, donde gobierna en coalición con el SPD, podría mudar de socio en favor del Partido Liberal (FDP), de acuerdo al modelo de cambio de formación a que apuntan los sondeos para el gobierno de Berlín, tras las generales.
Un cambio de aliado no sería una catástrofe en un país habituado a múltiples formaciones políticas. De Turingia y el Sarre sí se esperan daños colaterales para los grandes partidos, en una u otra dirección.
Al primer ministro del Sarre, Peter Müller, se le augura una caída de votos capaz de derribarle de su cómoda posición al frente de un gobierno con mayoría absoluta. La incógnita está en si la alternativa es una alianza de dominio conservador o un relevo a favor del SPD con La Izquierda de socio.
Para Lafontaine, apodado "El Napoleón del Sarre" por sus catorce años como primer ministro aún socialdemócrata de este "Land" fronterizo con Francia, sería un hito. Hasta ahora, una alianza de gobierno con esa formación es tabú en el oeste, ya que en su seno aglutina a los poscomunistas del este del país.
Parte del SPD no le ha perdonado a Lafontaine su doble dimisión como presidente del partido y ministro de Finanzas en 1999, seis meses después de la llegada al poder de Gerhard Schröder y por desavenencias irreconciliables con su línea centrista.
Steinmeier hizo su carrera a la sombra de Schröder, de quien fue ministro de la Cancillería, y representa aún la línea de lealtad al programa de reformas de éste, cuyos recortes sociales han alimentado la estampida de electores del SPD en dirección a la Izquierda.
Cualquier acercamiento de Steinmeier a la formación de Lafontaine es, además, un arma arrojadiza a favor de Merkel, quien no se cansa de repetir que todo voto al SPD es un triunfo para el ala poscomunista de La Izquierda, heredera del régimen germano-oriental.
La Izquierda aspira a la hazaña de formar parte de un gobierno en el oeste, veinte años después de la caída del Muro, y también a tener un primer ministro en el este, en el caso de Turingia.
Si se cumplen los pronósticos de los sondeos, La Izquierda tendría fuerza para formar gobierno ahí, apuntalado en el SPD. Otro regalo envenenado para el SPD de Steinmeier, que podría verse ante el dilema de ver cómo la CDU defiende su "Land" o se acepta el humillante trato de socio menor, bajo un primer ministro de La Izquierda.
Las coaliciones políticas posibles son muchas y también lo son las ansias por obtener un espaldarazo ante las cuatro semanas de campaña para las generales. De acuerdo a la tradición, cada partido buscará interpretar de acuerdo a sus intereses los resultados del domingo.
En lo único en que se espera coincidencia entre las fuerzas democráticas será en los pronunciamientos de satisfacción general, en caso de que, como apuntan los pronósticos, el ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD) quede fuera de Sajonia, uno de los tres "Länder" donde la ultraderecha tiene aún escaños. EFE
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