jueves, 8 de octubre de 2009

Wir sind das Volk

Veinte años del "Nosotros somos el pueblo", el grito que resquebrajó el Muro
 
Gemma Casadevall

Berlín, 8 oct (EFE).- La plana mayor de la política alemana evocará mañana la Revolución Pacífica surgida bajo la consigna "Wir sind das Volk" -"Nosotros somos el pueblo"-, el grito que nació en Leipzig veinte años atrás y alcanzó toda la República Democrática Alemana (RDA) hasta derivar en la caída del Muro de Berlín.
La canciller Angela Merkel y el presidente Horst Köhler recordarán en Leipzig el movimiento que aglutinó a disidencia y ciudadanos de a pie, mientras miles de germano-orientales huían a través de Hungría o las embajadas de la República Federal (RFA) de Praga y Varsovia.
Al acto solemne seguirá la llamada "Fiesta de las Luces", una instalación luminosa sobre el trazado de la manifestación que el 9 de octubre de 1989 congregó a 70.000 personas en la ciudad sajona, la mayor manifestación de protesta de la historia del a RDA desde el levantamiento obrero contra el régimen, el 17 de junio de 1953.
La marcha era la consecución de las casi mínimas manifestaciones anteriores de un par de centenares de personas, desde la Iglesia de San Nicolás de Leipzig, al grito del "Wir sind das Volk" y reclamando la apertura de la RDA.
De la primera concentración, el 4 de septiembre, se pasó a las "Manifestaciones de los Lunes", extendidas a todo el país, cada vez más numerosas y cada vez mayor también la represión policial.
El régimen había entrado en proceso agónico. El 7 de octubre, el jefe de Estado Erich Honecker, se empeñó en celebrar con una de las mayores paradas de la historia el cuarenta aniversario de la fundación de la RDA.
Para su sorpresa -y mal disimulada indignación-, los asistentes a la parada no le aclamaban a él, sino al presidente soviético Mijail Gorbachov, al que recibieron con atronadores "Gorbi, Gorbi".
El entusiasmo popular dirigido al líder soviético era auténtico, no dirigido como en anteriores ocasiones. Gorbachov significaba para los germano-orientales la esperanza de una "Perestroika" en la RDA.
Honecker estaba parapetado en el inmovilismo y Gorbachov se erigió en héroe de la jornada con una frase que pasó a la historia -en versión algo recortada por la traducción, según los cronistas-: "La vida castiga a quien llega tarde".
La Revolución Pacífica, por un lado, la visión de un Gorbachov que supo aprovechar el canciller Helmut Kohl, por el otro: la suma de la presión en la calle y la trama política culminó con la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989.
Del Politbüro de Honecker se pasó al de Egon Krenz, que asumió el liderazgo el 18 de octubre, ante las presiones sobre su antecesor.
Parte del aparato trató de transmutarse en reformista. El grito del "Wir sind das Volk" retumbó en la Alexanderplatz berlinesa, en la mayor concentración no oficial de la RDA, el 4 de noviembre.
En la tribuna de oradores se juntaron miembros del "Neues Forum" -reformistas convencidos-, intelectuales como Christa Wolf y Christof Hein y el aún jefe del espionaje de la RDA, Markus Wolf y hasta Günter Schabowski, el miembro del Politbüro.
La televisión estatal retransmitía la concentración, pancartas y del "Wir sind das Volk" incluidas. La policía estaba en alerta, puesto que se temía que la multitud se lanzara sobre las fronteras.
Hubo centenares de detenidos. Cinco días después, el 4 de noviembre, el propio Schabowki leyó el comunicado de prensa que precipitó la apertura de las fronteras. El Muro había caído, once meses después la RDA dejó de existir, absorbida por la RFA. EFE
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