sábado, 29 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010

El voto de castigo renano


Merkel impone disciplina a sus filas tras "toque de alerta" de Renania
  
Gemma Casadevall

Berlín, 10 may (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, puso hoy fin a los devaneos de sus socios, un día después de que su alianza quedara apeada en Renania del Norte-Westfalia, y dirigió a su Unión Cristianodemócrata (CDU) en busca de una gran coalición, como única vía para mantenerse en el poder y evitar el desgaste.
Merkel, quien dio hoy una lección de autoridad, no se anduvo con tapujos y comenzó su primera declaración tras los comicios del domingo admitiendo que el mensaje dado por las urnas fue una "dura derrota" para los suyos, que más allá de las consecuencias en ese "Land" tendrá efectos en su gobierno de Berlín.
"Por el momento no habrá una rebaja fiscal, porque lo prioritario ahora es la consolidación presupuestaria", afirmó la canciller, para concretar que tal posibilidad quedaba descartada "por lo menos para los próximos dos años" y que no es una opción a contemplar en los presupuestos de 2011 ni de 2012.
Con ello daba por zanjadas las exigencias de rebaja fiscal de sus socios del Partido Liberal (FDP), que primero entorpecieron las negociaciones de coalición con propuestas que la CDU rechazaba por imprudentes y que hasta hoy insistían en esa aspiración, arrastrando así los siete primeros meses de gobierno al disenso permanente.
Mientras Merkel presentaba sus conclusiones, el líder del FDP, vicecanciller y ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, compareció compungido en la sede de su partido y afirmó haber captado "el toque de alerta" del electorado.
Westerwelle, principal responsable de la mala imagen del gobierno, según los sondeos, se comprometió a trabajar "por un mejor clima en la coalición" de Berlín, lo que implica acatar a Merkel.
Renania marcó un antes y un después para la coalición de Merkel, cuyos grandes proyectos para la actual legislatura pueden quedar bloqueados, uno tras otro, en el Bundesrat.
Leyes como la que establece la contribución de Alemania a la ayuda financiera a Grecia -22.400 millones de euros en tres años-, aprobada por la vía de urgencia el pasado viernes en la Cámara baja -donde el SPD se abstuvo- y luego en la alta, quedarán sujetas al consenso.
Este tipo de situaciones puede colocar a Merkel en dificultades, domésticas o globales.
El mandato de la cúpula CDU al aún primer ministro renano, Jürgen Rüttgers, es de sobreponerse a la derrota, sacar fuerzas de flaqueza y atar una gran coalición en Renania con el SPD.
La socialdemocracia pasó en horas de la euforia del domingo, en que los primeros resultados les daban ventaja sobre la CDU, a cierta consternación, puesto que finalmente quedaron en un 34,5 por ciento, 0,1 por debajo de Rüttgers.
Ambas formaciones quedarán equiparadas en cuanto a escaños en la nueva cámara y la aspirante socialdemócrata, Hannelore Kraft, se aferra a que luchará por el liderazgo al frente del Gobierno.
El SPD tiene varias opciones, desde una gran coalición a un tripartito con los Verdes -12,1 por ciento- y La Izquierda -5,6 por ciento- o la llamada fórmula "semáforo" -con Verdes y FDP-. Ninguna está descartada, afirma Kraft, quien antes que nada quiere tantear a los Verdes, su aliado natural, pero insuficiente para una mayoría.
Kraft mantiene la aspiración de reconquistar para el SPD su bastión tradicional hasta 2005, en que Rüttgers les arrebató el poder para colocarse al frente de su coalición de centro-derecha.
"En la Bundesliga, en caso de empate a puntos a final de temporada el título se resuelve por cómputo de goles. En unas elecciones, cuenta el número de votos. Y nosotros superamos al SPD en 6.000", afirmaba Rüttgers, aún cabizbajo, pero obligado a luchar por retener lo que queda de poder en Renania.
La baza de una gran coalición, para la CDU, es una manera de "salvar los muebles" tras la pérdida de la mayoría en el Bundesrat y a la vez un toque de aviso en dirección al FDP en Berlín, al que se recuerda que ésa fue la alianza que lideró Merkel en su primera legislatura, bastante más armónica que la presente. EFE
gc/jcb/pdp
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Renània: trampa de Schröder, trampa de Merkel

 

Merkel rep un dur revés al Rin del Nord-Westfàlia i perd la majoria al Senat

| La CDU baixa deu punts en els comicis de l'Estat més poblat d'Alemanya i empata amb l'SPD | Un exviceministre democristià exigeix la dimissió de la cancellera
Gemma C. Serra


En el seu primer test electoral després de formar coalició amb els liberals, ahir la cancellera Angela Merkel va tenir un doble disgust que ja es veia a venir: la Unió Cristianodemòcrata (CDU) va caure deu punts en les eleccions al Rin del Nord-Westfàlia i deixa l'aliança de centredreta sense majoria al Bundesrat, el Senat.
Simpatitzants socialdemòcrates celebrant els resultats d'ahir en les eleccions del Rin del Nord-Westfàlia
El resultat suposa alguna cosa més que un maldecap per a una cancellera en crisi permanent amb els seus socis liberals i europeus i ara, a sobre, amb la necessitat de recuperar la bona sintonia al Bundesrat amb els antics aliats socialdemòcrates, de qui es va divorciar en acabar la primera legislatura.
El land més poblat del país, amb 18 milions d'habitants, ha deixat les dues grans formacions empatades -34,3% per a la CDU i 34,5% per al Partit Socialdemòcrata-, fet que situa en fora de joc l'aliança de la CDU amb els liberals a la cambra de Düsseldorf i, de retruc, la majoria de Merkel al Bundesrat.
Un empat que als socialdemòcrates els serveix per parlar de resurrecció i de retorn al poder en el que va ser el seu feu fins al 2005, i tot plegat de la mà d'una dona, Hannelore Kraft, a qui fa uns mesos ningú coneixia. Kraft, de 48 anys i vicepresidenta del partit des de fa sis mesos, provarà de fer coalició amb els Verds, si el repartiment final d'escons els ho permet.
Per a la CDU, aquest mateix empat és un cop que consolida la crisi permanent en què viu la coalició de Merkel des de la seva reelecció, al setembre. Parlar de desgast de poder set mesos després d'obrir legislatura sembla exagerat, però aquesta és la percepció que se'n té. Fins i tot un membre de la CDU, l'exviceministre de Defensa Willy Wimmer, va exigir ahir la "dimissió immediata" de Merkel, sense especificar, però, si com a cancellera o com a cap de la CDU.
La crisi grega
Les eleccions renanes eren més que un test. El dramatisme de la crisi grega i els rostres compungits dels líders de la UE buscant a la desesperada com evitar l'enfonsament de l'eurozona no és, precisament, l'ambient propici per a una coalició que des de l'inici acapara males notícies.
Tot això sense oblidar que també s'havia d'escoltar la veu de l'electorat d'un land que, a més de clavar un revés a la coalició de Berlín, havia de votar qui vol que mani els propers quatre anys a casa.
Queda el dubte de saber si els renans han votat egoistament, amb el cap fred i pensant en el que convé a aquesta antiga regió minera que cinc anys enrere va forçar la prejubilació de Gerhard Schröder.
Ara l'elector tenia el dilema de donar una lliçó a la coalició de la cancellera, i especialment al seu empipador soci liberal i ministre d'Exteriors Guido Westerwelle, o votar per la continuïtat de Jürgen Rüttgers, un dels primers ministres regionals més populars d'Alemanya.
Abans dels comicis, el president de l'SPD, Sigmar Gabriel, ironitzava dient que a Merkel li aniria bé una clatelladeta per abaixar els fums als liberals. També deia que la tragèdia grega li seria una excusa per desviar l'atenció cap a situacions internacionals.
El preu, però, és massa alt per a Merkel. Perdre el control de la cambra alta no convé a una cancellera a qui les coses li sortien millor quan governava amb els socialdemòcrates.

domingo, 9 de mayo de 2010

Descontrol renano


Coalición de Merkel cae en Renania y pierde control de la Cámara Alta alemana

Gemma Casadevall

Berlín, 9 may (EFE).- Las elecciones en la región de Renania del Norte-Westfalia se saldaron hoy con un doble revés para la canciller alemana Angela Merkel, que no podrá reeditar su coalición de gobierno en ese "Land", el más poblado del país, y que además ha perdido el control de la Cámara alta (Bundesrat).
Los pronósticos que apuntaban a un revés para Merkel, fruto del mal funcionamiento de su coalición de centro-derecha en Berlín y a los efectos de la crisis griega, se cumplieron con creces: la Unión Cristianodemócrata (CDU) cayó al 34,4 por ciento, más de diez puntos por debajo del 44,8% de las regionales de 2005, según las proyecciones de voto de la televisión pública ZDF a las 20.00 GMT
El Partido Socialdemócrata (SPD), por contra, quedó teóricamente en posición de recuperar el bastión perdido entonces, el llamado "corazón rojo" de Alemania, apuntalado por el despegue de los Verdes, o al frente de un tripartito con La Izquierda.
El SPD y la CDU quedaron prácticamente empatados, con apenas 0,1 puntos de ventaja para los socialdemócratas, unos dos puntos y medio por debajo del 37,1 por ciento logrado en las anteriores regionales.
Pese a que el empate aún puede decantarse en favor de la CDU según el reparto definitivo de los escaños, el rostro de la victoria en Düsseldorf, capital del "Land", fue el de la aspirante socialdemócrata, Hannelore Kraft, mientras que el aún primer ministro regional, Jürgen Rüttgers, admitía con gesto compungido la derrota de la CDU.
El Partido Liberal (FDP), socio de la CDU tanto en Berlín como hasta ahora en Düsseldorf, se situó en el 6,7 por ciento, algo por encima del 6,2 de 2005, pero muy por debajo respecto al 11 por ciento de las generales que les convirtió en aliados de Merkel.
Los Verdes, con los que Kraft aspira a gobernar, se dispararon hasta el 12,4 por ciento y duplicaron así los resultados de 2005.
La Izquierda, hasta ahora sin representación en la cámara renana, obtuvo un 5,5 por ciento y conquistó otro "Land", el más poblado del país con 18 millones de habitantes, algo impensable unos años atrás para esa formación surgida del comunismo del este de Alemania.
Los comicios de este "Land" eran el primer test en las urnas para la coalición de centro-derecha que lidera Merkel, desde su reelección como canciller en las generales de 2009.
Las encuestas apuntaban desde hacía mes y medio a un relevo de la alianza renana, arrastrada por la mala imagen del gobierno de Merkel con sus teóricos socios deseados, los liberales, que han ido de disenso en disenso desde su arranque, siete meses atrás.
La cuestión es dolorosa para el líder del FDP y ministro de Asuntos Exteriores de Merkel, Guido Westerwelle, al que se culpa de la falta de armonía de la coalición, ahora caída en su "Land" natal.
Los pronósticos en contra se precipitaron las últimas semanas, a raíz de la gestión de la crisis griega por parte de Merkel, que de actuar de freno al planes de rescate de sus socios de la UE pasó a aprobarlo con Alemania como primer contribuyente de la UE, con 22.400 millones de euros en tres años.
En las elecciones renanas confluían muchos factores cargados de simbolismo tanto para derrotados como para vencedores.
La victoria de Rüttgers en ese estado, cinco años atrás, puso a Merkel rumbo a la cancillería y mandó a la pre-jubilación al entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schroder.
De resultas de la derrota del SPD en el estado identificado con el poderío minero y acerero alemán, el entonces canciller Gerhard Schroder optó por convocar elecciones generales anticipadas, con la esperanza de que se impondría a la que por entonces calibró como una rival inferior, Merkel.
Schroder erró entonces el cálculo. Cinco años después, el SPD se apuntó hoy su primera victoria importante ante las urnas, mientras que en Merkel hizo mella la suma del efecto "contagio" de la crisis griega y el persistente mal funcionamiento de su coalición.
La pérdida del control del Bundesrat, a cuya ratificación se somete aproximadamente el 70 por ciento de las leyes, implicará la necesidad de buscar el consenso con los socialdemócratas para los grandes proyectos en ciernes de la presente legislatura, desde la reforma sanitaria a ajustes fiscales.
Algo que la canciller conoce de su primera legislatura en gran coalición, sólo que por entonces contaba con el SPD en el gobierno, no en la oposición. EFE
gc/jcb/jc

Tranqueando

La cancellera trontolla

VATICINI · Els sondejos auguren el relleu de la coalició liberal-conservadora al land més poblat en els comicis d'avui COP · Merkel s'arrisca a perdre la majoria al Senat, on els Estats federats poden aturar fins a un 70% de les lleis UE · La gestió de la crisi grega, responsable de la mala imatge del govern federal
Gemma C. Serra

Rin del Nord-Westfàlia, amb 18 milions d'habitants, va obrir les portes del poder a Angela Merkel, el 2005. La seva Unió Democratacristiana (CDU) va fer història en aquelles regionals, en prendre-li l'últim gran feu als socialdemòcrates i abocar Gerhard Schröder a unes eleccions anticipades que va guanyar Merkel. El Partit Socialdemòcrata (SPD) somia a recuperar, en les eleccions d'avui, l'Estat federat més poblat del país o, si més no, retallar-li el poder a la cancellera. És a dir, deixar-la sense majoria a la cambra de representació territorial, el Bundesrat, l'instància on els lands poden bloquejar un 70% de les lleis beneïdes per la cambra baixa, el Bundestag.
Un jove emet el seu vot anticipat a les regionals de Rin del Nord-Westfàlia, divendres passat a la ciutat d'Essen
La gestió del govern davant la crisi grega ha alimentat la mala imatge de la coalició entre la Unió Demòcratacristiana (CDU) i el Partit Liberal (FDP) que governa tant a Berlín com a Düsseldorf, la capital renana. Si de fa mesos els sondejos apuntaven a un mer "recanvi" de soci, però amb victòria clara per a la CDU, en la recta final les males notes al govern s'han precipitat i es parla d'empat entre les dues grans formacions, amb avantatge mínim per a un dels dos contrincants -el primer ministre Jürgen Rüttgers i l'aspirant socialdemòcrata, Hannelore Kraft.
Set mesos després de la reelecció de Merkel, ara amb l'FDP com a soci, a les eleccions renanes han confluït un munt de factors dramàtics, com ho va ser la intervenció de la cancellera aquesta setmana al Bundestag per demanar el sí al pla de rescat de Grècia, al qual Alemanya aportarà la màxima xifra de la Unió Europea: 22.400 milions d'euros. Merkel va passar, en poquetes setmanes, d'actuar de fre al pla d'ajut a demanar cohesió davant una despesa que rebutgen dos de cada tres alemanys.
A poc a poc i mala lletra: aquest seria el veredicte que molts dels ciutadans -un 75%- donen no només a la gestió de Merkel davant la crisi grega, sinó al conjunt del treball de la seva coalició amb l'FDP a Berlín. El principal responsable de la mala imatge era, fins ara, el líder liberal, Guido Westerwelle, el ministre d'Exteriors més impopular de la història de la República Federal d'Alemanya (RFA). Amb la crisi grega, la pèrdua de credibilitat s'ha estès al conjunt de la coalició. Fins a quin punt aquest efecte s'encomanarà a l'elector renà es veurà quan tanquin les urnes.
Les opcions són moltes i els colors de les coalicions possibles van de l'aliança entre la CDU i Els Verds a un tripartit SPD, Els Verds i Esquerra o una gran coalició. Cap d'aquestes opcions no evitarà a Merkel la pèrdua de la majoria al Bundesrat, que només pot defensar si, contra tot pronòstic, es manté a Düsseldorf una coalició com la que governa a Berlín.
La cancellera de ferro trontolla. Fins al punt que aquesta setmana, després de la intervenció al Bundestag a la recerca de cohesió -"un bon europeu no és qui ajuda d'immediat, sinó qui vetlla per l'estabilitat de l'eurozona"- i mentre a Atenes cremaven els primers bancs, la cancellera va recordar els seus temps com "la noieta de l'Est", sota l'escut protector de Helmut Kohl. Va ser a la festa oficial del 80 aniversari de l'excanceller -un mes després de l'aniversari de debò, que va celebrar a la seva casa de Oggersheim-. Merkel, que el 1999 va cridar la CDU a "emancipar-se" del patriarca per l'escàndol pel finançament irregular a l'era Kohl, es va desfer en elogis davant dels 800 convidats. Ella, com els milions de ciutadans crescuts a l'Alemanya comunista, tenen molt a agrair a l'artífex de la reunificació alemanya, va dir la cancellera.
"L'euro, una garantia de pau"
Kohl, assegut en una cadira de rodes i amb dificultats de parla, li va donar una frase que a Merkel li hauria agradat traslladar a l'elector renà: "No puc entendre els que dubten davant l'ajut a Grècia. És una situació difícil, però no podem oblidar que per a nosaltres la Unió Europea és una qüestió de vida o mort, i l'euro, una benedicció, un tros de garantia de pau".

Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 12. Diumenge, 9 de maig del 2010

sábado, 8 de mayo de 2010

Precocinando el revés


Merkel lucha en el sprint por voto renano, test electoral marcado por crisis

  
Gemma Casadevall

Berlín, 8 may (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, lanzó hoy su última llamada por el voto a su Unión Cristianodemócrata (CDU) ante las elecciones de mañana en Renania del Norte-Westfalia, consideradas un test de alcance nacional que podría saldarse con un revés a su coalición, marcada por su mala imagen y la crisis griega.
Merkel cerró la campaña de la CDU en la plaza del Ayuntamiento de la ciudad renana de Bielefeld, con una dramática llamada a "impedir" un relevo en el poder a favor de un bloque liderado por el Partido Socialdemócrata (SPD), con los Verdes y la Izquierda como aliados.
"No están los tiempos para experimentos", sentenció la presidenta de la CDU, quien recordó que los socialdemócratas no han descartado una cooperación con la Izquierda, representante para Merkel del postcomunismo de la extinta República Democrática Alemana (RDA).
Merkel pidió así el voto para el líder de la CDU y primer ministro de Renania, Jürgen Rüttgens, al frente de una coalición con el Partido Liberal (FDP), como la que gobierna en Berlín, y a la que los sondeos dan por derrotada en los comicios de este domingo.
Mientras la canciller pedía el voto para Rüttgers ante unos 3.000 asistentes en su último mitin renano, su ex ministro de Exteriores y actual jefe de la oposición socialdemócrata en el Parlamento, Frank-Walter Steinmeier, hacía lo propio con su correligionaria Hannelore Kraft, en la ciudad natal de ésta, Mülheim.
Los últimos sondeos apuntan a un empate entre las dos fuerzas mayoritarias, la CDU y el SPD, tal vez con ligera ventaja para Kraft, quien de ser casi una desconocida ha pasado a figura emergente, tras ser elegida vicepresidenta de su nueva cúpula, el pasado noviembre.
Para el SPD, recuperar el poder de lo que fue su bastión tradicional, el llamado "corazón rojo" y región minera y acerística por antonomasia de Alemania, sería la señal de resurrección que el partido necesita y su primer gran triunfo desde que Merkel llegó a la Cancillería, en 2005.
La victoria entonces de Merkel sucedió pocos meses después de que la socialdemocracia perdiera ese "Land", donde había dominado durante décadas, lo que precipitó la convocatoria de elecciones generales anticipadas por parte del entonces canciller Gerhard Schröder.
Los sondeos dan ahora prácticamente por seguro que la CDU no podrá renovar su coalición con los liberales, lo que además de los efectos en ese "Land" precipitará la pérdida de su mayoría en la cámara alta, Bundesrat.
Renania del Norte-Westfalia es el estado federado más poblado de Alemania -unos 13 millones de votantes, del total de 18 millones de habitantes- y las elecciones son el primer test en las urnas desde la reelección de Merkel en las generales del pasado septiembre.
La canciller logró entonces el doble objetivo de la reelección y también pasar de la gran coalición con el SPD de su primera legislatura a una alianza con sus socios naturales, el FDP.
Sin embargo, el arranque de su gobierno de centro-derecha fue todo lo contrario a armónico, por las exigencias liberales de bajar impuestos -lo que la CDU considera imprudente-, y desde entonces el teórico "matrimonio por convicción" ha ido de disenso en disenso.
Los titubeos ante la crisis griega de Merkel, que pasó de tratar de frenar el rescate a pedir de forma vehemente -sin éxito- el respaldo de todo el Parlamento a la aportación de 22.400 millones de euros que costará a Alemania el plan, han precipitado los sondeos en contra.
Los últimos pronósticos del instituto Forsa apuntan a que entre el SPD y los Verdes sumarán 47 puntos, frente a los 43 de la CDU y el FDP.
De ser así, ninguno de los dos bloques tradicionales tendría la mayoría, lo que abre las puertas a un amplio abanico de constelaciones posibles, desde un tripartito SPD, Verdes y La Izquierda, a una alianza entre la CDU y los Verdes o una gran coalición, como la que lideró Merkel en su primera legislatura.
Ninguna de estas constelaciones evitaría a la coalición de centro-derecha la pérdida de la mayoría en el Bundesrat, cámara a cuya ratificación se somete el 70 por ciento de las leyes, que quedarían así supeditadas a la búsqueda de consensos con el SPD. EFE
gc/ah

viernes, 7 de mayo de 2010

Renania, al acecho


Elecciones renanas apuntan a revés para Merkel, contagiada por crisis griega

Gemma Casadevall

Berlín, 7 may (EFE).- La elecciones del domingo en Renania del Norte-Westfalia apuntan a un doble revés para la coalición de Angela Merkel, fruto del mal arranque de su gobierno y precipitado por la crisis griega, ya que un relevo en el "Land" más poblado de Alemania acarreará la pérdida de la mayoría en la cámara alta, el Bundesrat.
Los sondeos no dejan de dar malas noticias a la alianza integrada por la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) y el Partido Liberal (FDP), la coalición que gobierna tanto en Berlín como en Düsseldorf, capital renana.
Si hace un mes y medio se pronosticaba que la CDU defendería su posición de primera fuerza pero se vería obligada a buscarse un nuevo socio por la debilidad del FDP, ahora se perfila un empate entre el partido de Merkel y los socialdemócratas, con una levísima ventaja incluso para la actual fuerza en la oposición.
El Partido Socialdemócrata (SPD), que se vio apeado del poder en 2005 en lo que fue su bastión tradicional durante décadas, el llamado "corazón rojo" de Alemania, resucitaría así en el "Land" que, cinco años atrás, puso a Merkel rumbo a la cancillería.
La derrota entonces del SPD precipitó la convocatoria de elecciones anticipadas por parte del canciller Gerhard Schröder, debilitado por sus impopulares reformas estructurales y confiado en que podía derrotar a Merkel, lo que no ocurrió.
Sobre las elecciones renanas confluyen una serie de factores que dan a esos comicios dimensiones que exceden a los efectos sobre el futuro del "Land", con 18 millones de habitantes. Es el primer test ante las urnas para la coalición de Merkel, en permanente disenso desde que se estrenó apenas siete meses atrás.
El teórico socio natural de la CDU, el FDP, persiste en su obsesión por unas rebajas fiscales que las filas de Merkel consideran imprudentes y el vicecanciller y presidente del FDP, Guido Westerwelle, se ha coronado en este tiempo como el ministro de Exteriores más impopular de la historia de la República.
A la mala imagen entre el ciudadano común -un 75 por ciento de los electores está insatisfecho con su trabajo, según el "Politbarometer" de la televisión pública ZDF-, se unió ahora el dramatismo imprimido por la crisis griega a toda la Eurozona.
Dos tercios de los alemanes rechazan el plan de rescate del que Alemania será el mayor contribuyente -con 22.400 millones de euros- y para el que Merkel no logró, pese a su dramático discurso y su llamamiento a la cohesión, ante la cámara baja o Bundestag, el apoyo del SPD.
La aprobación del paquete estaba asegurada, puesto que las filas de Merkel tienen mayoría tanto ahí como en el Bundesrat. Esta situación cambiará a partir del domingo, ya que, si no hay sorpresa, su coalición perderá la mayoría en la cámara de representación territorial, por la que pasa un 70 por ciento de las leyes.
Los sondeos dan para muchas posibilidades de coalición, menos para la única que permitiría a Merkel mantener esa mayoría, es decir, la continuidad de la actual.
Los últimos pronósticos del instituto Forsa apuntan a que entre el SPD y los Verdes sumarían 47 puntos, frente a los 43 de la CDU y el FDP.
De ser así, ninguno de los bloques tradicionales tendría la mayoría y las alternativas más probables van de una coalición CDU y Verdes a un tripartito SPD, Verdes y La Izquierda o una gran coalición, como la que gobernó en Berlín en la primera legislatura de Merkel.
Cualquier avance por parte del SPD, incluida la posibilidad de liderar un gobierno, será un espaldarazo para un partido que ha ido de crisis en crisis desde la derrota de Schröder ante Merkel en 2005.
De concretarse la reconquista del "Land" perdido, la artífice de la victoria sería Hannelore Kraft, hasta hace unos meses una desconocida para el elector común y desde noviembre del año pasado vicepresidenta del SPD e integrante de la cúpula renovada que preside Sigmar Gabriel.
Kraft -apellido que significa "fuerza"- se habría impuesto así al primer ministro titular, Jürgen Rüttgers, que a pesar de gozar de buena reputación entre el electorado habría sido la primera víctima política en Alemania de "contagio" de la crisis griega. EFE
gc/jcb/tcr

miércoles, 5 de mayo de 2010

Monumentalidad reducida

  
Berlín abre su Topografía del Terror sobre las ruinas de los calabozos nazis
 
Gemma Casadevall

Berlín, 5 may (EFE).- Sobre el solar de 4,5 hectáreas que ocuparon las centrales de la Gestapo y las SS se abrirá mañana el centro de documentación "Topografía del Terror", un sobrio edificio de forma rectangular, construido sobre lo que fueron los calabozos del aparato nazi.
"Esto no es un monumento más ni un lugar para rendir homenaje a las víctimas del nazismo, es un lugar al que venir a aprender", explica Andreas Nachama, director de la Fundación Topografía del Terror, en una visita para medios extranjeros en Berlín previa a la inauguración del centro por el presidente alemán, Horst Köhler.
Para recordar a los seis millones de judíos asesinados por el nazismo está, a unas manzanas, el monumento a las víctimas del Holocausto, el gigantesco patio de bloques de hormigón diseñado por Peter Eisenmann, de cuya inauguración se cumplen ahora cinco años.
Y para documentar el destino de ese colectivo, al que el nazismo pretendió exterminar, está asimismo en el corazón de Berlín el edificio en zigzag del Museo Judío, obra de Daniel Libeskind.
Las líneas frías del centro, obra de la arquitecta berlinesa Ursula Wilms, están estilísticamente muy alejadas del fuerte simbolismo que encierra el laberinto de Eisenmann, junto a la Puerta de Brandeburgo, o del tortuoso discurrir del museo de Libeskind.
"Es funcional, como lo es también el cometido del centro de documentación que, además de exposiciones, albergará una biblioteca y archivos abiertos a la investigación", explica Nachama, sobre el edificio en cuya construcción se invirtieron 19 millones de euros (24.574 millones de dólares).
Se trata de una versión abaratada del concepto diseñado en 1993 por el suizo Peter Zumthor, consistente en dos inmensas torres para las que se calculó un presupuesto de 25 millones de euros (32,3 millones de dólares), que luego se amplificó a 39 millones (50,4 millones de dólares) y que finalmente se vino abajo -también en el sentido literal-: las autoridades berlinesas ordenaron en 2004 su demolición, por inviabilidad del proyecto.
De las dos torres gigantescas se pasó a un rectángulo gris, de una planta sobre el solar -más dos niveles bajo tierra- acristalado, que para Nachama remite a las líneas Bauhaus.
Ese es el discreto formato elegido para evocar el aparato del terror contenido entre la Gestapo, las SS, la cancillería de Hitler y el ministerio de Aviación.
La exposición interior evocará la maquinaria del poder que gestó no sólo el plan de exterminio de los judíos, sino también al resto de colectivos de víctimas del nazismo -gitanos, homosexuales, enemigos del régimen, etc-.
"Los historiadores no solemos notar eso que otros llaman energía negativa de un lugar. Si no, no podríamos hacer nuestro trabajo", explica Nachama, respecto al pasado del solar y los obstáculos del proyecto, hasta el edificio actual, alrededor del cual "se dejará crecer la hierba".
La historia de la Topografía del Terror empezó en 1987, con la inauguración de una exposición al aire libre junto a uno de los pocos fragmentos del Muro de Berlín -"otro testigo de otro horror, de otra dictadura", al decir de Nachama- que queda en pie.
Junto a esa ruina del Muro se organizó más o menos precariamente una muestra aprovechando algunos vestigios de los calabozos nazis, donde se torturó a unas 15.000 personas.
Ahí, en el número 8 de la entonces Prinz Albrecht Strasse, ahora Niederkirchnerstrasse, estuvieron entre 1934 y 1945 la sede de la Gestapo, en vecindad con el antiguo palacio prusiano donde Hitler instaló su centro de poder y otras dependencias del Tercer Reich.
Del complejo que concentró el aparato del terror nazi, apenas quedó nada tras la II Guerra Mundial, más allá del ministerio de Aviación -convertido ahora en ministerio de Hacienda-, y el adyacente Martin Gropius Bau, actualmente uno de los museos de mejor programación de la capital.
La exposición al aire libre, precaria o no, ha recibido desde 1987 medio millón de visitantes anuales, atraídos por el magnetismo histórico del lugar, junto a la ruina del Muro.
Ahora se trasladó parte del material al interior del nuevo centro, a la espera de que se adecente esa parte exterior del solar.
Nachama admite sus dudas acerca de si su edificio rectangular tendrá el mismo poder de captación que la ruina de los calabozos. Está previsto reabrir la exposición junto a los vestigios del Muro en los próximos meses, con una conformación aún a estudiar, en función de la acogida que reciba el centro de documentación. EFE
gc/jcb/cat
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