Gemma Casadevall
Berlín, 17 ago (EFE).- El internacional alemán Mesut Özil se salió con la suya y siguió los pasos de Sami Khedira hacia el Real Madrid, dos traspasos que dejan algo avejentada una Bundesliga que, a la inversa, vibra con el fichaje de Raúl González por el Schalke.
Fue, en el caso de Özil, un fichaje más que enrevesado, que generó un culebrón de filtraciones y desmentidos sólo comparable al que precedió, un par de semanas antes, al de Raúl, que a sus 33 años fue acogido como la gran leyenda del fútbol que puede convertir a su club en azote del poderoso Bayern Múnich.
Para el Werder Bremen no fue fácil desprenderse de un jugador al que rondaron los clubes punteros de toda Europa -la lista oficiosa va del Barcelona al Manchester United- desde que despuntó en el Mundial sudafricano en la selección de Joachim Löw.
Algo parecido le ocurrió al Stuttgart con Khedira, integrante como Mesut del cada vez más abultado porcentaje de internacionales de origen extranjero en la selección blanca, la mayoría, como los dos nuevos madridistas, nacidos ya en Alemania.Özil es el octavo fichaje alemán del Real Madrid, tras Khedira, Metzelder, Bodo Illgner, Bernd Schuster, Uli Stielike, Paul Breitner y Günter Netzer, en orden cronológicamente inverso.
Nació en Gelsenkirchen y en su estadio se estrenó como profesional, en 2006, a las órdenes de su club local, el Schalke que ahora respira pendiente de Raúl.
Cuatro años después, llega a lo que considera "el sueño de todo jugador", el equipo que entrena Mourinho, frase con la que definió su futuro una semana atrás, por encima de los deseos de su desde hoy ex patrono, Klaus Allofs.
Mientras Allofs desmentía una y otra vez tener ofertas en firme de los madridistas, primero, o las descalificaba tachándolas de "insuficientes", después, Özil dejó claro a qué aspiraba: a irse al equipo blanco.
El culebrón tomó perfiles rocambolescos en los tres últimos días con fuego cruzado de filtraciones, hasta llegar a la parodia, hoy, con el "minutero en vivo" del popular "Bild", a imagen de las transmisiones de los partidos en las páginas digitales de la prensa.
El rotativo transmitió así quién entraba y quién salía de la central del Bremen, con máxima tensión para el momento en que lo hizo el jugador, a las 14.02, y en letras rojas cuando se emitió el comunicado confirmando el traspaso, las 15.29.
El clima se había enrarecido tanto entre Özil y Allofs, que parecía imposible, a ojos de los alemanes, que el jugador pudiera continuar una temporada -su contrato expiraba en 2011- a desgana.
La fecha tope para la negociación era mañana, puesto que de jugar un solo minuto con el Bremen en el partido de la 'Champions', perdía opción de hacerlo luego con el Real Madrid en esa competición.
Ante esa situación, durante todo el día de ayer y hoy se acentuó la tensión en torno a un fichaje que por momentos parecía ineludible y, al siguiente, impracticable, dada la obstinación de unos y unos.
El propio Allofs negó hoy, a media mañana, tener una nueva oferta por su jugador, mientras en medios se aseguraba que ésta subía ya a catorce millones, de los hipotéticos diez millones de partida.
El Werder Bremen quería ahora veinte, soltaron los medios, para afirmar luego que las negociaciones estaban estancadas. Hasta que en a las 15.29 se vio la "fumata bianca", en forma de comunicado hablando del acuerdo, por supuesto sin especificar a qué precio. EFE
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