miércoles, 16 de febrero de 2011
Berlinale culinaria y argentina
La Berlinale saboreó el vino mendocino con el argentino Carreras
Gemma Casadevall
Berlín, 16 feb (EFE).- La Berlinale saboreó el buen vino de Mendoza con la proyección de "El camino del vino", el filme del argentino Nicolás Carreras, proyectado en el ciclo Cine Culinario y que dio ocasión de comer y beber y de ver las desventuras del "sommelier" Charlie Arturaola, en crisis de identidad y de gusto.
"Toda rutina laboral tiene sus peligros, incluida la del 'sommelier'. Alguno se imaginará que pasarse la vida tomando vino en ambientes y hoteles de lujo es agradable. En realidad es un sujeto tan susceptible de pedir un 'break' como un cajero del 'shopping'", explicó Carreras hoy a EFE, tras la proyección, de su filme.
Acompañado en Berlín por Arturaola, el catador de vinos uruguayo real que inspira su película, Carreras vivió en la capital alemana su estreno internacional, fuera de las fronteras de Argentina, tras el paso del filme por el Festival de Mar del Plata en noviembre de 2010.
"Tenía gran curiosidad por ver cómo encajaría en Europa mi película. Fue una experiencia formidable. El público realmente degustó tanto la película como lo que vino a continuación", indicó el director, quien estuvo anteriormente en la Berlinale, en 2003, en la sección Talent Campus.
"El camino del vino", en formato documental aunque en realidad es cine de ficción, recordó Carreras, se proyectó en la sala del Martin Gropius Bau, uno de los museos de programación más interesante de la capital alemana, que acoge durante la Berlinale el European Film Market.
De acuerdo con la tradición en todo el ciclo de Cine Culinario, a la proyección siguió una abundante cena -"asado incluido, muy rico, la verdad", según el realizador-, acompañada por vinos de Mendoza.
La región mendocina es el punto de partida del documental y también ahí surgió la idea del filme -"un primo mío que conocía a Charlie me contó de él y a partir de ahí entramos en contacto", cuenta Carreras.
Arturaola, con 25 años en su elitista profesión, se representa a sí mismo como "sommelier" atacado por una doble crisis, personal y de gusto, lo que le aboca a dejar a su selecta clientela literalmente boquiabierta, por sus demoledores juicios.
"Fue fantástico, íbamos filmando, cámara en mano, Carreras siguiéndome por todos lados y todo el mundo pensando que era un documental real. Yo ahí soltaba que tal vino sabía a rayos y el anonadado cosechero creía así arruinada su reputación", recuerda Arturaola.
"La gracia era esa: nadie sabía, excepto nosotros, que estábamos escenificando. De esas reacciones, más la personalidad increíble de Charlie, un 'showman' nato, se alimenta mi película", explicó Carreras.
El ciclo de Cine Culinario fue introducido por el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, un par de años atrás, y se ha consolidado en ese tiempo entre los más populares del festival, además de como uno de los preferidos de su artífice.
A la proyección de "El camino del vino" seguirá "También la lluvia", de la directora española Icíar Bollaín, incluida en el ciclo por abordar la temática de la guerra del agua de Cochabamba (Bolivia).
La película de Bollaín está incluida, además, en la sección Panorama, la segunda en importancia del festival, fuera de concurso. EFE
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