LA VANGUARDIA INTERNACIONAL 25 ABRIL 2011
El peor desde von Ribbentrop
Joana Serra
La impopularidad persigue a Guido Westerwelle, el ministro de Asuntos Exteriores, aún vicecanciller de Angela Merkel y presidente saliente del Partido Liberal (FDP). Christian Hacke, una autoridad en politología alemana, lo define en el último "Der Spiegel" como "el ministro de Exteriores más obtuso desde von Ribbentrop". Es decir, el hombre que dirigió Exteriores entre 1938 y 1945 bajo Adolf Hitler. Con tal paralelismo no se insinúa que la Alemania de Merkel vaya a provocar la Tercera Guerra Mundial, sino que se pretende sintetizar unos rasgos en Westerwelle que lo hacen incapaz para el cargo: terquedad, ignorancia, cobardía, torpeza, falta de miras e inflexibilidad.
"Miren nuestros ministerios de Exteriores, de (Heinrich) Brentano a (Joschka) Fischer a (Frank Walter) Steinmeier. Hombres que conocían la sustancia de la diplomacia, que defendían los intereses de Alemania y su imagen en el mundo", sostiene Hacke, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Bonn, donde Westerwelle hizo su carrera.
La opinión del politólogo podría quedar en eso, el juicio de un experto que poco dice al grueso de la ciudadanía, de no ser que coincide con la vox populi. Con Westerwelle se ha invertido la tradición alemana por la que durante décadas el titular de Exteriores fue el político mejor considerado del país. El gran exponente de ello fue el liberal Hans-Dietrich Genscher, en tiempos de Helmut Kohl, pero mantuvieron la norma tanto el rompedor y verde Fischer, bajo Gerhard Schröder, y como el socialdemócrata Steinmeier, el acomodaticio socio de Merkel en su primera legislatura.
Bajo el liderazgo de Westerwelle, el FDP superó el 14 por ciento en las generales de 2009, su porcentaje récord, y se convirtió en socio de Merkel. Pero en cuanto firmaron el pacto de coalición empezó a caer en picado. Ahora los sondeos condenan a un futuro extraparlamentario, por debajo del 5 por ciento.
A Westerwelle se le reprochó al principio de la legislatura poco interés en Exteriores -su hábitat natural es la política fiscal-. Luego, cuando entró en materia, desconocimiento del terreno. Según “Der Spiegel”, la paciencia de sus aliados internacionales -EEUU, Francia y Reino Unido, especialmente- se acabó con la abstención alemana en el Consejo de Seguridad que aprobó la resolución para intervenir en Libia le granjeó la antipatía de sus socios.
El descrédito exterior ha discurrido en paralelo con la degradación en sus filas, presionado tanto por la viaje guardia liberal como por sus ex “retoños”. Hace unas semans renunció a la reelección como líder del FDP, lo que conllevará la pérdida del rango de vicecanciller. Ambos cargos pasarán a su colega de Sanidad Philipp Rösler, cuando el congreso del FDP en mayo lo ratifique como líder.
La pregunta en Berlín es por qué le mantiene Merkel al frente de Exteriores.
Merkel, por cuarto año consecutivo incluida entre los cien personajes más poderosos del planeta según "Times", parece determinada a resistir con Westerwelle lo que queda de legislatura, afirma “Spiegel”. O tal vez aguarda a que los liberales le sigan quiten el último galón.