Eissenhauer, el señor de los museos
Gemma Casadevall
Pregunta.- Cuando asumió el cargo el gran temor era si la cultura sería la primera víctima de la crisis, si los patrocinadores privados. La verdad es que los museos están más llenos que nunca, sea en Berlín o en Madrid. ?Diría es un sector inmune a la crisis?
-Es pronto para juzgarlo. Los temores de entonces no se han plasmado en la realidad, tiene ahí toda la razón, pero hay que tener en cuenta, especialmente en Alemania, que la financiación pública arranca de dos años atrás, de 2007. En 2009 entran en efecto. De haber recortes, llegan dos años después. Nuestros museos públicos hasta ahora, no han sufrido recortes. Somos optimistas ante 2010 y 2011, hay unas regulaciones, unos decretos. Sí se escucha un silencio, sin embargo, cuando se habla de inversores privados. Se nota, claro. Pero no hasta el punto de decir: Oh, el mundo cambió. Eso no. O aún no.
-Con o sis crisis, Usted tiene entre manos tres grandes proyectos. La culminación de la Isla de los Museos, el arranque del Humboldt Forum, la revitalización del Kulturkorum. ?Se mantiene el calendario?
-Estamos hablando de proyectos que arrancan y se extienden más allá de mi mandato. La recuperación de la Isla de los Museos es un contrato generacional, que implica reconstruir un patrimonio de la humanidad venido abajo durante la Segunda Guerra Mundial y que la República Democrática Alemana no se encargó de cuidar. Tras la reunificación se empezó a trabajar en su recuperación. Queda mucho por hacer. Para que tenga un poco en cuenta el plan: ahora, en 2010, se reabrirá el Patio de las Columnas, en la Antigua Galería Nacional. En 2010 pondremos la primera piedra del nuevo edificio de acceso, que estará listo a finales de 2013 o principios de 2014. Después empezaremos con el saneamiento del Pergamon, en varias fases, junto a la ampliación a una cuarta ala. Después se procederá al saneamiento del Altes Museum, hacia 2014 o 2015. Otros cuatro o cinco años. Y finalmente el paseo subterráneo, que comunicará los cinco edificios y les dotará de servicios, cafetería y shops comunes...
-Y, a todo esto, el Humboldt Forum...
-Y a todo esto añadimos el Humboldt Forum, sí, frente a la Isla de la Museos, con fecha de inicio el próximo año. Esperamos que hacia 2016 esté listo. O sea, mucho, mucho trabajo, sin perder de vista que la Neue Nationalgalerie está necesitada de urgente renovación.
-Un largo camino, que cada año da alguna alegría. La sensación de 2009 fue la reapertura del Neues Museum, con el concepto de David Chipperfield que ensambla ruina con la nueva construcción, que deja al aire las cicatrices tiempo. No se oyen más que elogios.
-Una locura, sí. Genial.
-Todo el mundo adora el concepto de Chipperfield, justo lo contrario de lo que ocurre con el de Franca Stella para Humboldt Forum. Uno representa la creatividad, el otro la reconstrucción rutinaria del palacio de los Hohenzollern, para muchos innecesaria.
-Mire, no me preocupa. Viví lo mismo con Chipperfield. Cuando presentaron los primeros bocetos de Chipperfield para el Neues Museum...
-... a nadie les gustaban...
-... absolutamente. Todo eran quejas. Incluso hubo una recogida de firmas, una iniciativa cívica. Se polemizó hasta justo antes de la entrega de llaves, en marzo. Se agitó hasta el último momento contra el concepto de Chipperfield. Y de pronto tuvimos el gran éxito con la apertura, 30.000 visitantes para el primer día de puertas abiertas.
-De repente Chipperfield abrió la puerta y todos dijimos: Uauuu...
-Uauuu..., exacto, era fue la sensación. Es así, y así tiene que ser. Los grandes proyectos despiertan controversia, es correcto. Pero también sería deseable un poco más de confianza en la capacidad de nuestras cabezas pensantes, de quienes impulsan esos proyectos. En el Humboldt se suman dos debates. Por una parte, la oportunidad de reconstruir ese edificio. Por la otra, el cómo. Lo primero no es cosa nuestra, es una decisión del Parlamento, los representantes del pueblo, una resolución emanada de la democracia. No es cuestión de decir: me gusta, no me gusta. Algunas leyes pueden no gustarnos, pero esa no es nuestra tarea. Y respecto al concepto de Stella: soy optimista, sé que funcionará.
-Volvamos al Neues Museum. Ahí vive de nuevo la Reina, Nefertiti. Tras un largo viaje por varios domicilios provisionales, volvió a su primera casa en Berlín. Nadie duda del Museo de Chipperfield, pero: ?es el mejor sitio del mundo para la Reina del Nilo?
-Bueno, vamos a ver...
-Cuidado: yo le entiendo. Si tuviera en casa a Nefertiti tampoco me gustaría tener que devolverla...
-(risas) No, vamos a ver, por partes: No hay una demanda oficial de devolución egipcia. Hay una discusión al respecto. Hay una discusión sobre cómo salió de Egipto. Pero, vamos a ver, no sé por dónde empezar: no hay razón alguna para temer que Nefertiti abandone algún día Berlín. Simplemente, porque no está capacitada para resistir un transporte. No puede salir de aquí.
-Tampoco para una exposición temporal, a modo de compromiso para los egipcios?
-Un transporte es un transporte. No hay punto medio. O se puede o no se puede viajar. Y Nefertiti no puede. La escultura tiene un núcleo pétreo, sobre la piedra hay yeso. Y no está sujeto en todos los puntos. En caso de transporte, a la menor vibración, hay riesgo de que se desprende el yeso. Esta es la conclusión de los análisis realizados hace dos o tres años. En razón de esos análisis sabemos que no es apta para el transporte. Es decir, se puede hacer un traslado mínimo, diríamos, llevándola sobre nuestras a manos, con muchísimo cuidado, de una casa a otra, evitando toda vibración. Todo otro transporte es imposible. Por tanto, está descartado.
-?Y eso es lo que les diremos a los egipcios, si insisten?
-No hay una demanda formal de restitución, insisto. Hay una discusión, un intercambio de información en el que participamos con gran transparencia. Tenemos documentos, material de archivo, del momento del hallazgo, del protocolo de reparto de las piezas excavadas, que demuestran que el reparto fue acorde con la legislación vigente en ese tiempo. No hay duda alguna al respecto. Por parte egipcia se lanzó la sospecha de que hubo una especie engaño en el reparto. No compartimos esa opinión. Pero nos mantenemos en diálogo. Actuamos con absoluta transparencia. Y no tenemos absolutamente ninguna duda de que se quedará aquí.
-Para siempre jamás...
-Así es.
-Los que la hemos visto en cuatro emplazamientos distintos -en Charlottemburg durante la división berlinesa, luego temporalmente en el Kulturforum, a lo que siguio una segunda temporalidad en el Altes Museum hasta el regreso al Neues Museum- sabemos que es bella, hipnótica, no importa donde esté ni cuántas veces la hayamos tenido delante, ahí uno entiende que los egipcios...
-Sólo el transporte del Altes al Neues Museum, dentro de la misma Isla, fue para volverse loco. Seis personas participaron en la mudanza, hay que llevarla en brazos, evitarle cualquier vibración. No, no puede soportar otro traslado.
-El problema es que en este tipo de discusiones acaba saltando la cuestión de hasta qué punto los arqueólogos son salvadores del tesoros ocultos o ladrones de tumbas. ?Se puede documentar al cien por cien que Nefertiti salió legalmente de Egipto, en 1912?
-Hay un protocolo de expedición, una lista de las piezas que se excavaron, cómo se hizo el reparto entre la parte prusiana y la egipcia. Desde la perspectiva de entonces, fue absolutamente legal. Las leyes de entonces no son las vigentes hoy. Esto es cierto. Pero de lo que se trata es de esclarecer si el procedimiento fue acorde a la ley vigente entonces. Si se cumplieron los contratos. Y así fue, sin mácula.
-A Berlín se le presupone sensibilidad en lo relativo a pérdida de su patrimonio. Alemania sabe lo que es perder su patrimonio. Existen cifras concretas de cuánto se perdió y cuánto fue expoliado en la Segunda Guerra Mundial? Qué diferencia hay entre arte expoliado y pérdidas de guerra?
-Muy clara. Pérdidas de guerra es aquello que simplemente se destruyó, con los bombardeos, en incendios, con medio de la destrucción de la guerra. Arte expoliado es aquello que al final de la guerra conscientemente y a propósito fue transportado fuera de Alemania. La expoliación es contraria a la Convención de la Haya, es un delito. Se trata de todo aquello que tras mayo de 1945, tras la capitulación alemana, fue transportado por tropas de expolio soviéticas fuera del país y hacia Rusia. De acuerdo al derecho internacional, todo ello es de obligatoria devolución. No es tarea nuestra, es una cuestión bilateral que atañe a los gobiernos respectivos. Tenemos documentadas dos millones de piezas de arte que están aun en territorio de la Federación Rusa. Unas 200.000, al menos, son piezas que pertenecieron a museos. Sólo en lo que respecta a los museos nacionales sabemos que se encuentran en San Petersburgo y en Moscú, la pieza más famosa es el Tesoro de Príamo, fruto de las excavaciones de (Heinrich) Schlimann en las ruinas de Troya, parte del botín de guerra soviético.
-Estamos hablando de reclamaciones que vienen de 65 años atrás.
-Hay que decir que antes de la caída del Muro ni siquiera sabíamos de ello, constaban como pérdidas de guerra. Ahora sabemos que es arte expoliado. Hemos conseguido, al menos, que la opinión pública tome consciencia de la pérdida, que se conozca que estamos trabajando en cooperación con la Federación Rusa en su recuperación.
-Y qué ocurre con el patrimonio que Hitler incautó a los judíos. ?Se trabaja también con el mismo tesón en su restitución a sus propietarios?
-Eso es otra cosa. Son cosas muy distintas, no deben confundirse.
-Que se enmarcan, sin embargo, en la misma historia alemana. Nazismo, Segunda Guerra, expropiación, expoliación.
-Sí y no. Son cosas distintas, aunque consecuencia de una misma historia alemana. Las incautaciones a los judíos fueron obra de un régimen, del nazi. Tenemos nuestro propio instituto investigador, inspeccionamos sistemáticamente nuestras colecciones para establecer su procedencia. Y cuando se establece que sus legítimos propietarios fueron judíos, a los que se incautó esa pieza, atendemos a nuestra responsabilidad, tratamos de localizar a sus herederos y, si lo conseguimos, las restituimos.
-?Es problema específico alemán?
-Sí y no. La incautación de obras de arte a los judíos se desató para el régimen nazi, pero entre tanto es un problema universal. Hay actualmente obras de arte que pertenecieron a los judíos en tantas colecciones de EEUU, briránicas, francesas. Y estos países están igualmente obligados a devolver esas obras, porque en su momento sacaron partido de que los nazis cometieran ese crimen, arrebataran a un grupo de personas obras de su propiedad y las pusieran a la venta. Todos estamos obligados, todos los países suscriptores del Tratado de Washington (que reguló las restituciones), deben devolver esas obras a sus legítimos propietarios. Afecta tanto a Alemania como a Italia o a Francia o a Estados Unidos.
-Para empezar a despedirnos. ?Dónde situaría el patrimonio berlinés bajo sus dominios respecto al de un Madrid, pongamos?
-(risas) Aquí voy a necesitar una respuesta diplomática. Es realmente complicado tratar de trazar un ranking de museos. Las colecciones en Madrid tienen una dimensión que para nosotros es inalcanzable. Sólo la pintura barroca del Prado... Y además la colección Thyssen- Bornemisza. Increíble lo que tienen ahí. Tal vez la fuerza de Berlín, lo que hace único su patrimonio, es la variedad, el volumen, desde lo etnológico a lo contemporáneo. Su capacidad para mostrar una especie de museo universal, todas las épocas, todas las civilizaciones. Pero nunca se podrá medir con Madrid en cuanto a las colecciones del siglo XVII, por ejemplo. Esos Velázquez...
-Madrid juega ahí con ventaja respecto a la tradición federalista de Alemania. Las colecciones no se concentran en Berlín. Está Múnich, está Fránkfurt... Es bueno o malo, para una capital?
-Digámoslo así: si todos los Picasso de Stuttgart, de Colonia, también de Frankfurt, de Berlín... de todas las ciudades alemanas se concentraran en un solo museo, probablemente tendríamos la mayor colección de Picasso del mundo. Creo, no estoy del todo seguro.
-Pero les faltaría el Gernika...
-Por supuesto. El Gernika tampoco es transportable. No es obra que se pueda cedar para una exposición temporal. Sí, estuvo en Nueva York, regresó de ahí. Pero no se moverá más. Está absolutamente descartado. Como Nefertiti.