Merkel y Hollande urgen a Grecia a cumplir
Gemma Casadevall
Berlín, 23 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, apremiaron hoy a Grecia a "esforzarse por cumplir" sus compromisos, en un mensaje conjunto con vistas a la gira por Berlín y París del primer ministro griego, Andonis Samarás, en una ronda calificada de clave para Atenas.
Los líderes del eje franco-alemán hicieron gala en Berlín de
cohesión, por encima de sus diferencias frente a Grecia, y alentaron así a
Samaras a "cumplir" con sus compromisos y a "proseguir con las reformas"
emprendidas.
"Es nuestra voluntad" que Grecia "permanezca en la zona euro", para
lo que es preciso que Atenas "ponga todo su empeño" para lograrlo, subrayó
Hollande, mientras Merkel ponía el énfasis en la necesidad de implementar los
acuerdos alcanzados en la última cumbre de la UE, en especial en lo que respecta
a la supervisión bancaria.
Solo con una supervisión bancaria "efectiva" se podrá "ayudar a
países como España", añadió Hollande, en una comparecencia sin turno de
preguntas con Merkel, a la que seguirá la visita de Samarás a Berlín y a París
el viernes y el sábado, respectivamente.
Fue una declaración de apenas unos minutos, inmediatamente después
de la llegada de Hollande y previa a una cena de trabajo en la que "con
seguridad no nos aburriremos", comentó Merkel, en tono relajado, aunque los
temas a abordar no son precisamente ligeros (la situación de Grecia y el
conflicto sirio).
Ambos líderes se esforzaron en dar imagen de armonía, pese a las
diferencias evidenciadas en los días pasados por Berlín -inflexible, en lo que
se refiere a replantear los compromisos adquiridos por Atenas- y París,
dispuesto, al menos, a dar más tiempo a Grecia.
El encuentro en la Cancillería estuvo precedido por insistentes
mensajes, desde las filas de Merkel, para rebajar las expectativas disparadas
sobre la ronda de encuentros concentrados en esta semana con Samarás.
El portavoz de Merkel, Steffen Seibert, llevaba días insistiendo en
que no deben esperarse "decisiones determinantes" en la cita entre ambos
mandatarios, como tampoco de la que tendrá lugar mañana con Samarás.
Una y otra vez, el ministro alemán de Finanzas y hombre fuerte del
Gobierno de Merkel, Wolfgang Schäuble, ha sentenciado asimismo que la solución
no es dar más tiempo a Grecia y menos aún empezar a pensar en un tercer paquete
de rescate.
Berlín se muestra inflexible, sin temor a que esto dañe su
credibilidad a escala interna, puesto que este es el parecer mayoritariamente
compartido por el ciudadano alemán.
Samarás, por su parte, ha arropado su visita del viernes a la
Cancillería de Merkel con una campaña de "galanteo" hacia el ciudadano alemán,
como se la ha definido en ese país, tanto desde las páginas de la prensa más
popular como de la denominada seria.
El miércoles, el primer ministro griego afirmaba desde "Bild", el
diario más leído de Europa, que lo único que quería era "algo de aire para
respirar".
Hoy reincidía comprometiéndose a "devolver a los alemanes su
dinero", tanto desde ese popular periódico como en una entrevista similar en
"Süddeutsche Zeitung".
Alemania es el primer contribuyente al rescate griego, en tanto que
primera potencia de la zona euro, del mismo modo que el rechazo del Bundesbank
(banco central germano) a la compra masiva de deuda soberana puede tener su peso
en la toma de decisiones del Banco Central Europeo (BCE).
La campaña mediática de Samarás discurre en paralelo a las
gestiones que, según medios alemanes, realiza el equipo de Hollande para dar con
una fórmula que flexibilice el no categórico de Berlín a todo cambio sustancial
en los compromisos adquiridos por Atenas.
El término "cambio sustancial" es el que viene repitiéndose con más
insistencia en la coalición de Merkel, sea por Schäuble -de la Unión
Cristianodemócrata (CDU) de la canciller- o sus socios del Partido Liberal (FDP)
-el titular de Exteriores, Guido Westerwelle y el de Economía, Philipp
Rösler.
Hasta ahora, el FDP ha asumido el papel de "duro" en la coalición,
especialmente desde que Rösler afirmó, semanas atrás, que la posibilidad de que
Grecia abandone el euro no asusta ya a nadie.
La CDU de Merkel, en cambio, se reserva los pronunciamientos de
compromiso inquebrantable con el euro, así como la consigna de que no habrá
decisiones sobre Grecia hasta escuchar la evaluación de la troika (Comisión
Europea, Fondo Monetario Internacional y BCE), en septiembre. EFE
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