lunes, 5 de noviembre de 2012

Seibert "apalabra" a Schäuble



Coalición de Merkel pacta "regalos" al ciudadano con el inicio año electoral

Gemma Casadevall

Berlín, 5 nov (EFE).- La coalición de la canciller Angela Merkel pactó hoy una serie de regalos al ciudadano, como la supresión del copago sanitario, coincidiendo con el año electoral alemán de 2013 y pese al objetivo de lograr la consolidación presupuestaria en 2014.
Tras ocho horas de maratoniana reunión nocturna, las tres formaciones coaligadas -la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Liberal (FDP)- anunciaron un paquete de medidas que descargan al contribuyente y abultan el gasto público.


Así, se eliminará la fórmula de copago -10 euros por trimestre para las visitas a consultas médicas, que se suman a la cuota al seguro obligatorio-, introducida en 2004 por el gobierno rojiverde de Gerhard Schröder para paliar el déficit de la sanidad pública.
Según los planes de la coalición, tal supresión se hará efectiva el 1 de enero y descargará tanto al ciudadano como a los médicos de las consultas "que quedan liberados de ese enorme trabajo burocrático", apuntó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.
El copago era tan impopular entre el ciudadano como entre la clase médica, que lo veía como una tarea ajena a su cometido, que le convertía en recaudador de una tasa que va directa a las mutuas.
A la eliminación de ese pago seguirá, en agosto de 2013, la introducción de la apodada "prima del fogón" -150 euros-, por la que se subvencionará a la madre o padre que prescindan de llevar a sus hijos de uno a tres años a la guardería y les atiendan en casa.
Así como la supresión del copago era una reivindicación del FDP, la "prima del fogón" lo era de la CSU y era tachada de sexista porque fomenta que se prolongue la atención en casa de los niños de corta edad -lo que, además, suele recaer en la madre-.
La tercera medida pactada fue el aumento de las jubilaciones para aquellos que, pese a haber cotizado durante 40 años de vida laboral, queden por debajo de los 688 euros considerados mínimos.
Es una solución de compromiso frente a la introducción de un complemento a las jubilaciones mínimas que defendía la ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen, de la CDU, y que rechazaba el titular de Finanzas, su correligionario Wolfgang Schäuble.
A la cita en Cancillería -presidida por Merkel, líder de la CDU, junto a sus homólogos de la CSU, Horst Seehofer, y del FDP, el ministro de Economía, Philipp Rösler- no acudió Schäuble, por encontrarse en México en la reunión del G-20.
Según Seibert, su presencia no era "imprescindible" ni fue necesario comunicarse con él para transmitirle los acuerdos, puesto que todo había sido previamente "apalabrado" con el ministro.

Regierungssprecher Steffen Seibert

La explicación del portavoz, dada en su regular comparecencia de los lunes, generó un alud de preguntas acerca de para qué se reúne la cúpula de la coalición durante ocho horas, si todo está previamente acordado.
Los intentos de Seibert por explicar que Schäuble estaba al tanto de lo "esencial" y que el resto se "detallará" cuando lo pactado se convierta en resolución de Gobierno no hicieron más que abundar en la percepción de que se trata de "regalos", con los que la coalición quiere mejorar su imagen ante las generales de 2013.
Seibert y el portavoz de Finanzas, Martin Kotthaus, insistieron asimismo en que los costes derivados de lo pactado no implicarán renunciar al objetivo declarado de Schäuble de recortar el gasto público en 2013 y lograr la consolidación presupuestara para 2014.
Para el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, tales acuerdos "perecerán" a más tardar en el trámite parlamentario -algunas de las medidas deben ser sometidas a la cámara alta (Bundesrat), donde la coalición no tiene la mayoría.
"Son concesiones con las que se pretende engañar al elector y que, encima, no resuelven los problemas reales del país", dijo el líder de la primera fuerza de la oposición.
Los problemas reales, según Gabriel, van del déficit de plazas en las guarderías a la amenaza de una generación futura de pensionistas condenados a subsistir con "jubilaciones de miseria", puesto que habrán trabajado -como lo hacen ya siete millones de alemanes- en régimen de miniempleos o jornada reducida. EFE
gc/jcb/ih