Castrorf provoca con su "Oro" sexy y desmificador
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- El dramaturgo berlinés Frank Castorf desató hoy una guerra de abucheos y ovaciones, al debutar en Bayreuth (Baviera) con un "Oro del Rin" sexy y desmitificador, que trastoca a los dioses de Richard Wagner en matones de gasolinera.
Ovaciones sin disensos para los solistas y la batuta de Kirill Petrenko, contra el pataleo de un sector del templo wagneriano, presumiblemente para Castorf y el responsable de su escenografía, Aleksandar Denic, que, por si acaso, no subieron a saludar.
La apuesta del "Oro del Rin", el preludio del "Anillo del Nibelungo" hoy en el Festival de Bayreuth, venía etiquetada de trasgresora y los abucheos parecían incluso consensuados.
a hijas del Rin son chicas de un motel-gasolinera de la famosa Route 66 de Estados Unidos, que tienden minúsculos tangas al sol mientras exhiben generosos pectorales, a medio camino entre Anita Ekberg y Shakira.
a hijas del Rin son chicas de un motel-gasolinera de la famosa Route 66 de Estados Unidos, que tienden minúsculos tangas al sol mientras exhiben generosos pectorales, a medio camino entre Anita Ekberg y Shakira.
El nibelungo Alberich -Martin Winkler- es un patán adiposo y el dios Wotan -Wolfgang Koch- un gánster sobre cuyo Walhalla asomará una bandera gay. Puestos a desmitificar, el Rin es una piscina, ni siquiera hermosa, sino más bien un barreño grande de plástico azul.
Castorf, adicto al vídeo, proyecta lo que sería la lucha por el poder y la traición entre mitos germanos, en una pantalla sobre los rótulos del hotel.
Dos cámaras siguen a sus personajes, robando planos y espacio a los excelentes solistas, Claudia Mahnke, como Fricka, y Elisabeth Strid, Freia, junto a las mencionadas voces masculinas.
A Castorf se le esperaba con las uñas fuera, después de que los medios avanzaran que su "Anillo" trastoca la lucha por el poder de Wagner en un "soap" de ambiente petrolero y entre seres de medio pelo.
Hubo finalmente más aplausos que tormenta, al menos para esa primera pieza, como si se le brindase el beneficio de la duda, a la espera de lo que vendrá en los próximos días.
Al estreno del "Anillo" en Bayreuth se la da una trascendencia rayana a lo sacramental en el universo wagneriano, máxime en un año en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del genio.
En ese mismo lugar estrenó Wagner su tetralogía en 1876, cuatro años después de conseguir juntar el dinero suficiente -principalmente, de Luis II de Baviera- para levantar su teatro, que tras siglo y medio sigue consagrado al culto en exclusiva al compositor.
Hasta hoy se han representado en ese festival 14 versiones del "Anillo", desde las más o menos continuistas en vida del compositor o bajo la gestión de su esposa Cossima a las de la era moderna, tras la refundación del festival después del Tercer Reich.
El diario "Norbayerische Kurier", órgano oficioso del festival, consagraba hoy su edición especial a repasar cada una de esas versiones modernas, desde las que retomaron los nietos de Wagner, Wolfgang y Wieland, en los años cincuenta, hasta las rompedoras.
A la más emblemática, de Patrice Chereau y Pierre Boulez, se la etiquetó del "Anillo del siglo", por contenido y por estrenarse en 1976, cien años después de la primera dirigida por Wagner.
Chereu y Bouez triunfaron, aunque precisaron varias ediciones hasta ganarse la ovación más cerrada que se recuerda en Bayreuth.
Harry Kupfer y Daniel Barenboim, en 1988, rozaron el hundimiento, mientras que Alfred Kirchner y la diseñadora Rosalie dividieron opiniones, en 1994, sin llegar a convencer.
Jürgen Flimm y Giuseppe Sinopoli optaron por la vuelta a lo clásico, en 2000, y finalmente al directo predecesor de Castorf, Tankret Dorst, en 2006, se le castigó al abucheo general.
Al estreno del "Oro", concebida como preludio y compuesta por Wagner después que el resto, seguirán a partir de mañana las monumentales "La Valkiria", "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses".
Un cómputo total de 17 horas, en las que Bayreuth espera recibir de Castorf la recompensa que merece el fervor wagneriano del lugar. EFE
gc/cr
Dos cámaras siguen a sus personajes, robando planos y espacio a los excelentes solistas, Claudia Mahnke, como Fricka, y Elisabeth Strid, Freia, junto a las mencionadas voces masculinas.
A Castorf se le esperaba con las uñas fuera, después de que los medios avanzaran que su "Anillo" trastoca la lucha por el poder de Wagner en un "soap" de ambiente petrolero y entre seres de medio pelo.
Hubo finalmente más aplausos que tormenta, al menos para esa primera pieza, como si se le brindase el beneficio de la duda, a la espera de lo que vendrá en los próximos días.
Al estreno del "Anillo" en Bayreuth se la da una trascendencia rayana a lo sacramental en el universo wagneriano, máxime en un año en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del genio.
En ese mismo lugar estrenó Wagner su tetralogía en 1876, cuatro años después de conseguir juntar el dinero suficiente -principalmente, de Luis II de Baviera- para levantar su teatro, que tras siglo y medio sigue consagrado al culto en exclusiva al compositor.
Hasta hoy se han representado en ese festival 14 versiones del "Anillo", desde las más o menos continuistas en vida del compositor o bajo la gestión de su esposa Cossima a las de la era moderna, tras la refundación del festival después del Tercer Reich.
El diario "Norbayerische Kurier", órgano oficioso del festival, consagraba hoy su edición especial a repasar cada una de esas versiones modernas, desde las que retomaron los nietos de Wagner, Wolfgang y Wieland, en los años cincuenta, hasta las rompedoras.
A la más emblemática, de Patrice Chereau y Pierre Boulez, se la etiquetó del "Anillo del siglo", por contenido y por estrenarse en 1976, cien años después de la primera dirigida por Wagner.
Chereu y Bouez triunfaron, aunque precisaron varias ediciones hasta ganarse la ovación más cerrada que se recuerda en Bayreuth.
Harry Kupfer y Daniel Barenboim, en 1988, rozaron el hundimiento, mientras que Alfred Kirchner y la diseñadora Rosalie dividieron opiniones, en 1994, sin llegar a convencer.
Jürgen Flimm y Giuseppe Sinopoli optaron por la vuelta a lo clásico, en 2000, y finalmente al directo predecesor de Castorf, Tankret Dorst, en 2006, se le castigó al abucheo general.
Al estreno del "Oro", concebida como preludio y compuesta por Wagner después que el resto, seguirán a partir de mañana las monumentales "La Valkiria", "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses".
Un cómputo total de 17 horas, en las que Bayreuth espera recibir de Castorf la recompensa que merece el fervor wagneriano del lugar. EFE
gc/cr
500 Wagner en miniatura para un Bayreuth en construcción
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- Unas 500 estatuas de Richard Wagner en vivos colores recuerdan en Bayreuth la multiplicidad de un compositor revolucionario y al mismo tiempo quintaesencia del "germanismo" y alegran el panorama de un Festival de Ópera en obras.
Azul intenso, morado o violeta: así son las esculturas, como de un metro de altura que salpican los jardines en torno al teatro cuya primera piedra colocó Wagner en 1872 y cuya fachada quedó ahora parcialmente enfundada en un simulacro del original.
Reproducen a Wagner dirigiendo la escena, aislado o en grupo, y son obra de Ottmar Hörl, artista alemán especializado en colocar sus estatuillas de colores en diversos escenarios.
Sus más controvertidos precedentes fueron los cientos de "enanitos de jardín" mostrando el saludo hitleriano que el artista plantó en 2009 en Nuremberg, ciudad que en tiempos del Tercer Reich acogió los congresos del partido nacionalsocialista.
La idea le costó a Hörl varias denuncias ante la fiscalía, porque algún vecino no le vio la gracia a su instalación, situación que luego se repitió en otros puntos a donde se trasladó.
Los pequeños Wagner permanecerán en esa ciudad bávara hasta el final del Festival Richard Wagner, donde hoy se estrena el esperado "Anillo del Nibelungo" del provocador Frank Castorf.
Nadie se ha quejado hasta el momento de su presencia. Al contrario, son el objeto más fotografiado por los visitantes, solos o posando junto a ellos.
"Es un simpático elemento que nos recuerda que Wagner no fue solo ese señor de rostro severo de su busto oficial ", comentaba a EFE Florian Zinnecker, cronista del "Nordbayerischer Kurier", junto a la estatua de piedra gris del monumento histórico al compositor.
Wagner fue un genio poliédrico: romántico, ácrata y revolucionario y autor de panfletos antimonárquicos, por mucho que Luis II de Baviera acabara siendo su más incondicional mecenas.
"En un momento de su vida defendía a (Michael) Bakunin. En otro escribía el más furibundo texto antisemita", añade el cronista.
"Das Judenthum in der Musik" -"El judaísmo en la música"-, publicado en 1850 bajo pseudónimo y luego en 1869, ya como Richard Wagner, se convirtió en texto por el que Tercer Reich le convirtió a décadas después de muerto en su compositor de referencia.
Ahora, las estatuas de Hörl son el contrapunto al busto gris oficial de los jardines por los que señoreó Hitler, del brazo de Winifred Wagner, la nuera del compositor y ferviente nazi que puso el festival a los pies de su "Führer".
Los enanitos wagnerianos comparten protagonismo con otro "objeto" fotográfico de este Festival, que coincide con el 200 aniversario del nacimiento del genio (el 22 de mayo de 1813).
Se trata del teatro, cuya fachada está semioculta entre andamios y toldos, a la espera que se restaure su superficie.
Así recibió ayer el histórico edificio a la canciller Angela Merkel y restantes visitantes, para la apertura de la temporada.
Las obras de restauración costarán unos 50 millones de euros y sus costes se asumen entre la administración central, el "Land" de Baviera, el ayuntamiento de Bayreuth y múltiples donantes, locales o internacionales.
Asimismo en obras está el Museo de Villa Wahnfried -donde vivió Wagner y donde se alojó luego Hitler en sus estancias en la ciudad-.
El ministro de Cultura, Bernd Neumann, inauguró hoy las obras de construcción de los nuevos espacios del museo, en que el gobierno de Merkel participa con 3,5 millones de euros -además de los 10 millones que destina a la restauración del teatro-.
Bayreuth sigue así "en construcción", siglo y medio después de que el Rey Loco asistiera al estreno del primer "Anillo", en 1976. EFE
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(vídeo) (foto)