martes, 30 de julio de 2013

Asomándose al ocaso

Gozar de Wagner y reírse de Castorf

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 30 jul (EFE).- El "Ocaso de los dioses" cerrará mañana el ciclo de estrenos de Festival de Bayreuth, a modo de última etapa para disfrutar de Richard Wagner dirigido por Kirill Petrenko y de reirse o indignarse con un "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf que va de lo lascivo a lo grotesco. 

El templo wagneriano se divirtió lo suyo anoche abucheando las ocurrencias de Castorf en "Sigfrido", al que arma con una kalashnikov que por supuesto acabará disparando y convierte luego en funcionario de Correos que alimenta a cocodrilos copulantes. 
La rabieta del tradicionalismo estaba tan justificada como la ovación cerrada al magistral Petrenko y los solistas -Lance Ryan, un atlético Sigfrido; Wolfgang Koch, el Wotan degradado a santo bebedor; Nadine Weissmann, una Erda prostituida-. 
"Tener el mejor teatro del mundo para interpretar el "Anillo", las mejores voces wagnerianas del momento y una escenografía prodigiosa para ofrecer algo tan poco inspirado da que pensar", opinaba Michael Mayer, un bávaro de la Sociedad Amigos de Bayreuth y uno de los 5.000 donantes del festival de todo el mundo. 
La opinión de Mayer era de las más comedidas, en medio de voces anónimas que, entre copas de champán, consideraban que podía darse mejor uso a la kalashnikov de Sigfrido que los cartuchos de fogueo. 
"Así es Bayreuth. Colocas la mejor escenografía del mundo y a los viejos se les indigesta lo que comieron en la pausa porque suenan dos disparos", opinaba en cambio Dieter Wunsiedel, joven wagneriano tan asiduo al festival como los "amigos" de Bayreuth. 
La obsesión de Castorf por seguir con la cámara de vídeo a los solistas estorba a unos y gusta a quienes lo ven como la oportunidad de asistir como nunca al cuerpo a cuerpo, sea un primer plano de presunto sexo oral callejero, de Erda a Wotan, o al dios engullendo espaguetis y vino o fumando mientras canta. 
Castorf lleva la tetralogía de los mitos germánicos, sus ansias de poder, avaricia, traición, amor y deseos al motel-gasolinera del "Oro del Rin" y las Mount Rushmure con los cráneos de Marx, Lenin, Stalin y Mao supliendo a los presidentes de EE.UU., en "Sigfrido". 

Pasó asimismo por una torre petrolera de Baku, en "La Valkiria" y por la Alexanderplatz donde Sigfrido escarba entre la basura, a la espera de que el "Ocaso" derive en Wall Street. 
Entre dioses, nibelungos, enanos y valkírias convertidos en matones, prostitutas y otros elementos de mal vivir circula un personaje que no entona ni una sola nota: el propietario del motel, primero, y el camarero que emborracha a Wotan, después. 
Se trata de Patric Seibert, asistente de dirección y auténtico hallazgo para muchos, tal vez la mejor creación de este "Anillo". 
Seibert tiene un nutrido club de admiradores entre el público de Bayreuth, aunque ello no allanará el camino a Castorf ante el previsible chaparrón, mañana, cuando deberá dar la cara y saludar, después de no haberlo hecho en las tres piezas anteriores. 
Otro foco de atención es la canciller Angela Merkel, que exhibió sonrisa y traje de gala en la apertura de la temporada, para sumergirse después en su característica discreción en el "Anillo". 
A Merkel se la detecta apenas en los entreactos, en cuanto se ve apostado a un guardaespaldas ante la escalera que lleva a los servicios de las damas, a lo que seguirá la imagen de la canciller dando las gracias y dejando unas monedas en el plato. 
El resto del tiempo está en su palco o en la terraza de la Silvener Lounge, donde se la vislumbra charlando con algún solista. 
Bayreuther Festspiele - SiegfriedSeguir a la canciller o al intruso sobre el escenario que no canta, son diversiones añadidas al privilegio de asistir a un estreno etiquetado de histórico en Bayreuth. 
Es el único teatro del mundo construido a medida para las óperas de Wagner, el único donde la orquesta toca desde un foso oculto que difunde cada nota a la butaca del espectador y el único donde se representa única y exclusivamente al genio. 
El estreno de Castorf es, en resumen, el plato fuerte del Año Wagner, en que confluyen el bicentenario de su nacimiento, en Leipzig y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. EFE 
gc/cat 

Bayreuth, una ciudad como tantas otras

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- A Bayreuth, ciudad wagneriana por excelencia, no solo acuden adoradores de Richard Wagner de todo el mundo sino también españoles en busca de trabajo, una situación común en toda Alemania por mucho que lograrlo no siempre es fácil.
También puede toparse uno con españoles en busca de trabajo como Jacob Gisbert, un logopeda valenciano de 30 años, o Borja Barrado, de San Sebastián, con 27 años y estudios de gestión comercial.
Ni uno ni otro se lamenta de su situación: "Esto es el paraíso, se resuelva o no la crisis quiero seguir viviendo aquí", dice Jacob.
Ambos llegaron hace unos meses y ambos lo hicieron siguiendo a sus respectivas novias, dos universitarias alemanas en Bayreuth.
"No emigramos solo por la crisis, teníamos la inquietud de salir. Pero está claro que no se puede pensar en regresar a España, con cero posibilidades de encontrar empleo", explicó a EFE Borja, junto a su amigo, en una cervecería de Bayreuth.
No es oro todo lo que reluce en el mercado laboral alemán, aquejado de una creciente precarización y donde ocho millones de personas trabajan con sueldos mínimos. Pero su índice de desempleo -un 6,6 %- está muy por debajo del español -27 %- y la tasa de los jóvenes sin trabajo es la más baja de la UE.
Los dos españoles siguen cursos de integración subvencionados por el "Land" de Baviera, orientados a extranjeros no comunitarios, ya que son preceptivos para obtener permiso de residencia.
Los españoles no los precisan por ser ciudadanos de la UE, pero ahí aprenden gratis alemán. "Venir a buscar trabajo aquí sin dominar el idioma es tirarse a la piscina", advierte Jacob.
Las perspectivas de este valenciano, que percibe un subsidio de desempleo en Alemania, se centran en una normativa según la cual cada escuela primaria alemana tendrá un logopeda el próximo curso.
Su compañero donostiarra, sin subsidio pero con un "miniempleo" -cinco horas, tres días por semana- en un restaurante italiano, lo ve más complejo: "No podemos entrar en los programas de formación profesional, porque ya hicimos nuestra capacitación".
Borja alude a los acuerdos entre los gobiernos de Berlín y Madrid para fomentar el acceso de jóvenes españoles al sistema dual, que combina la parte teórica con la formación profesional en empresas. Alemania pretende cubrir su déficit de mano de obra cualificada y contribuir a la lucha contra el desempleo juvenil.
Baviera, "Land" identificado con la fortaleza económica, ha firmado un acuerdo con 39 empresas para que españoles de 18 a 35 años inicien su capacitación en septiembre. Ésta no es, sin embargo, la situación de otros españoles, como los de Bayreuth, que están en lo que Jacob califica de una encrucijada "querida".
Está en Bayreuth porque ahí estudia su novia Jana economía sanitaria, mientras que Karen, la chica de Borja, cursa desarrollo en África, punto fuerte de la universidad de esa ciudad.
Son muchas las coincidencias, como el apoyo de sus familias a la decisión de salir a buscar trabajo. "A mi madre no le da pena. Le da rabia, vernos obligados a buscar trabajo fuera", resume Borja.
No tienen entradas para ir al Festival de la Verde Colina, donde se estrenó una provocadora versión del "Anillo del Nibelungo" dirigida por Frank Castorf y con Kirill Petrenko a la batuta.
"Hay lista de espera de cinco o diez años para conseguir una. Pero tal vez lo intentemos espontáneamente porque dicen que a media temporada hay cancelaciones", explica, en buen español, Jana.
Los dos "emigrados por amor", como se definen, se reconocen poco amantes de Wagner. Pero les gustaría tener ocasión de descubrir el misterio que, año a año, lleva a miles de fanáticos de peregrinaje a Bayreuth, para el festival más wagneriano del mundo. EFE