La Berlinale se brindó a los mitos de Llosa y al minimalismo argentino
Gemma Casadevall
Berlín, 12 feb (EFE).- La Berlinale vivió hoy una jornada a competición dominada por talentos latinoamericanos, de la mano de la peruana Claudia Llosa y su nueva incursión en el poder de la tierra, mientras la argentina Celina Murga optaba por el minimalismo en torno a esa explosiva etapa llamada adolescencia.
Cinco años después de ganar el Oso de Oro con "La teta asustada", Llosa regresó a competición con "Aloft", una nueva historia plagada de mitos, trasladados ahora a impresionantes paisajes helados y cielos polares surcados por un halcón.
Su colega argentina, quien en 2012 estuvo ya en ese festival con el documental "Escuela normal", metió el dedo en la llaga con un adolescente aparentemente tranquilo, en un entorno familiar sin estridencias y donde nada hace presentir que algo va
a entrar en erupción, más allá de su mirada eternamente perdida.
"Se trataba de no anunciar nada, dejar fluir, que fuera el espectador quien descubriera que algo anda ahí socavando al personaje", explicó a Efe Murga sobre su filme, segundo representante argentino a competición tras "Historia del miedo", de Benjamin Naishat.
La trama discurre alrededor de una familia -en realidad, dos familias paralelas-, en una sociedad marcada por las "hipocresías de los secretos a voces", propia de lo que la cineasta califica de "núcleos cerrados", como el de Entre Ríos, su provincia natal y escenario tanto del mencionado documental como de este filme.
El protagonista es el adolescente -Allan Devetac-, pero el conflicto no se cierne en torno a una muchacha de su edad, sino un padre multiatareado -Daniel Veronesa- que busca al primogénito sucesor de todo lo que considera su dominio -familia, trabajo, hacienda, prostíbulos y armario donde guarda sus armas-.
Murga debutó en competición con esos "materiales básicos", en sus palabras, mientras Llosa era recibida como una campeona en una Berlinale que en 2009 la descubrió gracias al hermoso cantó quechua que es "La teta" y a la que ahora regresaba entre estrellas internacionales.
"Aloft" es una película que "arranca de la tierra y queda luego suspendida en el cielo, como el vuelo del halcón", según comentó a Efe, acerca de una coproducción hispano-inglesa-canadiense donde de nuevo indaga en la "relación del ser humano con lo sagrado".
"Lo sagrado, lo primitivo es algo que llevamos en el ADN, no es específico de uno u otro país, en uno u otro continente, sino que está presente en todas las sociedades", añadía la cineasta peruana, quien de los agrestes paisajes de Lima de "La teta" pasa ahora a hielos polares "para seguir hablando de mitos y rituales", admitió.
El peso del filme recae en "una mujer fuerte -Jennifer Connelly- poderosa, que busca alternativas, sus propios canales de conexión, sea en el arte o en las técnicas de curación, frente a un entorno que trata de oprimirla".
En paralelo discurre una historia de abandono y desesperanza, representada por un hijo, ya adulto, en busca de la madre perdida, junto a una reportera empática que trata de resolver su propio enigma.
La Berlinale presentó así dos formas de hacer cine, a millas de distancia entre sí: por un lado, un "Aloft", rodado en inglés y con un elenco internacional integrado por Cillian Murphy y Mélanie Laurent, además de Connelly-; por el otro, "La tercera orilla", un filme todo sencillez, sin el menor despliegue de medios ni estructurales ni presupuestarios.
"Aloft", cuya producción es en un 80 % española, era la única representante del cine Español a competición en esta Berlinale, mientras que Argentina, con sus dos títulos, completó la presencia más abultada que se recuerda en décadas en ese festival.
Completó la jornada el filme chino "Bai Ri Yan Huo" -"Blanck Cool, Thin Ice"-, de Diao Yinan, una historia de matones profusa en sangre e imaginativos asesinatos, además de una genial esposa que entierra la urna con las cenizas del marido en el misérrimo jardincito que rodea un árbol ciudadano junto a su tintorería. EFE
gc/cr
(foto) (vídeo)
La trama discurre alrededor de una familia -en realidad, dos familias paralelas-, en una sociedad marcada por las "hipocresías de los secretos a voces", propia de lo que la cineasta califica de "núcleos cerrados", como el de Entre Ríos, su provincia natal y escenario tanto del mencionado documental como de este filme.
El protagonista es el adolescente -Allan Devetac-, pero el conflicto no se cierne en torno a una muchacha de su edad, sino un padre multiatareado -Daniel Veronesa- que busca al primogénito sucesor de todo lo que considera su dominio -familia, trabajo, hacienda, prostíbulos y armario donde guarda sus armas-.
Murga debutó en competición con esos "materiales básicos", en sus palabras, mientras Llosa era recibida como una campeona en una Berlinale que en 2009 la descubrió gracias al hermoso cantó quechua que es "La teta" y a la que ahora regresaba entre estrellas internacionales.
"Aloft" es una película que "arranca de la tierra y queda luego suspendida en el cielo, como el vuelo del halcón", según comentó a Efe, acerca de una coproducción hispano-inglesa-canadiense donde de nuevo indaga en la "relación del ser humano con lo sagrado".
"Lo sagrado, lo primitivo es algo que llevamos en el ADN, no es específico de uno u otro país, en uno u otro continente, sino que está presente en todas las sociedades", añadía la cineasta peruana, quien de los agrestes paisajes de Lima de "La teta" pasa ahora a hielos polares "para seguir hablando de mitos y rituales", admitió.
El peso del filme recae en "una mujer fuerte -Jennifer Connelly- poderosa, que busca alternativas, sus propios canales de conexión, sea en el arte o en las técnicas de curación, frente a un entorno que trata de oprimirla".
En paralelo discurre una historia de abandono y desesperanza, representada por un hijo, ya adulto, en busca de la madre perdida, junto a una reportera empática que trata de resolver su propio enigma.
La Berlinale presentó así dos formas de hacer cine, a millas de distancia entre sí: por un lado, un "Aloft", rodado en inglés y con un elenco internacional integrado por Cillian Murphy y Mélanie Laurent, además de Connelly-; por el otro, "La tercera orilla", un filme todo sencillez, sin el menor despliegue de medios ni estructurales ni presupuestarios.
"Aloft", cuya producción es en un 80 % española, era la única representante del cine Español a competición en esta Berlinale, mientras que Argentina, con sus dos títulos, completó la presencia más abultada que se recuerda en décadas en ese festival.
Completó la jornada el filme chino "Bai Ri Yan Huo" -"Blanck Cool, Thin Ice"-, de Diao Yinan, una historia de matones profusa en sangre e imaginativos asesinatos, además de una genial esposa que entierra la urna con las cenizas del marido en el misérrimo jardincito que rodea un árbol ciudadano junto a su tintorería. EFE
gc/cr
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Celina Murga: "El cine argentino no se hunde en una crisis. Al contrario"
Gemma Casadevall
Berlín, 12 feb (EFE).- La directora argentina Celina Murga completó hoy la ronda de cineastas latinoamericanos a competición en la Berlinale con "La tercera orilla", la historia de un adolescente a punto de ebullición, y defendió la vitalidad del cine de su país, con una presencia récord en esta edición del festival.
"Argentina no es como otros países. Nosotros no nos hundimos por una crisis. Al contrario: convivimos con ella y emergemos", explicó a Efe la cineasta, en un aparte del festival y previo al estreno en la sesión de gala de su filme.
"Tenemos aquí dos películas a concurso, sí. Pero eso no es todo. Menos visible, pero igual más relevante que eso es la amplia presencia también aquí de proyectos que buscan, y a menudo encuentran, apoyo internacional", añadió Murga, quien dos años atrás exhibió en ese festival el documental "Escuela normal".
"La tercera orilla" es su tercer largometraje, -tras "Ana y los otros" y "Una semana solos"- y, al igual que otros tres filmes argentinos presentes en Berlín -como "Historia del miedo", de Benjamin Naishtat, a competición- contó con el apoyo del World Cinema Fund (WCF), subvenciones del festival a jóvenes talentos.
El filme de Murga compartió jornada a concurso con "Aloft", de la peruana Claudia Llosa -Oso de Oro en 2009 con "La teta asustada", en su momento asimismo apoyada por esa especie de cantera oficiosa de la Berlinale que es el WCF.
Llosa regresó al festival como una campeona y al frente de una superproducción interpretada por Jennifer Connelly, mientras que Murga lo hizo con un filme de corte minimalista y "presupuesto medio", en palabras de esa cineasta, nacida en Entre Ríos en 1973.
"La tercera orilla" encaja muy bien en la filosofía de un festival que mima las cinematografías latinoamericanas y que este año, por primera vez en décadas, incluyo dos filmes argentinos a competición.
Murga se centra en un adolescente -Alian Devetac- aparentemente tranquilo, en un entorno familiar sin estridencias de su provincia natal y donde nada hace presentir que algo va a entrar en erupción, más allá de su mirada eternamente perdida.
"Se trataba de no anunciar nada, dejar fluir, que fuera el espectador quien descubriera que algo anda ahí socavando al personaje", explicó Murga.
La trama del filme discurre alrededor de una familia -en realidad, dos familias paralelas-, en una sociedad marcada por las "hipocresías de los secretos a voces", propia de los "núcleos cerrados", como es el mundo entrerriano, añadió.
El protagonista es el adolescente, pero su conflicto en torno a un padre multiatareado -Daniel Veronesa- que quiere un primogénito como perfecto sucesor de todo lo que considera su dominio -familia, trabajo, hacienda, prostíbulos y armario donde guarda sus armas.
Murga, además de presentar su filme, participó en la jornada anual del WCF, junto a su colega y "rival" Naishtat, el productor Hernán Musaluppi -miembro de jurado del premio a la mejor ópera prima del festival- y al crítico Diego Lerer.
La sesión se centró en el cine argentino -"parece que estamos en la cresta de la ola", comentó Murga- y en su organización participó el Instituto Cervantes de Berlín.
Musaluppi incidió en la necesidad de los cineastas argentinos en buscar apoyos en productoras europeas, dada que difícilmente la encuentran en otros países latinoamericanos, según explicó.
"En el cine, como en el mundo, hay momentos de grandes cambios y los cambios implican situaciones de crisis", apuntó la cineasta.
Murga recordó que su primer largometraje surgió justo cuando estalló la crisis en su país, en 2001, y sostuvo que, a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, "el cineasta argentino está acostumbrado a reflotar, reinventarse en tiempos de crisis". EFE
gc/cr
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Llosa regresó a la Berlinale "escarbando en los mitos de la tierra"
Gemma Casadevall
Berlín, 12 feb (EFE).- La cineasta Claudia Llosa regresó a la Berlinale, cinco años después de ganar el Oso de Oro con "La teta asustada", con un filme que "sigue escarbando en lo sagrado, en los mitos y en la tierra", esta vez no en su Perú natal, sino entre los hielos polares.
"Nuestra relación con lo sagrado, con lo primitivo es algo que llevamos en el ADN, no es específico de uno u otro país, en uno u otro continente, sino que está presente en todas las sociedades", explicó a Efe Llosa, tras la proyección de "Aloft", la producción hispano-inglesa-canadiense a competición en ese festival.
Es una película "que arranca de la tierra y queda luego suspendida en el cielo, como el vuelo del halcón", añadió la directora, en alusión al ave que "casi comparte protagonismo" con el elenco "humano" del filme, asimismo con gran carga mítica.
Como en "La teta asustada", que además del Oro ganó el Premio de la Federación de la Crítica Internacional, Fipresci, su figura central es "una mujer fuerte, poderosa, que busca alternativas, sus propios canales de conexión, sea en el arte o en las técnicas de curación, frente a un entorno que trata de oprimirla".
El peso del filme recae en Jennifer Connelly, con un papel de gran dramatismo: una madre que asume en solitario a dos hijos, uno de ellos con una extraña enfermedad, en un entorno hostil, donde acabará "reencontrándose con el poder de la tierra".
En paralelo discurre una historia de abandono y desesperanza, representada por uno de esos hijos, ya adulto, en busca de la madre perdida, junto a la reportera que trata de resolver su propio enigma.
"No siempre hacemos lo correcto. Como decimos en mi país, Dios escribe a veces con las líneas torcidas. A esa mujer fuerte, a esa madre, le ocurre algo así con su hijo", explicó Llosa.
Rodada en inglés, entre impresionantes escenarios helados, y con un reparto internacional -Cillian Murphy, Mélanie Laurent y Oona Chalpin-, "Aloft" sigue el hilo temático marcado por la cineasta con "La teta".
Si ahí abordaba el drama de las mujeres violadas en Perú en las dos décadas de guerra y terrorismo, en "Aloft" recurre a territorios alejados de país natal, para avanzar en el tratamiento "de lo sagrado", pero sin "acomodarme en lo conocido".
Del canto quechua que sedujo a Berlín, en 2009, de la mano de su actriz Magaly Soler y los agrestes escenarios de Lima, pasó Llosa a esa historia entre fríos polares, donde de nuevo cabe la superstición y lo místico.
Las diferencias aparentemente abismales, entre una y otra película, acaban no siéndolo tanto, insiste esta cineasta, que se siente como en casa en la Berlinale.
"Estar aquí es casi como estar en familia. Todo es magnífico, cómo se me recibe ahora, cómo se me recibió entonces. Así que antes de pensar en cómo acabará este festival para mi quiero disfrutar de este momento", añadió Llosa, a la pregunta del eventual "destino" -es decir, potencial premio- de "Aloft" en esta Berlinale.
Si entonces acudió "con la tranquilidad de ánimo del debutante", y pocas demandas de entrevistas por parte de los medios acreditados en el festival, al menos hasta que se llevó el premio, ahora el equipo de "Aloft", tanto Llosa como sus actores, iban de entrevista en entrevista, en un salón de un hotel de lujo berlinés.
Como "La teta asustada", el actual filme a competición de Llosa es un 80 % de producción española y la única representante del cine hispano en esta Berlinale. EFE
gc/ram
(vídeo) (foto)
"Nuestra relación con lo sagrado, con lo primitivo es algo que llevamos en el ADN, no es específico de uno u otro país, en uno u otro continente, sino que está presente en todas las sociedades", explicó a Efe Llosa, tras la proyección de "Aloft", la producción hispano-inglesa-canadiense a competición en ese festival.
Como en "La teta asustada", que además del Oro ganó el Premio de la Federación de la Crítica Internacional, Fipresci, su figura central es "una mujer fuerte, poderosa, que busca alternativas, sus propios canales de conexión, sea en el arte o en las técnicas de curación, frente a un entorno que trata de oprimirla".
El peso del filme recae en Jennifer Connelly, con un papel de gran dramatismo: una madre que asume en solitario a dos hijos, uno de ellos con una extraña enfermedad, en un entorno hostil, donde acabará "reencontrándose con el poder de la tierra".
En paralelo discurre una historia de abandono y desesperanza, representada por uno de esos hijos, ya adulto, en busca de la madre perdida, junto a la reportera que trata de resolver su propio enigma.
"No siempre hacemos lo correcto. Como decimos en mi país, Dios escribe a veces con las líneas torcidas. A esa mujer fuerte, a esa madre, le ocurre algo así con su hijo", explicó Llosa.
Rodada en inglés, entre impresionantes escenarios helados, y con un reparto internacional -Cillian Murphy, Mélanie Laurent y Oona Chalpin-, "Aloft" sigue el hilo temático marcado por la cineasta con "La teta".
Si ahí abordaba el drama de las mujeres violadas en Perú en las dos décadas de guerra y terrorismo, en "Aloft" recurre a territorios alejados de país natal, para avanzar en el tratamiento "de lo sagrado", pero sin "acomodarme en lo conocido".
Del canto quechua que sedujo a Berlín, en 2009, de la mano de su actriz Magaly Soler y los agrestes escenarios de Lima, pasó Llosa a esa historia entre fríos polares, donde de nuevo cabe la superstición y lo místico.
Las diferencias aparentemente abismales, entre una y otra película, acaban no siéndolo tanto, insiste esta cineasta, que se siente como en casa en la Berlinale.
"Estar aquí es casi como estar en familia. Todo es magnífico, cómo se me recibe ahora, cómo se me recibió entonces. Así que antes de pensar en cómo acabará este festival para mi quiero disfrutar de este momento", añadió Llosa, a la pregunta del eventual "destino" -es decir, potencial premio- de "Aloft" en esta Berlinale.
Si entonces acudió "con la tranquilidad de ánimo del debutante", y pocas demandas de entrevistas por parte de los medios acreditados en el festival, al menos hasta que se llevó el premio, ahora el equipo de "Aloft", tanto Llosa como sus actores, iban de entrevista en entrevista, en un salón de un hotel de lujo berlinés.
Como "La teta asustada", el actual filme a competición de Llosa es un 80 % de producción española y la única representante del cine hispano en esta Berlinale. EFE
gc/ram
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