[Costa Rica] Jornada electoral inédita
Por Gemma Casadevall
Los 3,1 millones de electores costarricenses tienen este domingo una de esas citas cuyo principal “atractivo” es lo inédito de la situación, por mucho que sobre la jornada planee la tentación de dedicar el día a otros asuntos, puesto que aparentemente todo esta decidido.
Se trata de la segunda ronda de las presidenciales, tras una primera vuelta que dejó al candidato de centro-izquierda Luis Guillermo Solís tan encaminado al triunfo que su único rival teórico, el oficialista Johnny Araya, renunció a mantener su campaña.
¿Para qué seguir adelante con unos comicios, si todo está decidido? La Constitución Política de Costa Rica prohíbe retirarse como candidato en una segunda vuelta, de manera que al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) no le quedó otra que mantener la convocatoria. Lo que, al menos en el plano teórico, sostiene a Araya como candidato en liza y con opciones virtuales a convertirse en presidente, pese a haber renunciado.
Para entender la situación hay que rebobinar y volver la vista algo más atrás incluso que los resultados de la primera vuelta, donde Solis se impuso ganador con un 30,64 %, mientras que Araya quedó en 29,71. Una distancia aparentemente salvable, que los sondeos posteriores convirtieron en un abismo de hasta el 40 puntos a favor de Solís.
A Araya, el candidato del Partido Liberación Nacional (PLN) le correspondió hacer historia por partida doble, aunque no precisamente a su favor. En la primera ronda, fue el protagonista de una atípica campaña cuyo principal enemigo era el oficialismo que representa. El gobierno de Laura Chinchilla (2010-2014) se despide como el más impopular de la historia del país . Los escándalos de corrupción han minado la reputación de Costa Rica como oasis de prosperidad en medio de las convulsiones de sus vecinos centroamericanos. Ya en la segunda vuelta, Araya dio el golpe al renunció a hacer campaña visto que los sondeos iban agrandando las distancias respecto a Solís.
Araya ha hecho historia, a su pesar, como aspirante oficialista cuyo peor enemigo ha sido la mala gestión de la legislatura de Chinchilla. Para Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC), el gran rival ahora es la abstención. En la primera ronda, del pasado 2 de febrero, el abstencionismo alcanzó un 31 %. Los analistas consideran que la participación podría bajar más este domingo. No sólo porque tradicionalmente la abstención crece en una segunda vuelta . También por esa aparenta falta de un rival a batir por el candidato mimado por las encuestas y la retirada de campaña quien se dio prematuramente por vencido.Un cúmulo de parámetros insólitos para esta elección presidencial, cuyas urnas estarán abiertas desde las 06.00 de la mañana a las 18.00 de la tarde, en un total de 5.000 mesas de votación y bajo la vigilancia de observadores internacionales, veedores de los partidos y demás personal autorizado.
El TSE ofrezcerá los primeros resultados dos horas después del cierre de los locales. A partir de ahí podrá evaluarse qué queda de esta jornada inédita, con ribetes anómalamente históricos