http://www.dw.de/cuadriga-un-mundial-dif%C3%ADcil-qu%C3%A9-ganar%C3%A1-brasil/av-17623427
https://www.youtube.com/watch?v=4ImzBn_BbI0
Debería ser una fiesta del fútbol de primera categoría. En el país del pentacampeón del mundo se espera, en los próximos meses, a 600.000 aficionados al fútbol de todo el mundo. Pero por el momento no se respira ambiente de fiesta, sino todo lo contrario. Parece que hubiera estallado la guerra en las calles con motivo de este Mundial, con heridos y muertos.
Porque, para muchos brasileños, el Mundial de fútbol se ha convertido en un símbolo de la opresión. Su grito de guerra es: “¡No permitiremos que aquí se celebre un Mundial!” Según estudios oficiales, el Mundial costará alrededor de 40.000 millones de dólares. Los brasileños temen que el dinero invertido no les beneficie en nada y que sólo sirva para construir estadios que quedarán sin uso después de la competición.
¿Por qué se odia este Mundial en un país que ama tanto el fútbol? ¿Se logra controlar la violencia en Brasil? ¿Pone en situación de riesgo a los aficionados? ¿Cuál es el papel que juega la FIFA? ¿Pueden desligarse deporte y política? Los acontecimientos deportivos, ¿sólo son posibles sin que haya protestas en contra? ¿Cuáles son las lecciones a sacar?
Dario Azzellini - De origen italiano, estudió Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Berlín. En la actualidad trabaja como periodista, traductor y realiza documentales. Está especializado en Latinoamérica.