Berlín amplificó el clamor de los vecinos de Siria, desbordados por el drama de los refugiados
Gemma Casadevall
Berlín, 28 oct (EFE).- La conferencia de Berlín sobre los refugiados sirios
actuó hoy de pantalla de transmisión del clamor de los países vecinos de Siria,
desbordados por millones de desplazados generados por el conflicto civil o el
acoso del yihadismo y ante la amenaza de una catástrofe humanitaria con la
irrupción del invierno.
Líbano, con el mayor contingente de refugiados
sirios acogidos dentro de sus fronteras, seguido de Turquía y Jordania, llevaron
a Alemania su demanda de auxilio a la comunidad internacional, además de la
advertencia de que la situación no se resolverá mientras Siria siga en guerra.
"Urgen compromisos de ayuda financiera a países como el Líbano, al límite de
sus capacidades y sobrecargado por unos 1,5 millones de refugiados", afirmó el
ministro de Exteriores libanés, Gebran Bassil, al término de la conferencia, que
reunió en la capital alemana a representantes de 40 países.
"El drama de los
millones de refugiados no se resolverá mientras Siria siga en guerra. Y,
mientras esa sea la situación, los países árabes moderados, como Jordania,
estarán afrontando el avance del terrorismo", apuntó su colega jordano, Nasser
Judeh.
Ambos titulares de Exteriores plasmaron así la situación que viven
los vecinos de Siria, en una conferencia de carácter más simbólico que efectos
prácticos y que habían abierto unas horas antes el primer ministro libanés,
Tamam Salam, y el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, António
Guterres.
La cita en Alemania estaba auspiciada por el Gobierno de Angela
Merkel, país que acoge el mayor número de refugiados sirios de la Unión Europea
-unos 70.000-, y se convocó tras una visita al Líbano su titular de Exteriores,
Frank-Walter Steinmeier.
Su apertura se desarrolló entre compromisos de
solidaridad por parte del ministro de Exteriores y su colega de Ayuda al
Desarrollo, Gerd Müller, y, a su término, la única concreción en cifras de esos
apoyos fueron los 500 millones de euros -en tres años- anunciados por Berlín
como nueva partida de ayuda humanitaria a los refugiados.
Más allá del
aporte económico o de la acogida de refugiados en territorio alemán, Steinmeier
se hizo eco del "legítimo clamor" lanzado por el Líbano, Jordania o Turquía al
resto de la comunidad internacional, en busca de ayuda.
Sólo el Líbano, país
con 4,5 millones de habitantes, acoge ya a un millón y medio de sirios, recordó
Steinmeier.
Al enorme peso sobre un país, azotado por sus propios conflictos
y que ha visto ampliada en casi un tercio su población, se unen Jordania, con
más de 600.000 refugiados registrados, y Turquía, con 1,5 millones de sirios
huidos tras el estallido del conflicto civil, primero, o ante el acoso del
yihadista Estado Islámico (EI), ahora.
Se calcula que cerca de la mitad de
la población siria -unos 22 millones de personas- ha dejado sus hogares en los
últimos tres años.
Entre tres y cinco millones de estos desplazados han
huido hacia países vecinos, mientras que el resto se encuentra dentro de Siria,
pero no en las regiones donde tenían su casa.
"La comunidad internacional
debe extender su compromiso más allá de la ayuda urgente, para lograr
estabilizar la situación en los inmensos campamentos de refugiados", insistió
Steinmeier. No se prevé un alivio a corto o medio plazo, porque tampoco se
vislumbra un fin del conflicto sirio, admitió el ministro.
La inminente
llegada del invierno convierte en "aún más dramática" la situación de los
refugiados, recordó por su parte su colega de Ayuda al Desarrollo, quien previo
a la conferencia se había pronunciado a favor de destinar 1.000 millones de
euros adicionales, procedentes de los fondos europeos, a los desplazados.
Müller estima que este invierno se precisarán al menos 26 nuevos campamentos
para atender a los refugiados, mientras que apenas se han articulado los medios
precisos para levantar los primeros diez.
Ambos ministros de Merkel se
comprometieron ante sus interlocutores a trasladar las reclamaciones de ayuda de
esos países vecinos al resto de la comunidad internacional.
En Berlín, sin
embargo, no dejaba de observarse que, aparte del ministro francés de Exteriores,
Laurent Fabius -quien había llegado a la capital alemana justo de regreso de un
viaje con Steinmeier a Nigeria- no había otra representación a escala
ministerial por parte de la UE.
El núcleo duro de las delegaciones
ministeriales asistentes a la conferencia procedía del ámbito árabe, con
ausencia total del país aludido, Siria, mientras que Rusia estaba representada
por su embajador en Alemania. EFE
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