Las reclamaciones griegas a Alemania, algo más que una provocación de Syriza
Gemma Casadevall
Berlín, 12 mar (EFE).- El Gobierno de Angela Merkel reaccionó a la reclamación griega de reparaciones de guerra afirmando que el capítulo está
cerrado y apremiando a Atenas a centrarse en sus problemas del presente, pero
las exigencias pesan sobre Berlín desde mucho antes de la llegada al poder de
Syriza.
"Alemania es muy consciente de su responsabilidad histórica hacia
las víctimas del nazismo. Pero el apartado de las reparaciones está jurídica y
políticamente cerrado", afirmó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, horas
después de que el Parlamento griego aprobara crear una comisión para plantear
sus exigencias.
La frase del portavoz tenía un aire ritual, idéntico al
repetido en las últimas semanas desde la primera reclamación del primer ministro
Alexis Tsipras, en cuanto asumió el cargo, y ahora respaldada de forma unánime
por la cámara ateniense.
Hay que dejar de lado los "debates emocionales" y
mirar hacia adelante, añadió el portavoz alemán de Finanzas, Martin Jäger, en
alusión a las negociaciones iniciadas el 11 de marzo en Bruselas para
desbloquear el último tramo del rescate griego, mientras Seibert declinaba
comentar la amenaza de Atenas de expropiar bienes alemanes en Grecia.
El
tono de Tsipras hacia Berlín puede ser distinto, pero sus reclamaciones e
incluso los potenciales objetos a expropiar -el Instituto Goethe o el Colegio
Alemán- no lo son.
Gobiernos más afines a Berlín, como el del conservador
Andonis Samarás, ya las presentaron, también a escala internacional, y la
respuesta fue similar a la de Seibert: Alemania ya cumplió con las víctimas del
nazismo en virtud de sucesivos acuerdos, desde los años 50 a la actualidad.
El portavoz de la Cancillería ha repetido una y otra vez su explicación
oficial, mientras los periodistas, alemanes y extranjeros, no se conformaban con
lo rutinario y preguntaban por qué no se aborda esa cuestión aunque sea
tardíamente, como se hizo con los esclavos del nazismo, cuyas indemnizaciones
quedaron fijadas en 2000.
Desde la postguerra y hasta 2013 Alemania ha
pagado -según datos del ministerio de Finanzas- 71.000 millones de euros a
países que sufrieron la ocupación nazi, al Estado de Israel, a los trabajadores
forzosos que el nazismo entregó a su empresariado "amigo" o en concepto de
rentas a los confinados en los guetos y otros colectivos.
Cuando Berlín
afirma que ya "cumplió" con Grecia, se remite a los Acuerdos de Londres de 1953
-y sucesivos apéndices siguientes o compromisos globales- con un total de doce
países occidentales.
A Grecia, uno de los países más duramente castigados
por la ocupación nazi, le correspondieron 115 millones de marcos (alrededor de
58 millones de euros), mientras que las reparaciones propiamente dichas quedaron
en suspenso a la espera de un tratado de paz formal que no se firmó nunca.
Tras la capitulación del Tercer Reich, Alemania quedó dividida y ocupada por
las cuatro potencias aliadas vencedoras: Estados Unidos, Unión Soviética, Reino
Unido y Francia.
En lugar de un acuerdo de paz, en 1990 se suscribió el
llamado "Tratado 2 + 4" entre las dos Alemanias y las cuatro potencias aludidas,
que posibilitó la reunificación alemana, a lo que siguió la llamada Carta de
París con los restantes aliados.
Grecia se limitó a "tomar en consideración"
los términos consensuados, sin llegar ni a presentar alegación ni a
suscribirlos, lo que ha generado las sucesivas reclamaciones de Atenas, que
hasta ahora nunca prosperaron o toparon con el "no" de Berlín.
La más
fundamentada reclamación griega se centra en el crédito que el Tercer Reich
forzó a Atenas a concederle durante la ocupación, de 476 millones de marcos del
Reich, y cuyo valor actual estima Grecia en entre 7.000 y 11.000 millones de
euros.
A ese crédito se suman las reparaciones por las masacres nazis -como
los centenares de civiles ejecutados por la Wehrmacht en 1944 en Dístomo, a 200
kilómetros de Atenas- y los estragos causados en las infraestructuras, que
algunos calculan en 162.000 millones de euros, aproximadamente la mitad de la
deuda helena actual.
Este segundo aspecto tiene pocos visos de prosperar,
mientras que el relativo al crédito forzado podría tener más perspectivas de
éxito traducido en unos 3.500 millones de euros, según las estimaciones a la
baja expresadas por el Gobierno alemán, en respuesta a una interpelación grupo
parlamentario La Izquierda del año pasado. EFE
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